jueves, 5 de julio de 2012

Sueño de una noche de verano (I)

La muerte sueña contigo, te quiere violar.
Sería más rápido que seguir oxidándote día tras día.
Suenan campanas de boda. Compras una pistola.
Bombeas sangre hacía muros sin columpios.
Ventanas iluminadas. Manchas en el sofá buscando respuestas en el televisor.
Masturbar palabras. Inerme. Frío. Ansiedad. Deseo furtivo. Me acaricio con cierta desgana.
Manos llenas de sangre y semen. Pornografía perversa cosificando mi sensibilidad.
Amélie, una estrella porno que mancha la cámara con sus flujos.
En el balcón de mi cerebro un perro destroza una vieja muñeca de trapo.
La ciudad mece su pena en vino y besos en venta.
Hacemos sonar los grilletes antes de acostarnos. Flores rojas sobre la nieve.
La botella es una corona que se arruga con cada palabra.
Una vieja nave de combate hundiéndose, el filo del cuchillo sabe mucho de poesía.

El polvo con su ausencia de prisa nos cubre como una sábana de viento.
Los dos necesitando algo trascendente e imposible, no solo una necesidad física desubicada.
Desfloramos la nada que nos separa, con esa ternura que nace entre dos desconocidos inmersos en una situación jodida.
Eres una medusa en su atalaya, pelo azabache, tez pecosa, cuerpo extenuante.
Dulzura y dureza a partes iguales, provocas que las tijeras bailen bajo mi piel.
Pero solo sabes vivir dentro de tu cuerpo, es como freír carne en una sartén.
Te duermes deshilachando tu perfil ante la pútrida luz de la pantalla.
Temo que desaparezcas en la siguiente línea.

Ven. Acércate. Follemos de nuevo.

My Sweet Prince by Placebo on Grooveshark