Es mejor reconocer los
errores en voz alta: Te quiero. Ya me cobraré las deudas que tengo con tu
cuerpo en una ocasión más propicia, por ejemplo cuando no te estés follando a
otro. Te cedo el tatuaje de mi beso por un día, y mi aliento para siempre.
Pues aquí estamos, días que vagan sin acritud pero que se
difuminan sin más potencial de cambio que la nostalgia de un mañana agotada de
antemano. Como una muerte a latigazos que dura demasiado, como mendigos bajo
soportales escupiendo su felicidad en cervezas picadas por el sol y libretas
Moleskine. Contando con esa voz llena de arrugas como empujaron al amor contra
la pared y se lo follaron sin permiso una noche de viento y espinas.
Y creo que
compartimos las mismas alucinaciones porque bebemos la misma basura barata, visiones
resacosas -y sin ánimo metafórico- de mierda cayendo sin parar, cantidades industriales que
el cielo defeca sobre nosotros, un alud, una avalancha, un manantial que ahoga
todo porvenir, que causa nausea y enfermedad a su paso, sin ningún lugar donde
esconderse, golpeando como granizo sobre las casas, separando a los amantes y desfigurándolos,
creando riadas como una última eclosión de los desastres naturales.
El límite
del juicio estético es el asco, como pensar que nuestra felicidad depende del
agravio comparativo que ejerce la melancolía de nuestro alrededor, como
ahorrarte una relación sin sentido al comprobar que el sexo es una mierda en la primera cita.
La soledad, como muchos dicen, es una puta barata, y de eso
quería hablar: me he enamorado de una puta. Y antes de que empecéis a borrar mi
página de los favoritos no me refiero a una mujer a la que considero una puta,
no, no, de verdad, es una puta, de las que cobran desde el principio.
Me encontré con ella en un club que hay a cincuenta y dos
segundos de mi casa, nunca me había atrevido a entrar porque lleva ahí media
vida siendo una metáfora viva de lo casposo, con esos neones rosas y ese
cartel de dos mujeres bailando. Pero era una de esas noches en que la idea
de utilizar mi cuerda de saltar a la comba para ahorcarme estaba siendo mas
nítida que de costumbre. O sea que franqueé el escenario. Y que decir: ahí
estaba Ella, nada emocionante en su físico -debía de tener diez o quince años
más que yo-, pero había indiferencia, dejadez en su mirada. No es un lugar para
buscar retos pero me senté en la barra a su lado y le invité a una copa,
que es la forma más natural de romper el hielo y el precinto del condón.
Rorschach: Dejando aparte que tienes unos ojos miel
exquisitos y que este vaso esta muy sucio… ¿Tienes hijos?
Puta: Mi instinto maternal desapareció con mi padrastro,
pero también es cierto que nadie ha conseguido tentarme estando vestido.
R: Todos son decisiones a fin de cuentas, Radiohead o
Vivaldi, escupir o tragar, follar o morir, una elección siempre contamina el
resto. Por ejemplo: elijo terminar estos preliminares y follarte, ¿Cuánto
cobras?
P: Siento desilusionarte pequeño alfeñique, pero solo hago
mamadas, eso sí, felicidad en estado puro, y me temo que escupo…
R: Mierda, que extraño, tengo poca experiencia en estas
lindes pero veo raro que tus clientes se conformen con una simple mamada...
P: De simple nada, mis mamadas son transcendentales,
estratos de felicidad convertidos en arte, pura metafísica de mi lengua
saboreándote, envolviéndote, te hago el amor con mi boca de forma más intensa
que con mi coño.
R: Joder, me dejas impresionado, lastima que no puedas
chuparla y hablar a la vez, ¿Dónde están los reservados?
P: En este local elegimos nosotras y mi arte felador no esta
disponible para cualquiera.
R: Mierda, ¿es por mi cara?
P: No, termínate tu copa y vete. Inténtalo en otra ocasión.
Se levanta y desaparece con ese gesto noble del que da por hecho
que la visita ha durado demasiado y deja en manos del criado sacarte del salón.
Y así fue, mis queridas contertulias, como me he vuelto a
enamorar. Rasgos comparte con las pretéritas aparte de la vocación: esos labios
altivos de cereza y el pelo largo ensortijado crean un cuadro de turbadora
belleza femenina.
Pero así somos los hombres, buscando a quien dedicar las
derrotas, iluminando el camino con el semen del amor.
Me despierto sobresaltado por el mismo sueño. Un sueño dentro de un sueño. Estoy en el suelo de una pequeña habitación. Hace mucho calor, miro a mi alrededor: las paredes están cubiertas por gruesas telas de terciopelo rojo, la moqueta es azul y tengo cuatro flexos golpeándome con su luz directamente a la cara. Me levanto, no hay puertas, solo muros tras las cortinas con algunos cuadros horribles: mujeres empaladas con la punta de madera sobresaliendo de su boca ensangrentada, penes fracturados de color azulado, cadáveres descompuestos en medio de una orgía necrófila. No hay ninguna salida. No hay muebles, no hay nada. Pero eso ya lo sabía, lo mismo que intuyo donde esta la cajita azul y su llave: en el mismo lugar donde los focos dirigen su luz. La cojo sabiendo lo que viene a continuación: la música de cabaret, los mareos, la ansiedad, ese calor subiendo poco a poco. Sé que esta vez tampoco me atreveré a abrirla, simplemente espero lo que parecen horas hasta que todo empieza a arder, las cortinas, los cuadros chillando y finalmente todo mi cuerpo.
Llevo meses así, levantándome cada vez más cansado, con una sensación metálica en la boca como si hubiera estado vomitando sangre…y la necesidad de “llenar tu copa para poder vaciar la mía rápidamente” ahora es más intensa. Tras casi tres años sin probar el alcohol estos malditos sueños van a…No quiero pensar en ello. Me doy una ducha. Cuando salgo me percato de que hay muy poca luz. Que extraño…no tendría que haber anochecido aun. Miro por la ventana: Niebla, niebla densa y siniestra rodeándolo todo. Hay días en que Dios ha olvidado tirar de la cadena.
Me siento atrapado en un juego. Empuño una linterna imaginaria emulando a Alan Wake. Hay más habitaciones esperando...no recuerdo haber asesinado a mi esposa pero no creo que eso me ayude a huir cuando el charco se sangre se acerque demasiado.
Escucho un ruido detrás de una de las puertas...¡jadeos! Mierda, hace siglos que no tengo sexo con nadie, si hubiese un guión y fuera el protagonista eso ayudaría. Abro la puerta. Calor húmedo, ambiente enrarecido, cacofonía, como poner cientos de películas porno a la vez a diferente volumen, Hay dos hileras de cama, como la distribución de un hospital, todas iluminadas con una extraña luz blanca desfalleciente que procede del suelo y se refleja en los cuerpos, parejas retorciéndose ocultas bajos las sabanas, jadeando, follando, ajenos a todo. Es un purgatorio de susurros, la ebriedad de sexo que respiro me deja extenuado. Hay una cama vacía, me recuesto y nada más cerrar los ojos ya siento el tacto desnudo de un cuerpo a mi lado. El paraíso. Ella se sienta a horcajadas, esta mojada y me llena la boca con sus flujos, es una combinación extraña de todas las mujeres que he amado, parece irreal con esta luz que nos atraviesa. Mi mente capta algo por el rabillo del ojo pero no le doy importancia…como en una escena cenital de “El corazón del ángel”. Me corro con fuerza, ha sido intenso. Pero no hay pausa y ella vuelve a ponerse encima con una exigencia muda.
El entorno de pensamiento vivo me empieza a engullir….mentes cerrándose…, deseando, sodomizando, prostituyéndose, masturbándose con lagrimas, pensando en otras personas mientras penetran con rencor, maltratando, fingiendo orgasmos, cosificando, pollas y agujeros bailando un baile mortal sin palabras, sin sentimientos. Eyaculan sangre y siguen, vaginas secas en carne viva, mordisqueadas, erosionadas…no son gritos de placer lo que escucho, ¡es dolor!…¡les obligan a asesinarse, a golpear su carne con odio una y otra vez en una puta masacre sexual!…solo seguir y seguir…Joder...Las camas se empiezan a iluminar con una intensa luz roja, las sabanas caen al suelo empapadas en sangre y trozos de carne mutilados: el horror...mujeres agujereando testículos para tener collares mientras beben la sangre que gotea, hombres violando cabezas sin tronco, creando nuevos agujeros con sus dientes, y mi querida vestal, por la forma en que me oprime, debe de ser de las que arrancan penes directamente con sus músculos vaginales. Intento cambiar de postura pero me da varios puñetazos intentando dejarme inconsciente. Para su desgracia estoy acostumbrado a esas lindezas y juego al medievo con mis dedos en su culo mientras le arranco un pezón de cuajo. Ella se ríe con sadismo, es una lastima que le tenga tanto cariño a mi pequeño badajo...
Le rompo la nariz de un cabezazo y la empujo con violencia. Sería hora de huir, pero ¡maldita sea! ese culo es impresionante y esta ya dilatado. La empiezo a sodomizar mientras ella aúlla en un lenguaje desconocido. A mi alrededor todo el mundo se vuelve loco, empiezan a reagruparse en un enorme fila que recorre todo el pasillo, hay como veinte personas practicando la sodomía unos con otros, las mujeres con unas pústulas sanguinolentas atadas a sus cinturas con intestinos; en una debacle de generosidad forman un perfecto circulo de rítmico acoplamiento para que nadie se quede sin su pequeña dosis de amor.
Mi amante me mira y no sabría decir si es amor o simplemente lujuria reconcentrada destruyendo sinapsis a su paso. Tengo que salvarla, su nariz me parece más bonita que nunca. Una felación es una buena forma de recuperar algo de confianza entre nosotros, pero ella lo transforma en una asfixia erótica, su técnica de garganta profunda le permite lamer mis gónadas mientras conserva toda mi humanidad dentro de sí. Retraso mi orgasmo mientras la masturbo con el puño. Una cuenta atrás para la petite mort, quizá más intensa y duradera en su caso...
Un vértice de desmayo aparece en sus ojos y me sorprendo a mi mismo cuando la abandono y empiezo a acariciarla. Hacer el amor...penetraciones lentas y profundas en ese lenguaje del cuerpo que incluye atisbos de dulzura y que nos complementa sin saberlo. Se masajea el clítoris ávidamente y me rodea con sus piernas. Todo culmina en un orgasmo bermellón que nos deja sin aliento. Le aparece un pequeño tatuaje en el hombro. No sé si es bueno o malo, pero la palabra inmortalidad paladea entre mis labios.
Mientras, el séptimo círculo de del infierno hecho carne empieza a desmoronarse…no sé cual es el premio por sobrevivir pero prefiero huir antes de averiguarlo. Le ofrezco mi mano y ella acepta sin oponer resistencia. Salimos a la niebla y cerramos el tártaro tras nosotros.
La dejo dormida en la cama de mi cuarto, deshilachándose de perfil ante la luz meliflua de un foco. Quizá desaparezca cuando cruce el umbral. Pero esa mirada…Jesucristo…esa mirada es eterna, como el puto cielo nocturno, como tijeras bailando alrededor de mi carne, como sentir su beso de carmín en la nuca. Siempre me dijeron que tenía una... muy dulce.
Debo mirar otra puerta para salvaguardar la lógica del post. Aunque después del sexo todo parece secundario. Como divagar ante un espejo. Y encima esta saliendo más largo de lo habitual. Pocos comentarios seguramente…pero no puedes escapar de ti mismo.
Siguiente puerta. Hay una enorme pantalla de televisión dividida en pequeños cuadrados de plasma, única luz de la habitación. En medio, a una distancia de meros centímetros, se encuentra un individuo maloliente tumbado en un sofá con la mirada crispada, tiene un mando a distancia soldado a la mano. El sonido es ensordecedor, en la enorme pantalla un presentador, que parece borracho y puesto de speed, corre por un enorme plató lleno de ancianas con sondas y niños ojerosos. Todo parece sencillonizado. Aplauden a destiempo y parece que van a desplomarse de un momento a otro.
De pronto un grito oligofrénico ensordecedor, mi atención se ve presa de la pantalla sin que pueda evitarlo…
Presentador: ¡¡¡Bienvenidos a nuestro programa!!!: “Ríete hasta que se te desprenda la cabeza” Seguimos con nuestras estadísticas de mutilaciones, violaciones, niños desaparecidos, asesinatos y crímenes en general. Nos gusta tenerlos asustados porque el miedo junto con su ignorancia es nuestra mejor arma. Y hablando de armas tenemos nuestros cupones “dispara antes de preguntar” un 70% de descuento. En nuestro programa de hoy tenemos los siguientes testimonios:
-Voz en off alegre y dicharachera nos guía por los contenidos de las siguientes dieciséis horas de programa-
1- Marta, una hermosa joven de diecisiete años nos cuenta como fue violada y maltratada durante prácticamente toda su vida por su abuelo mientras el resto de su familia comía hamburguesas. Ahora, un año después, gracias a nuestras drogas patrocinadas puede vivir sin ninguna secuela aparente. Lo que ella no sabe y les adelantamos ahora, es que vamos a confirmarle que su abuelo era su padre, al que ella mato para huir. ¡No se pierdan su reacción!
2- Un intervalo intelectual de la mano de nuestro más afamado escritor con su quinta parte de la saga: “Vampiros Vs Zombies Vs Humanos, Jodete Jean Austen”.
…” En una lucha ficticia entre vampiros y zombies ganarías los zombies. Al final cada humano muerto se convertiría en uno de ellos. Serían una legión, número contra inteligencia, fuerza y rapidez. Pero un número infinito que puede moverse de día también. Los aplastarían. Seguramente llegado el momento invadirían todo el planeta y acabarían con todo los humanos, su alimento. Esa sería la última broma final: Matarían a dos razas a al vez….”
3- Daremos cobertura a nuestro concurso de “Gran Hermano Vip” líder de audiencia en todo el mundo. Ya llevamos cuatro años con nuestros cien concursantes. Gente sin hogar, desahuciados, asesinos... Ustedes pueden hacer con ellos lo que quieran a través de sus votaciones e ideas. Es un programa abierto. Llevan ya diez días sobreviviendo con agua de retrete y no ha sido excesivamente divertido: un par de brotes psicóticos y algo de canibalismo.
Como adelanto, las ideas con más de diez millones de votos por internet para la noche de hoy son: ¿Cuantas patadas puede aguantar una embarazada hasta que….
En ese momento el brote psicótico me da a mí, no sé si producido por el asco o por la necesidad de romper algo. Doy una patada de karate a una de las pantallas haciéndola estallar, alguien me da un bate de béisbol y empiezo a destrozar todas las demás, lluvia de chispas y estática iluminan mi rostro contraído. La adrenalina recorre mis venas, estoy preparado para enfrentarme con el dueño de la habitación, pero cuando le amenazo con arrancarle sus jodidos brazos –con mando incorporado- de raíz me doy cuenta de que esta muerto: en algún momento se ha olvidado de comer y simplemente ha permanecido ahí, sin más, viendo la televisión, cagándose y meándose encima con tal no perderse ni un solo segundo. Maldita sea, estoy respirando mierda descompuesta...
Salgo y vuelvo a mi habitación. Ella sigue ahí, dormida. La cubro con una manta -como si pudiera domesticarla con ese gesto-, y me arrojo sobre una de las butacas. Tengo la boca seca...necesito una puta copa y esto no ha hecho nada más que comenzar...
Alex, me llamo Alex. Hay momentos, y lo puedo corroborar, en que no hace falta comer, el dolor del estomago se puede solapar fácilmente con un par de marcas nuevas en el antebrazo. Fui al Términus, un local cerca de la loma sur. Me divierte el baile de cortejo ajeno, heridas simultáneas en la mente que dejan un brillo especial en la mirada. No iba a eso, no me gusta ser infiel a Daisy, mi muñeca hinchable preferida, algo que no aparece en los libros de historia cuando se habla de la segunda guerra mundial.
Siempre que estoy muy bebido como es el caso, hay una lucha de poder, una necesidad de destrozar algo, montar un escándalo, bajarme los pantalones y enseñar mi polla mientras grito que no somos animales…
…la puta heteronomía de la voluntad, no se puede hacer las cosas con libertad sin a la vez basarse en normas impuestas por otras personas, a las cuales, en estas circunstancias, se debe obedecer; no se trata de una moralidad que no tengo, es una inclinación a sentirme aceptado que me hacen plegarme a las exigencias que impone el mundo. La única solución sería hacer uso de una voluntad de poder de la que carezco. O sea que de momento mi hermosa polla se queda dentro de mis pantalones…
Saco un libro, es mi coartada, pero al cabo de media hora me resulta lesivo el puto autor. Hago una pequeña fogata con el encima de una mesa. Nadie se molesta, en el Términus todo esta permitido. Solo me llamaron la atención cuando compartí a mi novia en un reservado, y solo porque ella gritaba demasiado.
Puedes macerar un texto con citas clásicas o modas supinas, pero sino te dejas las vísceras, sino te emocionas a ti mismo escribiendo no sirve de nada. Un puto arrebato de sinceridad, como mínimo eso, sino solo es un aborto, escritos tantálicos que provocan dolor en el autor, y una capacidad insalubre para dejar insatisfecho al lector. Es así, y se sabe. Por muchos comentarios o críticas favorables, una mentira mil veces repetida sigue siendo una mentira.
Ella ha sido terriblemente condescendiente, apago el teléfono. Joder, ¿porque coño tengo móvil? Fue el principio del fin.
El Dj ha tenido un puto derrame cerebral e insiste con el mismo tema una y otra vez, la gente ni siquiera se inquieta pero me siento raro. Una extraña pareja se va, debería hacer lo mismo. Pido dos botellas de Absolut Vodka para llevar, cojo un taxi y me voy a casa. Salir no me gusta, no me gusta mover mi andrajoso cuerpo de aquí para allá sin ningún sentido. Tengo la necesidad de cortarme de nuevo, de sentir el vodka trasegando mis heridas.
Llego a casa y pongo algo de música, hay un olor nauseabundo viniendo de la cocina. Enciendo el ordenador, y escribo sobre Ella. Vislumbro el espejo y todo lo vivido se empoza de nuevo como un charco de culpa en la mirada. Encuentro algo de zumo de tomate caducado para este vodka azul y lo derramo en una copa holocáustica de bordes asesinos.
Pienso en cámaras de gas y carne muerta para animarme, la noche acaba de empezar…
Enciendo el móvil: varias llamadas perdidas con olor a prestado. Devuelvo la llamada:
-Mi madre tiene un bulto, le quieren hacer una biopsia...estoy muy asustada...
-Bueno, a veces es bueno saber la fecha en que te debes despedir de alguien.
-Eres un desgraciado ¿es lo único que puedes decirme?
-¿Quedamos para echar un polvo?
Me insulta durante varios minutos y cuelga. Ya no lloraba. El odio es más poderoso que la compasión. Algún día me lo agradecerá.
Apago el móvil.
Pienso en tus labios, ese brevísimo pañuelo de sangre, siempre embriagado por la crueldad de la despedida. Esas piernas ebúrneas –de marfil-, tu voz como una puta aria olvidada que aun se deja sentir. Siempre había un rumor agorero de crespón en todas las canciones que compartimos.
Observo la luna muriendo, esa curva de guadaña. Melancolía, mi vieja amiga, bésame en los labios, tú, que tienes nombre de mujer. ¿Dónde esta mi lugar, dónde esta mi hospicio? Acerquémonos a ese borde frágil de lilas podridas de cementerio, no utilices tus lágrimas afiladas para cortarte de nuevo, restaña el dolor, deja que este hilo de infinito seque la amargura entre los dos.
Estas sombras de féretro rodeándome. Me sirvo otra copa, alma de alfeñique, sin guerra, sin paz. Supongo que estoy triste por Chacon, ese discurso almibarado sobre su adolescencia, la libertad y fraternidad, alcanzar el futuro con fuerza pero también con generosidad. Me ha emocionado, últimamente me emociono fácilmente. También puede ser porque es catalana, y después del cambio de ciclo con Rubalcaba quemado por la derrota electoral puede que tenga posibilidades de ser presidenta. Eso me pone cachondo. Esa inteligencia emocional para manipular. Conozco pocas mujeres inteligentes.
Por cierto, en Sol hay un taller de masaje y osteopatía y un taller para construir cocinas solares. Joder, con la revolución, estamos viviendo un momento histórico de cambio y ni me entero...Je…je…je. Triste.
Pero sigamos…
Un minuto horizontal, el tiempo que tardas en leer esto, como una vena estallando en la esclerótica provocando un eclipse granate de tedio estatual, coágulos venenosos de sombras en tu alma puesta en alquiler. Bienvenidos a mi cantar neurasténico decadente entre fosforescencias de asco carnal. Yerto o Yermo que mas da…
Llamo a alguien. Salta el contestador. Quizá es un poco tarde. Quizá esta en sol follando con una pancarta.
A: “Una de las mejores líneas de Lorca es “agonía, siempre agonía…”piensa en ello cuando mates una cucaracha, cuando sostengas la navaja de afeitar a punto de enfrentarte a otro día más. Eso pensaba Bukowski al menos…
Estoy rodeado de paredes que blanden sonrisas de despedida, los dioses vomitan a mi alrededor. Vuelve, prometo no embrutecerte, sabes que escribo bien a pesar de ser una persona extremadamente despreciable…”
Espero unos segundos y lo vuelvo a apagar.
Hay miles de ojos de sangre en el suelo. A veces pienso en el gas como amante, besándome dormido, recorriendo todo mi cuerpo con su aliento, haciéndome olvidar, una bala con forma de corazón. Alguien enciende un cigarro en una casa adyacente y de pronto todo estalla. Ventanas violando con sus cristales las caras de la gente, paredes deshaciéndose como arena húmeda, esa llama púrpura inundándolo todo. Una primera sonrisa.
Luego pienso en toda esa gente sentada en una plaza esperando a que todo acabe, sin amar ni ser amados, sin recordar como era follar con algo de pasión. Arrastrando los pies por supermercados comprando cosas, miradas tísicas, sin dotar a sus actos de ningún significado. Absortos en la nada, sueños llenos de polvo en un vertedero de palabras.
Como desvestir con besos histéricos y solo encontrar un amor con ojeras de muerte y aliento deicida.
Siempre me quedara la transubstanciación de tu cuerpo y tus flujos en maná/soma imperecedero.
Atentado contra la razón. Escenario: Rorschach, Israel. Vecinos. Les separa un tabique a través del cual hablan.
Israel: ¿Qué tiene tres agujeros y es más inteligente que tú?
Rorschach: ¿Sabes? Desde aquella conversación sobre filias me replanteo seguir hablando contigo, eres como un accidente de carretera: al final reduces la velocidad y tienes pesadillas toda la noche.
Israel: Intento abrir nuevos caminos para tu gozoso onanismo, dado que estas tan alejado de las vaginas como de un trabajo digno.
Rorschach: Ese vídeo con una séxtuple penetración fue asqueroso.
Israel: Lo interesante era ver como se colocaban los hombres, era un puto puzzle. El director es un genio.
Rorschach: Tienes los ojos inyectados en semen, deja de chatear en el canal #mazmorra, un poco de fortaleza emocional, busca humanidad para variar, no solo carne de muestrario.
Israel:Me gustan los vídeos inclasificables como tesis de la infinita degeneración humana, mi vocación ante la pornografía es una forma de rebelarme ante la facilidad de la mujer para elegir compañeros acomodaticios.
Rorschach: Puro resentimiento entonces.
Israel: No es resentimiento, realmente el poder se lo da la naturaleza, la propia pulsión genética, sería como si el protagonista de un libro se quejase de su amargo destino, sin darse cuenta que es el pago por existir.
Rorschach: Deberíamos ir a Sol, comprar un helado a los manifestantes. Me emociono cuando veo tanta gente unida.
Israel: La indignación por si sola no tiene ningún sentido, hay que enfocarla en algo, no solo en proclamas. Veo mas sentido en una orgia: hay una finalidad, un fin claro y concreto. Incluso para el mirón. Es muy bonito todo esto, como globos de colores ascendiendo hacía el cielo. Pero el deja vu, la sensación interior, es la de estar un fin de año sin nada mejor que hacer que ver una película porno con tus amigos. Hay elementos de éxito, pero es como una deflagración en el espacio: el globo, aunque no lo veas, no sube eternamente y al final cae deshinchado.
Rorschach:¿Entonces tú no va a votar a ningún partido minoritario?
Israel:Nunca te lo conté pero hace un par de años estuve a punto de suicidarme por una mujer…
Rorschach:¿De verdad? Nunca pensaría que fuer…
Israel:¡No me interrumpas! La introspección llama a tu puerta, pero solo dura unos instantes. Sí, casi lo hago. Creo que estaba enamorado. Una obsesión punzante, desgarradora. Pero la solución fue encontrar otra obsesión.
Rorschach: Tus vídeos…
Israel: ¡Si! No me gusta que los desprecies con tu tono, gracias a ellos estoy vivo. Concentro en ellos todas mis obsesiones, creo un producto y finalmente lo disfruto. Una metáfora de la vida. Una metáfora del amor.
Rorschach: Simplemente te dedicas a editar películas porno, a hacer vídeos de cuatro horas con las mejores escenas, ¿consideras que eso es la vida?
Israel: La vida es una obsesión, da igual si es ficticia o no. La sociedad nos quiere frustrados, la publicidad es nuestro ternero de oro. El amor es una simple ecuación química que nos empuja unos contra otros atravesando puertas de soledad y lujuria. No tiene nada de malo aislarse, no tiene nada de malo controlar tu placer, tu obsesión, tu tiempo. Sin perpetuación, sin impulsos eléctricos nuestro legado es nulo, pasto de gusanos de cementerio. Y, si por desgracia consigues lo que quieres, inmediatamente dejará de importante, la variable es el miedo a perderlo ¿Quieres tener a una persona atada a ti?
Evita las trampas económicas, la descendencia, el matrimonio. Evita la seguridad de la posesión. Decir “Te amo” es el principio del final, es como comenzar un libro. El misterio, la elección sobre otros, la erótica del placer aplazado, todo esto se desgasta ya en la primera página. Puedes anotarlo, releerlo, pero nunca será como la primera vez. Agotado.
Rorschach: Pero si lo tienes tan claro no entiendo porque solo dedicas tu vida a…
Israel: ¡Cállate! Estoy abriendo mi corazón no necesito replicas. Estos videos, como dirian Velvet Underground en Heroin,“it’s my wife and it’s my life”. Soy demasiado cobarde para otra opción. Al final solo se trata de sobrevivir. El amor es una espera decepcionada. Me aburro a mi mismo, me voy, aun tengo que grabar todas las descargas, seleccionar material y editar al menos media hora de buena calidad. Ya te pasaré el nuevo material. Hay un video de una chica asiática. Lágrimas, semen y maquillaje deslizándose por un rostro prometedor, con esa bola con mordaza en su boca que le impide hablar. Sus ojos lo expresan todo. Su cuerpo violentado por crucifijos en forma de consolador, las cuentas de rosario convertidos en bolas chinas que se han introduciendo una a una sin piedad. Esta contra la pared, con la espalda arqueada, solo lleva unos zapatos rojos de tacón de aguja y se la ve nerviosa, esta esperando. De pronto aparece él, lleva una fusta y…
Rorschach: ¡Por Dios santo!, ¡Para! Aun espero tener una vida sexual normal. Yo también me voy, bajaré a Madrid. Ya hablaremos en otro momento…
Israel:Esta bien, tú te lo pierdes, ahora venía lo mejor. Ya seguiremos….
Sabía que no ibas a llamarme, es inútil no reconocer la sorpresa cuando estas a la altura, no puedo darte excusas, es tu forma de ser, tus enjutas limitaciones, no me compensa creer en ti, el marcador de decepciones esta a rebosar. He elegido mal mi victima. Basta entonces, te digo, de hablar de nuestros hijos, de tus sueños abruptos, basta de simplezas, del ayer, del mañana, del “nosotros” Juegas sin tirar los dados, y a mi me dejas una herida de ego con cada silencio.
Lo mate Wendy, lo siento, no era Peter Pan, era un monstruo el que pedía permiso para entrar, se alimentaba de tu ilusión y sueños de adolescente. De tu debilidad, de tu ruina. Le colgué boca abajo para destilar su tristeza y sus mentiras aprendidas. Sólo es un juego. Nadie conoce las reglas, ni siquiera cuando te colocan dos monedas sobre los ojos. ¿Te he sido de utilidad mi pequeña? I love you. No cuesta escribirlo.
No quiero dormir, esta noche me siento libre, sin responsabilidades, un silencio amortajado por el sonido de mis dedos golpeando el teclado intentando sacar la miseria, la ira inconclusa, el tedio acumulado, aunque al final se convierta en otra frustración más. ¿Tú también miras el correo cada diez minutos, el móvil, divagas en voz baja, escuchas la misma canción mientras escribes sin sinceridad, reptando entre los párrafos sin dar nada de ti? Es difícil elegir las palabras, normalmente te eligen a ti, normalmente hay faltas, hay reglones sin sentido, pero esas son las que valen.
Por eso no me engañas cuanto te leo y no sé reconocerte, sólo veo el mar en tu ojos y ningún estimulo real, ¿por qué insistes? Te elijo a ti, a ti con tilde, elijo verbalizar miserias, buscar ese mundo entre palabras y frases acumuladas llenas de perífrasis y desengaños. Pero no me hagas caso, no lo estropees, por favor, no lo estropees de nuevo. Me gusta la distancia, y el eco de mis palabras es suficiente para paliar este doloroso fetichismo, como un muro de lluvia lleno de gotas de ausencia en el que sumerjo mis pensamientos.
Rorschach: Si, la gente se cambia de sexo con la mayor de las
facilidades. Amputa, recrea, y en un año ya son otras personas. Se puede ir un
poco más lejos y amputar sin sustituir. Un pequeña entrevista con el
psiquiatra, un par de firmas y consigues una muerte rápida, indolora y limpia.
Has pagado al servicio de limpieza.
Israel: No deberías hablar así, no es sano, ves la vida como
una capitulación del alma, de los sueños. Y sin embargo la vida es una
adaptación al medio, madurar, aceptar. La vida no es una canción de Amelie por
mucho que lo intentes.
Rorschach:¿Sabes porque iba a ese banco del retiro cada
veinticuatro de marzo? Porque aunque todo fuera mal sabía que una vez al año la
volvería a ver y podríamos ponernos al día, tendría de nuevo una cita perfecta
con la chica perfecta. Además…solo faltaba un año para nuestra promesa
de…bueno, de intentarlo.
Israel: ¿De quien hablas, de la chica de ojos miel, esa que
conociste en aquel viaje a Granada? Nunca entendí vuestro juego, ese rollo de
“Capaz o Incapaz”. Que habéis estado, ¿once años teniendo la misma cita en el
mismo sitio? No tiene sentido, ¿Qué queríais demostrar haciendo eso?
Rorschach: Quizá precisamente lo que teníamos miedo era poner a
prueba la realidad. Me gustaba la idea de probar mi vida frente a la suya una
vez al año, de ver si seguía igual de atractiva o había dejado que los fracasos
y las frustraciones dejaran sus secuelas en su cuerpo, en su voz, en su
carácter. Pero era la única que invariablemente me sorprendía con su no-cambio,
con su invariabilidad. Y reconozco que cada año me gustaba mas, era más lo que
buscaba y más lo que quería poseer.
Israel: Pero nunca te has atreviste a dar el paso. Detrás de
tus ideas estrafalarias sigues siendo un cobarde.
Rorschach: Ya lo sabes, por eso somos amigos. De todas formas te
reconozco que algún fin de semana fui a verla, y ahí en el coche, fumando un
cigarro la veía pasar a veces con sus amigas, o sola, o con algún hombre
riéndose y colgada de su brazo. Pero el juego me podía. También nos escribíamos
mails, mails largos, viscerales, sinceros, cosas que no he contado a nadie.
Llamadas intempestivas en mitad de la noche, un martes, un jueves, sin sentido
a veces, solo saludar y colgar. Como dejando constancia de que todavía
existimos el uno para el otro.
Israel: Bueno, ¿y las sensaciones de este año como han sido?
Rorschach: Este año no ha venido a la cita. La estuve esperando
durante horas. La llame pero tenía el teléfono dado de baja. Ha debido de ser
hace poco. Hace un momento la envíe un mail, pero la cuenta también esta
desactivada y me lo han devuelto.
Israel: Vaya, ahora entiendo no era de suicidio, era de
desamor de lo que hablábamos.
Rorschach: No, estábamos hablando de suicidio, eso simplemente es
un detalle más del tamiz.
Israel: Un tamiz sentimental. Pero hay más mujeres, más
opciones.
Rorschach: Tenemos mentiras, no opciones. El otro día hablaba con
una mujer de 35 años con dos críos. No tenía tiempo para nada, tiraba de agenda
o de páginas de contactos cuando se sentía sola. El sexo como paliativo del
amor. Pero siempre le pasaba lo mismo, no se sentía como una zorra por follar
con desconocidos -había superado esa fase-, pero aun llegaban a su corazón a
través de su coño.
Israel: Esta claro que inherentemente busca también un padre
para sus hijos, pero ha formado una familia, y aunque a priori sea difícil
encontrar a alguien, no tiene por qué resultar imposible. Por curiosidad, ¿por
qué se separo?
Rorschach: Por amor, la misma razón que tú propones para que no
sea realista. Se enamoró de otro hombre y esa pasión le revelo lo vacía,
insulsa y vulgar que era su vida. Por amor se divorcio, por amor se humillo y
por ese amor no correspondido se siente ahora sola y marginada en el rol de
Madre. Además, desgraciadamente y esto lo he visto en muchas divorciadas ha
tenido un resurgir sexual. Ahora se siente más, ¿cómo lo define ella? Más mujer,
eso es. Añadamos otra frustración más a la ecuación, porque necesita mucho
sexo, pero con amor y de momento nadie se acerca a ella para luego quedar
abrazados toda la noche.
Israel: No quiero soltar un comentario misógino, pero puede
recurrir a la masturbación. Pero dejemos de hablar de ti a través de otros, ¿lo
del suicidio…?
Rorschach: Es mi divorcio de la vida, no quiero vivir los
siguientes años como un zombi, cuando la curiosidad desaparece y solo deja paso
a una carácter aséptico los años son domingos metastásicos de soledad y ruina
moral.
Israel: Vaya con el puto Baudelaire. Creo que lo de esa chica
te ha afectado, deberías buscar trabajo, hacer algo de utilidad con tu tiempo,
sentirte útil.
Rorschach: Mi concepto de trabajo es un poco distinto del
habitual. Es un medio no un fin, trabajo, consigo dinero, sobrevivo. Pero la
gente busca reconocimiento, es decir, un objetivo de vida, la realización
personal en un reto corporativo. Y entiendo esto en un medico, abogado, artista,
en alguien que no sea un numero en una cadena de montaje global. Pero
implicarte en el resto de trabajos, dejando aparte que sea una forma de
sobrellevarlo, es como creer en Dios para no tenerle miedo a la muerte. Un
número no se puede sentir realizado, es tan estúpido como animar a un equipo de
futbol cuyos integrantes cambian cada año, ¿a quien animas, al concepto, a la
marca?
Israel: Simplificas todo de nuevo para adaptarlo a tus ideas
de perogrullo, hay gente que le gusta trabajar de contable, en oficinas, le
gusta implicarse en relaciones sin magia, aunque sea solo por esa sensación de
cariño estable, tranquilizador y quizá algo unidireccional. El destino no
conspira, pero tampoco trabaja en tu contra. Es muy sencillo juzgarlo todo
desde la cobardía de la inacción sin atreverte a luchar por nada, sin jugar a
aceptar el resultado cuando tiras los dados.
Rorschach: Leonard Cohen decía que los dados están trucados. No
puedo elegir ser de otra forma, sin embargo si que tengo que llevar la vida de
los demás, diría que es injusto sino fuera porque provocaría tu risa inmediata.
Israel: Así es, bueno, no quiero cortar nuestra interesante
conversación pero tengo responsabilidades, ¿quedamos mañana para cenar en el
sitio de siempre, cuento con tu presencia un día más?
Rorschach: Sí. Mis palabras son como un tictac en el cementerio,
algo fuera de lugar si estas muerto. Sólo necesito que un medico certifique.
Mañana nos vemos.
La memoria juega malas pasadas a veces. Comprendo que las drogas de mi adultescencia han creado una brecha entre ciertos recuerdos infantiles y el presente, pero al igual que las cicatrices en la piel y los recuerdos de la niñez afloran con virulencia en la vejez, hay momentos de exaltación melancólica en los cuales, sin tener derecho, mi conciencia filtra sin rigor recuerdos sumergidos bajo capas de nostalgia inactiva.
Estamos hablando, que yo entiendo que no estáis ahora mismo en mi cabeza- de aquella época gloriosa en la que no había Blockbuster y miles de videoclubs cohabitaban en cada barrio, lugares mágicos y entrañables donde podías pasarte horas y horas viendo carátulas de vhs intentando adivinar si lo que prometían esas sinopsis iba a convertirse en realidad –luego finalmente daba igual, es lo bueno de ser joven, todo es nuevo y hasta la basura mas repetitiva tiene un encanto especial-. En esta experiencia coincido con mi mejor amigo y con mi ex, que es ex porque antes era novia y eso implica que teníamos cosas en común. El caso es que yo por aquel entonces idolatraba a Sherlock Holmes, no he admirado nunca a ningún artista, músico o adulto, pero si que me he quedado prendado de personajes de libros o cómics. Me decía a mi mismo que lo mas importante en la vida era la inteligencia y quizá malentendiendo las cosas, ser un poco prepotente y tener siempre razón,. La parte referida a su misoginia, que fuera heroinómano, huraño, condescendiente, quizá un poco ajeno a todo, sin familia excepto su hermano Mycroft Holmes que tenia un talento superior pero que no quería salir del club privado, permanecía en alguna zona muerta de mi idolatría.
Como iba diciendo, estaba una de aquellas tardes que perdia merodeando en aquel enorme videoclub –ahora convertido en una copistería sin mas ápice de magia que blanquear el dinero de sus ilustres propietarios-, disfrutando de toda aquella imagineria que conformaba el mundo interior de mis tiernos nueve años cuando cayo en mis manos la película “El secreto de la pirámide”
Es una precuela que narra las aventuras de nuestro querido protagonista y de Watson. La vi dos veces seguidas incapaz de contener mi asombro. Una de las cosas que me llamo la atención, y es que antes si que era enamoradizo, no como ahora, que soy mas bien tirando a dependiente obsesivo, es una escena en la que –escenario colegio mayor ingles, donde irán los futuros lideres de la nación- están discutiendo durante una comida cual es el trabajo o el futuro con mayores posibilidades económicas o de prestigio: abogados, políticos, ejército son las respuestas mas repetidas; cuando llega el turno a Holmes ve pasar a Sofía Ward –sin mucho diélogo pero guapísima en mi recuerdo- y contesta: “No quiero vivir solo...” Todos le miran estupefactos sin entender la profundidad de su respuesta.
A mi también me llevo una vida entenderlo…
Al final ser hijo único provoca que parte de tu infancia se funda en escenas de películas. James Stewart dando un discurso en “Caballero sin espada”, Gremlins cerca de una ducha, Han Solo respondiendo a una declaración de amor con un “Lo se” antes de quedar congelado en carbonita, Leonard Cohen haciendo la entrada en una emisora ilegal, Madoka Ayukawa dando la doceava bofetada –injusta como casi todas- en el rostro a Kyosuke, Rocky perdiendo, Jack Nicholson volando sobre el nido del cuco, Ennio Morricone sonando una y otra vez, Conan buscando su venganza, Paul Newman comiendo cincuenta huevos, Elizabeth Taylor mostrándose como una gata sobre un tejado caliente, Ava Gardner bailando, Humphrey fumando, Katherine Hepburn echando a Cary Grant de su casa, el baile de los vampiros y su "Noche de miedo"…y tantas otras…
Años mas tarde -te has hecho mayor y sin darte cuenta tú corazón se ha ido muriendo-, vuelves a visionar las mismas películas, esta vez en formato dvd, y no puedes impedir que una mueca deforme tu rostro. A pesar de que hemos comprado el mejor cable y la pantalla más grande no es posible digitalizar la nostalgia para que nos emocione como antaño. El problema no es de las películas me temo, ellas no han cambiado nada.
Por eso me gusta mas el amor en el cine, es más puro en el concepto porque los personajes están congelados en su belleza utópica. No vuelven a la mesa de juego como en “Veinticuatro horas en la vida de una mujer” de Stefan Zweig, no hay desesperanza, no hay decepción, no hay realidad en suma. Y más para alguien que pensaba que Sherlock Holmes estaba vivo resolviendo casos en Baker Street.
Me encantaba Scott Summers. Hasta él ha cambiado. Dios mío…hubiera sido mejor morir a los veintisiete. Lo que sé, arruina lo que deseo.
Abrirse a alguien es la cosa más complicada que existe. Si, a todos nos acompaña esa verborrea robótica del alma, esa adulteración de lugares comunes, esas trincheras donde nos refugiamos sin cuestionarnos nada, vomitando opiniones aprendidas de memoria primero en casa, luego en el colegio y finalmente, cuando creemos tener un criterio ajeno, –que creemos propio por pura repetición sistemática- juntándonos con gente que ha llegado a la misma casilla que nosotros.
Pero de lo que estamos hablando es algo mas profundo, hablamos del susurro, de la infancia. De secretos, de infamias, del germen de las cosas que provocan tus incoherencias, tus misterios, tus desencantos, todas esas cosas que te cuesta asumir pero que, sin embargo, exiges que los demás acepten sin llegar a darles siquiera la oportunidad de entender.
Es comprensible esta actitud, es arriesgado mostrarte tan vulnerable, porque es un salvoconducto a tu autoestima, es mostrar los hilos –pocos y finos- que mueven nuestra psique. Al final nos rendimos, hay mucho daño acumulado, hay rencor, decepción, desconfianza. Creamos un muro de lamentaciones donde van nuestras frustraciones y las ajenas. “Yo soy así, y no puedo cambiar, acéptame o vete” esgrimirás como muletilla ante cualquier discusión. Y puede que me vaya. Y puede que haya lagrimas en mis ojos que tu no podrás valorar porque también lloras, desconsolada, en esa habitación de hotel, mientras te balanceas acunada por una nana que tarareas sin saber muy bien porque, quizá porque era lo mismo que hacías cuando tus padres, ajenos a ti, discutían en el cuarto de al lado de esa casa tan escasa de amor que fue el hogar de tu infancia.
Creo que una de las razones de ciertas depresiones es darte cuenta de que has envejecido. De sentirte mayor para ilusionarte con ciertas cosas, mayor físicamente con todo lo que ello conlleva, mayor para dejar atrás el cinismo, los fracasos, las frustraciones. Es tener una perspectiva del tiempo más compleja que antes –como un telar que va poco a poco formando el dibujo de una sala mortuoria-, darte cuenta que es un viaje solo de ida y que hay pasajes o compañías en ese viaje que no vas a poder disfrutar del nuevo. Pero dramáticamente también te das cuenta que tu tampoco eres el mismo y tienes que aceptar esos cambios con el sonido de un reloj mortificándote de lejos como en el cuento de Barrie.
No hablamos de tener una mala época, de que te cueste levantarte de la cama, no estamos hablando de tener verdaderas razones. Estamos hablando de tener ganas de llorar, estamos hablando de buscar recetas de prozac estamos hablando de ansiedad, palpitaciones, de tener un nudo en el estomago que te impide tragar la comida. Estamos hablando de leer a Kafka y encontrarle sentido.
…Y la consolaba con palabras falsas de animo, prometiendo que nada iba a cambiar. Pero sabía que a partir de ese momento todo sería diferente para ambos. Y fue esa cobardía inicial, ese miedo a herirse, lo que provoco mayor sufrimiento y soledad entre los dos…
Al final complicamos unos conceptos que no existen fuera de nosotros. Lo único que existe realmente es el placer por el placer. Pragmatismo. Utilitarismo. El romanticismo tiene los días contados.
Te escribí una carta de emociones, sin significado, como
ahorcarme con tus intestinos, como fingir estar vivo y que me importe, como la
cicuta de tus lágrimas, como una eyaculación de ego, como el sonido del viento
entre tus tacones, como cicatrices llenas de lluvia. Como ese retrato de
palabras que solo existe en mí para ti.
Las hojas lloran con su rocío crepuscular, el bucle de la
canción llega a la psicosis, jirones de soledad cuelgan de tus labios
causándome estas ojeras de odio. Mi mecanismo roto, tu rímel corrido
mezclándose con el vómito de mis palabras, un amor de alcantarilla, aspiras mi
aire y vagabundeas con tus pies fríos por mi tristeza
Me poseía una soledad demasiado concurrida por tus
nostalgias, por la homilía de tus abrazos, el naufragio de tus caricias, la
llama de tus labios, por el deseo de entrar en tus ojos y desnudarte
lentamente. Pero mis fantasías no consiguieron romper las leyes del olvido y
finalmente, cuando cerré los ojos a la noche, solo me quedó una soledad
desolada.
Te vislumbré en aquel viaje de vuelta a la capital, un
viaje de ocho horas en autobús, de noche. Quería simplemente dormir, congelarme
en la parte de atrás de ese miserable autobús, solo y rezagado. Pero te
sentaste a mi lado con esa sonrisa que desarmó mi memoria. Sacaste el alcohol
camuflado y te pusiste a hablar. Yo solo escuchaba, se me da bien escuchar,
esos retazos de vidas ajenas improvisan una danza en el desierto de mi
existencia. Me hablabas de libros de ciencia ficción, de Benedetti, de
Napoleón, te recordaba a un antiguo amante al que seguías odiando, es decir,
amando. Nos emborrachamos. Me hablabas en francés solo para excitarme. No te
pregunte tu nombre. Tenías el pelo largo, muy largo, los ojos tristes color
avellana, la cara redonda y pecosa. Te casabas y aun no sabías porqué. Di la
razón a tus dudas, pero eso no cambiaba nada. De algún modo llegamos a Madrid.
Me abrazaste con intuición femenina y me pediste que esperara a que te fueras.
No debí hacerte caso. El perfume de tu voz se quedó engarzado a mí durante
demasiado tiempo.
El problema que he tenido siempre con ella ha sido la falta de comunicación. Nos ha faltado siempre una tarde tomando un café en un sitio tranquilo, una tarde para, sin prisas, mirarnos a los ojos y creernos los matices. Creer que ella me quiere, creer que yo también la necesito. Creer que lo que ha pasado ha sido por mala suerte, por un mal momento, porque no hemos sabido hacerlo mejor.
Zahira me había dicho que seguía enamorada de mí. Yo había escrito un post medio en serio medio en coña para provocar una reacción. Hable con ella y me dijo que me escribiría un mail. No me pareció mal, un mail meditado, un mail en el que me explicara porque si nos queríamos ella había provocado prácticamente la ruptura con su pasividad, con su dejadez, con su huida. O al menos que me explicara lo equivocado que estaba, lo ingrato e irracional que había sido. Una explicación.
El sábado por la noche no tenía ningún mail, y además me sentía absurdo. ¿Por qué no podíamos hablar las cosas cara a cara, porque no podíamos hablar por teléfono, porque tenía que estar siempre esperando algo de ella? Solo deseaba algo de normalidad, no sentir que estaba soñando sin darme cuenta con un oasis mientras moría lentamente deshidratado en el desierto.
No soy imparcial, camuflo bajo mis palabras muchas carencias, mucha impaciencia, mucha mala ostia, mucho egoísmo.
He sido como el niño pequeño que no consigue lo que quiere y tiene una pataleta. Ella es la frágil, ella es la que necesitaba mi amistad y mi ayuda. Ella tiene excusas. Tiene problemas económicos, familiares, una depresión de años, incapacidad para implicarse emocionalmente debido a su pasado. Yo soy el malo aquí, no quiero olvidarlo. Pero aunque sea el malo tengo mis razones, que no justificaciones, mis propias necesidades, y no puedo sentirme totalmente culpable.
Por todo ello cuando la llame hoy no estaba de humor. No se como ha empezado, si ha sido ella diciendo que le había sentado mal algo que había leído, si yo diciendo que en Navidades ni me contesto a un sms de felicitación. Si ha sido ella alzando la voz, o yo no dejándola hablar. Si ha sido decir que era una mentirosa porque realmente no estaba enamorada, si ha sido ella diciendo que debía estar loca para decir algo así. Si he sido yo diciendo que de ella solo quiero una explicación que lo demás me sobraba, ella respondiendo que no iba a hablar conmigo nunca más o yo finalmente diciendo que tampoco era necesario porque la colgaba.
Luego un par de mensajes. Al final yo pidiendo disculpas, diciendo que la quería y que deberíamos hablar después del trabajo.
Pero al final evidentemente ni me ha llamado ni me ha contestado al último sms. Supongo que el post ha empezado conmigo mirando el teléfono y terminara subiendo el texto y apagándolo.
He recordado escribiendo que mi primer post del blog iba sobre ella. Se puede decir que ha sido mi fantasía particular. No digo que lo superase en diciembre cuando deje de hablarla, ni que recayera a finales de enero cuando respondí su llamada. Solo se que ha sido importante. A su manera, algo insana también, pero ha sido importante.
Pero me merezco –al menos eso pienso- alguien que luche por mí. Si ahora no estas preparada para verme, para salir de tu casa a la una de la noche y solucionar las cosas, para conocernos y entendernos, sino eres capaz de hacer planes conmigo de futuro, un futuro en el que reconozcas que quieres estar, si prefieres no llamarme y mantenerme ajeno a tu vida cuando las cosas van mal, sino entiendes que, dejando a un lado ese extraño sentimiento protector que siento hacia ti, irte de tu casa, dejar a tu familia a un lado, ser egoísta es lo único que te puede quitar la depresión en la que te encuentras…lo siento. No digo que te esperaré, lo mismo que ha surgido después de cuatro años, puede surgir en otro momento. Solo espero que en ese momento estés preparada para tener una relación real, y no este simulacro que al menos a mí me ha dejado un regusto a rencor e insatisfacción.
Anexo: Además me dijiste que Amelie te parecía “rara” y no entendías como me podía gustar. Normal que empezáramos a discutir, ahora todo tiene sentido...
Ayer, en medio de la conversación, me dijiste que estabas enamorada de mí –un poco- añadiste. Un poco enamorada. ¿Por qué? te pregunte, como si contestando a esa pregunta pudieras darme todas las respuestas que necesitaba. Y tu respuesta fue que eras así de tonta, que no lo podías evitar.
Y si, sabes que es halagador, aunque ahora no me sienta solo, solo un poco perdido, como siempre. Reconozco que a veces te voy a visitar allí, a ese rincón de mi alma donde te tengo retenida, reviso tu recuerdo, nuestros planes malogrados, tu voz, tu perfume, la esencia que es aquí más mía que tuya.
Te imagino ahora leyendo esta carta, como arqueas la ceja de esa forma característica e impostando la voz contestas que no puedo estar tan seguro de lo que sientes, que no puedo estar en tu corazón.
Me hubiera gustado estar, eso te lo aseguro.
¿Te acuerdas de aquella vez que me decidí por fin, y quise hablarte, en tu casa de lo que sentía, de lo que podía pasar entre nosotros?. ¿Nunca te pregúntaste que quería de ti cuando llame a tu puerta, porque en ese momento y no antes, porque no había podido dormir el día anterior, porque iba con esa sensación de prestado cada vez que te miraba? Tú te limitabas a estar en silencio, a mirarme con tus ojos avellana a través del humo de tus cigarros. Nos besamos, ¿lo recuerdas? Horas mas tarde, me presentaron a tu novio.
¿Me diste alguna explicación? No, ¿para que? Tampoco estabas enamorada en ese momento, estabas enfadada, con rencor, poseída por tu orgulloso silencio, como si fuera la única moneda de cambio para tratar conmigo.
Y pasaron los años. Y me volviste a decir que estabas enamorada. Que las cosas habían cambiado, que tú y yo nos merecíamos otra oportunidad. Y te creí. Pero las palabras no son hechos y no quisiste llamar a mi puerta para quedarte. Te conformabas con ideas, planes, ocasiones. Una relación de coincidencias, de excusas, de nada.
Meses después te vuelvo a encontrar. Te pregunté porque no me quisiste conocer, porque te conformaste con tan poco. “Inseguridad, miedo” esa fue tu respuesta. Por eso no contestabas al teléfono, ni mis mensajes, por eso no cumpliste tus promesas. Varias. Pero también me decías que para mi eras un capricho. Y tenías razón, ahora lo comprendo. Pero todo tiene un principio, a veces es mediocre, ingenuo, confuso, equivocado, fingido…pero es el embrión. Tú cortaste cualquier posibilidad, porque en el fondo tampoco estabas enamorada. No se lo que era para ti pero no luchaste. Se que con tu novio, aquel informático, si lo hiciste, le ayudaste cuando te lo pidió, viviste con él, fuiste a su casa estando enfadada a entregarte. Conmigo no. A mi solo me diste tu orgullo, tus miedos, tus silencios. Nunca has hablado conmigo. Solo cuando te asaltaban las lagrimas abrías un poco tu corazón, tu hermoso corazón, y vislumbraba un sentido a todo. Pero eran pocos momentos. Nunca te atreviste a darme una oportunidad real.
Ahora vuelves. Me llamas, me lees, estas alegre, divertida, me dices que estas “un poco” –los años te hacen mas prudente- enamorada de mi. Y recuerdo otras mujeres, que me decían eso y dejaban sus vidas por mí, que hacían viajes de doce horas de autobús para verme unos instantes y dormir en un sillón, me enviaban cartas, hacían locuras, me demostraban su amor en mil detalles sorpresivos. Claro...no es un buen momento, tienes problemas, no estas preparada...¿has estado en algún momento preparada para mi?
No quiero fustigarte, no quiero herirte con esta carta, nada más lejos de mi intención. Solo quería decirte que te quiero. Siempre serás importante en mi vida. Que me gusta tu voz al otro lado del teléfono. Pero que no quiero, ni debo, creerte de nuevo.
Realmente no creo estar obsesionado, simplemente escribo y lo que surge es escanciado sin demasiada habilidad; si alguien conecta con el texto es su interpretación, en muchos casos más valida que la mía, la que se impone. La libertad es eso: aburrir machacando un estilo, un tema, hasta que la fiebre se apacigua. Mejor mutilar...pero también tengo derecho a ser egoísta, a contagiaros con el suspiro de mis palabras, a pediros que me acompañéis en este camino de decadencia.
Ayer envíe un mensaje en el que simplemente decía “te quiero” y no me respondieron. Ese es mi campo de batalla, no el mercado de carne. Me gusta follar -naturalmente-, mi hipocresía existe, la oportunidad vence a los ideales, pero a veces me sorprende ver –y no estoy hablando ahora de nadie de la blogsfera- como gente enamorada del concepto del amor al final valida su autoestima en personas que no le importan, como las utilizan sin pudor cuando se sienten solas, desesperadas, inútiles, frágiles, escindidas, incapaces –un mal endémico-, de sobrellevar la frustración.
Pero en el fondo son idioteces, hay que ser mas objetivo, pragmático y alejarse del arte abstracto, tenemos derecho a dilapidar, no ideales, pero si ideas, que pueden ser más o menos acertadas, pero que se modifican con nuestra experiencia; el amor es una verdad temporal. Se hizo un experimento hace tiempo –estimular el cerebro con fotos de parejas, olores, recuerdos y comprobar si se activaban los centros neurálgicos del placer- y se descubrió que sólo un diez por ciento de las parejas que llevaban mas de diez años juntos seguían reaccionando sintiendo esas “mariposas en el estomago”, “Zsa zsa zsu” o como cojones quieras llamar a esa dependencia química, a esa incapacidad para trasegar con la realidad.
No quiero ser sofista ni decir con esto que se ha demostrado nada. Simplemente divago, desde la atalaya de mi particular mundo de fantasía, sobre la posibilidad de encontrar a esa persona que consiga transformar con la mayor de las facilidades “El Síndrome De Estocolmo Amoroso” en una vida feliz y químicamente aceptable durante más de tres años. Beigbeder invitaba a la esperanza. Punset también. ¿Quiénes soy yo para llevarles la contraria?
Quizá un decadente con una incapacidad para el autoengaño bastante irritante.