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jueves, 15 de noviembre de 2012

No he ido a trabajar porque no quería dejar de vivir.

La nieve caía de tu rostro
y te desnudaba como un jardín
sobrecogiéndome
arrugando mi instinto
sin dejarme ver que eras una esfinge sin secreto.

Luego vinieron los diamantes de saliva
los ciervos preñados en nuestras muñecas
la sonrisa prestada y eterna de tu oso de peluche
los ojos de miel azabache para los días de lluvia.

Pero al cabo de unos meses
tú, mi querida veleidad
princesa de cuento
empezaste a convertir el amor en asesinato
a ser una niebla necrófila que encanecía mi mente.

No se cuánto duró.
Demasiado.
O quizás demasiado poco.
Pero un día cualquiera
sin un motivo especial
te maquillaste con el carmín de mi sangre
y, como un sueño prestado, desapareciste para siempre dando un portazo.

Y allí, con el murmullo de las cucarachas
la copa rota
y la belleza perdida
pensé:
“Así suele acabar todo. Siempre”

Y como no quería ser un despojo poético
ni pensar en sirenas varadas en el alfeizar
tras muchos meses
de arduo esfuerzo
conseguí olvidarte.
Una especie de tregua
de sereno vacío
pero, ¡qué demonios!
Podría llegar a acostumbrarme.

Entonces tocaron al timbre.
Vacilé un instante.
Pero al final abrí la puerta.
Era otra.
Alguien distinto.

Y todo volvió a empezar.

Te echaré de menos by Los Piratas on Grooveshark

martes, 6 de septiembre de 2011

Me escribiste una carta para recordarme que me habías olvidado.

El puto concierto tenía la culpa. No era especialmente bueno, pero el cantante, que debía de estar tomando las mismas drogas que nosotros, arrastraba con su pasión a todo el público, disparando a matar contra mi sempiterna resignación y haciendo que olvidara que iba a cumplir treinta y cuatro. En ese momento no me preocupaba el infierno elegido, solo tenía ganas de tocarte, de follarte aquí mismo mientras las guitarras destilaban odio como espejo deformado del propio odio que sentía hacía mi mismo. Quizá solo era un producto indulgente de la falta de guerras propias o de empatía hacía la imagen del televisor.

Pero ahí estábamos los dos, sin enterarnos realmente de nada, viviendo la realidad de un presente que se deshacía como flecos quemados de neurosis, con un síndorme de Tourette provisional que nos impedía fijar nuestra atención en nada que no fuera físico, otra forma de suicidio más divertida, lo reconozco. Sin embargo la miraba y pensaba -puto cerebro-, que somos infalibles para elegir pareja, sobretodo cuando necesitamos a la persona equivocada. Porque es la adecuada para castigarnos, jodernos, humillarnos, y lo peor es que, a pesar de todo, seguimos colgados del limbo del amor porque creemos que es perfecta; supongo que yo también debo de ser subnormal.

O sea que fuimos a casa a castigarnos un poco más las venas, allí había más drogas, de esas que te dejan tan atontado que permites que te aten a la cama y te cabalguen. Miedo, sumisión, placer. Luego hay marcas en las muñecas, mordiscos a ras de hueso, pero no estas pensando en el puto kamasutra cuando follas, piensas en escupir en ese culo, rodearlo con tus pulgares y pulverizarlo con tu polla, y luego mantener el ritmo hacía su coño y su boca, a fin de cuentas de eso se trata: de actuar como animales, de eclosionar límites, de moverse, de poseer, de dejarse llevar, de abjurar y jurar amor mientras te llamo puta, de gritarte mi odio, de lacerarte, de jugar a ver quien jode más a quien, hasta que al final, con o sin ayuda, nos levantamos y seguimos nuestra vida como sino hubiera pasado nada importante.

Y es que no sucede nada importante, seguimos aquí, podemos coger la pistola y volarnos la tapa de los sesos y no cambiaría nada absolutamente. Familia, amigos, parejas y/o follamigas gimotearan brevemente, pero ¿están en nuestra cabeza cuando todo va languideciendo, sufren el fracaso cuando la polla no se te pone dura después de dos botellas, cuando vives como una mosca de fruta, poco y mal, alimentándote de podredumbre intelectual? No hablamos de un puto lapsus después de un día de resaca en un examen de matemáticas, hablamos de décadas de más, sin significado.

Decía Leonard Cohen que El amor verdadero no deja huellas, si tú y yo somos uno, se ha perdido en nuestros abrazos como estrellas contra el sol. Pero que esté bien expresado no implica que sea cierto, como me dice a menudo mi musa -escribes demasiada mierda edulcorada-, a lo que siempre respondo -es culpa tuya por llevar demasiada ropa.

Me duele el pene y no es por falta de santidad: llevo años sin hacer el amor. Aunque algunos me dicen que el amor es un articulo de lujo clasista, que no pierda el tiempo ahorrando y vaya a las rebajas.

Finding The Bomb by The Dust Brothers on Grooveshark

miércoles, 8 de junio de 2011

Tumbas como espejos, temiendo la ausencia del deseo inmutable, la literatura del perdedor en gestos de masturbación estéril.

Sala de Soluciones Definitivas. Una mesa grande llena de papeles y cuadernos con informes médicos, radiografías y revistas BDSM Gore, cosas que hacen palidecen los diez minutos de Bellucci en Irreversible. Material enfermizo que ha sustituido a la pornografía Hardcore. En 2022 nadie se corre sino hay alguna mutilación o asesinato, las violaciones a la orden del día, tramitadas como simple travesura. Una silla. Un flexo apuntado inmisericorde. Ocho enormes negros empapados en crack velando sus ocho respectivas puertas por donde entran todos los clientes. El primero hace su aparición:

Doctor: Ya te han realizado la lobotomía ¿esta contento?
Dexter: Sí, por supuesto, es la ilusión de mi vida, es mejor que las drogas, siempre sonrío, todo me parece bien, ningún trabajo me resulta monótono. Soy alguien completo y feliz, recomendaría a cualquiera que le taladrasen el cerebro.
Doctor: De acuerdo, salga por esa puerta para la sesión de publicidad, solo tendrá que pagarnos la operación durante los próximos cuarenta y cinco años.
Siguiente sujeto
Doctor: Tú has pedido una castración química
Fernando: Si, no ha conocido a nadie como yo, no necesito mujeres, solo un agujero con fricción, pero hay demasiados y tan poco tiempo…, necesito quitarme esta necesidad, esta búsqueda constante de agujeros. Me he follado todo tipo de animales incluso una vez hice un agujero en la tierra y me folle al planeta. Mi polla es una costra sangrante. Hágame parar.
Doctor: No se preocupe, tenga esta receta y salga por esa puerta, si lo desea también podemos extirparle uno de sus cojones ahora que ya no las necesita para nada. Podrá comprarse otra pantalla de plasma de 100 pulgadas con el dinero…
Fernando: Genial, este sitio es una puerta a los sueños.
Siguiente sujeto
Doctor: Suicido…me temo que no, podemos mutilarle pero el suicidio aun es ilegal, estamos comprando los derechos.
Calimero: Exudo fracaso por cada uno de mis poros, ¿no pueden hacer nada por mi?
Doctor: No, lo siento, se puede suicidar usted en su casa sin daños colaterales para nuestra legalidad, nadie se lo va a impedir, hay una tienda de venenos, cuchillas oxidadas y todo tipo de cuerdas y utensilios de tortura por esa puerta. Gracias.
Siguiente sujeto
Doctor: Le hemos quitado el estomago, no necesitamos cosas tan vetustas como una sonda nasogástrica, ahora con un par de pastillas al día su metabolismo se mantendrá vivo…de alguna forma. Siempre estará cansada, mareos, su intestino se pudrirá poco a poco y sus tiroides van a joderle la vida a corto plazo. Pero nunca, nunca más engordara, ¿esta contenta?
Eva: ¡Si! Es el día más maravilloso de mi vida. Gracias

Dos meses después
Siguiente sujeto
Mario: No me la puedo quitar de la cabeza y…
Doctor: Vale, vale, tenemos una sala especial para los suicidas. Ya tenemos los derechos de emisión.

Sala suicidas.
Doctor: A ver chicos, todos queréis morir, podemos organizar algo salvaje, mataros unos a otros, os damos un día que es el mínimo legal. Haceros amigos y mañana os hacéis un favor unos a otros.
Todos firman
Al día siguiente habrá una gran masacre financiada por sus propios protagonistas. Pagar por morir.

Una cámara enfoca a dos de los participantes. Es de noche ya.

Ariadna: Como te decía mi vida es muy complicada, todos mis parientes han muerto por alguna brutalidad sexual. Mi padre murió con el colon reventado por un caballo, mi tío se rompió el cuello al intentar chupársela a si mismo, mi madre quiso pulverizar el record de Gangbang que estaba en 916 hombres seguidos -Lisa Sparxxx-, quería llegar al kilobang pero murió antes de conseguirlo…
Mario: ¿una puta embolia? Me suena a un libro.
Ariadna: No, no, un loco obsesionado, la mató allí mismo, y luego se cortó el pene. Algo terrible.
Mario: Vaya, bueno, llegó a un espectro de publico mayor, la gente también se puede masturbar con eso. ¿Entonces es una maldición o realmente buscas una muerte violenta provocada por…?
Ariadna: Te lo contaba por no hablar del tiempo. Mi lapida es la más aislada del cementerio, húmeda y sin finales felices.
Mario: Espero que sea una puta metáfora y no hablemos de coprofagía con muertos. De todas formas comparto esa sensación, podría amarte, podría odiarte, podría explicarte que es el petricor mientras te introduzco mi puño en la vagina…
Ariadna: Nada nuevo, ahora llevo unas enormes bolas chinas para ejercitar los músculos del coño, he retorcido enormes penes dentro de mi, soy un arma de destrucción masiva. Mi coño es el anticristo de las pollas. Fama legendaria, nadie ha sobrevivido.
Mario: Joder, nunca me había encontrado una vagina vigoréxica…
Ariadna: …
Mario: Yo estoy aquí porque tengo miedo a los zombies.
Ariadna: ¿Zombies? Eso si que suena como “una puta metáfora”
Mario: No, los zombies existen, comiendo nuestro cerebro poco a poco, cada día me levanto mas cansado, notando el cambio en mi interior, mi lóbulo frontal pronto morirá, no hay forma de sublimar la miseria. Son como heridas abiertas llenas de gusanos. Una trepanación en el alma. La verdad, podríamos follar para cambiar de tema.
Ariadna: Dame por el culo, no estas preparado todavía para mi vagina.
Nuestro querido protagonista crea una autopista de saliva, de lubricidad, ambrosía de jodido orgasmo, que recorre el cuerpo de esta afortunada mujer desde el tobillo, sus muslos, pasando por el corazón de toda trascendencia, recorriendo ese piercing en el ombligo para finalizar en el cuello donde marcará su pasión posesiva. El mundo es ahora un poco mejor.
Mario: Me gusta tu cuerpo, tiene algo extraño, insano, terrible. Casi me da miedo preguntarlo ¿naciste mujer? Nadie puede chuparla tan bien.
Ariadna: Penétrame, hazme daño.
Nuestro querido protagonista introduce su pequeño cerebrito en el ano amistoso de nuestra encantadora meretriz mientras grita “I Am The Doctor”
Ariadna: Ládrame cabrón, ládrame.
Mario: Puta sin alma, deja las fantasías zoofílicas, ¿hace mucho que no follas con seres humanos verdad?
Dobla su cinturón y golpea su culo con saña dejando un reguero de dagas rojas que destilan la belleza de un crepúsculo.
Ariadna: ¡Hijo de puta, nunca he estado tan mojada…!
Mario: Estoy loco, tengo la cara llena de cortes, me gusta lastimarme, voy a enviar a mi polla como una sonda a lo desconocido. Veamos ese coño perlado de monstruosidades.
Se inyecta una sustancia de color azul en el cuello. Todo queda borroso a partir de ahí, no recuerda cuanto dura, cauterizando oquedades con su polla de muerte, haciéndose uno, follando ante el dolor, la perdida, la sinrazón, sellándose con el golpeteo rítmico de sus pelotas una y otra vez contra ese clítoris resbaladizo.

Están volando sobre el nido del cuco. Nadie escapa, se boicotean, se quedan dormidos. No sabrían vivir fuera. Quizá tampoco era amor, solo pus congelado a las puertas del infierno.


Mario es el primero en despertar. Siguen vivos, no por mucho tiempo, quedan apenas unos minutos para la Battle Royale. Sin embargo cierra los ojos con una sonrisa. Ha vuelto a soñar con ella, por ultima vez. Ella, una rosa sin príncipe. Orgasmos de afonía, un coño perfecto envuelto en un lazo azul de regalo. Follando en un cementerio, cogidos de la mano, masturbándose una y otra vez. Mirada ámbar que suspira. Fantasmas reencarnados, teléfonos apagados. Desesperación en sueños que huyen de sueños violando paginas en blanco. Rompiendo uno a uno los hilos que nos unen. Empeño mortal en seguir adelante desgarrando la carne del alma una...y otra...y otra vez en el proceso.

¿Lo sientes? Es nuestro final. Adiós.

La Chispa Adecuada (Bendecida 3) by Héroes del Silencio on Grooveshark

lunes, 16 de mayo de 2011

¿Por qué solo nos acordamos de las mujeres que nos rechazan?

Se llama X, obeso, ojos vulgares de miope, joven. Le duelen las rodillas. Trabaja de noche, encargado de aparcamiento. Cerca de discoteca. Burlas y chistes. Es un romántico. Su ulcera también. La única opción es aceptarse.
Tiene pocos amigos todos casados o con hijos. Le deprime quedar con ellos. Él solo ha tenido una novia. Pero aquello terminó. Hace mucho tiempo. A veces, con ánimo masoquista, deshilacha los recuerdos de ese amor de vertedero.

Pasan las horas inclementes de trabajo, ojeras del alma. Piensa en su vecina. Piensa en su blog. Piensa en sus seguidores.
Piensa de nuevo en su vecina: un cuerpo increíble, alta, esbelta, pelo largo castaño, siempre vestida con algo de color rojo, ya sea una cinta, la falda, un anillo e incluso –esta seguro de ello- su ropa interior. Coinciden cuando él regresa del trabajo y ella, con sonido de tacones exhaustos, de un mundo diferente al suyo. El pelo revuelto. Ojos opacos. Siempre sola. Nunca conversan. Simplemente se miran, como en un espejo en el que no terminan de reconocerse. A veces varios días seguidos, otras veces pasan semanas sin ningún encuentro. Esta enamorado de ella.

El señor X deja de pensar en ello. Tiene otro mundo, más sencillo, en el que jugar. Abre el portátil. Redacta un post. Plagia a Benedetti. Lee poesía. Regurgita mezcolanzas de suspiros y desvelos. Surte efecto. Se siente como un cantante con bragas y sujetadores alrededor. Una vez quedó con una de ellas. La cita fue breve, le miraba como un cervatillo asustado, entre la suplica y la decepción. Esperaba otra cosa. Esperaba su fantasía. Él es real. Sus kilos son reales, su sudor, su pequeño pene, el vello de su espalda, sus manos de mujer. Tuvo que cambiar de blog. Empezar de nuevo.

Ahora nunca queda. Solo conversaciones por teléfono. Un estimulante sexual. Carne buscando carne, ¿alguien mira más allá de la grasa? No les culpa.
La única del blog con la que realmente ha intimidado es con Erin. Hablan de la soledad. De que nadie les ha enseñado a vivir. No hay sublimación ni artificio en como escribe ella, solo depresión y daños cerebrales. Erin esta obsesionada con alguien de su entorno, pero tiene miedo al rechazo. Nunca han hablado de quedar o verse en persona. X tiene fantasías, pero no se deja llevar.

Pasan los meses y la frustración le empieza a dominar. No recuerda el tacto de una vagina. La decadencia hace acto de presencia. Muñecas hinchables. Se subscribe a paginas de porno duro. Amor entre especies. La masturbación del cenobita.
Ya no hay poesía en sus post. Misoginia. Ellas pueden elegir, ¿Por qué él no? Pierde el contacto, no contesta ningún correo. Colecciona botellas de vino barato. Recorre las alcantarillas del mundo exterior. Conoce a putas, rescata rechazos en locales agrios, con mujeres arrugadas y borrachas. El romántico es despedazado por las ratas. Un buen festín.

Una noche vuelve borracho, con el alma aguada de malas experiencias. Se tambalea frente a la escalera, finalmente se rinde y se deja caer. De pronto un sonido: su vecina, zapatos rojos de aguja disolviéndose tras ella. Se para de improviso al verle y no puede evitar hacer una mueca. Todo el resentimiento explota en él, se levanta con furia, la empuja contra la pared, la manosea, la obliga a abrirse de piernas, destroza su ropa. Palabras, imágenes sucias muerden su aliento cuando intenta penetrarla. Pero no puede hacerlo, así no. Balbucea unas palabras de disculpa y la suelta. Ella se gira lentamente, un llanto seco le atraviesa la expresión. Recompone su ropa y se queda unos instantes que parecen eternos delante de él, mirándole fijamente, como si observara un insecto, una grieta en la pared. Luego desaparece sin decir nada.

Pasan unos días. No hay denuncia. Pregunta por ella. Se ha mudado. Nadie sabe donde. Se obsesiona. Deja de comer. No consigue olvidar esa mirada. Cae en una depresión y pide una excedencia. Se aísla más. No habla con nadie. Su familia se preocupa pero no hace nada.

Vuelve a hablar con Erin. Llevaban meses sin contacto. Ella le cuenta que su historia tuvo un final fatídico. Esta destrozada, tiene miedo a enamorarse de nuevo, nunca pensó que pudieran hacerle tanto daño. Cada uno a su manera ha perdido el amor de su vida. Sienten empatía por el dolor del otro y no ahondan en detalles.
Pasa un tiempo. Hay más risas y menos dolor. Al final, por pura evocación, algo intangible empieza a despertar entre sus soledades, algo que busca ser correspondido. Lentamente, con miedo, cada uno va dando pequeños pasos hasta poder reconocer sus sentimientos. Aun no se han visto, ni siquiera en foto, su comunicación ha sido solo por mails y llamadas telefónicas. Deciden quedar en un restaurante en el centro y darse una oportunidad.

X llega antes. Esta nervioso. Piensa en ella, en su fragilidad. Es posible enamorarse llenando los huecos de un cuerpo con las palabras de un párrafo sincero, visceral, que conecta contigo directamente, que te alimenta de emoción, que te excita, te violenta. Es posible que una voz te haga temblar, te seque la boca y se convierta en el centro de tu mundo, con todos tus sentidos atentos a cada matiz, cada inflexión. Es posible enamorarse así, como también es posible enamorarse solo de un cuerpo y no saber nada de esa persona.

X escucha unos tacones acercándose al reservado y antes de alzar la vista lo sabe. Algunas personas, lo merezcan o no, nunca tendrán un final feliz.

Where the Streets Have No Name by U2 on Grooveshark