martes, 30 de agosto de 2011

Mischief. Mayhem. Soap.

El ser humano es eminentemente estúpido, si no, ¿por qué boicotearse a sí mismo? Es como no estudiar para un examen importante, el motivo concreto es inasible, quizá no soportas la presión, miedo al fracaso, debilidad, falta de disciplina, inseguridades.

Conoces las consecuencias pero aun así escondes la cabeza en el suelo. Estamos rodeados de secuelas.

Las resacas son depresivas, pero con el estado anímico descompuesto son autenticas venganzas existenciales que provocan pensamientos extraños, alienantes. Pensamientos vergonzosos por los que me siento fascinado por primera vez en mi vida. Llevo consumiendo alcohol desde el miércoles en cantidades cada vez mayores. El último contacto humano fue a las siete de la mañana haciendo reconocer a una mujer que su marido no se la folla bien, que la prepotencia de su coqueteo es una ilusión porque tampoco tiene mucho que ofrecer. Pago rechazo con rechazo como un alma desalmada. La dejo en su coche borracha y me voy a casa.

Intento dormir la resaca, pero mi barrio no es feliz, las cucarachas humanas se dedican a gritar su soledad, a golpearse entre si con objetos romos de vocación. Engullo algo reciclado a media tarde. No me sentía con ganas de leer o de escuchar música, escribir, buscar trabajo. De nada. Voy a tener problemas graves para pagar el alquiler este mes y perdí el móvil. Pero es algo que no me preocupa realmente, sé como relativizarlo. Sin embargo la única forma que tengo de protegerme de este balbuceo del alma, de estas heridas en la autoestima, es acostarme e intentar dormir.

El viernes recibí dos llamadas de la innombrable. Estaba acompañado y no respondí, pero ahora pienso en ella, en como estará después de estos meses de silencio. Me hace elegir de nuevo -maldita sea- y elijo con bilis la soledad. Le dije el año pasado: "has perdido una de las mejores oportunidades de ser feliz de tu vida".

Me gustan las despedidas melodramáticas, aunque sean trampas transcendentales que te atrapan a ti también haciéndote dudar en la nada inconsistente de la nostalgia de lo que nunca aconteció.


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