sábado, 2 de marzo de 2019

Sobremorir.

Una de las cosas que mas me gusta de escribir es que te sientes vivo. Sé que soy muy pesado a veces con el tema, pero siempre he pensando que allá afuera hay demasiada gente que se ha conformado con sobrevivir, con la zona de confort, con no correr demasiados riesgos, con bajar las expectativas y relativizar las pérdidas. Y no hablo a un nivel metafórico, me refiero a convertir tu vida en algo mecanizado: hedonismo, consumismo, trabajo, fornicio, familia y muerte. A veces subestimamos la creación artística como si solo fuera el ego del autor intentando monetizar un hobby, pero para mí siempre ha sido una forma de trascendencia, un seguro contra el embrutecimiento, contra ese olvido de ti mismo que sucede con el paso de los años. Se desea a veces la inmortalidad, pero conozco a gente de cuarenta años cuyo leitmotiv es, simplemente, mantener el trabajo de mierda, ver un par de partidos de fútbol y que la convivencia con la pareja no sea demasiado irritante.

Escribir te mantiene lúcido, refiriéndome a que aumentas tu capacidad de observación, de análisis; el artista no te descubre cosas nuevas, solo te obliga a pararte, a mirar con más detenimiento lo que sucede a tu alrededor, tus sentimientos, la gente que te rodea. Vivimos con una aversión patológica al aburrimiento, a “perder el tiempo” y por eso nos mantenemos obsesivamente ocupados, sin permitirnos una pausa para reestructurar toda esa información, para evaluarla, ordenarla, aprender de ella; somos víctimas de la saturación audiovisual, la publicidad, el microblogging, la falta de complejidad, la polarización sin matices. Por eso escribir cuesta tanto: tenemos que pararnos, sentir, pensar, buscar ideas y estructurarlas. Y es tan difícil porque ya no estamos acostumbrados. Incluso cuando hablamos con nuestros amigos soltamos muchas veces nuestras opiniones y proclamas sin apenas pausas para pensar, todo está tan interiorizado que solo reaccionamos cuando alguien nos cuestiona. Y lo hacemos irritados porque no queremos que nadie nos obligue a esforzarnos en pensar una réplica distinta a la habitual. Nos comportamos como robots sonámbulos.

Pondré un ejemplo. Bajo el prisma utilitario actual después de una ruptura sentimental el luto es un absurdo, hay que aprovechar el tiempo, hay que ser dinámico, práctico, racionalista: hay millones de personas allá afuera, el amor es una entelequia, si tu ex no te quiere, no sucede nada, estamos en el supermercado de carne, pasa a la siguiente. El escritor, sin embargo, parece un masoquista deleitándose en idealizar y singularizar a esa persona, se resiste al intercambio, da un valor desproporcionado y posesivo a todos los momentos compartidos. ¿sufre innecesariamente? Es posible, no reprimir tu sensibilidad conlleva sufrimiento, buscar cierta épica en tu biografía conlleva desilusiones. Pero a pesar de todas las modas e ingenierías sociales que sufrimos, lo cierto es que estamos inmersos en el anhelo constante de la pareja perfecta, de la épica, de la emoción vital de lo imprevisto, de algo que nos haga trascender. Por eso sigue existiendo el romanticismo, un ideal imposible, y por eso nos sigue emocionando la poesía y toda la cultura pop que inunda series, libros y canciones.

Escribir te despierta. Te emociona. Luego está el talento, las expectativas y el público inexistente. Luego están las inseguridades, la dificultad de transmitir algo profundo rodeado de grises y monotonía. Luego está la necesidad de contar una historia como atajo a esa encrucijada donde te has desplomado porque eres incapaz de tomar decisiones en la vida real. Pero sigo pensando que la vida es peor si no escribes, si no tienes ninguna forma de expresión artística. Quizás tú, querido lector, pienses que exagero, quizás incluso hayas intentado escribir durante un tiempo, lo hayas dejado por pereza y no entiendes que le de tanta importancia. Por eso la próxima vez que te emociones con la muerte de un personaje de una serie o una película, o cuando te sorprenda la melancolía cuando terminas un libro, o los recuerdos asociados a una canción te pillen con la guardia baja, recuerda lo siguiente: tú también tienes esa capacidad, solo hace falta un teclado y una habitación. Es difícil, duro e ingrato, pero cuando la musa se siente generosa y la lírica fluye surge un destello de vida. Dios murió hace un par de siglos y tenemos la potencialidad de ocupar su lugar desde un altar más intelectual. Somos hormigas yendo al matadero, eso es inapelable, pero deja por un momento de moverte, ¿qué huella quieres dejar en este universo de bolsillo? O más importante aún, ¿quieres vivir o solo sobremorir?

6 comentarios:

  1. Pues imagínate, y piensa en tu cuerpo; en lo material, que si no comes te mueres de inanición. Pues en lo espiritual es lo mismo: si no te alimentas vas languideciendo. Te digo esto a guisa de pequeño ejemplo. Y no necesitas que te diga mucho más.

    Tú escribes de maravilla y lo sabes. Y quizás seas de los que no necesitan verlo en blanco sobre negro. Seguro que tu mente es una fábrica de ideas... quizás sólo te falte un poco de altruismo para darlo a los demás, quien sabe.

    Pero hay personas (como yo misma) que necesitan verlo escrito, entonces lo veo todo más claro. Y lo de gustar o no gustar a todo el mundo, es algo secundario.
    Sería bueno que escribieras (aquí en el blog), más a menudo. Al menos para unos cuantos de nosotros. No creo que termines con agujetas...ja ja.

    Un beso enorme.

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    1. Sí, exacto, Stephen King en su libro “Mientras escribo” afirma lo mismo: para escribir mejor una de las cosas más importantes es leer, leer y leer. De hecho, una de los momentos que aprovecha es cuando está conduciendo para ponerse audiolibros. Es imposible escribir algo con cierta enjundia si no te llenas primero de ideas e introspecciones. Algunos tienden a fijarse más en la vida real, estilo Bukowski, Hemingway, otros se aislan para escribir, como Balzac.
      Lo de escribir más, ojalá me resultarse tan fácil xD Después de ocho años ya he tocado todos los temas fáciles y que me gustan, salir de mi zona de confort me desanima por pura pereza. Política, relato erótico, relato sórdido, reseñas, reflexiones sobre metaliteratura, prosa poética, semificción autobiográfica… a veces leo en otros blogs cosas diferentes, pero como dijo Batania y me apropié yo también: “Me inventé mi vocación”, ¿qué otras cosas hacer qué sean divertidas? Las vidas de los blogs son breves y efímeras, y aquí estamos confirmando la regla siendo una excepción. A veces pienso en contar cosas de actualidad, de política, de feminismo, de lo que está sucediendo en este país, pero es que es todo tan lamentable y maniqueo que se me quitan las ganas. Supongo que recuerdas como estaba implicado con Podemos, y mira ahora lo que queda de ese partido y sus “buenas intenciones”. Ahora el PSOE empieza a aprobar decretos ley, en esos llamados viernes sociales, que sabe que hay que aprobar también en el Congreso, y que no sirven de nada sin consenso, incluso aunque gane las elecciones. Y así nos va, nos manipulan unos y otros, no hay excepción. Todo muy deprimente. Al final es más fácil caer en Twitter, escribir cuatro tonterías y salirte por la tangente, que implicarte en una entrada con datos y matices. También he estado tentado en contar cosas personales, en plan exhibicionismo de red social, pero es que últimamente tampoco me sucede nada, ni quedo con nadie, ni hago nada. Me temo que de momento la fábrica de ideas está en dique seco ja ja ja.
      Un abrazo 😉

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  2. La forma y el fondo de la "cultura popular" es producto de la "ingeniería social". "Dios murió hace un par de siglos y tenemos la potencialidad de ocupar su lugar desde un altar más intelectual. Somos hormigas yendo al matadero, eso es inapelable ( ) ". De cualquier forma estas afirmaciones casan perfectamente con el punto de vista general o que genera la "cultura popular" y se suman a ella. Mi recomendación es que no te fíes demasiado de tus propias conclusiones, especialmente cuando casan con las que proyecta el nefasto gobierno que las alimenta.

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    1. Hola, buenas. Reconozcamos primero el fracaso para escapar de la “cultura popular” como tú lo llamas: no vivimos aislados, internet, medios de comunicación, amigos, trabajo… es difícil substraerte de todas las influencias, al menos, claro, que vivas como un ermitaño. En cualquier caso, aunque haya ese componente de elitismo intelectual al pensar que el arte salva, o al menos justifica en parte nuestra existencia, ¿lo llevamos a cabo masivamente? Recuerdo a un tipo que me decía que leer tanto no tenía mérito porque tenía mucho tiempo libre, y yo le contestaba que si fuera solo cuestión de tiempo libre los parados y los jubilados serían las personas más leídas del país. Una cosa es la teoría y otra la práctica, y por mucho que algunas cosas tengan más “prestigio”, casi todo el mundo tiene una excusa preparada. Los últimos datos de lectura de este país indican que un 40% de la población no lee nada, y que, del resto, la mayoría lee 3 libros al año como mucho. Primero hay que imitar la cultura popular y luego hay que trascenderla, eso es lo que hace el artista, no hay de malo en que exista el romanticismo, el problema es la manipulación, la falta de alternativas.
      De todas formas la conclusión de mi texto va por otros derroteros: escribir mejora tu vida, te permite ser más lúcido. Que gran verdad.
      Un saludo.

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  3. Qué tal, de aquí se pueden sacar mucho temas. Por un lado, tienes toda la razón, vivimos absolutamente rodeados por esa "cultura popular" o ingeniería social. En el fondo, es psicología aplicada sobre nosotros, no solamente para controlarnos, sino para llevarnos hacia la dirección deseada. Es necesario comprender su influencia, para poder escapar de ella. El gobierno va más allá de unas ideologías, también es algo espiritual, y en el fondo se trata de pura dominación y dirección predecible y estable de las masas. Es algo que esta dentro de nosotros mismos. A través de la cultura, de las toneladas de culuturilla que producen desde ET, Regreso al futuro, Indiana Jones, pasando por serie b hasta la zeta... una producción masiva e influyente, y eso es solamente el cine. A lo que voy es que al final, esta producción acaba por determinar, lo que es ficción y lo que es realidad, nos mete la conclusión y se convierte en conclusión de masas. Se supone que hay muchas opiniones, pero es increíble, o a mi me fascina, comprender lo uniforme que es la percepción de la vida en los enormes de bloques de casas. A mi, pues por mucho que haya pretendido zafarme de la sociedad, te llevas el enemigo dentro. Porque te ves obligando a apoyarte espiritualmente en la basura que ellos mismos crean, películas video juegos, barra libre de porno, recetas habituales para sistemas de creencias escépticos o ateos, románticos o lo que sea, incluyendo escritores y gente que "no se quiere comer el tarro" la base epistemológica es similar.
    En cuanto a la escritura, a mi me ha servido durante muchos años para tratar de comprender, muchas veces muy metido en mi propia circunstancia, y también como vía de escape. Es que nos fabrican así, es una perspectiva de la vida que promueve el narcisismo y buscar, no sé, alguna gratificación ante una existencia hueca, absurda y al mismo tiempo compleja, y en mi caso al menos, reconozco que me ha hecho sufrir muchísimo esa ausencia de sentido . Entiendo que lo sufre todo el mundo, por eso la gente vive de eslogans y de "mirar el lado positivo" de una actividad a otra “aprovechando” sin descanso. Algo saben. Este "paradigma" socio cultural en el que nacemos, es duro, estéril, y violento, y ahora comprendiendo de que va todo esto, puedo entender que es a propósito, algo deliberado, minuciosamente estudiado y sistemático. El espíritu que hay detrás va mas allá del hombre, del dinero y del poder, de hecho no es humano… Siguiendo con la escritura, creo que es algo positivo, lo malo es que desde la percepción que nos dan de nosotros mismos, parece que hay que encajar cualquier cosa que se hace, dentro de una trascendencia que de fruto dentro del mundo que nos rodea. El tema de que el arte salva, creo que no es así. Pensando en Bukowski, por ejemplo, y su famoso “nadie te puede salvar sino tú mismo” … me la acabo de leer, desde luego es fácil asociar ese poema con ese “elitismo intelectual” del que hablas. En el fondo, el no se ha salvado el solo de nada, sino el éxito, el dinero, la familla, que le hagan caso, eso es lo que le ha salvado y le dio mas años de vida… esa es la “inmortalidad” de 1 am de la que tanto hablaba, el mundo ya le ha consumido, no es más que otro “rebelde” rodeado de espíritus de engaño, el los llamaba “los dioses”. ¿salvarse a uno mismo con el arte? Bah, el arte solo crea falso ídolos, y el espíritu del mundo se hace con ellos.
    Venga, un saludo. Gracias por dar bola. Yo tenía idea, hace muchos años, de que los “escritores” hablaban y escribían mucho. Pero que va, no sé si será miedo a ofender, o que ya está todo demasiado dicho, masticado, digerido, y de nuevo ingerido… tal vez sea eso.

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    1. Yo no estoy tan preocupado por la cultura popular, porque una de las distópicas consecuencias es que la solución está a nuestro alcance. Siempre digo que Internet me parece un logro totalmente alucinante: tienes acceso, desde tu propio móvil, a todos los libros que quieras, la música, la cultura, el arte, cómics, cine, series, documentales, charlas TED, gente que, como hacemos tú y yo ahora, expresan sus opiniones a través de blogs y redes sociales sin ni siquiera conocerse en persona. Es decir, claro que hay un adoctrinamiento o alienamiento colosal, pero por la más burda de las razones: para convertirnos en consumidores; lo de ser acríticos o apolíticos ya son daños colaterales. Pero como te decía la solución está ahí: solo tenemos que esforzarnos en elegir los libros, los documentales, contrastar opiniones leyendo varios periódicos, mantenernos críticos, alerta. Antes había cierto clasismo intelectual porque el dinero era un techo de cristal para la mayoría de la población, ahora nada nos impide formarnos desde nuestras casas. El problema es la falta de curiosidad intelectual, de rigor, pero todos, con un poco de esfuerzo podemos substraeremos y rascar la superficie de esa cultura popular. Incluso en las redes sociales, hay cuentas de gente que comparte sus creaciones artísticas, y son una maravilla.

      Lo de la escritura que comentas ya es un poco más complejo y personal. Yo creo que una de las cosas fantásticas de la escritura es la propia soledad del escritor, y más allá de eso el aislamiento. Sin aislamiento es imposible cuestionarte tu entorno y elegir con mayor libertad tus prioridades vitales. Pero tampoco creo que el capitalismo o una especie de conspiración mundial nos haya hundido en la miseria espiritual, no hay que delegar la responsabilidad que tenemos todos en nuestra propia decadencia, que la gente no lea o no busque alguna forma de proyección artística, o que prefiera el dinero al tiempo libre, o que apruebe la deshumanización de las relaciones humanas, o que no comprenda que es un esclavo asalariado y la manipulación de las élites políticas es solo culpa suya. El contexto no ayuda, pero es tu vida, si la desperdicias no escupas al cielo. Además, despertar tampoco es tan complicado, pero tiene su lado malo: el nihilismo recalcitrante, la angustia existencial. Por eso lo eluden, no hay una solución perfecta para nadie. Yo no creo que en Dios, pero estoy seguro que la gente religiosa es mucho más feliz que yo, sobre todo cuando sufren alguna muerte familiar, por ejemplo.

      En cuanto a Bukowski, lo siento, pero tengo que discrepar. Por un lado, él afirmaba que escribir le había salvado de la locura y de acabar en la cárcel. Cuando escribía “el arte salva”, se refería a su propia lucidez, a su singularidad, a resarcirse de la mierda de vida que llevaba, a llenar esas noches con algo de luz, de orgullo, de vitalidad, de felicidad. Naturalmente también quería la inmortalidad, ser reconocido, quizás por eso destrozaba a toda la gente que tenía a su alrededor por sus celos artísticos y sus miedos. Pero aunque no hubiera tenido éxito (recordemos que empezó a escribir poesía con 37 años, y no obtuvo éxito hasta que con 51 escribió su primera novela), hubiera seguido escribiendo. Sí, hubiera vivido menos años hundido en la miseria y asqueado, pero escribir le gustaba, le hacía sentirse bien, y por ello no hubiera dejado de hacerlo a pesar de la frustración y la rabia. El arte, aunque solo sea en tu esfera personal, salva, justifica.

      Un abrazo ;)

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