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lunes, 25 de febrero de 2013

El ciclán de la poesía se oxida en un dédalo de muñecas de trapo.

El fantasma de ojos verdes exige un paraguas para salir a la calle, solo tengo uno roto, me araña y yo le beso; desestima, y con aire ofendido se mete en mi armario y se tumba a dormir encima de mi ropa.

Tienes grapas de primavera en el corazón, te acercas, me das un beso con sabor a revolver usado y me juras que el amor es un artículo de lujo; pero a pesar de eso no puedo quererte del mismo modo que quiero lo que no tengo. Mi musa se queja de la frase, pero la culpa es de ella por llevar demasiada ropa.

Es mejor dejar algunos obvios errores en los poemas de amor
como esos para siempre que endulzan con su inconstancia retorcida
y que nunca
llegan puntuales
al funeral.

La inercia de la ciudad nos está matando, nudos y bolsillos vacíos apuntando a una nada que no sabemos compartir, tenemos que adelantarnos al infierno escogido. Hemos comprado medio gramo de esperanza, pero está caducada, y ahora, mientras las guitarras deshacen la realidad como flecos quemados de neurosis, solo pienso en follarte. 

Marcas en las muñecas. Mordiscos a ras de hueso. Animales eclosionando. Abjurando límites. Lacerando.

Te prometo dominar juntos el viento
pero sólo
me corro
lentamente
en tu cara.

Y lanzas un vaso contra el suelo
y no se rompe
y sales con tu vestido color puta
y me quedo toda la noche recogiendo mis pedazos
y llamo al manicomio
y me dicen que esta lleno, que aguante sin provocar daños un par de años más
y no es que quiera competir con nadie en asuntos de tristeza, pero sigue sucediendo una
y otra,
y otra,
y otra,
y otra vez…

Como la risa de esa mosca de fruta…
cogiendo la pistola
volándose la cabeza
¡Oh, ¿por qué lo hiciste?¡
seguro que tenías una bella familia de moscones
que zumbaban con alegría
a tu alrededor.

Hardly Wait by Juliette Lewis on Grooveshark

viernes, 1 de junio de 2012

Oye, ¿Qué es peor, la ignorancia o el desinterés? Pues ni lo sé, ni me importa.

Nuestro protagonista se acerca a la habitación de los conejos. Leonard Kierkegaard, el conejo filósofo, está leyendo plácidamente “El existencialismo es un humanismo” y no le presta atención.
Rorschach: Hola… necesito hablar contigo. Es sobre Ophelia. Sé que estás enamorado de ella. Me siento como el marido de Meryl Streep en los Puentes de Madison, estoy estropeando una verdadera historia de amor con mi presencia.
Kierk: La culpa no es tuya, Ophelia es fiel a su homónima, se cree una mezcla de Bovary y Catherine, la de cumbres borrascosas. Pero aparte de la novedad en los tamaños que le hace gritar más de la cuenta en la cama, no hay nada que puedas aportarla que yo no tenga.
Rorschach: Dice que está embarazada…
Kierk: Nah, tonterías: típico Síndrome de Rapunzel, embarazo imaginario. Además, tengo tu historial médico, ¿por qué decidieron hacerte una vasectomía en aquel psiquiátrico? No importa… si estás tan preocupado solo tienes que hacer que te pille en la cama con una humana. Cuando haya descargado sus instintos asesinos con vosotros estará todo resuelto.
Rorschach: Tengo cierto aprecio a mis testículos. Incluso tienen nombre: Saturnino el izquierdo, Miguelito el derecho.
Kierk: Confiar en mí tú debes…
Rorschach: No te pongas en plan Yoda jodido conejo. Además, ¿Dónde vamos a conseguir a una mujer? Lunática está de exámenes, Laura vuelve a Londres, Eau está casada, Irene está desaparecida o quizás se ha ido de picnic con Nuria y María, Adriana no ha encontrado un billete de avión barato, La que Canta con Lobos siempre está en manifestaciones, no sé, la tal Ana Juspeczyk tiene pinta de psicópata. Terminaría cortado a cachitos dentro de una maleta. O peor, siendo devorado por las dos mientras leen en voz alta “El Perfume”

De pronto empieza a sonar la sintonía del Equipo A, el tercer conejo, nombre de batalla “Castañuela”, entra en la habitación en medio de una nube de humo. Se quita las gafas de sol y las guarda en su chaqueta de cuero de tipo duro. De una bolsa de mano saca un vestido de lunares rosa y un pintalabios.
Castañuela: Yo soy vuestro hombre...

White Rabbit by Jefferson Airplane on Grooveshark