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miércoles, 18 de julio de 2012

Un mundo nace cuando dos se besan.

Beso a la botella en ausencia de labios más cálidos. Meses. Mi barrio es un gueto. Ruidoso, hediondo. Perros y humanos corroyendo el silencio. El calor estrujándome los huevos. Me masturbo como última opción de amor, pero la cabeza ensangrentada de un niño desborda el coño en primer plano, y los gemidos pasan a ser gritos.

Exceptuando en los trabajos vocacionales o relacionados con el arte, el resto, la mayoría, capitalizan nuestra identidad, ahogándola en un trabajo agotador donde solo somos un número, una pieza más en la cadena de montaje. Simultáneamente en todos los países hay miles de personas haciendo lo mismo que tú, utilizando los mismos programas, las mismas maquinas. Podrían sustituirte millones de personas y nadie notaría la diferencia. Sin embargo la mayoría se retrata en sueldos, en cargos nominales. Si por ejemplo dices que te gusta escribir, enseguida te preguntan: ¿has publicado algún libro, has ganado dinero con ello? Si no produce dinero, no tiene valor. Incluso en las escasas ocasiones que hablas del blog la gente –peyorativo- te sugiere poner publicidad. Presumimos, con cierta pulsión sexual, de los cargos en nuestra tarjeta de crédito abducidos por el capitalismo. La casa, la televisión, el coche, las tetas, el móvil, la ropa, las joyas, todo lo más grande, caro y destacable posible. Que incongruencia buscar marcas o etiquetas que nos representen, cuando la única huella personal y real que podemos plasmar es con algún hobbie creativo. Y matizo que viajar sería una buena inversión sino cayéramos en el síndrome del turista que nos obliga a inmortalizar todo a través de una cámara de fotos y luego subirlo al Facebook.

Deberíamos de tener un monitor en el antebrazo con nuestros datos, por ejemplo la vida que nos queda, quizás nos ayudaría a no tragar tanta mierda y decir basta antes de acostumbrarnos al sabor. También se podría ver las reservas de amor, de inocencia, de generosidad. ¿Tienes todavía inocencia que gastar, amor? Adelante. Hay demasiados jugando a las canicas con los sentimientos ajenos. Pensad en todas esas personas solitarias, tímidas, ovilladas en su soledad, con todo el amor intacto todavía, mientras tú sigues perdiendo el tiempo rastrillando empatía en el desierto.

Vivimos tiempos acelerados, resumidos, de números que crean estadísticas. Twitter y sus ciento cuarenta caracteres, no hay tiempo para la noticia, solo para el titular. Las relaciones también se miden con un número. Si sufres por una ruptura de seis años la gente se acomoda a tu lado, si lo haces por una de tres meses bufan y esquivan tus quejas. ¿De qué sirve publicar diez libros si son todos basura? Mil amigos en Facebook, una colección de cromos inservible. Citas que se prostituyen de libros que nunca se leen. Aforismos que realmente no significan nada fuera de su contexto.

Alguien dice: “mi blog tiene 100.000 visitas” 350 seguidores, 200 visitas diarias” ¿ese es el único resumen? Como si no se tratara tanto de ofrecer –palabra con reminiscencias de obligado altruismo-, como de ofertar -palabra que implica vender un producto- un número bonito y más grande que los demás.
Las estadísticas genocidan el talento. Hay excepciones: me estás leyendo. Pero en Blogger fíate más de los pináculos de soledad, sin imágenes música, comentarios o seguidores, solo el texto en blanco emborronado con letras. Porque las fotos en bikini rodeadas de faltas de ortografía o la poesía rancia que huele a mierda en todos sus lugares comunes son legión, y es fácil perder la esperanza.

Supongo que todo esto viene porque me acojona un poco tener tantas visitas. Menos mal que a partir de la segunda botella me importa todo una mierda y surge esta especie de grito/vomito conceptual que nadie suele entender.

Meses.

Oh Me by Nirvana on Grooveshark

miércoles, 30 de noviembre de 2011

Sísifo, Prometeo y Rorschach.

Mañana es una entelequia, una ficción, lo que importa es el deseo, la pulsión presente. Lástima que no sea una noche de sábado donde todo es posible, es un martes de esos que sales a la calle mirando atrás por si alguien deja alguna ventana iluminada como faro para el camino de vuelta.
Voy al cajero para que escupa el dinero de mi última nomina mientras pienso en muertos de hemeroteca donde la belleza se confunde con la verdad.

Me gusta cerrar bares, esas farmacias del alma donde combates toda tu soledad, rodeado de hombres átonos por el reflejo del fondo de su vaso, el tiempo detenido, sin origen, esperando hasta que la madrugada les embosque y haga desaparecer el pequeño misterio de su existencia. Pero hay trincheras llenas de gente como nosotros esperando a llenar el puesto vacío en la barra sin preguntas ni consignas.

Otra noche desesperada, de las que tienes el filo de la navaja apuntando a tus errores como las manecillas del reloj. Es tan absurdo buscar el alumbrado de la vida en los ósculos de las putas o de las doncellas, es más fácil invitar a una ronda a los parroquianos. Necesito gastar mi dinero. Lo que haga falta para olvidar esa nota olvidada en mi camisa, esa caligrafía que pensaba había olvidado, ese cariñoso apelativo que utilizaba conmigo.

Salgo fuera, nadie se da cuenta. Es agradable pasear de noche cuando la resaca aún no existe. Debe de ser más de la una y hace bastante frío. Observo a un par de vagabundos con sus ropas de abrigo agujereadas y sus cartones, alguno no superará esta noche. Me acerco a un viejo que rebusca en la papelera su cena. De pronto un timbre exagerado estropea el ensueño, el viejo me mira atemorizado. Saco el móvil un poco abochornado. Si es Ella tengo que colgar, me lo prometí. No, no es ella, de hecho no sé quién coño es. Lo apago. Cada día que pasa sin llamarme es una pequeña puñalada a mi autoestima.

Recuerdo –error- uno de nuestros últimos polvos, como te rompí las bragas, como había algo de rabia, pocos preliminares, sin romanticismo extemporáneo, penetrándote con fuerza, sexo vertical mientras tu coño se desbordaba. Gritabas, gemías, me utilizabas, me tirabas del pelo y cambiabas de postura. En algún momento nos miramos a los ojos como pidiendo perdón, como si supiéramos que ya no era posible dar más de sí y sin palabras nos mecimos en el sonido de tu piel contra mi piel.
Un mes después te llamé. Suelo ser orgulloso pero te llamé. Sin ningún plan, siguiendo un impulso al que no quiero dar nombre. Y tú, fría, desapasionada, casi anónima. Mierda, fue horrible sentir esa voz.

Fuiste tú quien me preguntaba por Bukowski, yo te relataba como se paseaba por habitaciones de hotel barato alcoholizado y en calzoncillos gritando que era un genio pero que solo lo sabía él, como se dedicaba a follar con putas y a enamorarse de ellas, como conseguía aguantar noches como esta.
Te decía: “dels teus pits neixen poemes”  y tú contestabas “Je vous aimerai jusqu'à ma mort. Je vais essayer de ne pas mourir trop tôt. C'est tout, ce que j'ai à faire.”
Todo era tan mágico cuando me corría en tu boca y te insultaba quedamente.

Salgo y veo en una marquesina a dos jóvenes, quizá demasiado, ilusionados con la mentira. Me alegro, es una fiebre que todos debemos de superar. Se cogen de la mano, se miran sin años de decepciones a sus espaldas, con confianza, hay sueños todavía intactos detrás de esa mirada. Él se acerca un poco más a ella en un gesto de protección cuando paso por delante, roles primigenios. Bonito. Luego todo se echará a perder y ella recuperará el tiempo chupando una polla de media a la semana. En un par de meses hasta el olor habrá desaparecido de su mente, las historias primerizas en la gran ciudad no suelen funcionar. Pero dejemos que disfruten de ese primer momento al mirar debajo de sus ropas, cuando ella sienta ese sabor almizcle y el dolor y el placer se conjuguen a la par. Todo tiene su proceso.

Me alejo. No quiero volver a casa. Solo necesito un poco más de alcohol para superar esta noche. Cojo un taxi, tengo que ir a Madrid, alejarme de este puto pueblo del extrarradio. Voy a Segundo Jazz, hay una jam sessión y el camarero me cae simpático. El típico lugar donde llevas a una mujer: un ambiente encantador, música a la altura. Luego te la follas y ella descubre años después que ni siquiera te gusta el jazz. Para compensar tanto cinismo siempre voy solo.

Atravieso el umbral. Pido mi Absolut Vodka. Intento disfrutar. Pido un segundo. Pasa el tiempo. Antes del tercero la angustia se abre paso. Salgo a la calle, demasiada emoción, demasiada nada en mi interior. Afloran recuerdos asociados a pensamientos de esos que los psiquiatras no aconsejan. “No estuve a la altura” se convierte en un mantra, “cobarde” “fracasado” se añaden en diversas tonalidades de desprecio autocompasivo. Empiezo a boquear, joder… ¿un puto ataque de ansiedad? Empieza a llover, necesito mojarme, necesito revocarme en el barro, me tiro al suelo en medio de la calle.

Alguien se acerca, un impermeable azul, como un trocito de cielo bajo la lluvia me obliga a mirar al frente. ¿Mi salvadora? ¿El destino conspirando? Aturdido, intento incorporarme.
No. Es un transexual, una lumi. Buenas tetas y buena nuez. Me ayuda a levantarme y con una voz sugerente me propone chupármela en un portal por quince euros. Me va a comer los huevos con fruición. Seguro que sabe chuparla mejor que ninguna mujer que haya conocido. Me toca la cara y su aliento me devuelve a la realidad. Le pido disculpas y sigo adelante.
Me he dejado el abrigo en el local. Me da la impresión que todo el mundo se gira a mirarme y decido largarme definitivamente de allí.

El viento se cuela entre los rotos de mi gabán, las mujeres sacan música del asfalto con sus carreras. En Madrid ya es navidad, con todos esos adornos y Papa Noel en los balcones, pero sigue siendo oscura, un enorme almacén abandonado. Sigo mojándome, no sé dónde ir. Tampoco literalmente. Me pongo algo de música, David Lynch…me gusta esta. Son las tres de la madrugada y de pronto una china se convierte en un oasis bajo la lluvia: tres botes de cerveza. Casi la abrazo. Me cruzo con un gato, pequeño, aterido y hambriento. Intento cogerlo, pero no hay cebo. Se mete debajo de un coche… ¿otra víctima más esta noche?

De alguna forma consigo llegar a casa, pongo la estufa y me derrumbo en la cama. Estoy calado y empiezo a tiritar. Aparece de nuevo Él, la imagen de lo que pude haber sido, un Superyó altivo que me mira con desprecio. No dice nada, pero escucho su voz dentro de mi cabeza preguntando “¿por qué?”

Joder, no necesito estas mierdas. Necesito pornografía, la masturbación es una forma eficaz de terminar el día. Empiezo a machacármela, pienso en algunas, en otras y al final en todas. Pero se mezclan las fantasías con los recuerdos. No hay manera. Me deprimo. Cojo el mando y pongo música. Satie, revolquémonos en el declive.
Recuerdo a Manolo, como se ponía en la calle a tocar la guitarra, como llevaba siempre una pequeña libreta donde iba apuntando estrofas, palabras, ¿Dónde se fue toda esa energía, cómo conserva la gente normal esa ambición para levantarse por las mañanas y continuar hacinados en su rutina?

Nos comportamos como si la vida se redujera a esquivar los sueños que antes eran todo, como si ahora fueran charcos profundos que pudieran tragarte por completo. Y cuanto más hábil te vuelves al saltarlos más fácil te resulta olvidarte de ti mismo.
Sísifo, dentro de la mitología griega, hizo enfadar a los dioses. Como castigo, fue condenado a perder la vista y empujar perpetuamente un peñasco gigante montaña arriba hasta la cima, sólo para que volviese a caer rodando hasta el valle, y así indefinidamente.
Es un ejemplo de la completa inutilidad de la vida. Pero Camus no promovía el quietismo o la pasividad ante el absurdo, nos obligaba a aceptarlo como la menos mala de las alternativas –un salto de fe religioso sería la otra- siguiendo adelante en un eterno enfrentamiento. Quizá Sísifo experimenta una breve libertad mientras el peñasco termina de caer y puede disfrutar en la cima unos breves instantes.

Recuerdo cuando tenía la respuesta a todas las grandes preguntas, aquí, a mi lado, en el sonido de tu respiración, dentro de esa mirada que sigue perdurando en las cenizas de todo lo demás.

Good Day Today by David Lynch on Grooveshark

martes, 1 de noviembre de 2011

Náufragos en un mar de mierda.

Soy un decadente, un puto desclasado, no tengo ni idea de política. Solo divago, que de momento es relativamente gratuito.
Y es que realmente la culpa no es de la falta de competencia o carisma de nuestros políticos. Aunque guardo un ferviente rencor a Zapatero por mentirme descaradamente, por tratarme como si fuera un niño pequeño al que hay que negar la verdad distrayéndole con cheques y grandes dosis de marketing incompetente, no ha dejado de ser al final un pobre idealista. Los de derechas lo tienen todo más claro, parecen inteligentes, quizás más acostumbrados a la realidad del poder. Pero esta crisis no solo afecta a nuestros políticos, sino también a Sarkozy, Angela Merkel y llega hasta nuestro querido Obama, premio nobel de la paz. Todos sin excepción domeñados a nivel mundial por los poderes facticos de los mercados. Intentando trasegar con una crisis que, desgraciadamente, se permutará eternamente en otras diferentes, porque es producto de un modelo inverosímil de crecimiento perpetuo, un disparate que nos obliga a consumir dinero que ni siquiera existe.

Rajoy –que no suele hablar mucho para mantener débilmente la duda de su estupidez congénita-, después de presentarse por tercera vez, ganará las elecciones. Puede hacerlo con mayoría absoluta o aliarse con algún grupo nacionalista que, después de unos privilegios desproporcionados, le permita gobernar con normalidad. ¿Alguien conoce cual el su programa electoral? De nuevo escamoteando información, total ¿Qué importa? ¿Acaso nos justifican algo de lo que está sucediendo? No. Los medios de información son simples cuñas publicitarias. No hay un diálogo real entre representantes sociales, el pueblo –por elegir una palabra rimbombante- y los políticos. No sé realmente si es por estupor, perplejidad o ignorancia, pero nadie exige nada, no reaccionamos. La aparición de los indignados ha sido tan efectiva como un pedo virtual. No hay líderes intelectuales, Stephane Hessel y su pequeño pasquín son una tomadura de pelo, una cortina de humo de risas enlatadas.
Somos los resignados, sin opción de crítica, una masa ninguneada. Nos hablan de billones y de países en quiebra mientras los mercados, en manos de especuladores, se frotan las manos con cada nuevo golpe de ciego. Nuestros gobiernos no pueden dejar de jugar, nadie controla la banca.

Y en vez de intentar salir todos juntos de esta trampa caemos en la indecencia política, sindical y periodística. Cada parte de la pirámide intentando sobrevivir aunque ello conlleve apretar más la soga alrededor del cuello de su país. No existe un futuro DIGNO que no pase, desgraciadamente, por la violencia, por una revolución en armas, real. Porque antes al menos nos manipulaban sutilmente, ahora nos desprecian, somos ganado al que no es necesario dar explicaciones, la democracia tal y como la conocíamos no existe, lo del próximo día veinte es simplemente un teatrillo barato sin consecuencias. Las ordenes ya están dadas, da igual quien ostente el poder.

Quince años de prosperidad atontan a cualquiera. Veremos cómo nos dejan los próximos treinta años de mierda enlatada.

This Is The Last Time I Shake Your Hand by The Suicide Of Western Culture on Grooveshark

martes, 6 de septiembre de 2011

Me escribiste una carta para recordarme que me habías olvidado.

El puto concierto tenía la culpa. No era especialmente bueno, pero el cantante, que debía de estar tomando las mismas drogas que nosotros, arrastraba con su pasión a todo el público, disparando a matar contra mi sempiterna resignación y haciendo que olvidara que iba a cumplir treinta y cuatro. En ese momento no me preocupaba el infierno elegido, solo tenía ganas de tocarte, de follarte aquí mismo mientras las guitarras destilaban odio como espejo deformado del propio odio que sentía hacía mi mismo. Quizá solo era un producto indulgente de la falta de guerras propias o de empatía hacía la imagen del televisor.

Pero ahí estábamos los dos, sin enterarnos realmente de nada, viviendo la realidad de un presente que se deshacía como flecos quemados de neurosis, con un síndorme de Tourette provisional que nos impedía fijar nuestra atención en nada que no fuera físico, otra forma de suicidio más divertida, lo reconozco. Sin embargo la miraba y pensaba -puto cerebro-, que somos infalibles para elegir pareja, sobretodo cuando necesitamos a la persona equivocada. Porque es la adecuada para castigarnos, jodernos, humillarnos, y lo peor es que, a pesar de todo, seguimos colgados del limbo del amor porque creemos que es perfecta; supongo que yo también debo de ser subnormal.

O sea que fuimos a casa a castigarnos un poco más las venas, allí había más drogas, de esas que te dejan tan atontado que permites que te aten a la cama y te cabalguen. Miedo, sumisión, placer. Luego hay marcas en las muñecas, mordiscos a ras de hueso, pero no estas pensando en el puto kamasutra cuando follas, piensas en escupir en ese culo, rodearlo con tus pulgares y pulverizarlo con tu polla, y luego mantener el ritmo hacía su coño y su boca, a fin de cuentas de eso se trata: de actuar como animales, de eclosionar límites, de moverse, de poseer, de dejarse llevar, de abjurar y jurar amor mientras te llamo puta, de gritarte mi odio, de lacerarte, de jugar a ver quien jode más a quien, hasta que al final, con o sin ayuda, nos levantamos y seguimos nuestra vida como sino hubiera pasado nada importante.

Y es que no sucede nada importante, seguimos aquí, podemos coger la pistola y volarnos la tapa de los sesos y no cambiaría nada absolutamente. Familia, amigos, parejas y/o follamigas gimotearan brevemente, pero ¿están en nuestra cabeza cuando todo va languideciendo, sufren el fracaso cuando la polla no se te pone dura después de dos botellas, cuando vives como una mosca de fruta, poco y mal, alimentándote de podredumbre intelectual? No hablamos de un puto lapsus después de un día de resaca en un examen de matemáticas, hablamos de décadas de más, sin significado.

Decía Leonard Cohen que El amor verdadero no deja huellas, si tú y yo somos uno, se ha perdido en nuestros abrazos como estrellas contra el sol. Pero que esté bien expresado no implica que sea cierto, como me dice a menudo mi musa -escribes demasiada mierda edulcorada-, a lo que siempre respondo -es culpa tuya por llevar demasiada ropa.

Me duele el pene y no es por falta de santidad: llevo años sin hacer el amor. Aunque algunos me dicen que el amor es un articulo de lujo clasista, que no pierda el tiempo ahorrando y vaya a las rebajas.

Finding The Bomb by The Dust Brothers on Grooveshark

miércoles, 24 de agosto de 2011

Elemental, mi querido Rorschach

Habitación con olor a comida, sudor y animal muerto. Rorschach de pie en ropa interior gesticula ante el espejo, Erika tumbada en la cama fuma su desaliento entre las sabanas rancias. La única nota de color es un foulard azul enroscado en el cabecero junto al resto de ropa femenina.

Rorschach: Bueno Sherlock, ya sabes que te admiro ¿Qué piensas de todo esto?
Sherlock: El truco es una solución al 7% de cocaína. En cuanto a las mujeres, hazme caso: no merecen la pena, son –y perdona la pausa dramática me tengo que inyectar – un despropositito sin talento, no es misoginia, es que desconfío abiertamente de ellas. Quédate solo.
R: Intentaré hacerte caso, eres la persona más inteligente que conozco…
S: Elemental, mi querido Rorschach.
R: Tú nunca dijiste esa frase…
S: Hay que estar a la altura del mito, ¿Te preparo un chute…?

Erika: ¿Puedes dejar de hablar solo? Me pone nerviosa…
Rorschach: Tienes la molesta costumbre de interrumpirme. Ayer estaba hablando con Hemingway y estaba a punto de convencerle para que alejase la escopeta de su cabeza. Nos estábamos tuteando una vez llegado al acuerdo de que el Viejo y el Mar era una puta mierda sobrevalorada.
E: Tu mente esta muy dañada y aun no he encontrado ninguna excusa en tu biografía.

Rorschach pone la radio -suena algo de música clásica- tira la sabana al suelo y mira el cuerpo herido de Erika con una sonrisa.
R: Me encantan tus quemaduras, aun no me has dicho como fue el accidente, algo extraño seguro, solo tienes quemado el torso y parte del cuello, ni extremidades ni cara, únicamente tus amantes pueden disfrutan del espectáculo. Me encantan tus pechos, es como si hubieran apagado miles de cigarrillos en ellos y tu espalda es una región de tatuajes volcánicos.

Erika recoge la sabana y se vuelve a tapar.
E: Eres un puto loco, un acomplejado, casi diría que solo te gusto por mis cicatrices.
R: Tú eres la insegura, estamos en un mercado de carne, solo tienes que revolotear de madrugada en cualquier local y pedir tu ración de sexo, barra libre para tu vagina. Sin embargo yo te quiero, eso es más difícil de encontrar.
E: Sí, es una lastima que hables con gente muerta y que tu mayor aspiración sea seguir en esa mierda de empleo de horario nocturno.
R: No nos enfademos, llevamos solo tres días de relación, ¿Vemos alguna película, compramos algún libro, follamos?
E: No me gusta últimamente como me follas, buena banda sonora, intensos preliminares, pero luego me siento como tu hermana.
R: Me veo incapaz de hacerlo de otra forma la verdad, no sé si es porque te quiero o porque tengo algún episodio oscuro en mi infancia que me impide golpearte mientras te llamo puta.
E: ¡Oh Capitán! ¡Mi capitán! Nuestro espantoso viaje ha concluido… te voy a dejar por ese motivo, necesito violencia en la cama, necesito sodomización verbal, que alguien pierda el control sobre mi. Lo siento, era cuestión de tiempo.
R: Te comportas como una zorra pero ya estoy acostumbrado. Adelante, busca tu felicidad a pesar de mí.

Erika se viste con su conjunto de lencería rojo mortalmente atractivo. Ya esta fuera de mi alcance. Se despide. Adiós. Adiós…
La angustia sobrevuela la habitación, no podré olvidarla jamás, no podré superarlo nunca, cada pequeño detalle enquistado por la magia del amor en mi cerebro, convirtiendo cada fetiche en un altar. No importa si han sido tres días o treinta años, algo transcendental ha acontecido y merece mi respeto perpetuo.

R: Siento tus pies desnudos taconeando mis pensamientos, luz asperjada en el aguacero de mi cara, la nostalgia de tus manos convertida en sombras chinescas de un desamor encanecido…solo fuimos un momento de ternura, mentes farfullando sobre el orgasmo, camisas de manga larga ocultando el delirium tremens de una obsesión…fuimos como…como…

Desgraciadamente mis intestinos no entienden de poesía ni desgarros sentimentales y una violenta necesidad diarreica hace que doble las rodillas por los retorcijones. Me muevo rápidamente hacia el baño pero el destino tiene a bien de humillarme de nuevo: no hay papel higiénico. Mierda. Miro asustado la habitación ponderando las posibilidades, se acaba el tiempo. Pero allí, en ese rincón, la esperanza se viste de azul. Y con el hermoso foulard en las manos me dirijo al baño pensando en aquella chica del trabajo y cuanto costará emborracharla esta vez.

Just Like You Imagined by Nine Inch Nails on Grooveshark

martes, 16 de agosto de 2011

Decadencia Real

Idolatrarte, despreciarte, amarte, odiarte, soñarte, olvidarte, tatuarte, quemarte, necesitarte, abandonarte, evocarte, azotarte, arroparte, delimitarte, reivindicarte, negarte, liberarte, denunciarte, respirarte, atormentarte, enriquecerte, parasitarte…al final me despido destruyendo tus mundos alternativos de felicidad, sin invitarte a Tiffany, boicoteando tu recuerdo a pesar de intuir que eres más real que esa puta que se desnuda y me enseña los pechos ahora.
Porque sólo tú inmolas mis sueños, sólo tú entiendes de paraísos perdidos. Joder, es posible, aunque ya sea demasiado tarde para heroicidades, que te quiera de verdad.

Pero dejemos Amelie, quería hablar del telediario. Sí, ese universo Lovercraftiano de sucesos, un fresco de odio, como si la mente del ciudadano medio se estuviera resquebrajando y esa acumulación de dolor y frustración explotase, no en forma de cáncer o suicidio anónimo, sino con la máxima expresión de violencia hacía su entorno.

Quizá exagere, quizá solo quieren provocar miedo, insensibilizarnos ante los cambios, enajenarnos con el agravio comparativo. Pero a veces subyace la sensación de que el individuo que no entiende porque no te corres tiene licencia de armas. Tenedme en cuenta, aunque este loco nunca os haría daño fuera del ámbito sexual.

Coño, divago y en plan victimista, ¿cómo he conseguido lectores? Hablemos de mis vecinos, de esas hermosas estampas familiares.

Mi vecino del Segundo A tiene una hermosa familia: su hijo le ha perdido el respeto, su mujer le es infiel y se gasta su dinero en el bingo -lo sé por mi madre, que entre mujeres no hay secretos. ¿Él es consciente? Sin duda, pero ahora su prioridad es bajar de los doscientos kilos, pero el maldito destino y su sobrepeso le han provocado un problema de corazón que le impide bajar las escaleras con normalidad y salir al exterior, por lo que su plan maestro frisando los cincuenta es conseguir una pensión de invalidez. Siempre me entero de los partidos de futbol y los resultados en tiempo real gracias a sus gritos y sus salidas al balcón emocionado. Creo que me aprecia y todo.

De los del Segundo B no hay queja: están muertos, aun nadie se ha atrevido a alquilarlo.

Tenemos a la del Tercero A, unos setenta años, pequeña…muy pequeña en todos los aspectos. Estuvo aterrorizando a su marido media vida, todos somos especiales, pequeñas cagarrutas alineadas con una capacidad innata para joder la vida a los demás, un pequeño don repartido equitativamente que algunas mujeres afilan al máximo. Su marido era un asiduo del bar, no sabemos si aquí existe causalidad o era solo un síntoma de infelicidad, pero recuerdo como las broncas y los insultos amenizaban las comidas en verano cuando amenazaba literalmente con tirarle por la ventana, cada cual tiene su forma de soltar adrenalina.

De pronto el marido muere, el pobre borracho al que siempre zarandeaba, callado, tranquilo, arrastrando los pies en silencio desaparece tal como vivió: sin apenas un sobresalto. Y mi querida vecina pierde la cabeza. Se le olvida cual es su piso, comer, sale en camisón a la calle sin llaves. Al final tiene que venir unas de las hijas mayores a vivir con ella. La razón de su vida había desaparecido. Eso sí, cuando llama a mi puerta, esperando ver a no sabemos quien, se me muestra sonriendo. Joder, es una sonrisa de niña pequeña como si ahora su boca hubiera descubierto esa habilidad y la mostrase limpia y pura sin adornos, una mujer a la que nunca he escuchado reír, con el rostro humanizado por la senilidad, pero que solo me provoca desasosiego.

Los del Tercero B… La mujer ronda los cuarenta, tienen una hija autista. Esta casada con otro asiduo a los bares. Durante un tiempo estuvo intentando envenenarle hasta que el buen hombre fue al medico y los análisis dieron unos resultados un poco extraños. Lo de los análisis lo sé porque hizo copias y las repartió entre los vecinos, mi copia concretamente la dejo en el buzón. Por si le pasaba algo. Estuvieron al borde del divorcio (¿?) pero ahora, después de dos ictus se limitan a discutir y romper cosas, de forma muy civilizada, los martes y los jueves. Otro ejemplo de que el amor es capaz de superar cualquier dificultad.

Y hay más, muchos más, un puto guetto de infelices a los que no puedo juzgar porque formaba parte de ellos hace apenas un año, ahora también claro, pero la soledad siempre es más digna y menos ruidosa.

Recordad: no hay nada peor que un demasiado tarde.

Pyramid Song by Radiohead on Grooveshark

miércoles, 10 de agosto de 2011

Eternal Sunshine Of The Spotless Mind

Hay que escribir algo breve para que la última entrada pase desapercibida. Y al despertar, si lo hemos olvidado, quizás no habrá final. Pero sigo recordando, aunque haya una botella a mano y el teclado, como un ano sudoroso, me sonría indecoroso. Lloraba mi cabeza las pequeñas traiciones de la vida real. Recordaba a esa puta que había visitado hoy. Si, las putas molan, tienen incluso orgasmos y las puedes besar en la boca, bueno, para eso las pagas, algunas con una cena escanciada en buen vino y a otras directamente después de correrte en su boca.

Como acariciar la soledad esperando que el universo conspire arreglándolo todo, y con esa misma inacción –que es acción- provocar una historia de amor que empieza en los títulos de crédito, unos escalones de carne a la nada, a la soledad mas desairada.
Hay que alegrarse por tanto y esperar a la siguiente, sin pánico escénico, practicando el mismo soneto, las mismas palabras, los mismos gestos en un ensayo y error perpetuo. Ella, tu único público, espera ansiosa que subas el telón para poder darte la replica...pero todo llega demasiado tarde.

Pero hablábamos de orgasmos, orgasmos sumisos, orgasmos fingidos porque no puedes creer que el sentimiento no venza a la carne, a la realidad, cuando descompuesto giras la cabeza sin aliento y no encuentras lo que buscabas, palabras sincopadas que se recuestan sobre un ideal vencido, contra una sonrisa de desaliento, no hay oportunidades, ni un reset, solo hay hedor a descomposición, a sangre, a error. Como parásitos con una vida demasiado larga.

Everybody's Gotta Learn Sometimes - Beck by Eternal Sunshine Of The Spotless Mind on Grooveshark

martes, 26 de julio de 2011

Sorpresas en el cristal de color rojo muñeca…las ratas, como reglones torcidos, aligerando las páginas de su contenido afónico.

…estábamos hablando de vacíos emocionales que tratamos de llenar con obsesiones maquilladas de afecto, distraías mi apatía diciendo que preferías a Nietzsche antes que a Schopenhauer. A Bukowski le agradaba –como a mí- Schopenhauer, el espíritu antes que la forma. Todas sus mujeres le eran infieles, eran putas por compromiso, como un chorro de lejía abrasándote, como Alexei Ivanovich ante la ruleta, arañas tendiendo su telaraña invisible… ¿Qué quieres ser cuando seas mayor? Nada. Solo quiero rosas en botellas de vino rotas y, con mucha constancia, beber y esperar, beber y esperar, beber y esperar, beber y esperar, beber y esperar…

Y paseamos por Madrid, besos, un bocadillo de calamares, dos que se cruzan en una calle, juventud agostada, una herida cicatrizada que apenas deja una marca blanca estriada junto al pecho. Todo seguía adelante con esa convicción de las cosas sin sentido, buscando la jodida recompensa en las palabras, siendo el héroe de mi propia mierda, friccionando coños ficticios y culos muertos...desposeído, pero en calma, el amor como antesala -entreacto sexual, Bukowski inunda el texto, Él decía que algunas personas nunca enloquecen…que vida más horrible deben tener… ¿podemos estar de acuerdo?
Te dije que no sabía tratar a las mujeres más de diez minutos, un límite como otro cualquiera, no era un tipo duro...no suponía ningún peligro: nadie se había enamorado nunca de mí.

Me serviste un trago y me besaste la espalda mientras me pedías, acariciándome dulcemente los cojones, que te violara, que te tomase por la fuerza con cierta brutalidad, que gozase de tu impotencia. Esa predisposición femenina al masoquismo, ese tamiz judeocristiano que constriñe vuestras perversiones no me era desconocido, sin embargo admití cierto fraude en mis escritos. Pero tú, con una sonrisita inocente ribeteada en los labios, te arrodillaste y guiada por tu instinto de meretriz, me amaste con maestría, sabiendo -mi querida confidente-, que ese era mi punto débil, ese capaz junto a un par de copas, de expulsar los escrúpulos, el romanticismo y los miedos al presente.
Y así, sin más, mientras seguramente pensabas con quien te tocaba hacerlo el sábado, te viole contra las paredes de ese pequeño bajo de extrarradio que posees, pensando en otra, pensando en ti, con banda sonora de Amy que, como tantas otras cosas, no venía a cuento en ese momento, respirándonos con el oído, escanciando el vicio, salpicándonos con tus humedades...

...todo acontece cuando el demiurgo mueve imperceptiblemente su mano mientras duerme y esa sombra fugaz crea y diluye una existencia completa en apenas un par de párrafos…

Ley de la gravedad by Havalina on Grooveshark

miércoles, 13 de julio de 2011

Como una carta de amor, enamorándote de la incertidumbre del secreto inconfesable de la esfinge, sin saber finalmente que has dicho ni a quien estas engañando. -Editado.

El ser humano se puede acostumbrar a todo, pero siempre hay secuelas. Hasta entonces no tenía muchas inflexiones en mi biografía sentimental, pero había cometido el error de enamorarme como una perra de aquel hombre de Gijón y había sufrido hasta el puro aborrecimiento de mí misma durante meses.

Ahora lo tenía claro: la realidad había supurado toda oda al romanticismo. Dejaría las cosas fluir sin desaprovechar ninguna oportunidad…forzando el vacío con el poder inherente de mi vagina. Pero no volvería a encadenarme al idealismo, a la trascendencia en los demás buscando un luto ritual de al menos una semana.


No, que se jodan los sentimientos, la nostalgia, las burbujas de banda ancha de eunucos. Me rindo a la necesidad masificada, solo te quieren frustrado para seguir consumiendo y anhelando: mi droga sería otra a partir de ahora.



No había otra razón para aceptar su invitación de pasar ese fin de semana en Valencia. Él conducía. No era nadie importante, ni victima ni verdugo, solo un simple decorado desvaído, un actor en paro haciendo trasbordo en su vida.

Después de tomar la típica paella valenciana en un chiringuito de playa habíamos seguido el rito habitual de cortejo y ya le tenía jadeando encima de mí…...la verdad es que el espectáculo era desalentador. Pero tenía ese punto exhibicionista, de venganza o esperanza torpe que era lo que buscaba, ¿Por qué pensar tanto? Vive el jodido memento mori, aunque la tenga pequeña, aunque no tengas ganas de ayudarle, jadea, rodéale con tus piernas, aráñale la espalda.

Pero todo es inútil, total, él no se da cuenta, él no es Él, y esto es simplemente una pantomima de vanidad. Con Él era diferente, nuevo, como la música que servía de escenario a nuestros encuentros, con esa timidez inicial, tratándome delicadamente, iluminando mi sangre excitada, arrastrando las palabras pasando de “te quiero” a una orden, de una caricia a unos azotes, me sentía su esclava, sometida a su polla brusca, canalla, violenta. Sin miramientos, apurando.

Aun recuerdo la última vez...había sincronía, afinidad, como si provocarme un orgasmo fuera la cosa mas banal del mundo. Él –en el fondo lo sabía-, no hacía nada especial, como si todo naciera de mi sentimiento y lo demás fuera superfluo una vez estuviera enfocado. Quizá fue demasiado corto. No sé. Y aquí estoy, pensando en todas estas cosas, pensando en ello durante todo el viaje, antes incluso de aceptar, pensando en ello cada vez que despierto en la cama, alargando la mano tontamente buscándolo.

Ahora, en este instante, me penetran y apenas siento un estremecimiento porque realmente no consigue penetrar en mí, es algo superficial, un cambio de escenario, una huida del calor, de Madrid, del trabajo, pero de mi misma no lo consigo.
Me rebelo ante esa idea...le ronroneo al oído, me pongo a horcajadas intentando provocarle alguna reacción...pero me sigue follando sin valentía, ni siquiera me roza el culo. Aun recuerdo aquel polvo en el garito de Argüelles vitaminado por unas pastillas. La ropa interior perdida, la desinhibición, esos hoyuelos que se le formaban cuando sonreía, esa barbilla enaltecida. Como me encantaba frotar el coño contra ella.

Me pongo de lado -esa posición le encantaba-…pero todo se torna aun más triste...siento un olor a muerte, a tierra de cementerio recién removida...me siento muerta por dentro como una paradoja ahogada a cien metros de una hoguera. La lubricación cesa, me incorporo...ni siquiera sé si él se ha corrido, solo quiero ir al mar, y que la marea me lleve lo más lejos posible de este momento…

A Forest by The Cure on Grooveshark

martes, 12 de julio de 2011

Puta, puta, puta, puta, puta, puta, puta, puta, puta, puta....

El otro día salí con una puta, era alguien maravilloso, con su hija haciéndole la competencia en la misma zona –en unos años se unirá la nieta, todo en familia-, intenté el trío pero se negaron. Cuestión de tacañería por mi parte: pedían demasiado. Así es el mundo que habitamos: todo a la venta. No hay amor, solo adultescentes jugando a su lujuria hormonal particular. Es todo mentira, no hay salida, es demasiado tarde para muchas cosas, pero para lo malo, lo peor, lo intragable, aun es demasiado pronto.
Pensaba románticamente en tu vagina, esa que me daba paz y lucidez, nada especial ya ves tú. Sobreviviendo a estos azares, accidentes llamémosle de la existencia.

Pensaba que eras una puta, pensaba llenar un reglón entero con esa palabra pero me conformaré solo con el título. Alacenas de pensamiento que vomitaba desde mi atalaya a ras de suelo, como si solo alcoholizados llegáramos a la sinestesia, a la música deflagrando en tu psique mientras la luna suspira ante tu medianía, ¿cuando tiempo puedes esforzarte en exprimir tu mente en algo que te resulta absurdo, indiferente, estúpido y hasta insoportable a medio plazo…?
Dentro de poco iré a por otra botella a la nevera, es ahora cuando resucito, cuando la luz desaparece…solo quiero olvidar, someter el tiempo, la nausea que comienza en mi mismo y que me impide aprovechar esa absurda oportunidad de autoconciencia, como una guardería infantil llena de recuerdos claustrofóbicos. Hay mucha gente aburrida con derecho a voto y aliento a motel de carretera ahí afuera…me da miedo interaccionar con ello.

Pero a lo que iba, realmente no era una puta, era y es una compañera de trabajo. Había sido un fin de semana atroz, la echaba de menos, intentaba enguantar su beso de despedida pero ni siquiera conseguía masturbarme…empezaba a dudar de que se me pusiera dura con otra mujer. Entendía todo, era un peón sacrificado sin demasiado coste emocional: ya no me necesitaba. Entonces mi querida partenaire frisando los cuarenta, con un hijo con clases particulares de violonchelo accedió a resolver mí necesidad superficial durante unas horas.

Antes del placer, no tan placer, que me liberaría el alma agarrotada, tuve que escuchar su biografía; la típica chica gordita en su adolescencia –en la actualidad otra vigorexia que da grima.- que sufrió duras experiencias. Perder la virginidad en los bajos de una discoteca con el coño entumecido y seco no es la mejor forma. Durante mucho tiempo estuvo dudando entre la desfloración y la violación. No sé porque cojones abrió más el alma que las piernas pero esta es la información. Luego tuvo una relación a distancia, fue maravillosa, otro oligofrénico de vocación.

Todo el romanticismo desbordado –ya no queda nada- llenando los huecos que dejaban en la ducha sus dedos. Al final, después de los meses, se ven y él, en un alarde de sinceridad, la pone a cuatro patas y durante tres minutos y medio la demuestra con intensidad lo que siente por ella. Fue el cenit de su relación.


Ella se fue a vivir con él, motor de su vida. Aceptando la tontería fue una experiencia de mierda: ponía un cronometro en la cama y era el único ámbito en que se esforzaba; todo lo demás pasa por los idilios de un niño caprichoso: una porno chacha amateur resignada que empieza a fumar a escondidas y a mirar por la ventana con cierta desesperación. Le tuve que dejar enamorada me confiesa con ojos humedos de emoción. Pienso en el polvo y la pregunta de “¿el truco es putearte?” fenece en mis labios.

Al final se casa, no con este tipejo, con otro. El que le aguanta los aguaceros, el que no le replica, básicamente el tipo aburrido que le dice a todo que sí. Tienen un hijo, disfrutan de la serenidad de unos años buenos y al final se separan, todo sin demasiado dramatismo. Ser madre siempre viene bien para cubrir las necesidades de una vida vacía, como un agujero en la arena a la orilla del mar que intentas llenar con agua. La vida no es una autovía en una sola dirección, aprovecha las oportunidades, déjate llevar, es lo que me dice ahora cuando recuerda como le chupaba la polla antes de irse a trabajar. Hay cosas que no se superan nunca.

Y finalmente follamos, más por merito suyo, se abalanza sobre mi polla con ansiedad, lo cual resulta tremendamente excitante, cerramos los ojos, el motivo es indiferente, simplemente disfrutamos, tiene unas tetas pequeñas perfectas, artificiales, como son todas las que siguen altivas después de tener hijos. Su coño no es una bolsa de plástico en la que naufraga mi polla sin éxito. Ella tiene su orgasmo, cosa que me congratula, pero sigue sin funcionar. Da igual, hace un par de semanas que creo que mi futuro esta con una puta cariñosa, no creo que la cosa vaya a mejorar con el tiempo. Ella esta contenta, aun no se porque, no creo que sea mejor que ninguno de sus amantes, al menos que ellos no les gustase comer un coño, pero ahí seguimos abrazados mientras pasa su mano por mi pecho y me habla de su vida.

Pienso en mi puta particular, en que nos enamoramos de las personas equivocadas, que solo he sentido celos dos veces en mi vida y que la mayor parte del tiempo me importaba un bledo lo que sucedía. Pienso que no se trata de echar un polvo ni de vanidad, sino de compartir algo, de decir “te amo” o “te quiero” de una forma natural, no se trata solo de evocar, se trata de abrirse y dar la posibilidad a la otra persona de hacerte daño, de joderte la vida, y en el proceso tener algo de suerte y encontrar un instante de felicidad.
Y poco más. Game over

Angriff (radio edit) by Front Line Assembly on Grooveshark

martes, 21 de junio de 2011

Interludio escueto de madrugada.

Rorschach observa a la mujer. Pelo azabache, ojos ámbar, tez clara moteada de alguna pecas aquí y allá. Es difícil describir el resto del cuerpo, delicioso y extenuante, porque sus ojos son sobrecogedores, hay dureza, dulzura, desplante, profundidad, ojos de medusa en su atalaya, como letras formando literalmente una cara.

R: ¿Te gusta la descripción que he hecho de ti?
Martha: …
R: Lo sé, no es mi fuerte, tampoco es fácil descubrir que eres una creación mía, darte autoconciencia durante este párrafo es una putada. Saber que tus labios son de papel, todo tu cuerpo…que violo tu conciencia mojando la tinta del teclado en música o alcohol, en caprichos desidiosos, para luego volver a ser una tabula rasa en el siguiente post, de un blog entre millones donde la coherencia es una broma a pie de página, debe de resultarte un destino cruel.
Martha: ¿Por qué…?
R: Siempre es la pregunta más inteligente. El porqué…sí alguien piensa en ti existes, tienes entidad, recuerdos imperfectos ante una lapida. Tú existes mientras tengas lectores, mientras llenen con su imaginación los huecos que dejo entre palabras.
De todas formas Martha, quería hablarte, porque hay algo especial en ti: te creaste a ti misma…iba simplemente a entrar en una habitación, sobrevivir e irme, unos párrafos sin alma, pero de pronto me provocaste violencia, no podía dejarte ahí, borré mi huida, ¿comprendes? La historia se reescribió a si misma, volví a esa habitación porque quería salvarte, y todo fluyó, me empezaste a soñar tú a mi, simplemente obedecía desenterrando una historia que ya existía antes de que la pensara. Ahora mis manos están frías, no surgen las palabras, tengo que volver de nuevo a ese estado mental, a ese vinculo en el despliegas tu libertad y solo soy tu esclavo. Es complicado…pero quería que supieras que voy a intentarlo, que voy a buscar tu alma y dibujarla con mis palabras. Te lo prometo.

Ahora cierra los ojos, aprieta mi mano y olvida…la introducción ha terminado.

****
Ya no hay niebla, solo el estertor rojo del atardecer, un atardecer eterno de círculo polar, como si se resistiera a dejarnos y quisiera excavar en nuestras sombras. La botella, reloj de arena o sumidero de vida, acompaña el sabor amargo de un par de ansiolíticos. Necesito dormir, olvidar por unas horas. Ella esta acostada a mi lado, su pelo ensortijado me hace cosquillas en la cara. Esta cruzada sobre mi y me agarra la mano con fuerza con los ojos cerrados. Algunas fotos sobresalen del bolsillo trasero de su pantalón, pero prefiero no mirar. El misterio, un boceto en carboncillo sin terminar…Admiro la ternura que nace entre dos desconocidos envueltos en una situación jodida.

Llevamos un tiempo en silencio y cada vez me siento mejor, más cerca de ella, como un acoplamiento del alma, sin esa necesidad furibunda de llenar cada segundo con lugares comunes o biografías, simplemente estamos juntos, relajados. Y es esa sensación de complicidad la que me impulsa a compartir…

Rorschach: …es la fragilidad de las relaciones humanas. Un día eres importante en la vida de una persona, creas una dependencia, tu vanidad se alimenta de algún episodio esporádico de celos…y de pronto, a la semana siguiente, sin transición, eres un extraño. No hay más esfuerzo del necesario, ni iniciativas, ni nada que se salga de lo habitual entre dos personas que simplemente se conocen. Me lastima ese tipo de comportamientos.
Martha: Me cuesta mucho desligarme de las personas, se llevan siempre una pequeña parte de mí con ellas…
Rorschach: En el fondo todos somos muy parecidos, masoquistas emocionales esperando el golpe, disfrutando del proceso. Estoy cansado, no quiero sufrir innecesariamente, solo tengo ganas de huir y esconderme. Necesito tiempo.
Martha: Creo que dramatizas, no hay cicatrices en tus manos, en el fondo es lo mejor y lo sabes. Por eso te escondes aquí, por eso viniste al motel, por eso escribes en tu libreta. Lo único que te molesta es no haber sido tú el que dio el paso.
Rorschach: Quizá tengas razón, necesito amputar esta necesidad. Me gustaría que hubiera un botón e insensibilizarme, vivir el proceso en coma y dejarlo atrás. Pero no puedo evitar echarla de menos.
Martha: Creo que aun no has vivido una historia de amor real, has ido a lo fácil, a lo que tenía un final predecible…tienes tanto miedo al dolor que nunca te has arriesgado. Y eso sí que es un fracaso que debería de preocuparte…aunque no seas ambicioso, aunque fantasees con el suicidio, deberías de intentar ser valiente al menos en eso. Lo demás es morralla.
Rorschach: …
Martha: Quiéreme si te atreves, ¿Capaz o Incapaz?

(…)

Harrowdown Hill by Thom Yorke on Grooveshark

martes, 14 de junio de 2011

"Lo que yo quiero es que me necesiten. Lo que yo quiero es ser indispensable para alguien. Necesito a alguien que ocupe todo mi tiempo libre, mi ego y mi atención. Alguien adicto a mí. Una adicción mutua." Palahniuk

Era lunes cuando Rorschach recibe una carta. No hay remitente. Se le invita a pasar unos días con todos los gastos pagados en un motel fuera del alcance del mundo civilizado. La llave -de número sugerente- viene dentro del sobre.
Desventuras aburridas para el lector provocan que nuestro protagonista tarde más de lo necesario y llegue cansado y polvoriento a altas horas de la madrugada y casi sin gasolina. El hecho de no haberse cruzado con ningún coche durante las últimas tres horas le ha empezado a despertar cierta inquietud.
Cuando llega –todo el mundo sabe lo que es un motel, con sus hileras de apartamentos a los lados, todos iguales, y una casa o adosado mas grande donde vive el encargado-,  lo primero que piensa es que Bates estaría satisfecho con el tramoyista. Solo falta que un relámpago ilumine bruscamente un cartel señalando el emplazamiento de “Crystal Lake”. Y si se queda dormido en el coche y sueña con el tipo de las cuchillas y el jersey a rayas rojo y verde ya estamos en el puto remake definitivo.
Vamos, que esta visiblemente asustado, y aunque no valora demasiado su vida recrea sin mucho esfuerzo al menos trece muertes lentas y dolorosas que cualquier psicópata con ínfulas de Hostel puede infligirle en un escenario como este.

Pero al demiurgo no le gusta la dirección que esta tomando el texto y con sobrada altivez arguye que las sensaciones son la mejor descripción y que de pronto a Rorschach le llega el olor a mar, a peonías, al éter aristotélico, a libros antiguos…le llega la música de un concierto de jazz, el recital de una obra de teatro, el sonido que hacia su madre mientras tendía, es como si todo estuviera allí de pronto, en esas habitaciones. Se le eriza la piel, también siente el olor a tiza del colegio, ese perfume que usaba ella hace ya tantos años, el olor de la tapicería del coche de su padre…tantas cosas a la vez…
Sale del coche, tiene que saber que sucede. Recorre el espacio del aparcamiento –solo esta su coche- y llega a los apartamentos. Recuerda que en la carta leyó que cada apartamento, cada habitación de ese motel tenia una historia, que solo tenía que invertir tiempo en descubrir el fósil.
No hay un orden en los números y vaga por el largo pasillo. Se para en una puerta extrañamente deformada. Empuja la puerta y cede sin dificultad.

La habitación es de colores negros, persianas bajadas, desorden y ambiente enrarecido. Hay un hombre vestido de negro tumbado en la cama murmurando una y otra un discurso duro y desgarrado mientras acaricia un retrato con ternura.

“Te observo con mis pupilas de reloj de arena mientras todo a mi alrededor se corrompe, las cosas mas nobles y bellas -llenas de muerte-, pudriéndose mientras el Fin ríe impertérrito ante los idealismos caídos en desgracia. Solo quiero sentir, romper esta segunda piel llena de culpa, de odio, de frustración que se me ha adherido aislándome cada vez más. He pensando en utilizar tu desdén como cuchilla afilada, y cortarla, amputarla, buscar en ese dolor orgulloso fuerzas para poder sublimarte.
Pero no hay esperanza, esta noche de soledad me agarra y me desangra, no voy a conseguir superarla, parte de mí se quedará atrás,
Hagamos el corte mas profundo, insistamos con la carne. Tenía un equilibrio y lo has roto dejándome incapaz de llenar el hueco, mi cerebro astillado aúlla por la necesidad de alcohol…este vértigo emponzoñado al filo del abismo, lágrimas secas, recuerdos en pleno asedio. Me destrozaste el corazón. Dramatizo: es la única forma que tengo de hablar de ti. Nada tiene sentido, ni siquiera con unos billetes caducados en la mano.
Celos tangentes del alma, si fuera un poco más divertido sería imposible soportarlo. Mentiras en labios de semen, nudos gordianos cortados ante el apocalipsis. Clarines oscuros avistando en el horizonte versicolor la plaga de zombies. Jugando con las palabras como amantes heridos, carne de memoria, bolsas húmedas de basura que pesan demasiado…una esposa desaparecida. Mis manos demiurgas violaban la página en blanco para emocionarte, pero cuando levantaste la vista huiste con los caprichos decepcionados. Mi tacto había adormecido tu sensibilidad.”

Rorschach huye, no tiene ganas de melodramas, prueba en la siguiente puerta. La habitación es más alegre y luminosa pero esta dividida por un enorme cristal. Hay un hombre y una mujer desnudos, cada uno en su cama, muy quietos, mirándose intensamente.

Detrás de la puerta hay un resumen de la situación, cosa innecesaria porque le es familiar.

“Sincronizar el placer a distancia, con los ojos cerrados, acariciándose solo con la voz, con las palabras, masturbándose la mente a un ritmo diferente inmersos en su propio guión, alternando las voces de sus fantasías en un arrullo que les transporta orgasmo tras orgasmo, sin caídas, sin renuncias, egoístas y generosos a la vez...pero cobardes.

Cada zona tiene un interruptor y a veces, a escondidas, lo golpean para probarse, para ver que sucede. No se dan cuenta, o no quieren ver, que para levantar el cristal tendrían que hacerlo a la vez, juntos. Pero temen inconscientemente que si salen de la habitación, de sus camas individuales, destruirán la magia de esos orgasmos compartidos…se mirarán sin tragedia y se convertirán en una aventura más, pasajera y decepcionante.
Y ahí siguen, mirándose de reojo a través del cristal, buscando marcas de otros amantes, aturdidos por las ausencias prolongadas, jugando a la ruleta rusa de sus citas arbitrarias, deseando a veces no volver, pero siempre acudiendo”

Rorschach huye también de esta. Reconoce por fin del número de su llave en la siguiente puerta. Habitación normal, tabula rasa. Se deja caer sobre la cama. Intentará dormir unas horas y mañana buscará a su anfitrión para pedirle una explicación. Rorschach es un tipo duro y no le agradan estos juegos mentales. Pone el canal porno para bajar la intensidad del momento y apaga la luz.
Buenas noches. Y recordad: El arte nunca nace de la felicidad.

The End by The Doors on Grooveshark

miércoles, 11 de mayo de 2011

El frío, esa negación simbólica del hogar, provoca rigidez en tus brazos sujetando el volante, en ese pie huérfano que pisa con más fuerza el acelerador.

Escribir no es fácil. Escribir algo que realmente merezca la pena tampoco. Pero hay un momento en que las palabras fluyen, tienes una idea, consigues abstraerte de todo, la imaginación se arremolina en el sentido contrario de las agujas del reloj y tus dedos crean magia. Una magia personal, ineludible. No hablamos de talento, tampoco de sinceridad. Es una cuestión de perspectiva, a ti te agrada y con eso basta, porque a fin de cuentas es como tu propia vida, un adocenamiento colectivo, millones de seres caminando hacia las cámaras de gas, sin saber que hacer con su tiempo mientras tanto. Pero al conseguir plasmar parte de esa individualidad que solo tú sientes/comprendes, alcanzas cierto grado de terapéutica inmortalidad y salir del colectivo y/o conseguir un público.

También es un paliativo. Hay mucha gente depresiva, sola, con problemas sentimentales irresolubles que al compartir y conseguir plasmar sus aflicciones se sienten de alguna manera reconfortados. Y en ese proceso de reconciliación personal piensan: “¿Por qué no lo había intentado antes?”

Divago como siempre, toda esta exposición radica en mi curiosidad por saber de vosotros: ¿escribíais antes? ¿Creéis que escribís bien, que habéis encontrado un estilo propio? ¿Es una afición más o queréis hacer algo relacionado con ello en el futuro? ¿Cuánto pensáis que va a durar vuestro blog sin que os aburráis u os repitáis?

Chicago (Con Vetusta Morla) by Christina Rosenvinge on Grooveshark

miércoles, 4 de mayo de 2011

Un coño nunca miente.

Laura: Eres el escroto más triste que he conocido en mi vida.
Rorschach: estoy cansado de ser el papel higiénico de perturbadas emocionales.
Laura: Un coño nunca miente.
Rorschach: Todo el mundo miente, aunque siempre me he preguntado como sería comértelo por primera vez.
Laura: Te enamoras con demasiada facilidad.
Rorschach: ¿No podríamos tener un polvo romántico?
Laura: Estoy enamorada de otro.
Rorschach: Werther nunca me resultó demasiado atrayente pero mi dependencia me descubre nuevas simas.
Laura: Eres un alma desfondada. Tu risa de mutilado me pone cachonda. Quizás tengas una oportunidad hoy. Pero mañana te despedazaré sin que puedas oponer resistencia.
Rorschach: Qué suene mi marcha fúnebre. Bailemos un tango. Bebamos el vino y juguemos con dados trucados.
Laura: No es una distopía romántica. Carne buscando carne. Mi coño empapado. Un poco de mierda interpersonal intentando ser transcendental.
Rorschach: ¿Entonces me quieres…?.
Laura: (Suspiras. Apartas un instante la mirada. Respondes con ese matiz en la voz que tan bien conozco.) Te quiero. Aunque te provoque daño. Aunque sólo sea el deseo de una niña consentida. Necesito verme reflejada en tus ojos. Tan perfecta. Tan especial. Tan deseada. Dejemos los juegos. Por favor: ven conmigo.

Te abrazo con fuerza. Beso el precipicio de tus labios de frambuesa. Temo decir esas dos palabras que arden en mi garganta. De pronto un pitido insoportable rompe la escena. Todo alrededor empieza a desdibujarse. Nos rodea un vacío blanco y nebuloso. Intento sujetarte pero empiezas a desaparecer. Nos despedimos con los ojos desbordados por la pena.

Despierto en mi cama. Me noto congestionado, con la cara húmeda. Miro a mi alrededor todavía desorientado. El sonido impertinente viene del móvil. Al mirar la pantalla... eres tú. Tú, siempre tú. Después de tres meses sin saber nada apareces de madrugada...


Lo apago e intento volver a dormir.


Con las ganas by Zahara on Grooveshark

martes, 19 de abril de 2011

Cada día escribo basura mas depresiva, a la mierda!

Te escucho hablar y hablar y no sé dónde nos perdimos, dónde quedo la magia del principio, ese reparto equitativo, la diversión, la seducción de tus palabras, sin tiempo, sin silencios, con ese sabor a reencuentro de almas amnésicas.
Ahora son monólogos sin ritmo, sin emotividad. Todo chirría en esta versión estancada, oxidada, ya sin marcha atrás.

Hojarasca de lugares comunes, un suicidio asistido de manual. Nada nuevo que mitigue esta vida de contenedor. Epifanías fundidas como estrellas de navidad en abril. Manos retorcidas de psiquiátrico arañando el vaso de prozac con sonrisa de coyote. Un amor opaco y vagabundo. Me destrozas sin sentir nada especial, como una canción en bucle cuya letra solo tiene sentido para mí.

Te regalaba sempiternos y tú me contestabas con efímeros. Te describía la nada y tú me señalabas al cielo. Angostas calles, lluvia plomiza, quimérica, mi necesidad de ti se viste de azul. Te observo cada vez desde más lejos.
Tus ojos se nublan, tus manos se alzan en un gesto inequívoco pero inacabado. No escucho el final de tus labios en ese momento, siento -más que ver- como me das la espalda y te pones a mirar por la ventana. Termino mi taza de café y me despido con fingida desgana. Otro día más antes del irremediable fin.

Te desbordas por mi sueño cuando intento dormir -no recuerdo mis sueños. El cenicero lleno de miles de colilla encendidas en una casa sin luz –no fumo. Atrapado en el engranaje de un viejo-nuevo amor –no soy capaz de enamorarme. Se dejaron caer, él sabía bucear, ella se hundió irremediablemente en un baño de sudor y delicadezas –sigo atado al teclado.

Semen regurgitado sin trasfondo real, deseas mi polla, mi voz, pero ni siquiera me conoces, no has querido ir más allá. Me gustaría follarte hasta que dependieras de mí, hasta que no supieras reconocer tu cuerpo sin que mis manos lo recorrieran antes, que me vendieras tu ego con un beso de puntillas. Ofréceme tus flujos, dibujaré sobre ti un testimonio de locura, de placer, inmolare todas mis noches de soledad en tu boca, en tus labios, en tus pestañas, y cuando por fin me abandones, quemaré todos mis libros, recorreré un bar, dos, tres, quinientos, todos llenos de crisis existenciales, rostros ahítos de melancolía y genios desconocidos a perpetuidad, donde nadie ha hecho nada digno de mención, sin timbre, sin posibilidad; y ahí, sin querer olvidarte, me abandonaré también yo, para al final, poder darte la razón también es eso.

Aún no te has enterado de qué va toda esta mierda, y si lo sabes no tienes el coraje de enfrentarte a ello, sucumbirás, pasarás el resto de tus días arrastrándote por las cloacas con las ratas como únicas compañeras. Deja de masturbarte, saca fuerzas de flaqueza, da puñetazos, siente el sabor metálico de la sangre, ese ligero mareo al sentir tus dientes moldeándose al contacto de tu lengua. Ese piano volviéndose loco en su hartazgo. Naufraga. Es una forma como otra cualquiera de tentar al presente.

Summertime by Janis Joplin on Grooveshark