sábado, 18 de mayo de 2019

Reseña + Película: ‘Martyrs’, del director Pascal Laugier

Una joven llamada Lucie escapa de un viejo y desolado edificio donde había sido encarcelada y maltratada físicamente por un largo período de tiempo. No hay signos de abuso sexual, y los autores y sus motivaciones siguen siendo un misterio. Lucie es internada en un orfanato, donde entabla amistad con una joven llamada Anna. Lucie tiene graves secuelas psicológicas y tiene visiones donde una mujer desfigurada y cubierta de cicatrices le persigue. Quince años después cree reconocer a sus captores e irrumpe en su casa armada con una escopeta.

Una única excepción a la intrascendencia aparente de la historia es la espectacular forma en que Pascal Laugier escenifica el desequilibrio mental de Lucie, dotando su estado de perturbación de una terrorífica presencia física. Ese es el único recurso puramente argumental que sobresale por encima de la orgía de violencia y sangre con la que arranca ‘Martyrs’. Poco importa que no sepamos absolutamente nada de lo ocurrido durante esos quince años que han llevado a Lucie y Anna a su situación actual. Poco importa que no conozcamos la naturaleza de la relación entre ambas y que, difícilmente, podamos sentir empatía por ninguna de ellas, porque lo importante de la película es poner a prueba la resistencia del espectador a través de una serie de secuencias planteadas como auténticos tour de force, y que, muy probablemente, supondrían de forma individual el punto álgido de cualquier otra película de terror al uso. Ahí reside por tanto el atractivo de su propuesta, en reivindicar la belleza de la ultraviolencia en sus cuotas más altas a través de un gore sucio y perturbador, pero estéticamente brillante.

Sin embargo, cuando aún seguimos intentando digerir las sensaciones extremas a las que acabamos de hacer frente en tan poco tiempo, Pascal Laugier decide llevar ‘Martyrs’ a un nuevo plano de horror, totalmente distinto al experimentado hasta el momento. Nos adentramos en una película distinta, con una media hora final de la que no quiero hacer ningún tipo de spoiler y que solo el espectador más valiente y avezado en esta clase de propuestas podrá descubrir, disfrutar y/o padecer.

‘Martyrs’ es una película intrépida, arriesgada y destinada a crear polémica. Su capacidad para impactar y sobrecoger está fuera de toda duda y es por ello que la recomiendo encarecidamente. Añadir que la película nunca llegó a tener distribución comercial en nuestro país, por lo cual la única manera de disfrutarla es en versión original con subtítulos. Añado un enlace al final de la reseña.


Reseña + Película: ‘Ghostland’, del director Pascal Laugier

Tras seis años de ausencia en las carteleras, Pascal Laugier regresa con ‘Ghostland’ (2018), su cuarta película de terror y una que parece cerrar un ciclo temático que el director francés ha mostrado prácticamente desde el principio de su carrera. Esta producción franco-canadiense es, con toda seguridad, uno de sus mejores trabajos y una prueba de que el director de ‘Martyrs’ (2008) sigue siendo quizás el más interesante de todos los cineastas salidos de aquella fiebre por el terror francés que llegó a su punto máximo hace una década.

Es poco lo que se puede decir del argumento sin revelar detalles importantes, así que sólo puedo hablar de los puntos generales: invasión domiciliaria, tragedias familiares y, como viene ocurriendo por lo general en las películas de este director, una joven y decidida protagonista femenina que se enfrenta a un horror bajo la forma de una violencia terrible y en apariencia arbitraria. Al igual que ocurre en el resto de cintas de Laugier, hay un giro sorpresa en el argumento que redimensiona todo ante nuestros ojos, pero que se da en la mitad de la película y no al final como normalmente ocurre.

A pesar de que algunos elementos revelan un bajo presupuesto, la película tiene una estética y producción magistrales con esa enorme y vieja casa llena de muñecos antiguos que le da una apariencia de terror de feria. Esta estética constituye uno de sus principales atractivos y convierte a esta en una película visualmente hermosa a pesar de que todo lo que ocurre es terriblemente desagradable. Por otro lado es precisamente ese nivel de violencia lo que nos hace empatizar con la situación de las protagonistas, y aleja esta cinta del terror nihilista, frío y taxidérmico de ‘Martyrs’.

Brutal, ofensiva, cruel para con sus personajes y sin condescendencia con el público a pesar de que recurre a varios estereotipos del cine de terror, ‘Ghostland’ es una de las mejores cintas de Pascal Laugier hasta la fecha. El estreno en España es el veintiséis de julio, pero podéis disfrutarla en versión original con subtítulos en el enlace que añado al final de la reseña.


jueves, 16 de mayo de 2019

Mini-reseña: El Arte De Llevar Gabardina, de Sergi Pàmies

El escritor, traductor y periodista Sergi Pàmies (nacido en París en 1960, donde sus padres vivían exiliados) es un intelectual catalán lúcido e independiente, autor de una vasta producción, galardonada con innumerables premios, en la que destaca especialmente el género narrativo corto, ha publicado recientemente (primero, en catalán, y luego, traducida al castellano y editada por Anagrama) El arte de llevar gabardina, una colección de trece relatos de marcado carácter autobiográfico, en los que realidad y ficción se confunden y se aderezan con unos toques de distanciada ironía y de elegante humor.


Las relaciones paternofiliales, el oficio de escritor, los recuerdos de una infancia marcada por la militancia antifranquista de sus padres (ella, Teresa Pàmies, una de las mejores escritoras en lengua catalana del siglo XX; él, Gregorio López, dirigente histórico del PSUC), el trauma de la separación conyugal, la rememoración de la vida en pareja, los achaques físicos y las obsesiones hipocondríacas son los temas recurrentes de un autor que, tal vez, no domina el arte de llevar gabardina como Humphrey Bogart o como Alain Delon, pero sí posee la elegancia en la escritura y la sana capacidad de reírse de sí mismo.

Lo descubrí durante mi estancia en Barcelona, y también porque es el traductor de Amélie Nothomb en España. Casi todas las entrevistas que tiene son en catalán, y son una gozada por su sentido del humor e ironía; para los que tengan curiosidad he encontrado está en castellano.

Reseña: Octava temporada Juego de Tronos (episodios 1-5) SPOILERS

Como ya he comentado en Twitter con esta entrada no pretendo sentar cátedra ni hacer proselitismo, puedes estar o no de acuerdo conmigo, pero mi intención es el simple divertimento de escribir sobre una serie que, para bien o para mal, está resultando bastante polémica en su conclusión. Esa tendencia de enfrentamiento agrio entre hooligans y haters me parece de lo más estéril que existe: ni por criticar algo eres un hater que no sabe disfrutar de las cosas, ni por afirmar que te encanta eres un fanboy sin criterio con unas tragaderas pantagruélicas. Es una serie de ficción en la cual, aparte de la suscripción de HBO, no aportamos nada, y aunque la ofuscación que produce unas expectativas maltratadas es comprensible (ahí está mi bilis en la reseña de Endgame), mi prioridad es realizar una crítica constructiva. Aclarado este punto, vamos a ello:

Los dos primeros capítulos son bastante interesantes, el primero es introducción, recordatorio de las motivaciones de los personajes, reencuentros y colocación del tablero después de más de año y medio desde la última temporada. Quizás para una temporada de solo seis capítulos, gastar uno de ellos en esto no ha sido una gran decisión, y quizás esto lastra bastante el resto de la temporada. En cuanto al segundo, también me gustó bastante, todo lo que sea seguir el arco argumental de los personajes, sus interacciones, las conversaciones a la luz del fuego con esa tensión contenida antes de la batalla inminente, me parece geniales, engrandecen a los protagonistas y consiguen que sintamos empatía hacia sus matices, anhelos y propósitos.

Llegamos al tercero. Un capítulo cuya mayor polémica fue su oscuridad, impidiendo en muchas ocasiones seguir la acción con comodidad. Podríamos justificarlo afirmando que el streaming de HBO no estuvo a la altura, y que quizás ver los capítulos en un portátil o en un monitor de veinte pulgadas de ordenador no sea la mejor opción. Yo me descargué el episodio al día siguiente (casi 4GB, la máxima calidad), lo vi en mi televisión de 40 pulgadas 2K y seguía viéndose excesivamente oscuro. Todos entendemos la decisión de crear una atmósfera que provocase miedo y tensión, y que la contraposición con el fuego de las armas de los Dothraki, o cuando Melisandre prende las barricadas funciona muy bien. Pero un episodio cuyo epicentro es la acción donde las escenas de lucha entre dragones no se pueden disfrutar porque solo ves nubes y ventiscas, o donde hay bastantes momentos en los que no se distingue nada, solo los movimientos epilépticos de cámara siguiendo las aglomeraciones de caminantes blancos, me temo que a nivel de producción y fotografía es un episodio fallido. Pero ese no es el problema principal. El gran leitmotiv de la serie, la frase «Winter is Coming» (título del primer episodio de la serie) implicaba que la amenaza de los Caminantes Blancos y el Rey de la Noche era lo esencial, el épico combate que llevábamos años esperando. Y lo cierran de una forma tan anticlimática que causa estupor. No solo porque es Arya (viva el fanservice de red social) quien lo mata cuando se supone que es Jon Nieve y su resurrección la que va a propiciar ser el protagonista de la leyenda, sino que además lo justifican de una forma casi igual de absurda: Arya está atrapada en una habitación, herida y atontada, llega Melisandre, le hace recordar una conversación, y veinte minutos después, sin saber cómo, da un salto en plan superhéroe y le mata. Fundido en negro. Créditos.

En el episodio cuatro ya se empieza a mascar la tragedia: todo es un maniqueo movimiento de títeres por parte de los guionistas: crear situaciones artificiales y sorpresivas que provoquen la reacción de los personajes hacia la casilla adecuada. Hasta los diálogos son simples excusas para explicar en voz alta lo que van a hacer. Falta verosimilitud, todo resulta demasiado forzado, como esos videojuegos cuyas fases son un largo y lineal pasillo de sentido único repleto de enemigos. Tiene momentos épicos, indudablemente, pero resulta tendencioso, apresurado y simplista.

Y llegamos al polémico quinto episodio donde todo lo anterior estalla ante los atónitos ojos del espectador. Tiene cosas buenas, indudablemente, a nivel visual es prodigioso, no en vano la serie tiene entre doce y quince millones de dólares de presupuesto por episodio. La parte final de Daenerys Targaryen destruyendo la ciudad es brutal. Arya luchando por su vida, la utilización de la cámara, cuando encuentra a la madre y su hija convertidas en cenizas, el alegórico caballo blanco al que se acerca antes de salir de la ciudad… todo esa parte es emocionante, vibrante y funciona a la perfección.

Ahora vamos a la parte negativa, básicamente de lo que todo el mundo está hablando, antes de la cual recomiendo ver este vídeo, una hermosa oda poética a Daenerys: https://www.youtube.com/watch?v=3AqJB3sqCFc
Por un lado, seamos francos: todos sabíamos que Cersei perdería la guerra y que luego habría una confrontación entre Jon Nieve y Daenerys por el Trono de Hierro; su relación surgió demasiado rápido y además esta pareja no tienen nada de química, cuando Kit Harington le dice que la quiere con su habitual inexpresividad de ficus, ¿alguien es capaz de emocionarse? Pero, en cualquier caso, ¿convertir a Daenerys en una genocida en apenas dos episodios era la solución más creativa para provocar ese conflicto o solo una chapucera búsqueda del efectismo?

Quizás la raíz del problema es que hay dos tipos de narradores: por un lado están los plotters, que son los que detallan al máximo los puntos por los que debe transcurrir la narración incluso antes de escribir una sola palabra, y después están los pantsers, que son aquellos que siembran semillas con los personajes y se dejan llevar por el proceso de escritura. En esta división, Benioff y Weiss son plotters y George R. R. Martin es un pantser. El problema, insisto, es que para Benioff y Weiss es más importante el sorpresivo desenlace que la verosimilitud de los personajes. Tañen las campanas de Desembarco del Rey, anunciando la rendición, y Daenerys, la 'rompedora de cadenas' que libera a los esclavos de Meereen, la que hablaba de liberar al mundo de los tiranos, la que rehuía los atajos e incluso perdonaba a los traidores, se convierte en una parodia de sí misma, en un títere que se sacrifica en favor del espectáculo y mata a sangre fría a decenas de miles de inocentes. ¿Hubiera sido un buen final con el desarrollo adecuado? Por supuesto, pero convertir a Daenerys en una genocida en apenas dos episodios, por muchas motivaciones que puedas acumular, funciona en un cómic no en una narración seria. La construcción de personajes a la que nos tenía acostumbrados George R. R. Martin trabaja con otro ritmo y resulta mucho más compleja; lo genial de está historia es la verosimilitud y evolución coherente de cada personaje. Os pongo un ejemplo: Sansa Stark, su evolución se fue gestando a lo largo de varias temporadas, muy poco a poco, y no solo por la catarsis de un trauma; por eso el personaje resulta tan fascinante ahora, porque su crecimiento no es forzado, al revés, resulta coherente. Esto es lo que sucede cuando pones a los personajes como prioridad, tejiendo la historia a su alrededor.

Por fortuna no soy fanático de esta serie. Disfrute de los libros hace años (el último Danza de Dragones, en 2012, fue una enorme decepción que, curiosamente, no provocó con su mediocridad apenas revuelo por las redes sociales), y aunque he seguido la serie, no ha sido hasta la quinta temporada (material inédito para mí) que empecé a engancharme. Por ello estoy disfrutando, o más bien padeciendo su final de una forma más templada, sin esperar demasiado e intentado disfrutar de la experiencia. Como Daenerys nunca ha sido para mí un modelo de empoderamiento femenino ni nunca he pensado en poner a mi hija su nombre, el hecho de que hayan destrozado su personaje no me importa demasiado. Tampoco me importan algunas muertes ridículas, las involución de personajes como Jon Nieve o Tyrion, las escenas fanservice que no casan en absoluto con el tono y ritmo anterior que tenía la serie o esa idea de romanticismo anticlimático, extemporáneo y sin sentido que deja la muerte de Cersei junto a Jaime (cargándose el ciclo narrativo de redención del personaje). Lo que sí es cierto es que mi suspensión de incredulidad tiene un límite y resulta decepcionante que una producción de ocho temporadas se vaya a pique porque los guionistas hayan dado más prioridad a sorprender al espectador medio que en respetar con un mínimo de verosimilitud el devenir de sus personajes. Al igual que resulta estúpido querer acelerar tanto las cosas reduciendo los episodios de esta temporada a seis.

Pero incluso en estas circunstancias he sacado algo positivo, algo que nunca pensé que fuera a decir: he vuelto a estar interesado en saber cómo va a acabar los libros George R. R. Martin, porque estoy seguro que, a pesar de la falta de ideas y ganas, cualquier cosa que publique será mucho mejor que esto. Ver para creer.

Podría alargarme más, pero he encontrado unas reseñas que explican todo esto muchísimo mejor que yo, por tanto os recomiendo encarecidamente que deis una oportunidad a los vídeos que añado al final de esta entrada y os apuntéis al canal; el análisis del episodio cinco lo sacará hoy por la tarde. Un saludo a todos.



domingo, 12 de mayo de 2019

Reseña: ¡Sálvese quien pueda!: El futuro del trabajo en la era de la automatización, de Andrés Oppenheimer

Dentro de veinte años el empleo no será nada parecido a lo que es ahora. La entrada en el mundo laboral de los robots, la inteligencia artificial, la realidad virtual y la biotecnología cambiará el escenario de tal forma que se perderán entre el 23 y el 47% de las profesiones que hoy conocemos. Unos porcentajes que varían dependiendo de la fuente que los emita (Universidad de Oxford, la OCDE o diferentes expertos del mundo laboral), pero que reflejan una realidad palpable, y es que la tecnología es el verdadero arma competitiva en la actualidad, más allá de los recursos o las materias primas.

Oppenheimer explica en su libro '¡Sálvese quien pueda! El futuro del trabajo en la era de la automatización' los problemas a los que los campos profesionales deben hacer frente cuando el uso de robots se generalice. Se considera “tecnoptimista”, ya que está en nuestra mano llegar a un mundo más justo en el que la riqueza esté mejor repartida, aunque también advierte que la transición hacia el futuro será dura y traumática, los robots van a sustituir a los humanos no solo en tareas repetitivas y mecánicas, sino en profesiones tan cualificadas como el periodismo, la abogacía o la medicina.

“En la actualidad hay máquinas inteligentes que ya están haciendo las cosas mucho mejor que los humanos. Por ejemplo, en el periodismo. En el libro cuento cómo en Estados Unidos las noticias de resultados electorales, de empresas o de partidos de segunda división de fútbol ya son escritas por algoritmos. Depende de qué ocupación se trate, las máquinas ya nos superan en muchos aspectos hoy en día, y cada vez más en las próximas décadas.”

“Uno podría pensar que una labor como la de los jueces no podría ser sustituida. Pero ya hay estudios realizados que muestran que los algoritmos toman decisiones judiciales mucho más ecuánimes en determinados casos. En Israel se hizo un experimento con varios jueces de tráfico a lo largo de un período de varios meses. A las nueve de la mañana eran súper magnánimos, a medida que avanzaba la mañana se ponían más irritables y tenían más hambre; era casi siempre a partir de las doce del mediodía cuando ponían las multas más severas. Luego, se iban a comer, volvían de buen humor y a ser muy magnánimos en sus veredictos. Y a medida que avanzaba la tarde, se cansaban más, tenían más hambre y su carácter era más severo. Un algoritmo no se cansa, no tiene hambre, no le baja el azúcar, y puede hacer este tipo de labores con mucha más ecuanimidad que un juez humano. Hay muchos trabajos que pensamos que finalmente serán suplantados, otros no. Por ejemplo, los maestros. Todo lo que tenga que ver con impartir conocimientos va a ser robotizado.

Aquí en Estados Unidos se presentó al Profesor Einstein, un robot pequeño que enseña matemáticas, física y química y puede impartir conocimientos mejor que un humano porque no se cansa. Tampoco tiene horario de trabajo. No tiene sentido que un niño aprenda quién descubrió América de la boca de un maestro, porque todo lo que sea recibir conocimientos ya puede hacerlo con música o vídeos. Y de una forma más entretenida, más didáctica. Todo lo que tiene que ver con transmitir información ya lo va a hacer un robot. Los maestros van a seguir existiendo, solo que ahora harán algo mucho más importante: reinventarse como educadores que van a ayudar a los niños a encontrar su vocación, inculcarles valores éticos y morales o el trabajo en equipo. Los maestros ya no van a ser transmisores de información sino formadores del carácter de los jóvenes.”

“Una de las sorpresas más llamativas que hallé a la hora de hacer este libro es que los países más afectados no van a ser los más industrializados o desarrollados, como pensaba en un primer momento, sino los grandes dependientes de las industrias manufactureras, como China o México, porque lo primero que van a hacer de manera más fácil son los trabajos mecánicos o repetitivos. Pero cuidado, que en países como España también va a haber una gran crisis por esto. Por ejemplo, en el sector turístico. Fui a Japón y vi que los hoteles y restaurantes eran atendidos por robots. Y aunque todos los camareros no van a desaparecer de España, este tipo de servicios están a punto de caer. Entré en un hotel japonés en el que los conserjes eran robots. En total, había solo una persona para gestionar un complejo hotelero de 100 habitaciones. Yo no digo que toda la industria se vaya a robotizar, pero sí que tendrá un fuerte impacto. Ya no va a hacer falta el contacto con el camarero para pedir el menú o tener mesa.

“Los robots son cada vez más inteligentes y más baratos. Están todos conectados a la nube y todos aprenden de sus respectivos aciertos y errores. Todas las tecnologías nacen y tienen un crecimiento sostenido hasta que se disparan. En 2007 se introdujo el smartphone y su comercialización se disparó, y hoy en día dependemos de nuestros iPhone para todo. No podríamos pensar nuestra existencia sin un teléfono inteligente. La tecnología normalmente tiene un periodo de latencia y de repente se masifica. Eso es lo que está pasando ahora con los robots, ya han pasado su fase de espera, ahora se van a extender. De alguna forma es parecido a la evolución científica de los seres humanos, solo que en este caso va muchísimo más rápido. Parece que lo que nos ha costado siglos a nosotros, a las máquinas tan solo les costará unas pocas décadas. La transición hacia un mundo automatizado va a ser traumática y va a fomentar la desigualdad social.”

viernes, 10 de mayo de 2019

Reseña: El imperio final, de Brandon Sanderson (Saga Nacidos de la bruma 1)

En ‘Imperio Final’ seguimos el papel que desempeña la aparentemente desamparada Vin, una superviviente de las calles que ha acabado formando parte de una banda de delincuentes y que pertenece a un pueblo campesino esclavizado por la nobleza conocido como los skaa. La acompañaremos durante casi setecientas páginas mientras descubre sus poderes alománticos y toma parte en una conspiración para acabar con el terrible Lord Legislador, una suerte de divinidad que gobierna desde hace siglos todo el mundo conocido utilizando a los misteriosos y siniestros inquisidores, figuras con clavos en lugar de ojos cuyo control de esta alomancia parece sobrehumano.

Kelsie, un nacido de la bruma, es decir alguien capaz de dominar las diez ramas de la alomancia frente a los brumosos que solo pueden practicar una de ellas, ha decidido liberar a los skaa y de paso acabar con este Lord Legislador, para lo que no dudará en entrenar a Vin y enseñarle todo lo que sabe. No obstante, sus planes son un poco más descabellados de lo que deja entrever en un principio.

La trama a priori parece simple e infantil: una serie de personajes de escasa importancia se revela contra una gran figura de poder y con el sistema que le rodea. Se trata de una fórmula que ya ha repetido en varias ocasiones y que forma parte de títulos como ‘El aliento de los dioses’ o la novela juvenil ‘Steelhearth’. Sin embargo, para enriquecer toda esta historia y este universo ha desarrollado uno de los sistemas de magia más interesantes que ha visto la fantasía moderna: la alomancia es la verdadera protagonista de toda la saga, una suerte de alquimia corporal que los brumosos y los nacidos de la bruma pueden realizar ingiriendo y después quemando ciertos metales en el interior de sus cuerpos para obtener poderes como manipular las emociones, empujar y atraer metales o potenciar sus capacidades físicas, entre otras. Lo divertido como lector es ir aprendiendo cómo funciona este curioso recurso que Sanderson explota hasta sus últimas consecuencias, y que le permite escribir algunas de las escenas de acción más brillantes dentro del género.

            De hecho en ‘Imperio Final’ todo parece haber sido pensado para resultar grandioso sin perder credibilidad. Incluso se permite el lujo de incluir un epílogo en el que, a la manera de la novela policiaca, ata los posibles flecos sueltos y aclara ciertas licencias creativas. Probablemente ‘Nacidos de la Bruma’ sea una de las mejores obras para adentrarse en el trabajo de Brandon Sanderson, no solo por el claro ejemplo arquetípico de su obra, sino también por las opciones que abre a nuevas lecturas a través del resto de la saga y secuelas.

En cuanto al lenguaje, más que pulido resulta sencillo, efectista. A lo largo de toda la obra su estilo funciona como una mera herramienta que sacrifica su calidad a favor de la espectacularidad de la trama. Con Sanderson no tenemos nada de la emotiva prosa épica de otros escritores como Patrick Rothfuss, ni una voz propia, cínica y refrescante como la de Joe Abercrombie, ni veremos una trama retorcida, brillante y plagada de giros inesperados a lo George R.R. Martin, pero tendremos escenas y situaciones tan espectaculares y vistosas que no tendremos que esforzarnos demasiado para mantener la atención y visualizar en todo momento lo que ocurre. Ya es a gusto de cada cual opinar -con cierto cinismo- que eso explica su éxito comercial, y que parte de su talento se difumina al limitarse a crear un artificio espectacular y refulgente pero que esconde cierta vacuidad y linealidad.

            ¿Mi opinión? Brandon Sanderson es a la fantasía épica lo que la saga Fast & Furious o Misión Imposible a las películas de acción: no son obras de arte pero cumplen sobradamente su cometido de entretener. Ya elegirá el lector otro momento para leer a Thomas Mann o Dostoievski. O tal vez no.

jueves, 9 de mayo de 2019

Reseña: La espada del destino, de Andrzej Sapkowski (Saga Geralt De Rivia 2)

La espada del destino es el segundo volumen de la saga Geralt de Rivia. En este libro podemos encontrar los mismos elementos que en El último deseo: personajes y ambientaciones muy trabajados y con un trasfondo interesante, mitología de Europa del este y central y, sobre todo, un uso inteligente de la ironía y el sentido del humor.

            La estructura de la obra está dividida en diferentes relatos con tramas más equilibradas entre sí en comparación al anterior libro, Sapkowski sigue aportando más complejidad a sus personajes principales, por ejemplo Jaskier tendrá un papel mucho más importante, tomando decisiones y ejerciendo mucha más influencia sobre Geralt de Rivia y los sucesos que van aconteciendo. Mientras que en El último deseo las escenas estaban dotadas de cierto misterio que recreaba un halo místico, en La espada del destino Geralt y el resto de personajes, incluida la hechicera, se humanizan mucho más al profundizar en su psicología ante situaciones que requieren decisiones morales o éticas para su solución.

La trama se compone de seis relatos: “Las fronteras de lo posible” donde Geralt se debatirá entre la decisión moral de asesinar a un dragón, último de su especie, y donde entrarán en juego la ambición, la crueldad, la avaricia y violencia del resto de personajes. “Esquirlas de hielo” es un relato introspectivo de Geralt en el que se trata su relación con Yennefer. Geralt debe enfrentarse a Istredd, un hechicero que también está profundamente enamorado de ella. “Fuego eterno” donde Jaskier y Geralt deben solucionar el problema de un mímico. Seguramente el relato con más humor del conjunto. “Un pequeño sacrificio”, Geralt y Jaskier acuden a un pueblo pesquero para ayudar a un príncipe a comunicarse con su amante, una sirena. “La espada del destino”, en este relato se presenta a un personaje importante ya que su influencia en Geralt es notable. Ciri, la joven niña perdida en el bosque de las dríadas. Un relato intenso y cargado de emoción. Y por último “Algo más”, uno de los mejores, donde Geralt es herido gravemente y mientras viaja en el carro del mercader que ha salvado, la fiebre le hace soñar o recordar escenas con los demás personajes principales, dando lugar a escenas de catarsis e introspección. Un relato que abre las puertas a la siguiente novela.

En conclusión, La espada del destino es un libro que explota todo lo que Sapkowski prepara en El último deseo y deja tanto la trama como los personajes preparados para iniciar una de las sagas más interesantes de la fantasía épica contemporánea. Mención necesaria de nuevo a la excelente e impresionante labor de traducción directamente desde el polaco de José María Faraldo.

Reseña: El último deseo, de Andrzej Sapkowski (Saga Geralt De Rivia 1)

            Cada mes me propongo algún tipo de reto literario y para mayo he decidido leerme el volumen completo de las Tragedias de Shakespeare y también la saga completa de Geralt De Rivia (ocho volúmenes). Lo segundo está motivado porque llevo ya un par de años con la idea de meterme de lleno con el videojuego The Witcher 3 Wild Hunt, que argumentalmente sucede unos años después de esta saga, por lo que me ha parecido lógico leerme primero los libros antes de empezar con el juego. Pero dejémonos de excentricidades personales y vamos a por la reseña.


Cuando alguien menciona a los grandes autores contemporáneos de fantasía, parece obviar a Sapkowski. Da la sensación de que solo sabemos hablar de George R. R. Martin, Patrick Rothfuss, Joe Abercrombie, Brent Weeks, Brandon Sanderson… pero, ¿y el autor polaco? Es curioso que en España Sapkowski sea de sobra conocido pero en el mercado anglosajón su saga Geralt de Rivia todavía ni siquiera haya sido publicada por completo en inglés.

El último deseo no es una novela al uso. No tiene una única trama y sería más acertado definirla como un compendio de cuentos protagonizados por Geralt. No están cronológicamente relacionados y su hilo conductor en el presente es un Geralt que guarda reposo en un templo y va recordando diferentes hazañas y aventuras que ha vivido a lo largo de su vida. Estos diferentes relatos, además de servir presentar a los personajes principales y afianzar la personalidad del brujo, nos presentan un mundo donde los clichés de la fantasía se retuercen y se trasforman en una parodia de sí mismos. Elfos que son vagabundos enfermos convertidos en bandoleros y repudiados por la sociedad; la humanidad ganando el terreno a la magia, erradicando en su desarrollo a monstruos y mutantes; los hechiceros parecen sacados de una novela de Pratchett: cobardes, traicioneros y codiciosos; y los brujos, una antigua orden de mutantes que se dedica a cazar monstruos por dinero, está en el tramo final de su decadencia.

La ambientación es medieval y oscura. Si conocéis los cuentos de los hermanos Grimm y parte de la mitología germánica, estas novelas están repletas de detalles muy interesantes. Sapkowski reinterpreta estos cuentos y folklore de forma gamberra, irónica y muy satírica, Blancanieves no es una joven y dulce joven esperando un beso de un príncipe, sino una prostituta que ha embaucado a siete enanos gracias al sexo para que roben y maten para ella. Hay un capítulo en concreto, donde aparecen los elfos por primera vez, en que vemos una escena que podría ser perfectamente la escena de una novela de Mundodisco, en la que Geralt tiene que echar a un diablo de unas tierras labriegas porque, simple y llanamente, se caga en ellas.

El estilo y ritmo de Sapkowski es excelente, mezcla momentos de grosera tosquedad con otros muy poéticos, y es capaz de transportar al lector no sólo a un mundo de fantasía, sino a hacerlo palpable, físico y tangible. Naturalmente según vamos avanzando en los relatos la trama se va volviendo más profunda, compleja,. El traductor José María Faraldo consigue adaptar las voces de cada personaje y estrato social con gran maestría. ¿Este personaje es un paleto que apenas puede recordar su nombre? Faraldo se la juega y le proporciona un dialecto que nos resultará muy familiar y que le da a la novela coherencia y credibilidad, además de ensalzar el estilo de Sapkowski.

Sapkowski es considerado uno de los autores de fantasía que han escapado de la sombra de Tolkien y del encuadre de la fantasía clásica. ¿Espada y brujería? ¿Fantasía épica? La novela es complicada de clasificar debido a su carácter renovador de la fantasía. Su interpretación ética y moral de una realidad muy cercana a los valores de una sociedad contemporánea hace que Geralt se enfrente a conflictos como la intención de una civilización por erradicar todo aquello que sea amenazador o diferente para la misma, el papel de los políticos en las comunidades o el uso de la violencia como remedio para la violencia con un tono adulto y ajeno a simplificaciones.

En resumen, El último deseo es el inicio de una saga fantástica, referente dentro del género y en la literatura, y que no debería pasar desapercibida para ningún lector.


lunes, 6 de mayo de 2019

Bilogía “Deja que ocurra”, autora Alice Kellen.

He de reconocer que tengo debilidad por la escritora @alicekellen_, la descubrí el año pasando buscando libros románticos de new Adult, algo ligero para descansar de los ensayos y libros de filosofía que suelo leer, y me encantó su forma de narrar, de plasmar la problemática sentimental de sus personajes. Me gusta porque tiene un estilo ameno y directo pero sin caer en lo vulgar, sentimental pero sin ser demasiado cursi, incluso es capaz de mezclar en las pocas escenas de sexo que hay en sus libros cierta romanticismo naif con brusquedades de novela erótica. Lo mejor, sin duda, es la creación de personajes, se vale para ello de dos características: capítulos cortos con mucho diálogo interior, y mezclar las dos voces narrativas protagonistas (masculina y femenina, cuyas taras y dificultades sentimentales provocan adicción y ganas de saber cómo van a conseguir salir de sus atolladeros existenciales.

Como soy una persona obsesiva el año pasado me leí todos sus libros (siete) y por supuesto cuando tuve la noticia de la salida a principios de año de esta bilogía (un libro dividido en dos partes, el primero en febrero, el segundo salió hace unos días), caí en la tentación de reservarlos. A todos los que os guste este género os lo recomiendo, además es una autora española y creo que apoyar a autores patrios que vienen de la autoedición para que puedan vivir de la escritura es muy necesario y gratificante.

De los dos volúmenes he de reconocer que el que más me ha gustado ha sido el primero, pero están cosas son muy subjetivas, y a fin de cuentas “Todo lo que somos juntos” lo he leído en apenas un par de días. Si os animáis a comprarlo y os gusta probad también con el libro titulado: “El día que dejó de nevar en Alaska”, otra maravilla dentro de los cánones del género en el que se mueve. Espero que los disfrutéis tanto como yo. Y, por último, gracias a @alicekellen_ por seguir sacando libros cada año, aunque inflames mi corazón decadente con un romanticismo tan ideal y maravilloso que al terminar tus libros solo pueda sentirme frustrado al ver lo poco habitual que resulta en la vida real.

lunes, 29 de abril de 2019

Videos conspiranoicos y la Ley d'Hondt.

Como suele ser habitual me he equivocado en mi porra electoral, no pensé que el PP pudiera caer tanto, en cuyo caso elucubraba que sería VOX el beneficiado y no Ciudadanos. En cualquier caso ahora tendremos un mes de exabruptos y cuando terminen las elecciones municipales ya veremos qué sucede. Parece difícil un acuerdo PSOE-Ciudadanos, pero con la veleta naranja uno no puede estar seguro de nada. Lo más “coherente” sería una investidura en solitario del PSOE al segundo intento por mayoría simple, y luego acuerdos puntuales en los Presupuestos y algunas leyes con UP, ERC y PNV. Pero visto lo visto no me atrevo a vaticinar nada.

Pasando a otro tema la fórmula que existe en España para repartir los escaños después de unas elecciones es la Ley d'Hondt, un sistema electoral que distribuye los escaños dentro de una circunscripción de manera proporcional. Divide el número de votos emitidos para cada partido entre el número de cargos electos con los que cuenta cada provincia, es decir cada división territorial y de ahí que el voto de los electores no valga lo mismo en todas las circunscripciones. Esto implica que cada partido necesita diferentes números de votos para lograr un escaño, dejo el listado:

Compromís  172.751 votos
Vox     111.548 votos
Unidas Podemos    89.091 votos
ECP    87.819 votos
Ciudadanos 72.571 votos
JxCat  71.091 votos
Cca-PNC       68.598 votos
ERC    67.690 votos
PP       66.000 votos
PNV    65.771 votos
Bildu  64.710 votos
PSOE  60.819 votos
Na+    53.562 votos
PRC    52.197 votos 

Aquí la parte “divertida”, los siguientes partidos a pesar de sus votos no consiguen ni siquiera un escaño:
Pacma           326.045 votos
Front Republicà     113.008 votos
BNG   93.810 votos

Naturalmente en sus inicios tanto Ciudadanos como Podemos hablaban de cambiar la ley electoral por otra más justa, hasta que empezaron a ser beneficiados por ella y fue otra de las muchas promesas electorales que se quedaron por el camino. En estas elecciones VOX ha sido uno de los más perjudicados, analizad el gráfico anterior con atención, y luego, si os apetece, echadle un vistazo al vídeo conspiranoico.

sábado, 27 de abril de 2019

Reseña: Película Vengadores Endgame (un único SPOILER al final)

Ni soy un purista de las adaptaciones de los cómics al cine (aunque lleve leyendo cómics Marvel/DC desde que tengo diez años), ni me considero un cinéfilo gafapasta que no pueda disfrutar de una película de acción Blockbuster (de hecho soy muy fan de las sagas Misión Imposible o Fast to Furious), ni tampoco creo ser ningún hater: si algo no me gusta intento no gastar más tiempo ni energía en ello. Pero es que lo de esta película me ha superado totalmente: es una puta mierda, así de vehemente tengo que ser, un zurullo aburrido, predecible, insatisfactorio, que te frustra durante las largas y tediosas tres horas de su metraje al ver cómo todo el potencial de la trama, los personajes y el antagonista quedan tan desaprovechados.

Alguien podría decir que quizás, solo quizás, iba con las expectativas muy altas. Y es cierto que Vengadores: Infinity War me pareció un peliculón, que tiene un archienemigo (Thanos) que es de los mejores que ha creado Marvel, que el ritmo de la película, la interacción entre los personajes, el humor, los diálogos y el final… todo está tan cuidado que dan ganas de volver a verla en cuanto sales del cine. Y también es cierto que casi todas las películas que han sacado mientras tanto tenían una calidad alta, o al menos entretenían: la sorpresa, por ejemplo, del Doctor Extraño o los Guardianes de la Galaxia. Pues de todo ese legado en esta película no hay nada. Sin entrar en spoilers las dos primeras horas de película son aburridas, anticlimáticas, absurdas y con la clara ineptitud de cargarse la épica y el carisma de varios de los personajes principales. Y la última hora tiene un poco de acción (aquí el espectador se viene arriba, cosa lógica después del amodorramiento de las dos horas anteriores), pero incluso entonces parece más bien una acumulación de destellitos, explosiones, un momento feminista tan forzado que da vergüenza ajena y una Capitana Marvel totalmente descompensada en poder con el resto de los personajes.

En su conclusión se evidencia aún más el fracaso de la película, con unas despedidas predecibles (sabemos a qué actores se les acaba el contrato), clichés y una emotividad barata y vulgar que solo engaña a los más sensibles de la sala. El que no haya escenas postcréditos, lejos de las excusas que pululan por ahí, solo demuestra que nos pueden colar cualquier truño (como la última de Star Wars) y que dará igual, porque las salas se llenarán y los aficionados se lo zamparán y pedirán otra ración.

En resumen: a la película le sobra una hora y media (siendo generosos), el metraje es tan desesperante y tedioso que hubo momentos en los que no dejaba de mirar la hora. No tiene épica, tensión, ni ritmo, los actores parecen cansados, agotados de la fanfarria, algunos de ellos se han convertido en meros bufones que sueltan algún chiste malo a destiempo y sin efecto alguno; Disney parece que tiene un don para perder el respeto a sus personajes, y esta película añade unos cuantos a la sima tosca y grosera que inauguró Luke Skywalker. Se echa en falta más violencia, más seriedad; se han cargado algo que iba a ser increíble.

Todo esto lo escribo como advertencia: no se puede vender en todas las páginas de cine (en Filmaffinity tiene nota media de 8.6) esta película como si fuera perfecta y apoteósica, y que la crítica “profesional” se pliegue sin aportar ningún matiz de crítica. Yo aconsejo ir a verla con unas expectativas muy bajas y con un vago recuerdo de Infinity War. ¿es disfrutable? Para mí no, de hecho salí bastante deprimido del cine, pero espero que vosotros podáis disfrutarla.


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            Hay una cosa que tengo que comentar porque sino la bilis me va a causar una úlcera: sí, el Capitán América en los cómics ha sido capaz de levantar un par de veces el martillo de Thor y usarlo, es digno de Mjolnir, pero, JODER, no puede lanzar rayos, no nos volvamos locos, Thor es el dios del trueno y por eso tiene esa capacidad, Steven Rogers es, a pesar del Suero del Súper Soldado, un simple humano.

jueves, 25 de abril de 2019

Cobra Kai Segunda temporada: enlaces de descarga.

Cobra Kai ha regresado. La segunda temporada de la serie de YouTube Premium puede verse desde ayer mismo al completo con diez nuevos episodios. La temporada arranca justo con el regreso de John Kreese (Martin Kove). Además, la victoria agridulce en el torneo y los métodos con los que la consiguió Miguel (Xolo Maridueña), atormentan al nuevo sensei que busca romper con el pasado. Mientras tanto, Daniel y Robby (Tanner Buchanan), el hijo de Lawrence, reabren el Miyagi Do Karate. El viejo campeón trata de seguir los pasos del difunto Señor Miyagi (Pat Morita), sin ser consciente de la guerra que se va a desatar entre ambos dojos y que él también está, de alguna forma, alimentando.

Todavía no me ha dado tiempo a verla, entre el trabajo y que mañana toca vida social e ir al cine a ver Vengadores: Endgame poco tiempo me va a quedar, pero en cuanto pueda disfrutarla ampliaré la entrada con una reseña en condiciones. Dejo a continuación un enlace MEGA para que podáis descargar la serie sin necesidad de pagar nada. El primer enlace es en máxima calidad 1080p archivos matroska, con los subtítulos integrados:

Este segundo enlace es con una calidad de vídeo inferior pero, obviamente, se descargará mucho más rápido: https://mega.nz/#F!uLJTVKQJ!jWYpy5yP6iLUQbBaLw-rOQ

Aprovechad ahora, no sé cuánto pueden durar los enlaces activos.

Pronóstico Elecciones Generales 28 de abril.

Como me da pereza escribir una entrada extensa comentando los debates, haciendo un análisis político, etcétera, dejo aquí mi pronóstico con los diputados que creo que va a sacar cada partido, todo más fácil y cómodo. Seguramente me equivoque, porque con un 40% de indecisos, y con los debates que hemos tenido, aparte de una subida perceptible de Unidas Podemos todo depende de la abstención que exista y de la movilización tanto de la derecha como de la izquierda; además nuestra maravillosa ley electoral con el bipartidismo es bastante factible, pero con cinco partidos grandes se van a perder muchos votos. Lo que tengo claro es que VOX (le coloco en una optimista tercera posición) va a conseguir un excelente resultado, y es posible que consiga capitalizar la debacle del PP y la insustancialidad ideológica de Ciudadanos.



PSOE: 128
Unidas Podemos: 37
Ciudadanos: 40
PP: 78
VOX: 42
PNV: 6
ERC: 12


            Con estos resultados Pedro Sánchez tendría que intentar sumar con Compromís, PNV, CC… con Ciudadanos después del tono bronco de los debates parece inviable cualquier tipo de acuerdo, y con ERC tampoco; puede que nos veamos abocados a otras elecciones en otoño. Lo gracioso es que lo único que han demostrado las encuestas de las últimas elecciones es que toda la demoscopia es inútil: siempre ponen a Ciudadanos muy por encima de su resultado real, no se percataron del auge de VOX en Andalucía, adelantaron el supuesto sorpasso de Podemos al PSOE… y si ya nos vamos a nivel internacional, ¿alguna encuesta acertó con Trump o el Brexit? Por eso es adecuado hacer tu propia porra electoral, perdamos el miedo al ridículo, total, lo que tengo claro es que el resultado no va a ser definitivo, lo que gane el PSOE lo está perdiendo Podemos y lo que gana VOX lo pierde el PP y quizás Ciudadanos. Es decir, que lo único importante sería saber el nivel de abstención, ¿está movilizando a la derecha VOX? Yo creo que sí, y mucho. ¿Está movilizando el PSOE con su miedo al tripartito de derechas? Creo que no, el miedo no sirve, la gente de izquierdas está desencantada, decepcionada y, además, se comporta a veces de forma estúpida: ¿manifestaciones en Andalucía los días siguientes al resultado electoral? Oh, muy útil. Hay que ser un poco consecuente: o crees en la política y por tanto votas, o pasas de ello pero luego no salgas a manifestarte para poder subir fotos del postureo a Instagram.

            Yo votaré en blanco, que nadie me venga con la necesidad de parar al fascismo en España y lindezas semejantes, en mi entrada “Mundo Orwell” explicó en parte mis motivos: da igual el candidato que salga, las decisiones y conflictos importantes (pensiones, inflación, deuda pública, precio del alquiler, recuperar los 60.000 millones que nos deben los bancos, precariedad energética, desahucios) van a seguir sin resolverse. No me gusta ninguno, y por tanto no voy a votar a ninguno. Iglesias es un trilero sin convicciones ni ideología, y Pedro Sánchez tiene un talento impresionante para mantenerse en el poder, aunque luego no tenga ni puta idea de qué hacer con él. Me hace mucha gracia lo que ha sucedido en Madrid, IU preguntó a las bases -ya sabes, el rollo asambleario-, qué hacer, ¿confluimos con UP? Las bases deciden que NO. ¿Qué hace entonces Alberto Garzón, ese gran adalid de la democracia? Confluir de todas formas, dado que no podía entender ni aceptar esa decisión. Y a pesar de ello tendrá que competir con el PSOE y Errejón. Madrid está perdida, al igual que Valencia y Cataluña. Las elecciones municipales y autonómicas sí que van a ser una apisonadora para la izquierda. Este país se va a la mierda y, como siempre, la única solución es el "sálvese quien pueda", no endeudarte mucho y vivir al día. No me jodais con el rollo del voto útil, no seáis ingenuos.

martes, 23 de abril de 2019

Mundo Orwell.

Imaginemos una pequeña ciudad de 100.000 habitantes. En esa población hay holdings empresariales que en el ámbito del mercado exhiben posiciones monopolistas u oligopolistas en algunos segmentos de productos básicos (la luz y el agua por ejemplo), son grandes accionistas de medios de comunicación y además se dedican a financiar a partidos políticos (y cuando llega el momento a condonar sus deudas). Por otro lado, tenemos al resto de los habitantes de esa ciudad que, aunque no poseen grandes propiedades ni dinero, sí tienen una cosa: conforman el 99% de la población restante. Ante esa superioridad numérica las grandes fortunas de la ciudad se preguntan, ¿cómo mantenerlos controlados, sumisos, obedientes? ¿Cómo poder seguir explotándoles, seguir ganando más y más dinero a su costa y conseguir que, a pesar de su progresiva precariedad, no se subleven?

            Trazan un plan maestro: salarios bajos, precios cada vez más altos e impuestos confiscatorios. Esto provocará que la población viva al día, que tarde o temprano se tengan que endeudar y vivir a crédito, y esa inseguridad, unida a la precariedad laboral, de vivienda y de conciliación causará que siempre estén cansados y sin tiempo para poder protestar o plantearse otras opciones. Buscarán distraerse, se volverán más esclavos y dependientes de la tecnología, del panem et circenses y del consumismo. El plan también tratará de romper cualquier posibilidad de cohesión social, intentarán que sean cada vez más desclasados, más individualistas, que cada individuo focalice su odio y frustraciones en los demás; reducir a la gente a etiquetas, cuantas más mejor, porque son una excusa para el enfrentamiento hooligan con los que se adjudican la etiqueta contraria; no importa si el contexto es deportivo, una ideología, la dieta, una serie o el sexo, tienen que caer en lo emocional, soltar la proclama, el cliché, el slogan aprendido, ofenderse como forma de vida, considerar los matices y lo racional como un lastre innecesario.

            Además hay que enfrentar a hombres y mujeres, crear una psicosis colectiva de víctimas y agresores, que las mujeres tengan miedo de ser violadas o incluso asesinadas por su novio, marido, compañero de trabajo o por cualquier desconocido con el que se cruce por la calle. Y que el hombre, en reacción a esto, esté a la defensiva, abrumado al ser llamado terrorista o violador potencial, y que luego, poco a poco, radicalice sus posiciones en esa artificial guerra de sexos.

            La población tiene que creer que los medios de comunicación, sobre todo los privados, son libres, críticos y veraces, pero en realidad es otro juego de trileros: ni siquiera existirían si no financiasen y colocasen la publicidad de sus empresas en ellos. Han creado mercenarios mediáticos y los usan para centrar toda la opinión pública únicamente en los temas que les interesan. A veces crean cortinas de humo, exageran noticias hasta el paroxismo o silencian acontecimientos importantes para que parezcan que no existen. Venden miedos, psicosis, el “minuto de odio” de 1984 de Orwell, y lo hacen porque una vez que se controla lo que alguien siente, cómo y cuándo lo siente, su lado racional queda totalmente anulado.

            Los niños ya son suyos, viven en una sociedad atomizada donde los padres ya no tienen tiempo de educarles dado que ambos necesitan trabajar a jornada completa para conseguir llegar a final de mes. Por tanto su educación depende de dos factores: primero los profesores, que por desgracia se han convertido en meros funcionarios sin autonomía que se dedican a transmitir unos programas de estudio cada vez más mediocres y con más carga ideológica; y por otro lado a través de Internet, las redes sociales y los llamados “influencers” que, básicamente, son zoquetes simpáticos, referentes sociales cuyos patrones imitan, pero cuyo valor cultural está a la altura de cualquier participante de reality show. Un enorme potencial defenestrado en busca del like ajeno.

            No se conforman solo con eso, la población tiene que amar al Estado y pedir su protección, tiene que tener cierta psicosis al enemigo externo, a los terroristas y sus atentados, a la visión de países empobrecidos por otras formas de gobierno. Y para conseguir un simulacro de protección permitirá que les graben las veinticuatro horas, que los registren, que les roben la información y escuchen sus llamadas. Además les culpabilizarán por las crisis económicas (han vivido por encima de tus posibilidades) e incluso por el cambio climático (hay que subir los impuestos para compensarlo).

La última pieza del plan es darles un poquito de esperanza: ni demasiado real, ni demasiado lejana e improbable. Para ello contratarán a un par de marionetas con aire de mesías, cada uno con la corbata de un color diferente, que prometerán que el CAMBIO se producirá en cuanto salgan elegidos; y el ciudadano les votará cada cuatro años con la ilusión de que cuando por fin gane el suyo todo cambiará a mejor. La zanahoria. La dejación de responsabilidades. La incapacidad para reflexionar y cuestionarse su mundo, su ciudad, su vida. Sobrevivir en ese simulacro de democracia, en esa plutocracia insalubre y dañina, sin llegar jamás a descubrir quienes son los verdaderos culpables de su miseria.

Un plan perfecto, cruel y despiadado. Pero no os asustéis, cualquier parecido con la realidad es mera coincidencia, ¿no?

miércoles, 17 de abril de 2019

Reseña: Clase letal (Serie de TV)

Año 1987, en San Francisco existe una escuela de élite llamada King’s Dominion donde los hijos de organizaciones criminales van a formarse en, lo que el Director Lin (Benedict Wong) se refiere como, artes oscuras: secuestro, tortura y asesinato. Si en un colegio normal los más populares son los deportistas y los snobs adinerados, en esta academia si no perteneces a los cárteles de droga, los nazis, los yakuza o los gángsters, entonces estás en lo más bajo de la cadena, una rata sin ninguna afiliación criminal, solo un psicópata con potencia. “Deadly Class” es una adaptación de la novela gráfica del mismo nombre de Rick Remender y Wes Craig, la cual inició publicación en Image Comics en 2014, y que está desarrollada por el propio Remender y Miles Orion Feldsott, con los hermanos Anthony y Joe Russo también de productores ejecutivos. Y es, sin exagerar, una de la mejores adaptaciones de cómic a televisión, solo comparable con “Umbrella Academy” y “Daredevil”.

La serie tiene un montón de cosas positivas: su reparto, que aunque pueda parecer estereotipado cumple perfectamente con las intenciones del mundo que nos presenta, su estilo old school punk, unos magníficos monólogos-diálogos, y, sin duda, la excelente selección de temas de la escena underground de la época (Echo and the Bunnymen, Depeche Mode, Joy Division, Siouxsee and the Banshees, New Order, The Cure, The Smiths, Dead Kenndys, entre otros). En la parte negativa, a veces todo parece muy apresurado, demasiado artificial, algunas escenas (sobre todo en los primeros capítulos) sufren su adaptación de la viñeta al fotograma y otras son directamente puro relleno; quizás tarda un poco en encontrar su ritmo. Sin embargo, todos los episodios son contundentes, entretenidos y con una dinámica visual impresionante en una amalgama única entre cualquier drama juvenil escolar, los X-Men, mangas como “Assassination Classroom” y “Abashiri Family” y la película “Wanted”. Empieza siendo algo naif, una especie de Hogwarts para asesinos y yakuzas, y termina convirtiéndose en un precioso homenaje a Kill Bill; también hay tributos poco disimulados a “Trainspotting”, “El club de los cinco” y en el quinto episodio a “ Miedo y asco en Las Vegas”, para mí uno de los mejores.

Nuestro protagonista Benjamin Wadsworth lo hace muy bien en los momentos en el que el guion no le exige sobreactuar. Mención especial para Benedict Wong (el director), Henry Rollins y French Stewart. En resumen: una hermosa ida de olla, cuyo potencial explota a partir del quinto capítulo, con mucho humor negro y grandes dosis de locura visual. Un gran descubrimiento.

Como siempre, si alguien quiere leer los cómics aquí los puede descargar. Y si no tenéis SyFy la podéis descargar por Torrent aquí.

martes, 16 de abril de 2019

Netflix por sólo 2€ al mes, Spotify por 3,49€

Tenemos bastantes cosas de las que lamentarnos cada día (Vox, el incendio de la Catedral de Notre Dame, la censura de Caperucita Roja, etcétera), por lo que hoy prefiero escribir de cosas más mundanas: cómo pagar menos por Netflix y Spotify.

Netflix

El truco consiste en registrarse en la página de Netflix.com mientras estamos conectados a través de un VPN de un país donde los precios sean más baratos. El VPN es un programa que simula la conexión desde otro país, la app que he utilizado yo es esta: Speedify - Bonding VPN, es gratuita y se gestiona todo desde el móvil.

El VPN sólo será necesario para crear la cuenta desde el móvil, luego no hace falta usarla más. Solo hay que meterse en ajustes de la cuenta, poner el idioma en español y todo el contenido será el mismo, solo que estarás pagando mucho menos.

TURQUÍA
Base (SD): ------ Turquía 2.43 €* / 15.99TRY - 1 dispositivo
estándar (HD): - Turquía 4,28 €* / 27.99TRY - 2 dispositivos
premium (UHD): Turquía 6.11 €* / 39.99TRY - 4 dispositivos

Yo llevo un mes así, ayer se me cargó el primer pago (6.11€), y todo normal. Como veis muy sencillo y cómodo.

Spotify

Con Spotify también hay una manera de pagar menos utilizando una VPN (concretamente desde Filipinas), pero es mucho más farragoso, tendríamos que crear una cuenta PayPal Filipina para pagar, utilizar un VPN de pago, etcétera. La solución más cómoda que he encontrado es utilizar la siguiente página: https://beta.togetherprice.com/

Together Price permite buscar gente para compartir cuentas de Netflix, Spotify, plataformas de juegos, HBO, Amazon, etcétera. Para ello es tan fácil como registrarse en la página web y, una vez nos hayamos registrado se da a elegir entre dos opciones: unirnos a un grupo ya creado, o crear uno por nuestra cuenta para que se unan otras personas. Es la propia app la que se encarga de los pagos a través de PayPal y resulta totalmente fiable, si os unís a un grupo y existe algún problema la web gestiona el reembolso en un par de días. Naturalmente tiene que sacar algún beneficio y te cobra un euro de comisión, pero aun así usar el Plan Familiar (Spotify Family) solo me cuesta 3.49€ al mes. Una cosa importante: todos los integrantes del grupo tienen que tener EXACTAMENTE la misma dirección (calle, número, provincia, país), sino no os dejará. También podéis uniros a un grupo de HBO, pero después de la pifia de ayer prefiero descargarlo por Torrent, lo veré antes xD

Cualquier duda me podéis dejar un comentario.

sábado, 6 de abril de 2019

Cuando envejeces el entusiasmo se transforma en resignación.

Sigo imbuido en mi particular crisis de los cuarenta, lo que implica insomnio, un círculo vicioso de pensamientos obsesivos, quietismo, miedo como antítesis de vida y apatía existencial. En realidad, todo es un cliché: al cumplir cierta edad, normalmente cuarenta, echas la vista atrás, juzgas de forma despiadada tu vida hasta el momento y te deprimes por la acumulación de frustraciones y fracasos. Además, como colofón sientes que has perdido la oportunidad de arreglarlo, dado que ahora el tiempo juega en tu contra.

Lo que más me deprime de mi trabajo es la resignación general. Casi todos son mayores que yo, entrampados en sus divorcios, hijos, hipotecas, créditos o negocios ruinosos. Son cuerpos destruidos, barrigas gigantescas, gripes que duran un mes, toses secas que no se curan en todo el invierno, problemas endémicos que les mantienen amargados, ocupados y siempre cansados. A veces hablan de dormir ocho horas como quien comenta la posibilidad de que le toque la lotería. El otro día hablaba con una compañera de sesenta años, con dos trabajos, cuyos dos sueldos solo le servían para poder pagar un alquiler de novecientos euros y sobrevivir. Ahora que estamos en campaña electoral sería interesante poner el foco sobre esas cuestiones, en la poca dignidad de vivir tantos años en la precariedad económica.

En estas noches insomnes y crueles me da por recordar anécdotas del pasado. Me recuerdo yendo solo con veintiséis años al Festimad, un festival de música con varias bandas que duraba dos días y se montaba en Móstoles. El plan era ir con mi novia, pero lo habíamos dejado de forma abrupta (infidelidades, lágrimas y una fea ruptura). Como el viaje en el Cercanías era largo cogí un libro que me habían prestado hace meses pero que no había tenido tiempo de ojear: “Cartero” de mi idolatrado Bukowski. Fue en ese viaje cuando le leí por primera vez. Recuerdo llegar, estaba abarrotado de gente, comprar la entrada y luego colarme sutilmente para ahorrarme la casi hora y media de cola. Iba con una camisa de Héroes del Silencio y enseguida hice varios amigos, es lo bueno de los festivales, la gente siente una conexión inmediata solo por coincidir en gustos contigo. Disfruté mucho (aunque me pese reconocerlo) del concierto de Evanescence, con HIM la cosa fue más decepcionante, y todo se compensó con Deftones que estuvieron estelares. El plato fuerte de la noche y la razón principal de que hubiera ido era Marilyn Manson, recuerdo que me hice amigo de una chica que venía de Palma de Mallorca solo para verlo e intenté que llegase conmigo lo más cerca posible del escenario. Pero era imposible, en cuanto Manson salió al escenario, serían las once de la noche, aquello se convirtió en una batalla campal y salió corriendo entre empujones y golpes. El concierto fue brutal, uno de los mejores de mi vida, y cuando volví a casa (tres transbordos de autobús) no eché de menos a nadie.

Me da también por recordar las noches infinitas bebiendo en los Bajos de Arguelles. Mi bar favorito era el Saxo Music Bar, con sus minis de calimocho con un chorro de tequila, vodka y licor de mora, lleno de posters de Jim Morrison, Héroes del Silencio, Queen, Bunbury y Extremoduro, música de calidad a cualquier hora que fueras, y esa zona, casi reservado, donde te sentabas y escribías algún frase ingeniosa en la pared. Siempre pidiendo “En blanco y negro” de Barricada, siempre intentando meter mano (y algo más) a alguna musa incombustible. También estaba el Akelarre, heavy metal a máximo volumen y ese poster de Raistlin Majere en la pared del fondo; y el Búho, local de chupitos, todos con el nombre de algún grupo español: “¡Ponme dos Suaves, un Extremoduro, y dos Barricada!”

            Luego seguíamos la noche en la discoteca Heaven, con sus famosas dos pistas de baile, en la primera con la música habitual de la época: HIM, Rammstein, Depeche Mode, The Cure, Wumpcut, Suicide Commando, etcétera. En la de abajo sucedían cosas más extrañas, el DJ sabía hacer su trabajo y nos dejábamos mecer borrachos por sus combinaciones letales, ecléctico hasta lo extravagante podía saltar Love Song de Annie Lennox a Apoptygma Berzerk, de la canción de Marco (sí, los dibujos) a The Sisters of Mercy. Escenario perfectos, con todas esas nínfulas góticas bailando lánguidamente a mi alrededor, para el inicio de nuevas relaciones, para entablar conversaciones con desconocidos en las zonas de descanso, para abrazos enardecidos cuando sonaban nuestras canciones favoritas; eufóricos y optimistas, nos creíamos invencibles y pensábamos que todas las noches serían siempre así.

            Ya no existe ni uno solo de esos locales, y las amistades de antaño se han perdido. La vida es despedirse, cerrar etapas con templanza, con la ilusoria convicción de que has sabido aprovecharlas lo mejor posible. La nostalgia entendida como homenaje, en guerra con el sobremorir, con la amnesia propia y ajena, mientras suena de fondo una canción que gana, por una noche, la batalla a la crisis existencial.

martes, 2 de abril de 2019

Desde que se inventó la imprenta, la libertad de prensa es la voluntad del dueño de la imprenta.

Deberíamos de ser conscientes de que solo dos grupos mediáticos controlan más de la mitad de la audiencia televisiva en España y que han llegado a acaparar el 95% de los ingresos publicitarios. Hablamos de unos ingresos netos de 2.024 millones de euros en 2018. El duopolio de Mediaset y Atresmedia además obtiene más del 60% de los ingresos del cine. Eso lo sabe muy bien Willy Toledo, defenestrado de los platos y los rodajes por sus opiniones políticas, cuando denuncia que Paolo Vasile, consejero delegado de Mediaset, es uno de los señores que deciden quién hace y quién no hace cine en España.

Mediaset es un proyecto empresarial del magnate italiano Silvio Berlusconi que nace en 1987 y florece gracias a un lucrativo desembarco publicitario y una programación de vodevil machista. El asalto de Berlusconi a la presidencia italiana en 1994 no puede explicarse sin un imperio mediático que por entonces integraba seis cadenas de televisión, el periódico Il Giornale, el semanario Panorama y la editorial Mondadori. A día de hoy, Mediaset España es Telecinco, Cuatro, la agencia Atlas y la gestora Publiespaña.

Atresmedia, por su parte, es la heredera del Grupo Antena 3 tras la integración de La Sexta en 2012. La historia de este holding comunicativo está ligada al grupo Planeta, propietario del 41.7% de sus acciones, y del periódico La Razón. Eso explica que su director, Francisco Marhuenda, haya dispuesto de un altavoz privilegiado en los programas de La Sexta. El otro hombre fuerte es Mauricio Casals, presidente del periódico. En 2015, Marhuenda confesaba que Casals y él mismo se habían reunido una decena de veces con Luis Bárcenas. La Razón conocía la complicidad de Mariano Rajoy en el cobro de sobresueldos pero decidió guardar silencio.

En 2006, antes de la fusión con Antena 3, La Sexta salió al aire bajo la dirección de Antonio García Ferreras. Hasta la fecha, Ferreras había ejercido como director de comunicación del Real Madrid bajo la batuta de Florentino Pérez. Es en ese tiempo cuando se gesta un triángulo de influencias con Eduardo Inda, que por entonces pasó de dirigir la sección balear de El Mundo a hacerse cargo del diario Marca. En enero de 2011, a punto de estallar el 15-M, La Sexta busca un señuelo para seducir a los espectadores indignados y Antonio García Ferreras estrena Al rojo vivo. En enero de 2013, en pleno ciclo de protestas sociales, La Sexta Noche emula el patrón de los programas nocturnos de prensa rosa y lo dota de sustancia política.

El 25 de abril de 2013, Pablo Iglesias hace su primera aparición televisiva en un debate de Intereconomía. Más tarde, La Sexta Noche lo catapulta a la fama en rifirrafes de máxima audiencia contra los Inda, Rojo y Marhuenda de turno. ¿Por qué La Sexta huye del esquema de debate bipartidista entre voceros del PSOE y del PP? En el marco de la Operación Lezo, la UCO encuentra unas grabaciones que desvelan la estrategia. “El sándwich al PSOE con la Sexta funciona de cine”, dice Mauricio Casals. El presidente de La Razón y próximo al ministro del Interior Jorge Fernández Díaz, tenía claro el plan: se trataba de instalar en el electorado un nuevo marco de discusión que enfrentara al PP contra Podemos a costa de marginar al PSOE. Descalabrar al partido de Rubalcaba a costa de aupar a los jóvenes sucesores del 15-M.

Entre 2015 y 2016, los planes se tuercen y el PP pierde su mayoría absoluta y abre la puerta a un acuerdo entre PSOE y Podemos. La semana pasada hemos sabido que Inda y Villarejo conspiraron para que Mariano Rajoy no fuera desalojado de La Moncloa. El objetivo era frustrar cualquier posibilidad de acuerdo entre Sánchez e Iglesias con una artillería de difamaciones. Patricia López, periodista de Público, destapaba que entre los enseres retirados del domicilio de Villarejo había un teléfono móvil robado a una asesora de Pablo Iglesias. En esa alcantarilla del Estado de vigilancia política contra el líder de Podemos, destaca un informe policial que jamás existió y que supuestamente demostraba la financiación iraní del partido morado. El documento, aireado por Inda en pleno debate de La Sexta Noche, era un encargo del despacho del ministro Fernández Díaz. La misma alianza político-mediática que había encumbrado a Podemos tenía ahora la misión de destronarlo, las investigaciones del periódico digital Público ubican en la maniobra corrupta a Eduardo Inda, a Alfonso Rojo y a Esteban Urreztieta, todos ellos peones de La Sexta.

Ahora la obsesión de La Sexta y Ferreras es VOX, aparecen en todos sus informativos, programas y debates; resulta incluso más forzado que lo que sucedió con Podemos hace años, dado que Abascal y sus cuadrilla no conceden entrevistas. Naturalmente Ferreras es consciente de que esa sobreexposición beneficia a VOX, pero las ordenes son claras: el PP (no os creáis las encuestas, no van tan mal) tiene que gobernar gracias a ellos y a Ciudadanos. Nos venden “minutos de odio”, al estilo de la novela distópica 1984 y “fake news”, para así impedirnos analizar la información de forma más crítica y racional. Por eso tengamos algo muy claro: desde que se inventó la imprenta, la libertad de prensa es la voluntad del dueño de la imprenta. No os dejéis manipular, apagad la televisión e informaros a través de Internet.