miércoles, 7 de marzo de 2018

Mikita Brottman - Contra la lectura

Leer y masturbarse aunque en un principio no parezca evidente, son dos actividades que tienen mucho en común. Ambas suelen llevarse a solas y en privado, a menudo en la cama y por la noche, antes de dormir”, argumenta Mikita Brottman en su ensayo 'Contra la lectura' (Blackie Books, 2018). El título es irónico, no es un alegato contra los libros, es más bien una carta de amor, pero con matices: "el primero de ellos es que la lectura, en sí misma, no es necesariamente una actividad virtuosa; qué se lee y cómo se lee marcan la diferencia. El segundo es que leer demasiado es, de hecho, algo posible".

Porque en la sociedad se ha instalado la idea de que leer 'per se' es algo bueno. Da igual qué. No importa si es el 'Mein Kampf' o el último título sobre sanación del cáncer a través de la imposición de pies. ¿Con abrir la página de un libro uno se vuelve más inteligente, mejor persona? Pues no. El acto de la lectura viene a veces acompañado de una especie de pensamiento mágico -"Los libros te hacen mejor persona"-, de cierto narcisismo -Yo soy mejor que tú por el simple hecho de leer- y algo de nostalgia -¡El libro ha muerto! ¡Salvemos al libro!—. Además, con la aparición de las nuevas tecnologías, los límites que acotan el concepto de lectura se han visto difuminados: ¿es lo mismo leer una novela en formato papel que en un móvil?, ¿es lo mismo leer un cuento corto que un reportaje de un periódico digital?

Más que a la lectura en sí, la autora ataca el esnobismo, los prejuicios y los dogmas de fe de los que se rodea. Por ejemplo, la idea extendida de que internet se ha convertido en el depredador natural de la industria editorial. Si la gente pasa más tiempo en las redes, leen menos. Si leen menos, disminuyen los índices de alfabetización y se venden menos libros. Sin embargo, Brottman plantea que la llegada de internet ha supuesto, más bien al contrario, la democratización de la lectura. Nunca había sido tan fácil encontrar un libro descatalogado ni comprar un libro tan barato como ahora.

También habla sobre que ahora, a diferencia de las campañas y la idea general de que el libro está muriendo, se publican más libros que en cualquier otro periodo de la historia. Aunque ella da datos del mercado estadounidense, aquí en España no es tan diferente, nuestro país es el noveno mercado del libro más grande del mundo, con un volumen de ventas de 2.889 millones de euros. Quizás habría que poner el punto de mira en otras cosas, ¿bajo qué criterios se seleccionan las lecturas obligatorias en los centros escolares? ¿Hay que optar por clásicos indiscutibles que a veces resultan pesados o títulos actuales? ¿Todos los libros son buenos para todas las personas, independientemente de sus circunstancias? ¿Vale cualquier campaña para promocionar la lectura tipo “Reading is sexy” o se está banalizando demasiado, cayendo en argumentos baratos y superficiales?

Brottman también incide, basándose en su propia experiencia, que una relación obsesiva con los libros puede llevar a un aislamiento social. O la torpe idea de amor romántico que puede albergar una adolescente que base sus aspiraciones en Jane Austen o Emily Brontë. O la frustración que conlleva descubrir la distancia entre la representación idealizada de algo en una novela y la realidad representada. O las suspicacias que despierta en sociedad alguien a quien le gusta disertar sobre sus lecturas. O los peligros de convertirse en un bibliomaníaco o coleccionista obsesivo de libros, que da más valor al objeto que al contenido. La mesura, como en todo, es importante.

En cualquier caso el ensayo –corto y ameno, lo terminé en apenas un día-, tiene grandes dosis de humor, y aunque Mikita intenta demonizar muchos aspectos de la lectura, en base también a una biografía adolescente bastante excéntrica –paseaba por las noches por un cementerio cerca de su casa vestida como Jane Eyre-, su amor por los libros se mantiene a flote y no deja lugar a dudas de que la vida sin ellos sería un lugar mucho más horrible.

Cartas a un joven poeta, Rainer Maria Rilke, 1903. Traducción: Antoni Pascual i Piqué y Constanza Bernad Ribera.

No hay que menospreciar el daño que un traductor mediocre puede hacer a una obra. Esto en poesía es visceralmente palpable, la primera vez que me di cuenta fue con Bukowski, autor que he releído hasta la saciedad, cuando eché mano de ediciones bilingües y me percaté de que algunos traductores se tomaban demasiadas licencias creativas con algunos poemas. Esto también sucede con otros autores, como Pizarnik o Plath, solo hay que comparar ediciones antiguas con los volúmenes de Poesía Completa que ha sacado la editorial Lumen. También ocurre con muchas novelas, sobre todo obras clásicas, por lo tengo la costumbre desde hace años de comparar las traducciones existentes o consultar en algún foro, antes de hacerme con algún ejemplar.

Dicho lo cual hace unos días una compañera de Blogger tuvo la genial idea de compartir algunos fragmentos de “Cartas a un joven poeta” de Rilke. Me entraron ganas de releerlo y al hacerlo me percaté que había diferencias significativas con la traducción que ella se había molestado en subir a su blog, y que parece ser la más habitual por Internet.

Por lo tanto, y a riesgo de plagiar ideas, me apetecía también a mí compartir mis partes preferidas, con el esfuerzo-placer de copiarlas directamente de mi versión en papel. Pero lo importante es avisaros: si compráis este libro, que sea la traducción de Antoni Pascual i Piqué y Constanza Bernad Ribera.


CARTA # 1
Su carta me llegó hace pocos días. Quiero darle las gracias por su confianza, grande y afectuosa. No está en mi mano hacer mucho más. No puedo entrar en detalles sobre la forma de sus versos, puesto que me siento muy lejos de cualquier intención crítica. No hay nada menos apropiado para aproximarse a una obra de arte que las palabras de la crítica: de ellas se derivan siempre malentendidos más o menos desafortunados. Las cosas no son tan comprensibles ni tan formulables como se nos quiere hacer creer casi siempre; la mayor parte de los acontecimientos son indecibles, se desarrollan en un ámbito donde nunca ha penetrado ninguna palabra. Y lo máximamente indecible son las obras de arte, existencias llenas de misterio cuya vida, en contraste con la nuestra, tan efímera, perdura.

Pregunta si sus versos son buenos. Me lo pregunta a mí. Antes lo ha preguntado a otros. Los envía a revistas. Los compara con otros poemas, se inquieta cuando ciertas editoriales rechazan sus intentos. Ahora (ya que me ha autorizado a aconsejarle), ahora le pido que deje todo esto. Usted mira hacia fuera y precisamente esto, en este momento, no le es lícito. Nadie puede aconsejarle ni ayudarle, nadie. Sólo hay un medio. Entre en sí mismo. Investigue el fundamento de lo que usted llama escribir; compruebe si está enraizado en lo más profundo de su corazón; confiésese a sí mismo si se moriría irremisiblemente en el caso de que se le impidiera escribir. Sobre todo, pregúntese en la hora más callada de su noche: ¿Debo escribir? Excave en sí mismo en busca de una respuesta que venga de lo profundo. Y si de allí recibiera una respuesta afirmativa, si le fuera permitido responder a esta seria pregunta con un fuerte y sencillo «debo», construya su vida en función de tal necesidad; su vida, incluso en las horas más indiferentes e insignificantes, ha de ser un signo y un testimonio de ese impulso. Después, aproxímese a la naturaleza e intente decir como el primer hombre qué ve y experimenta, qué ama y pierde.

Una obra de arte es buena cuando surge de la necesidad. En esta cualidad de su origen reside su juicio crítico: no existe otro. Por eso, mi muy apreciado señor, no sé darle otro consejo: camine hacia sí mismo y examine las profundidades en las que se origina su vida. En su fuente encontrará la respuesta a la pregunta de si debe crear. Acéptela tal como venga, sin interpretarla. Quizá surja la evidencia de que usted está llamado a ser artista. De ser así, acepte ese destino y sopórtelo con toda su carga y grandeza, sin esperar recompensa que pueda venir de fuera: el creador ha de ser un mundo para sí y lo ha de encontrar todo en sí mismo y en la naturaleza con la que se ha fundido.

CARTA # 4
Pero lo que quizás algún día sea posible para muchos, el solitario puede prepararlo y construirlo con sus manos, que se equivocan, sí, pero menos. Por eso, querido señor, ame su soledad y soporte el dolor que causa. Que su queja resuene con belleza.

CARTA # 6
Pero alégrese si se da cuenta de que esa soledad es grande; pues qué sería (pregúntese a sí mismo) una soledad que no fuera grande; sólo existe una, es inmensa y nada fácil de sobrellevar, y a casi todos les llegan aquellas horas en las que querrían de buena gana cambiarla por cualquier compañía, aunque fuera vulgar y anodina, por la apariencia de un reducido acuerdo con el primero que llega, con el más indigno… Pero quizá sea precisamente en tales horas cuando la soledad crece; pues su crecimiento es doloroso, como el crecimiento de los niños, y triste, como el comienzo de la primavera. Pero esto no debe desorientarlo. Lo que se requiere es sólo esto: soledad, una gran soledad interior. Andar a solas consigo mismo y no encontrar a nadie durante horas, eso es lo que se debe alcanzar. Estar solo como en la infancia, cuando los adultos pululaban alrededor, enredados con cosas que parecían grandes e importantes, porque los mayores siempre parecían muy atareados y no se comprendía nada de su actividad.

Y si un día uno se da cuenta de que sus ocupaciones son infelices, que la profesión se ha petrificado sin relación con la vida, ¿por qué no continuar mirando como un niño lo extraño, desde lo profundo del mundo propio, desde la amplitud de la propia soledad, que en sí misma es trabajo, jerarquía y profesión? ¿Por qué querer cambiar el sabio no-comprender de un niño por el rechazo y el menosprecio, cuando el no-comprender significa estar solo y, en cambio, el rechazo y el menosprecio significan participar en aquello mismo de lo que uno quiere apartarse? Piense usted, querido señor, en el mundo que lleva usted en sí mismo, y llame este pensar como usted prefiera —recuerdo de la propia infancia o anhelo de futuro — y esté simplemente atento a lo que se eleva en usted y colóquelo por encima de todo lo que observe a su alrededor. Su desarrollo interior es digno de todo su amor, en él debe usted trabajar y no ha de perder demasiado tiempo ni demasiado ánimo en justificar su posición ante los demás. ¿Quién le dice a usted que, después de todo, tenga una?

CARTA # 8
Usted ha sufrido muchas y grandes tristezas que ya pasaron. Y dice que la experiencia fue para usted difícil e incómoda. Pero, se lo ruego, reflexione usted si esas grandes tristezas no le atravesaron más bien en su mismo centro. ¿Acaso no se han transformado muchas cosas en usted? ¿Acaso no ha cambiado usted en algún lugar de su ser mientras padecía la tristeza? Peligrosas y malas son sólo aquellas tristezas que uno arrastra entre la gente para mitigarlas; como enfermedades tratadas de manera superficial y necia, se retiran un instante para volver a presentarse e irrumpir de forma mucho más temible; y se acumulan en el interior, y son vida, vida no vivida, vida rechazada y perdida, por la que se puede morir.
Yo creo que casi todas nuestras tristezas son momentos de tensión que nosotros percibimos como parálisis, porque ya no sentimos la vida de nuestros sentidos alienados. Porque estamos solos con el extraño que se nos ha introducido; porque, por un momento, se nos arrebata todo lo habitual y lo que nos inspiraba confianza; porque nos encontramos en una encrucijada donde no podemos permanecer. […] Por eso es tan importante estar solo y atento cuando se está triste;  porque el instante aparentemente perplejo y vacío de acontecimientos en el que nuestro futuro nos alcanza, está mucho más próximo a la vida que aquel otro, ruidoso y fortuito, en que se nos presenta como venido de fuera.

Y si volvemos a hablar de la soledad, se hará más claro que, vista de cerca, la soledad no es algo que se pueda dejar o tomar. Somos soledad. Uno se puede equivocar en esto y hacer como si no fuera así. Esto es todo. No obstante, es mucho mejor reconocerlo y, lo que es más, vivir a partir de tal reconocimiento.

Pues si concebimos la naturaleza del ser individual como una habitación más o menos grande, veremos que la mayoría sólo conoce una esquina, una ventana, una franja por la que repetidamente va y viene. Así se tiene una cierta seguridad. No obstante, es mucho más humana la inseguridad llena de peligros de aquel preso en el cuento de Poe, que le empuja a explorar las formas de su terrorífica celda y a no sentirse extraño ante el indecible horror de su estancia.

CARTA # 9
Respecto a la duda: puede convertírsele en una buena cualidad si la educa. La duda ha de llegar a ser sabia, ha de convertirse en crítica. Pregúntele, siempre que quiera echarle algo a perder, pregúntele porqué es fea aquella cosa; pídale pruebas, sométala a examen y quizá la encuentre perpleja y desconcertada, quizá también irritada. Pero usted no ceda, exija argumentos.
Compórtese atenta y consecuentemente en todas las ocasiones; y llegará el día en que el destructor se convertirá en uno de sus mejores trabajadores, tal vez en el más inteligente de todos los que le edifican la vida.

martes, 6 de marzo de 2018

Rainer Maria Rilke.

Rilke fue un poeta y novelista austrogermánico, considerado como uno de los más importantes e influyentes poetas modernos a causa de su preciso estilo lírico, sus simbólicas imágenes y sus reflexiones espirituales. Nació en Praga el 4 de diciembre de 1875, entonces parte del Imperio Austrohúngaro. Después de una infancia solitaria y llena de conflictos emocionales, estudió en las universidades de Praga, Múnich y Berlín. Sus primeras obras publicadas fueron poemas de amor, titulados Vida y canciones (1894).
 
En 1897, Rilke conoció a Lou Andreas- Salomé, la hija de un general ruso, y dos años después viajaba con ella a su país natal. Inspirado tanto por las dimensiones y la belleza del paisaje como por la profundidad espiritual de la gente con que se encontró, Rilke se formó la creencia de que Dios está presente en todas las cosas. Estos sentimientos encontraron expresión poética en Historias del buen Dios (1900). Después de 1900, Rilke eliminó de su poesía el vago lirismo que, al menos en parte, le habían inspirado los simbolistas franceses, y, en su lugar, adoptó un estilo preciso y concreto, del que pueden dar ejemplo los poemas recogidos en el Libro de las imágenes (1902) y las series de versos de El libro de las horas (1905).

En París, en 1902, Rilke conoció al escultor Auguste Rodin y fue su secretario de 1905 a 1906. Rodin enseñó al poeta a contemplar la obra de arte como una actividad religiosa y a hacer sus versos tan consistentes y completos como esculturas. Vivió durante unos años en París, ciudad desde la que emprendió viajes por Europa y el norte de África. Los poemas de este período aparecieron en Nuevos poemas (dos volúmenes, 1907-1908). De la misma época data la obra epistolar Cartas a un joven poeta (1903-1908). En estas cartas, el poeta, además de exponer con una claridad y belleza sin igual sus opiniones sobre la creación artística, plasmó sabiamente sus ideas sobre la vida —el amor y la soledad, la muerte y la fecundidad—, así como lo sobrenatural.

De 1910 a 1912 residió en el castillo de Duino, cerca de Trieste (actual Italia), donde escribió los poemas que forman La vida de María (1913), a los que después pondría música el compositor alemán Paul Hindemith, y las dos primeras de las diez Elegías de Duino (1923). En su obra en prosa más importante, Los cuadernos de Malte Laurids Brigge (1910), novela comenzada en Roma en 1904, empleó corrosivas imágenes para transmitir las reacciones que la vida en París provoca en un joven escritor muy parecido a él mismo.

Rilke residió en Múnich durante casi toda la I Guerra Mundial y en 1919 se trasladó a Sierre (Suiza), donde se estableció, salvo visitas ocasionales a París y Venecia, para el resto de su vida. Allí completó las Elegías de Duino y escribió Sonetos a Orfeo (1923). Estos dos ciclos son considerados como su logro poético más importante. Las elegías presentan a la muerte como una transformación de la vida en una realidad interior que, junto con la vida, forman un todo unificado. La mayoría de los sonetos cantan la vida y la muerte como una experiencia cósmica. La obra de Rilke, con su hermetismo y soledad, llegó a un profundo existencialismo e influyó en los escritores de los años cincuenta tanto de Europa como de América. En lengua española, Rilke tuvo excelentes traductores-admiradores, como Francisco Ayala, Pablo Neruda, Gonzalo Torrente Ballester o José María Valverde.

lunes, 5 de marzo de 2018

Reseñas Libros Febrero.

Stephanie Butland  - La vida escondida entre los libros   Mediocre (2)
Loveday Cardew prefiere los libros antes que las personas. Si te acercas a ella lo suficiente, podrás ver que lleva tatuadas las frases iniciales de las novelas que más le gustan. Sin embargo, hay secretos de su pasado que jamás te revelará. Quince años atrás, Loveday perdió todo lo que tenía y amaba en una fatídica noche. Aquel horrible acontecimiento la llevó a convertir la librería en la que trabaja en su único refugio, pero todo está a punto de cambiar: alguien que conoce su pasado está tratando de enviarle un mensaje, y no hay nada que ella pueda hacer para evitarlo.

Cuando quiero escoger un libro me voy a la Fnac, echo un vistazo a sus novedades, a las secciones de filosofía y ensayo –también de vez en cuando a la sección juvenil y de poesía-, y voy discriminando. Este libro me llamó la atención por su portada y sinopsis, y como en Goodreads tenía buenas críticas pasó el filtro de compra. Sin embargo me ha resultado un tostón, un melodrama mal llevado. A pesar de la sinopsis el personaje principal me cayó bastante mal, y muchas de sus reacciones me resultaban de una necedad insufrible. Y eso que vengo de leer un montón de libros cuyas protagonistas están taradas, sin embargo aquí la escritora es incapaz de dotar de una pizca de carisma a su protagonista. No entiendo porque está siendo un éxito, a mí me ha parecido predecible y olvidable.

Norman Stone - Breve historia de la segunda guerra mundial   Entretenido (3)
La ucronía es un género literario que también podría denominarse novela histórica alternativa y que se caracteriza porque la trama transcurre en un mundo desarrollado a partir de un punto en el pasado en el que algún acontecimiento sucedió de forma diferente a como ocurrió en realidad. El mes pasado me leí “Hitler Triunfante, Once historias alternativas de la Segunda Guerra Mundial”; ya por el título os podéis imaginar que trata de cómo hubiera podido Hitler ganar la guerra. Resulta interesante porque, realmente, hay muchos pequeños detalles que podrían haber inclinado la balanza a su favor. Por eso me apetecía leer un ensayo sobre la Segunda Guerra Mundial (tema que me obsesiona desde hace años). Este ensayo es una maravilla, ameno y didáctico. Quizás algo suave para quienes ya venimos curtidos sobre el tema, pero va directo al grano y no se pierde en detalles insustanciales. Tengo ganas de leer el otro que tiene el mismo autor sobre la Primera Guerra Mundial. Muy recomendable.

Virginie Despentes - Vernon Subutex 3   Entretenido (3)
Escribo estas líneas bastante decepcionado. Supongo que le he puesto un 3/5 porque, en general, me ha resultado entretenido, y de los otros dos tengo un gran recuerdo. Pero me temo que Virginie tendría que haber dejado atrás la idea de la trilogía y haberlo dejado en solo dos entregas. En este último libro sigue el formato de novela coral, presentando nuevos personajes y llevándonos por las nuevas vivencias de los ya conocidos, con un poco más de protagonismo de Vernon. Pero se nota la falta de ideas, y ya hacía la mitad del libro te desalienta la sensación de “esto ya lo he leído antes”. Lo peor ha sido cómo lo termina, una autentica salvajada con la que supongo que ha intentado descolocar y sorprender al lector, pero que a mí me ha dejado bastante mal sabor de boca. Un mal final, para una trilogía que, a pesar de todo, resulta muy recomendable, con personajes brillantemente esbozados, y que sabe tocar toda la problemática política, económica y cultural de un ciudadano europeo actual.

Rocío Carmona - Lo que sucedió cuando me rompiste el corazón   Entretenido (3)
Sucedió en San Valentín: llovía, me sentía solo, paseaba por las calles como alma en pena entre parejas acarameladas, cuando al entrar en una librería para resguardarme del aguacero inclemente mis ojos tropezaron con el título del libro y, sin poder evitarlo, me eché a reír y lo compré inmediatamente. A pesar de las apariencias, de que ya por el título y la portada parece la típica novela new-adult llena de clichés y escenas estereotipadas, tengo que reconocer que me gustó bastante. Es un libro sencillo, pero tiene alma, se nota que hay mucha autobiografía interiorizada en sus páginas, que la autora se ha dejado parte de sus recuerdos –con lo que ello conlleva-, en la construcción del personaje. Y aunque hay páginas que dan bastante pudor, existe una sutil y cadenciosa evolución en la trama. Es como cuando tu pareja quiere ver una película romántica, estilo “10 razones para odiarte”, tú te haces el remolón, pero al final cedes, y a la media hora estás arrobado junto a ella delante de la pantalla, emocionado por la sucesión de escenas xD

Rocío Carmona - La gramática del amor   Mediocre (2)
Naturalmente cometí el error de buscar más libros de ella. Y como este tenía buenas críticas en Goodreads, pensé que no estaría mal. Craso error. Este es el primero que escribió y se nota, y aunque tiene la gracia de que la mitad del libro se encarga de desmenuzar siete grandes novelas del género romántico, desde Goethe y Jane Austen, hasta García Márquez y Murakami, con la excusa de enseñar a nuestra protagonista “la gramática del amor”, no deja de ser una novelita fallida y con grandes carencias.

Edward Albee - ¿Quién teme a Virginia Woolf?   Entretenido (3)
Obra de teatro en tres actos del dramaturgo estadounidense Edward Albee estrenada en 1962. George y Martha son un matrimonio que se profesa un odio salvaje. Ambos tienen personalidades autodestructivas, conocen perfectamente las debilidades del otro y saben cómo exasperarlo. George es un profesor de historia alcohólico. Martha, la hija del director de la universidad donde George da clases, es una mujer frustrada y vulnerable. Un sábado por la noche, después de una fiesta, invitan a su casa a un nuevo profesor y a su esposa. La presencia de esta pareja no evita que Martha y George se humillen y maltraten como de costumbre. A través de este cruel juego sale a relucir la verdad tanto sobre los anfitriones como sobre los invitados.
Una obra muy recomendable a la altura de las mejores de Tennessee Williams, un juego inteligente y cruel con grandes diálogos, y con un final vibrante que matiza todo lo que ha sucedido. Tiene a su vez una inmensa adaptación cinematográfica de la mano de Elizabeth Taylor y Richard Burton.

Hubert Selby Jr - Réquiem por un sueño   Excelente (4)
La película –si no la habéis visto creo que estáis haciendo un terrible uso de vuestro tiempo- siempre ha sido una de mis favoritas. Cuando me enteré que estaba basada en un libro de Selby –el mismo autor del brutal “Última salida a Brooklyn”, quise conseguirlo y darle una oportunidad, pero durante muchos años estuvo descatalogado. Y así fue como, de forma circunstancial, años después y con varios visionados de fondo, paseando por La Central de Callao y me encuentro con que lo han reeditado. Aun así tuve dudas, no creía posible que Selby hubiera podido recrear la atmosfera asfixiante de la película, pensé que sucedería con Trainspotting o Fight Club, que los libros, sin ser malos, no estaban a la altura del frenetismo del montaje cinematográfico. Pobre iluso, el libro no solo está a la altura de la película, sino que en muchas ocasiones es mucho más duro y directo. Cada capítulo se dirige al lector desde un protagonista diferente, en primera persona, de forma adrenalítica y sin darte un respiro. Extenuante.

Elena Gallego & Seiko Ota - Haikus en el corredor de la muerte   Excelente (4)
"¿Estás preocupado porque te hallas a punto de morir dejando tantas cosas inacabadas? Entonces sé valeroso, y compón un poema sobre la muerte." Así resumía Lafcadio Hearn (1850-1904) la actitud tradicional japonesa frente al final de la existencia, acudiendo al consuelo de la poesía, dejando un haiku como mensaje último de quien sabe llegados sus últimos momentos. Esta actitud se mantiene en el caso de unos seres que conocen su cercano e inevitable destino: los condenados a muerte. En Japón sigue vigente la pena capital, que se ejecuta en la horca, y casi todos los años se producen varios ajusticiamientos. Pero hasta las cárceles llega la popularidad del haiku como forma poética, que lleva a los condenados a expresarse y a plasmar en 17 sílabas sus últimos pensamientos y emociones.

Otra maravilla que me ha dejado totalmente impresionado. Los haikus, su interpretación, las circunstancias en que han sido escritos resultan muy perturbadores. Pero hay mucha belleza en ellos, una sensibilidad de la que el lector no puede mantenerse ajeno. Muy recomendable.

Anne Rice - El príncipe Lestat y los Reinos de la Atlántida   Entretenido (3)
Ah, mi querida Anne Rice, volviendo con la duodécima entrega de sus Crónicas Vampíricas. Madre mía. Aún recuerdo cuando se estrenó en 1994 la película “Entrevista con un vampiro” y salieron publicados en castellano los libros de “Lestat el vampiro” y “La reina de los condenados”, sus continuaciones literarias. Rice supo crear para toda una generación de lectores una reformulación del mito del vampiro basada en el dolor, la belleza y una contemplación del vacío de la existencia tan angustiosa como realista. Los vampiros de Rice bebían sangre, pero también historia, filosofía, estética y evolucionan en consecuencia. Fue todo un logro, y aún hoy esos primeros libros siguen siendo de culto para millones de lectores. Luego llegó la total decadencia con el quinto libro “Memnoch, el Diablo” una fábula dogmática sin pies ni cabeza que avanzaba a trompicones entre una lección teológica incompleta y una combinación de reverencia y fe carente de sustancia. Más adelante aparecieron más y más libros donde se cambiaba el protagonismo de Lestat por otros vampiros secundarios que se dedicaban a contar su biografía de forma aburrida y decepcionante, llenando de incoherencias narrativas sus páginas. El último “Cantico de Sangre” (2003) dejó el legado hundido y a Rice embarcada en “renovar” a los hombres lobos, las brujas, y con una extraña fijación religiosa que le impulsaba a reconstruir en otra saga la vida de Jesús de Nazaret.

Con estos antecedentes mi sorpresa fue mayúscula cuando once años después (2014) vi anunciado “El príncipe Lestat”, que con ese título ya daba pistas sobre la vuelta de su mejor personaje como forma tramposa de intentar reiniciar la saga. Ilusionado compré el libro, y lo que me encontré fue con una especie de fanfic sobre Lestat (su grandeza, su lugar imprescindible en el mundo vampírico, profusas descripciones sobre su vestimenta, el brillo de sus ojos y la belleza de su cabello, etcétera). Del otrora talento de Rice para envolvernos con sus tramas ya no quedaba mucho. La novela intentaba mezclar todos los personajes y situaciones de antaño en un batiburrillo que constantemente pendía de un hilo. Capítulos con diferentes protagonistas que ralentizan la acción y no conseguían enganchar a lector. Sí que queda algo de ese romanticismo añejo de Rice, de esas reflexiones nihilistas de sus protagonistas, pero no es suficiente, todo resulta demasiado simple, e incluso infantil.

Y después de todo esto, ¿a qué viene por tanto darle otra oportunidad al siguiente “El príncipe Lestat y los reinos de la Atlántida” (2016), un libro de casi quinientas páginas? Pues supongo que soy un lector compulsivo, me puede la nostalgia de los personajes y la trama de vampiros. Y sí, podría despotricar durante horas de Anne Rice por haber estropeado su legado, pero, qué queréis que os diga, me terminé el libro en apenas tres días xD No deja de ser un placer culpable.

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Y así termina el mes de febrero, un mes de buen ritmo de lectura –hay incluso un par de libros frikis que he preferido no reseñar-, y con cierta variedad, que es lo importante. Me gustaría actualizar más el blog, pero estoy pasando por una crisis con el teclado, me siento seco de inspiración, e incluso escribir esta entrada de reseñas me ha costado ímprobos esfuerzos. En cualquier caso me dejo caer por Twitter a menudo –pestañita a la derecha-, por si os interesa cotillear. Un saludo.