viernes, 2 de octubre de 2015

Reflexión.

El mundo sigue su curso: en Japón se podrá en funcionamiento una fábrica totalmente automatizada que permitirá cultivar medio millón de lechugas en un día. En China llevan un año construyendo diez casas al día con enormes impresoras 3D. Ya no hay trabajo para todos ni lo habrá en el futuro. Nos encaminamos hacia la sociedad 80/20, cuyo funcionamiento estaría garantizado por un 20% de la población, compuesto por trabajadores cualificados, y el resto serían desempleados o tendrían empleos de bajísima cualificación. Para comprender esta progresión hay que decir que en 2005, antes de la crisis, el 19,9% de la población vivía con ingresos por debajo del umbral de pobreza relativa. Actualmente, casi 13 millones de españoles se encuentran en riesgo de exclusión, 730.000 hogares no tienen ingresos y 2,5 millones de trabajadores son pobres a pesar de tener un sueldo. Esto no va a cambiar, no se van a crear cuatro millones de puestos de trabajo en un país que, básicamente, vive del turismo.

Hay soluciones: una renta básica y reducir el horario laboral –Suecia está funcionando ahora con una jornada laboral de seis horas sin variar los sueldos. Por un lado conseguirías aumentar el consumo, y por otro repartirías los puestos de trabajo reduciendo el paro. Habría un empoderamiento social, y la precariedad de horarios, sueldos y condiciones laborales mejoraría porque el trabajador recobraría poder de negociación ante el empresario.

Naturalmente las élites económicas no quieren eso. Nos quieren idiotizados, asustados, ignorantes, incapaces de luchar por mejorar la situación. Corrupción política. Falta de independencia judicial. Lobbies informativos reduciendo la información a bandos maniqueos, a blanco o negro, simplificando hasta el ridículo cualquier cuestión hasta conseguir confundirnos o que perdamos el interés y ni siquiera queramos votar. Generación nini, ¿Por qué? Quizás por la incapacidad de darles una educación decente. Quizás porque ven a sus hermanos mayores con un título, un master, tres idiomas, y en el paro. Quizás porque el embrutecimiento de la sociedad es tan general que sus ídolos solo salen en Telecinco o en eventos deportivos, ¿sabéis que tenemos los niveles más bajos de Europa en comprensión lectora y matemáticas? Aunque claro, sí un juez manda un escrito y comete más de cincuenta faltas graves de ortografía, ¿Qué podemos exigir a los demás?

Me preocupa imaginarme el día 21 de diciembre leyendo los resultados de las elecciones generales, Podemos con un discreto resultado, una coalición futura de PPSOE con Ciudadanos. Nada cambiará. Seguiremos con la privatización de hospitales y colegios. Seguiremos hacía un estado federal. Seguiremos aumentando las diferencias sociales, el clasismo, lo que llevará a un aumento de la delincuencia y la inseguridad en las calles. Muchos de nosotros ni siquiera tendremos pensiones. En vez de invertir en energías renovables – EEUU ha invertido miles de millones este año para asegurar el acceso de todos los ciudadanos a la energía solar- o I+D y acabar con la dependencia del petróleo o la estafa de las eléctricas volveremos a crear otra burbuja inmobiliaria, y mientras nos convertiremos en el parque de atracciones turístico del resto de Europa… ¿Soy un gruñón que pierde el tiempo contando cosas obvias en un blog sin público? OK. Cierto, tienes razón, perdona, no quería agobiarte, ni pedirte que seas crítico, que hagas un esfuerzo por informarte, que entiendas la importancia de tu voto. Sigue resignado, a fin de cuentas es viernes, descansa un poco y luego dedica tu escaso tiempo libre a vagabundear por los pasillos de tu centro comercial. Compra cosas. Muchas. A crédito. Ve a ver una película mala, otra vez los Minions, te reíste mucho. Luego vuelve a casa. Echa un polvo. Piensa en tener hijos. A fin de cuentas es lo que toca. Y luego duerme. Duerme. Duerme. Aún te queda el sábado. Tienes que coger fuerzas. Ser esclavo es muy jodido. El lunes hay que seguir.