miércoles, 8 de mayo de 2013

Capítulo 28 – Dead Woman (Alicia)

Mientras espero en uno de los sillones del banco a que las pantallas me indiquen dónde ir observo al resto de personas que esperan: ancianos impacientes que se mantienen en pie, demasiado cerca de la persona a que están atendiendo, como si de esa forma fueran a terminar antes. Al final uno de ellos se sienta en un sillón bajo la mirada furiosa de una mujer a la que no solucionan un problema. Gente que resopla, no está la cosa para llegar tarde al trabajo por culpa de estos inútiles. B017, ya sólo faltan dos, pienso, mientras susurro B019, B019, como si así me fuesen a llamar más rápido. A002… Mierda, con esto no había contado, pueden haber cincuenta personas delante y nunca lo sabrías, supongo que por eso lo hacen.

Un hombre pasa por al lado de un cartel que anuncia que “regalan” una cafetera si ingresas a mil años treinta mil euros. El cartel es una gran taza de cartón. Al pasar el hombre desmonta sin querer con el codo el asa de la taza, que cae al suelo planeando silenciosa. La mira sorprendido y de una certera patada la manda debajo de los sillones mientras esboza una mueca parecida a una sonrisa iracunda. Supongo que todos necesitamos pequeños triunfos, imaginar al trabajador del banco buscando el asa bajo el sillón. Pequeños triunfos inútiles, de eso vivimos.

Salgo a la calle, camino por aceras cubiertas de cuerpos, cadáveres que piden limosna sin saber que ya están muertos. Tal vez ya lo estamos todos.

María me ha llamado. Ha venido a Madrid a hablar con Ana y quiere verme. Camino sin prisa hacia la cafetería en la que hemos quedado. Me gusta caminar a esa hora en la que todo parece posible, en la que el aire fresco y los barrenderos se afanan por hacer que la ciudad resucite. Al pasar al lado de un contenedor de escombros veo un cuerpo desnudo, restos de la estatua que había en la entrada de un club cercano. Lo estarán reformando, pienso. Estuve hace tiempo por un caso. Era uno de esos clubs que parecen haber estado siempre ahí, en los que el tiempo se ha detenido. Cuando se abría la puerta se respiraba oscuridad y sordidez. Terciopelo rojo ajado en los sillones, lámparas rojas, el resto pintado de negro. Mujeres un tanto decrépitas en la barra, sentadas en taburetes viendo cómo se les pasa la vida entre un polvo y otro…

Sí, necesitaba renovarse. Al pasar por la puerta veo que están montando las estanterías de una franquicia de una perfumería. Sonrío al ver las paredes pintadas de rojo con sombras de flores en negro, impidiéndole desprenderse del todo de su antigua personalidad. Joder, hasta a las putas les ha afectado la crisis…

María me recibe con la mirada triste. Algo no va bien.
María: Ayer vi a Ana. Llamó a mis padres para tranquilizarles. Alicia, les llamó a ellos…
Alicia: ¿No habló primero contigo? Que extraño, siempre ha recurrido a ti, nunca a ellos. (Pausa) ¿De qué habéis hablado, te ha aclarado algo?
María: Estaba muy calmada, displicente incluso, como si hablar de ello fuera una molestia innecesaria. Me ha asegurado que ha sido todo un malentendido, que la última vez que vio a Peter fue en Londres. Alicia… es mentira. Conoces la relación que tenemos, somos hermanas, pero también hemos sido amigas, confidentes, ha cambiado mucho en estos ocho meses pero aún sé cuando miente. Lo hizo ella. Sé que lo hizo.
Alicia: (Bajando la voz) ¿Vas a hablar con la policía?
María: Es mi hermana, no puedo. Y en cuanto a Peter… es difícil decir esto en voz alta, pero viste su ficha policía: era un monstruo, ha salvado a otras mujeres de pasar por ese infierno. Pero ya no la conozco, no sé de qué es capaz, ¿podrías seguirla durante un tiempo, investigar en qué está metida?
Alicia: María…
María: Lo sé, ¿crees que no me cuesta pedírtelo? Mis padres ni siquiera se han percatado, han vuelto a Valencia ajenos a todo, satisfechos por el deber cumplido. Pero… ¿te acuerdas de aquél cuento que te inventaste cuándo éramos pequeñas? Ella estaba obsesionada y te hacía contárselo una y otra vez. Joder Alicia, es Ana, nuestra Ana. Algo le ha sucedido. Ayúdanos.
Alicia: (Pausa) De acuerdo. 

Fin capítulo 28.

Dead Man, Acoustic Theme by Neil Young on Grooveshark