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lunes, 7 de mayo de 2012

Hoy he aprendido a masturbarme y a suicidarme, y no por ese orden.

Aby Warburg, un hombre que a los trece años le ofreció a su hermano menor cederle su derecho de primogenitura sobre la fortuna y el negocio familiares a cambio de que le pagase de por vida las facturas de sus libros. A los cuarenta y cinco años poseía una biblioteca personal de más de quince mil volúmenes, ¿hizo un buen trato?
La vida es así, llena de maravillosas decisiones, aunque desde la atalaya del fondo de mi vaso solo vislumbro tristeza. Podría recurrir a esa frase de nuestro hemofílico favorito-Lo siento; no volverá a ocurrir.” para justificar mi propia decadencia. Pero calculo que solo me resta una hora y media para divagar antes de morir mientras la música, esa visión onírica del mundo soslayada por las matemáticas, me exilia de todas esas peticiones anónimas que no sé ignorar ni obedecer.

A veces das una bofetada mientras la habitación huele a sexo. La cara de Jack Lemmon al final de la película, la angustia del fracaso vital mientras la solución está a escasos metros iluminándote con su neón. Como leer “Histoire d'O” siendo virgen, como evocar un viaje sin atreverte a coger el metro, como lubricar tu relación con veladas de estúpido quietismo ante el televisor. Esa halitosis existencial, de finitud y mediocridad, donde Catherine Earnshaw no existe, donde solo eres la mierda cantante y danzante resignada. Porque me he resignado a no tenerte, a la soledad, a no ser bueno para nadie, a que tus manos no me aten a la cama ni me acaricien, a no dejar huella en ti, a no sentir de nuevo nostalgia por tu cuerpo desnudo. Solo quiero ser el Extranjero de Camus, o de Houellebecq, un bucle de recuerdos en blanco y negro, un perfect day, como aquel último gemido entrecortado al penetrarte, obviando el rencor, la decepción, la otredad, amortiguando las palabras de odio, ¿cómo te sentiste cuando se cayó tu sonrisa y no tuve interés en recogerla? Hoy he visto una de nuestras películas.

Los aniversarios, por tanto, suelen ser contraproducentes, bosquejos de sombras chinescas sobre el tejado de la memoria. Cicatrices en el almanaque donde tu perfecta Bovary te secuestra con su ausencia y no puedes evitar recordar sus mohines de niña caprichosa, su pelo corto sin tirabuzones, su adagio de portazos. Aunque todo desfallece, tarde o temprano, y finalmente tu pene cae fláccido supurando amistad y no sientes esos escalofríos en la espalda que te impulsaban a poner todo tu mundo a sus pies.

***
Mario se mete otra raya. Le deja traspuesto, como si derramara el alma sobre el libro de ilustraciones de Klimt y fuera eso lo que estuviera esnifando. Normalmente la cocaína te pone frenético, te hace huir de los espacios cerrados. Pero Mario, ese estúpido desertor de la humanidad, se aposenta en el sillón desbordando con asincronía los marasmos de su interior.
Mario: Hoy una puta me ha sodomizado con un par de dedos. De forma imprevista, mientras me la chupaba, sin ni siquiera pedirme permiso. Pero lo peor, lo más inquietante, es que me he corrido de forma bestial.
Casimiro: Mierda.
Mario: Me duele el culo, me han arrebatado mi virginidad. Pero ahora, en vez de sentirme resentido, no sé, me siento más próximo a ellas, más mujer, como si pudiera entenderlas mucho mejor después de esto.
Casimiro: Mierda.
Mario: Sé que es un pigmento emocional muy fino, pero necesitaba compartirlo. Y ahora permíteme hacer un último brindis: por el suicidio.
Casimiro: Mierda.
Mario: Exacto amigo mío. Me he tomado medio bote de antidepresivos hace más de media hora, ha pasado el tiempo suficiente para saber que no voy a vomitar. La mezcla con alcohol me matará en una hora.
Casimiro: Mierda.
Mario: Joder, sí, lo siento. Pero soy demasiado sensible para la situación política de este país, tienes que comprenderme. Ya he hecho los preparativos convenientes, he enviado a mi ex una grabación de voz con mis últimos momentos de placer en solitario. ¿Te acuerdas del hada que llevaba tatuada? Me hubiera gustado verla de nuevo y que por algún azar crepuscular me diera un abrazo. También he repartido biblias y libros de autoayuda ente la gente que odio.
Casimiro: Mierda…
Mario: Recuerdo aquella carta que me envió describiendo uno de nuestros últimos polvos…

“Tengo los pechos calientes, ebrios. Me besas como si fueras una mariposa flotando a mí alrededor. Suena esa canción y no entiendo porque. Estoy nerviosa. Me llamas puta, no es la primera vez, pero me haces temblar. Me quito despacio la ropa, separo las piernas para que me veas, el pelo se desborda sobre mi cara, sonrío con cara de niña viciosa. Me toco, me acaricio, te muestro las ganas de tenerte dentro. Ojala estuvieras conmigo mañana y no solo esta noche. Pero no quiero pensar en ello, solo quiero pensar en tu polla, inmensa, llamándome. Me cuelgo de tu cuello, te beso, te muerdo, como si estuviera ensayando un juego donde los sentimientos ya han perdido de antemano. Te cabalgo, me duele, quizás ha sido demasiado rápido, pero se me antoja una mezcla perfecta de placer y dolor. Grito un poco, mi mirada tiene algo de gata en celo. Te araño, te quejas y me agarras de las muñecas. Me gusta dejarte marcas, una forma de poseerte. Noto tu mirada, no puedes aguantar más, soy idiota pero me dejo llevar, tus dedos friccionan mi clítoris, eres un cabrón tramposo, el orgasmo se alarga, ya no importa nada. Me miras con esa sonrisa, me levanto y te meto en mi boca. Tan roja, tan caliente, succionando mis propios flujos, respirándote. Noto como te tensas, tus testículos golpeando mi barbilla mientras los aprieto con rabia, exprimiéndolos, ¿Te gusta cabrón? Me coges como respuesta de las coletas, trenzadas para la ocasión, y me follas la boca como a una vulgar meretriz, deslizo la mano hacía abajo para llenar todos mis agujeros, me excita que me cosifiques, a la mierda los feminismos, me gusta que me poseas de la forma más ruda, ya no sé correrme de otra forma. Te vacías violentamente y me lo trago todo, te enseño la boca para que lo compruebes pero ya estás mirando a otro lado. No importa, me tumbo a tu lado, sé que todo esto es efímero, pero acurrucada junto a ti, escuchando como tu corazón se va poco a poco recuperando, es cuando me siento mejor. No suspires, no sonrías, solo quédate ahí, con los ojos cerrados, y descansa.”

Casimiro se larga, demasiado alcohol, demasiada droga. No me ha tomado en serio. Ya ha pasado media hora, empiezo a notar el cansancio, pero morir sin terminar la segunda botella sería un sacrilegio. Un importante traspié en una biografía nihilista repleta ya de demasiados fracasos. Otro problema es la sempiterna erección. Se mantienen post mortem, imaginaos la cara del forense. Es una lástima que no haya mujeres cerca, soy el mejor cunnilingus de todo Madrid.
Pero así suceden las cosas, la banca gana, ¿qué mezcolanza de mierda, mis meritorios bastardos, puedo publicar antes de la nada, como rubricar el sinestésico estertor?

Podría vivir otras vidas en las que colecciono vello púbico con el sudor blanco del incendio del libertinaje, mientras Morrison sigue deslizándose en su bañera de París, sombras de héroes que reconfortan cuando la náusea palpita en las muñecas y todo se cubre de ruido y heces.

Pero todo termina aquí, con mis labios curtidos de silencio deshaciéndose con el rocío de tu nombre, desarropando todos los abrazos mientras mis zapatos se llenan de sangre y vosotros, crueles clientes, apagáis el monitor sin mirar atrás.

Chicago (Con Vetusta Morla) by Christina Rosenvinge on Grooveshark

viernes, 2 de septiembre de 2011

El sexo es muy solitario sin ti, ¿Por qué eres tan zorra, Puta?

Es mejor reconocer los errores en voz alta: Te quiero. Ya me cobraré las deudas que tengo con tu cuerpo en una ocasión más propicia, por ejemplo cuando no te estés follando a otro. Te cedo el tatuaje de mi beso por un día, y mi aliento para siempre.

Pues aquí estamos, días que vagan sin acritud pero que se difuminan sin más potencial de cambio que la nostalgia de un mañana agotada de antemano. Como una muerte a latigazos que dura demasiado, como mendigos bajo soportales escupiendo su felicidad en cervezas picadas por el sol y libretas Moleskine. Contando con esa voz llena de arrugas como empujaron al amor contra la pared y se lo follaron sin permiso una noche de viento y espinas.

Y creo que compartimos las mismas alucinaciones porque bebemos la misma basura barata, visiones resacosas -y sin ánimo metafórico- de mierda cayendo sin parar, cantidades industriales que el cielo defeca sobre nosotros, un alud, una avalancha, un manantial que ahoga todo porvenir, que causa nausea y enfermedad a su paso, sin ningún lugar donde esconderse, golpeando como granizo sobre las casas, separando a los amantes y desfigurándolos, creando riadas como una última eclosión de los desastres naturales.


El límite del juicio estético es el asco, como pensar que nuestra felicidad depende del agravio comparativo que ejerce la melancolía de nuestro alrededor, como ahorrarte una relación sin sentido al comprobar que el sexo es una mierda en la primera cita.

La soledad, como muchos dicen, es una puta barata, y de eso quería hablar: me he enamorado de una puta. Y antes de que empecéis a borrar mi página de los favoritos no me refiero a una mujer a la que considero una puta, no, no, de verdad, es una puta, de las que cobran desde el principio.

Me encontré con ella en un club que hay a cincuenta y dos segundos de mi casa, nunca me había atrevido a entrar porque lleva ahí media vida siendo una metáfora viva de lo casposo, con esos neones rosas y ese cartel de dos mujeres bailando. Pero era una de esas noches en que la idea de utilizar mi cuerda de saltar a la comba para ahorcarme estaba siendo mas nítida que de costumbre. O sea que franqueé el escenario. Y que decir: ahí estaba Ella, nada emocionante en su físico -debía de tener diez o quince años más que yo-, pero había indiferencia, dejadez en su mirada. No es un lugar para buscar retos pero me senté en la barra a su lado y le invité a una copa, que es la forma más natural de romper el hielo y el precinto del condón.

Rorschach: Dejando aparte que tienes unos ojos miel exquisitos y que este vaso esta muy sucio… ¿Tienes hijos?
Puta: Mi instinto maternal desapareció con mi padrastro, pero también es cierto que nadie ha conseguido tentarme estando vestido.
R: Todos son decisiones a fin de cuentas, Radiohead o Vivaldi, escupir o tragar, follar o morir, una elección siempre contamina el resto. Por ejemplo: elijo terminar estos preliminares y follarte, ¿Cuánto cobras?
P: Siento desilusionarte pequeño alfeñique, pero solo hago mamadas, eso sí, felicidad en estado puro, y me temo que escupo…
R: Mierda, que extraño, tengo poca experiencia en estas lindes pero veo raro que tus clientes se conformen con una simple mamada...
P: De simple nada, mis mamadas son transcendentales, estratos de felicidad convertidos en arte, pura metafísica de mi lengua saboreándote, envolviéndote, te hago el amor con mi boca de forma más intensa que con mi coño.
R: Joder, me dejas impresionado, lastima que no puedas chuparla y hablar a la vez, ¿Dónde están los reservados?
P: En este local elegimos nosotras y mi arte felador no esta disponible para cualquiera.
R: Mierda, ¿es por mi cara?
P: No, termínate tu copa y vete. Inténtalo en otra ocasión.

Se levanta y desaparece con ese gesto noble del que da por hecho que la visita ha durado demasiado y deja en manos del criado sacarte del salón.

Y así fue, mis queridas contertulias, como me he vuelto a enamorar. Rasgos comparte con las pretéritas aparte de la vocación: esos labios altivos de cereza y el pelo largo ensortijado crean un cuadro de turbadora belleza femenina.

Pero así somos los hombres, buscando a quien dedicar las derrotas, iluminando el camino con el semen del amor. 

Hellraiser (VNV Nation Remix) by Suicide Commando on Grooveshark

miércoles, 8 de junio de 2011

Tumbas como espejos, temiendo la ausencia del deseo inmutable, la literatura del perdedor en gestos de masturbación estéril.

Sala de Soluciones Definitivas. Una mesa grande llena de papeles y cuadernos con informes médicos, radiografías y revistas BDSM Gore, cosas que hacen palidecen los diez minutos de Bellucci en Irreversible. Material enfermizo que ha sustituido a la pornografía Hardcore. En 2022 nadie se corre sino hay alguna mutilación o asesinato, las violaciones a la orden del día, tramitadas como simple travesura. Una silla. Un flexo apuntado inmisericorde. Ocho enormes negros empapados en crack velando sus ocho respectivas puertas por donde entran todos los clientes. El primero hace su aparición:

Doctor: Ya te han realizado la lobotomía ¿esta contento?
Dexter: Sí, por supuesto, es la ilusión de mi vida, es mejor que las drogas, siempre sonrío, todo me parece bien, ningún trabajo me resulta monótono. Soy alguien completo y feliz, recomendaría a cualquiera que le taladrasen el cerebro.
Doctor: De acuerdo, salga por esa puerta para la sesión de publicidad, solo tendrá que pagarnos la operación durante los próximos cuarenta y cinco años.
Siguiente sujeto
Doctor: Tú has pedido una castración química
Fernando: Si, no ha conocido a nadie como yo, no necesito mujeres, solo un agujero con fricción, pero hay demasiados y tan poco tiempo…, necesito quitarme esta necesidad, esta búsqueda constante de agujeros. Me he follado todo tipo de animales incluso una vez hice un agujero en la tierra y me folle al planeta. Mi polla es una costra sangrante. Hágame parar.
Doctor: No se preocupe, tenga esta receta y salga por esa puerta, si lo desea también podemos extirparle uno de sus cojones ahora que ya no las necesita para nada. Podrá comprarse otra pantalla de plasma de 100 pulgadas con el dinero…
Fernando: Genial, este sitio es una puerta a los sueños.
Siguiente sujeto
Doctor: Suicido…me temo que no, podemos mutilarle pero el suicidio aun es ilegal, estamos comprando los derechos.
Calimero: Exudo fracaso por cada uno de mis poros, ¿no pueden hacer nada por mi?
Doctor: No, lo siento, se puede suicidar usted en su casa sin daños colaterales para nuestra legalidad, nadie se lo va a impedir, hay una tienda de venenos, cuchillas oxidadas y todo tipo de cuerdas y utensilios de tortura por esa puerta. Gracias.
Siguiente sujeto
Doctor: Le hemos quitado el estomago, no necesitamos cosas tan vetustas como una sonda nasogástrica, ahora con un par de pastillas al día su metabolismo se mantendrá vivo…de alguna forma. Siempre estará cansada, mareos, su intestino se pudrirá poco a poco y sus tiroides van a joderle la vida a corto plazo. Pero nunca, nunca más engordara, ¿esta contenta?
Eva: ¡Si! Es el día más maravilloso de mi vida. Gracias

Dos meses después
Siguiente sujeto
Mario: No me la puedo quitar de la cabeza y…
Doctor: Vale, vale, tenemos una sala especial para los suicidas. Ya tenemos los derechos de emisión.

Sala suicidas.
Doctor: A ver chicos, todos queréis morir, podemos organizar algo salvaje, mataros unos a otros, os damos un día que es el mínimo legal. Haceros amigos y mañana os hacéis un favor unos a otros.
Todos firman
Al día siguiente habrá una gran masacre financiada por sus propios protagonistas. Pagar por morir.

Una cámara enfoca a dos de los participantes. Es de noche ya.

Ariadna: Como te decía mi vida es muy complicada, todos mis parientes han muerto por alguna brutalidad sexual. Mi padre murió con el colon reventado por un caballo, mi tío se rompió el cuello al intentar chupársela a si mismo, mi madre quiso pulverizar el record de Gangbang que estaba en 916 hombres seguidos -Lisa Sparxxx-, quería llegar al kilobang pero murió antes de conseguirlo…
Mario: ¿una puta embolia? Me suena a un libro.
Ariadna: No, no, un loco obsesionado, la mató allí mismo, y luego se cortó el pene. Algo terrible.
Mario: Vaya, bueno, llegó a un espectro de publico mayor, la gente también se puede masturbar con eso. ¿Entonces es una maldición o realmente buscas una muerte violenta provocada por…?
Ariadna: Te lo contaba por no hablar del tiempo. Mi lapida es la más aislada del cementerio, húmeda y sin finales felices.
Mario: Espero que sea una puta metáfora y no hablemos de coprofagía con muertos. De todas formas comparto esa sensación, podría amarte, podría odiarte, podría explicarte que es el petricor mientras te introduzco mi puño en la vagina…
Ariadna: Nada nuevo, ahora llevo unas enormes bolas chinas para ejercitar los músculos del coño, he retorcido enormes penes dentro de mi, soy un arma de destrucción masiva. Mi coño es el anticristo de las pollas. Fama legendaria, nadie ha sobrevivido.
Mario: Joder, nunca me había encontrado una vagina vigoréxica…
Ariadna: …
Mario: Yo estoy aquí porque tengo miedo a los zombies.
Ariadna: ¿Zombies? Eso si que suena como “una puta metáfora”
Mario: No, los zombies existen, comiendo nuestro cerebro poco a poco, cada día me levanto mas cansado, notando el cambio en mi interior, mi lóbulo frontal pronto morirá, no hay forma de sublimar la miseria. Son como heridas abiertas llenas de gusanos. Una trepanación en el alma. La verdad, podríamos follar para cambiar de tema.
Ariadna: Dame por el culo, no estas preparado todavía para mi vagina.
Nuestro querido protagonista crea una autopista de saliva, de lubricidad, ambrosía de jodido orgasmo, que recorre el cuerpo de esta afortunada mujer desde el tobillo, sus muslos, pasando por el corazón de toda trascendencia, recorriendo ese piercing en el ombligo para finalizar en el cuello donde marcará su pasión posesiva. El mundo es ahora un poco mejor.
Mario: Me gusta tu cuerpo, tiene algo extraño, insano, terrible. Casi me da miedo preguntarlo ¿naciste mujer? Nadie puede chuparla tan bien.
Ariadna: Penétrame, hazme daño.
Nuestro querido protagonista introduce su pequeño cerebrito en el ano amistoso de nuestra encantadora meretriz mientras grita “I Am The Doctor”
Ariadna: Ládrame cabrón, ládrame.
Mario: Puta sin alma, deja las fantasías zoofílicas, ¿hace mucho que no follas con seres humanos verdad?
Dobla su cinturón y golpea su culo con saña dejando un reguero de dagas rojas que destilan la belleza de un crepúsculo.
Ariadna: ¡Hijo de puta, nunca he estado tan mojada…!
Mario: Estoy loco, tengo la cara llena de cortes, me gusta lastimarme, voy a enviar a mi polla como una sonda a lo desconocido. Veamos ese coño perlado de monstruosidades.
Se inyecta una sustancia de color azul en el cuello. Todo queda borroso a partir de ahí, no recuerda cuanto dura, cauterizando oquedades con su polla de muerte, haciéndose uno, follando ante el dolor, la perdida, la sinrazón, sellándose con el golpeteo rítmico de sus pelotas una y otra vez contra ese clítoris resbaladizo.

Están volando sobre el nido del cuco. Nadie escapa, se boicotean, se quedan dormidos. No sabrían vivir fuera. Quizá tampoco era amor, solo pus congelado a las puertas del infierno.


Mario es el primero en despertar. Siguen vivos, no por mucho tiempo, quedan apenas unos minutos para la Battle Royale. Sin embargo cierra los ojos con una sonrisa. Ha vuelto a soñar con ella, por ultima vez. Ella, una rosa sin príncipe. Orgasmos de afonía, un coño perfecto envuelto en un lazo azul de regalo. Follando en un cementerio, cogidos de la mano, masturbándose una y otra vez. Mirada ámbar que suspira. Fantasmas reencarnados, teléfonos apagados. Desesperación en sueños que huyen de sueños violando paginas en blanco. Rompiendo uno a uno los hilos que nos unen. Empeño mortal en seguir adelante desgarrando la carne del alma una...y otra...y otra vez en el proceso.

¿Lo sientes? Es nuestro final. Adiós.

La Chispa Adecuada (Bendecida 3) by Héroes del Silencio on Grooveshark