viernes, 24 de agosto de 2012

Interludio poético.

Deseabas mi voz, mi polla, sin apenas conocerme,
y de forma caprichosa manchaste de amor tus labios con un beso de puntillas.
Te regalé sempiternos y me contestaste con efímeros, con angostas calles llenas de una necesidad azul de ti.
Dibujé con tus flujos mi locura, tu placer, inmolé todas mis noches en tu boca, tus labios, tus pestañas,
en ese rio de vida que se desliza entre tus piernas.

Y cuando me abandonas no me queda nada, nieve, el sonido del piano en un burdel,
tu recuerdo secándose en el cenicero, los bares como ruta de rostros ahítos de melancolía.

En uno de ellos me encuentro al amor, que me saluda como a un viejo amigo.
Le emborracho. Hablamos de ella pero apenas la recuerda,
no me sorprende: nunca tuvo buena memoria.
Cuando cierran el bar le acompaño a mi casa y allí lo apuñalo, junto a las perchas desnudas,
para que no vuelva a joder a nadie sin antes desnudarse.
Me mira mientras se desangra: “Es la muerte o yo, mejor herido que dormido

Le remato, naturalmente, ¿qué otra cosa podría hacer?

Somebody That I Used to Know by Walk Off the Earth on Grooveshark