Mostrando entradas con la etiqueta Alucinación fantasmagórica. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Alucinación fantasmagórica. Mostrar todas las entradas

viernes, 2 de septiembre de 2011

El sexo es muy solitario sin ti, ¿Por qué eres tan zorra, Puta?

Es mejor reconocer los errores en voz alta: Te quiero. Ya me cobraré las deudas que tengo con tu cuerpo en una ocasión más propicia, por ejemplo cuando no te estés follando a otro. Te cedo el tatuaje de mi beso por un día, y mi aliento para siempre.

Pues aquí estamos, días que vagan sin acritud pero que se difuminan sin más potencial de cambio que la nostalgia de un mañana agotada de antemano. Como una muerte a latigazos que dura demasiado, como mendigos bajo soportales escupiendo su felicidad en cervezas picadas por el sol y libretas Moleskine. Contando con esa voz llena de arrugas como empujaron al amor contra la pared y se lo follaron sin permiso una noche de viento y espinas.

Y creo que compartimos las mismas alucinaciones porque bebemos la misma basura barata, visiones resacosas -y sin ánimo metafórico- de mierda cayendo sin parar, cantidades industriales que el cielo defeca sobre nosotros, un alud, una avalancha, un manantial que ahoga todo porvenir, que causa nausea y enfermedad a su paso, sin ningún lugar donde esconderse, golpeando como granizo sobre las casas, separando a los amantes y desfigurándolos, creando riadas como una última eclosión de los desastres naturales.


El límite del juicio estético es el asco, como pensar que nuestra felicidad depende del agravio comparativo que ejerce la melancolía de nuestro alrededor, como ahorrarte una relación sin sentido al comprobar que el sexo es una mierda en la primera cita.

La soledad, como muchos dicen, es una puta barata, y de eso quería hablar: me he enamorado de una puta. Y antes de que empecéis a borrar mi página de los favoritos no me refiero a una mujer a la que considero una puta, no, no, de verdad, es una puta, de las que cobran desde el principio.

Me encontré con ella en un club que hay a cincuenta y dos segundos de mi casa, nunca me había atrevido a entrar porque lleva ahí media vida siendo una metáfora viva de lo casposo, con esos neones rosas y ese cartel de dos mujeres bailando. Pero era una de esas noches en que la idea de utilizar mi cuerda de saltar a la comba para ahorcarme estaba siendo mas nítida que de costumbre. O sea que franqueé el escenario. Y que decir: ahí estaba Ella, nada emocionante en su físico -debía de tener diez o quince años más que yo-, pero había indiferencia, dejadez en su mirada. No es un lugar para buscar retos pero me senté en la barra a su lado y le invité a una copa, que es la forma más natural de romper el hielo y el precinto del condón.

Rorschach: Dejando aparte que tienes unos ojos miel exquisitos y que este vaso esta muy sucio… ¿Tienes hijos?
Puta: Mi instinto maternal desapareció con mi padrastro, pero también es cierto que nadie ha conseguido tentarme estando vestido.
R: Todos son decisiones a fin de cuentas, Radiohead o Vivaldi, escupir o tragar, follar o morir, una elección siempre contamina el resto. Por ejemplo: elijo terminar estos preliminares y follarte, ¿Cuánto cobras?
P: Siento desilusionarte pequeño alfeñique, pero solo hago mamadas, eso sí, felicidad en estado puro, y me temo que escupo…
R: Mierda, que extraño, tengo poca experiencia en estas lindes pero veo raro que tus clientes se conformen con una simple mamada...
P: De simple nada, mis mamadas son transcendentales, estratos de felicidad convertidos en arte, pura metafísica de mi lengua saboreándote, envolviéndote, te hago el amor con mi boca de forma más intensa que con mi coño.
R: Joder, me dejas impresionado, lastima que no puedas chuparla y hablar a la vez, ¿Dónde están los reservados?
P: En este local elegimos nosotras y mi arte felador no esta disponible para cualquiera.
R: Mierda, ¿es por mi cara?
P: No, termínate tu copa y vete. Inténtalo en otra ocasión.

Se levanta y desaparece con ese gesto noble del que da por hecho que la visita ha durado demasiado y deja en manos del criado sacarte del salón.

Y así fue, mis queridas contertulias, como me he vuelto a enamorar. Rasgos comparte con las pretéritas aparte de la vocación: esos labios altivos de cereza y el pelo largo ensortijado crean un cuadro de turbadora belleza femenina.

Pero así somos los hombres, buscando a quien dedicar las derrotas, iluminando el camino con el semen del amor. 

Hellraiser (VNV Nation Remix) by Suicide Commando on Grooveshark

viernes, 1 de julio de 2011

Otro viernes subcontratado a una nota de sucidio.

Todo converge en el mismo punto. La nínfula chiflada te manda mensajes, quiere quedar, quiere retozar porque le encantan tus palabras, quiere una historia de amor para ella sola, quiere teclear desde la madriguera, quiere idealizarte para luego cosificarte, rechazarte, olvidarte, destrozarte, darte con la puerta en las narices, usar esa intensa indiferencia que le hace cambiar de tema en el mismo párrafo -Toma otra pastilla te hará bien. Quiere que la penetren mientras esta borracha, arañando, mordiendo, saboreando la sangre y gritando que eso es pasión. Divago, siempre supero la dosis a esta hora, abriendo en canal los párrafos sin reflexionar demasiado. Es por la música: no encuentro la adecuada. Y también por el dolor.

Es agradable pensar que alguien, en alguna parte, le gustas, se masturba pensando en ti, le resultas importante…no es tu pareja perfecta, de hecho sería un desastre, pero es tranquilizador saber que hay alguien ahí afuera para quien tu voz, tu vida, tiene algo de sentido, aunque solo sea en el tiempo de una llamada, pensándote en su recuerdo de sueño inacabado, una nada compartida que crea un tiempo de futuro-pasado. A veces sucede todo tan rápidamente que hasta te da vergüenza recordar lo mal que lo pasaste por esa tontería…
"Hola, soy Íñigo Montoya. Tú mataste a mi padre. Prepárate a morir…"

**
Hay cierta arrogancia en todo esto, cuando sólo somos carne con diferentes fechas de caducidad, haciendo cola en el supermercado a espera de clientes. Pero cuando eliges ser trascendente, eliges decorar tu cárcel con libertad, y aunque te encuentres solo, el amor tiene esa ventaja masoquista de no necesitar reciprocidad ni para su comienzo ni para su final. La felicidad es otra historia.

En aquella época era muy dado a fantasear, la lucidez me parecía demasiado cínica y manoseaba los recuerdos del pasado como rompecabezas a los que siempre les faltaba alguna pieza o creaban un dibujo equivocado. Recordaba a Alba, y como me hubiera gustado despedirme de ella cuando aún nos reconocíamos con la mirada, cuando aun seguíamos siendo nosotros, sin odio ni indiferencia, estando de vacaciones todavía, disfrutando cada instante sin que la cuenta atrás agriara un amor aun intacto.

Por eso, cuando me llamaste de madrugada –Tú que fuiste y has sido lo más parecido a mi alma gemela- sentí la necesidad de despedirme. Fue solo un instante, inadvertido, inaprensible, pero para mí fue suficiente. Tu llamada aun no era un gesto forzado, había ensueño en tu voz y gasté tu nombre pidiéndote que vinieras. Quería sentir de nuevo el vértigo, esa vibración extraña que emanaba de tu cuerpo cuando estábamos juntos. Y viniste a mi cama de sabanas frías, y mientras entraba en ti poseyéndote, eras tú quien entraba en mí, en ese en quien me había convertido solo por estar a tu lado. Y libe mi alma de tus labios, buscándola en la canción de tu risa, en tu mirada prendida, en tus susurros de orgasmos. Y después, mientras compartíamos secretos con ojos brillantes, quedo plena mí despedida, como es plena la autoconciencia de felicidad y perdida.

Ahora, meses después, no me quedo con la indiferencia de tu última llamada, esa en que me recluyes, me reduces solo con el tono de tu voz, fuera de tu intimidad más reciente. Me quedo con esa otra, esa en la que viniste corriendo, a oscuras, buscando mi cuerpo, mi sabor y mi amor.

No eres nadie by Sangre Azul on Grooveshark