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domingo, 21 de agosto de 2011

No te quiero. Te jodes.

La vida, ese regalo titánico, frases hechas -meandros de orín- con el Carpe Diem a la cabeza, esa responsabilidad con los demás, con los muertos y con los vivos. No, disculpa, aquí el problema no es ser un cristal roto que brilla por ti –como un satélite moribundo- pero que solo puede amarte en la oscuridad. Hablamos de palabras que mienten a destiempo, como tus besos, tan hermosas que transpiran junto a tu cuerpo pero causan esa frígida desempatización en tu alma.

Mi muñeca desangrándose cubre de sonrisas mi ánimo, como soñar despierto con una herencia millonaria, sí, así sí, o todo o nada, ahora o nunca, luchar o morir, esta edad no sobrevive a las tibiezas. Quiero mi legrado existencial, como un mono de circo en un zoo destartalado pidiendo su recompensa por haber divertido al público durante años.


Pero así son las fantasías, como un orgasmo efiterno, el efímero placer de un sueño eterno de princesita ensayando diálogos ante el espejo, para irse desmoronándose en flecos de desilusión. Al final prima el estoy cachondo en moteles de carretera, con las ratas royendo tu vestido de novia. Y así seguimos, sobreviviendo en esta fosa común de despojos y olvidos, ¿Qué más da? Morir solos, follar solos, la compañía esta sobrevalorada.


Al menos no tengo fantasías de violación como esas vaginas floreteadas de romanticismo que se retuercen a oscuras en su cama, sólo conservo pequeñas quimeras donde conjugo mi onanismo adolescente -gañan, vulgar e insulso-, con mujeres prepago.

Pero hoy, ahora, cuando no puedo dormir, cuando saco las botellas escondidas, amargas y calientes, cuando me escondo escribiendo hundiendo mi recuerdo en tu pubis -cojones, colgajos de enfermedad blanca-, literaturizando un contexto sin transcendencia, como la soledad que sientes cuando te penetro, es ahora cuando acuchillo masoquista mi sensibilidad con mierda digitalizada, con un grito, con el sonido de ella ahogándose, puños, grilletes, animales disfrutando de una trilogía, mujeres violentadas en potros, dilatando, abriéndose en penosas violaciones de transexuales, cosificándose en una guerra eviterna. ¿Qué fue antes, la demanda de una perversión nueva o el contrato sin escrúpulos? No moralizo, no jodamos, solo lamento mi viudez del softcore al estilo “Cinco horas con Mario”

En una carta a uno de sus amigos Byron recapitula sobre sus conquistas, y aparte de hacer una relación de sus nombres comenta: ”algunas de ellas son condesas, otras esposas de zapateros, unas son nobles, otras de clase media, otras de clase baja… y todas putas” He aquí retratado a uno de los creadores del movimiento romántico ingles, un galán.

Sin embargo Kafka, con esa incapacidad para ser feliz o disfrutar del sexo, nos reserva la siguiente anécdota. Se encuentra a una niña en la calle llorando, había perdido su muñeca. Kafka le saca de su error “no, la muñeca se ha ido de viaje, incluso me ha comentado que te enviará alguna carta explicándote sus aventuras” la niña se queda tranquila y de pronto, en las semanas siguientes, recibe cartas –de la muñeca naturalmente- donde esta le cuenta sus viajes, como se enamora y, finalmente, se casa. La niña queda feliz totalmente fascinada por la historia. Kafka muere ese año.

28 Days Later by London Music Works on Grooveshark

sábado, 13 de agosto de 2011

Resortes existenciales

No es de extrañar que me de por escribir, después de Barcelona la quemazón en el alma me impide caer en la apoplejía del zombie, en ese duermevela de la conciencia que te permite seguir respirando en el deposito de cadáveres, en esa rueda de noria que empujamos día tras día, sin más legado que mearnos en las brasas de un campo de concentración.

Leo a Kundera y me recomienda desde sus líneas a un compatriota Leos Janacek, con unas maravillosas composiciones de piano que brindo a mi vecina, ahí quieta de nuevo, observando la nada con cierto asco. Todo es perfecto, quizá falta esa mujer sumisa buscando mis zapatillas mientras me roza el paquete con sonrisa de zorra.


Quizá debería revolcar mi dependencia en una puta, de esas cariñosas que te dan charla antes y después, alargando la media hora de su cliente fijo. Para eso tendría que trabajar más de media jornada, el amor es caro.


Las mujeres tienen fácil su legado, concibiendo, amaestrando a sus pequeños tiranos ingratos. Vivimos en un puto matriarcado y ellas, tan listas para todo tipo de sutilezas, todavía no se han dado cuenta, simplemente esperan como una maquina bien lubricada a que el amor se haga carne, como si el milagro de la erección ante una belleza dudosa no les pareciera suficiente.


Digresión. Me gustaría hablar de mi primera novia: se suicidó. Ya me imagino a esa caterva de anónimos que pululan por la red frotándose las manos con los lugares comunes. Pero vamos, que se suicidó años después. No tuve que ver, al menos conscientemente. Estuvimos juntos y nos tratamos mal, lo habitual a esa edad.

Con ella perdí mi virginidad en un cementerio. Creo que mis problemas de erección a partir de ahí están sumamente justificados, sí, el rollo romántico todavía me posee, pero hay una ciertas practicas perturbadas que salen a la luz en la tercera cita que aun no puedo dominar.

Fue como era ella, frío al principio, no solo por la lapida escogida o la brisa otoñal, y brutal al final, con mordiscos, arañazos, golpes y esas peticiones desbocadas para que me la follase con dureza, como a una puta. Le gustaba más el dolor que el placer. Me enseñaba esos surcos blancos cicatrizando lentamente en su antebrazo y sonreía, "Un tributo", ¿A qué? le preguntaba. "A mí misma. No lo puedes entender".

Su vida había sido normal, sin traumas, con unos padres amantísimos y protectores…no había explicación a su caótica existencia…quizá se conocía demasiado bien y no quería rechazar esa parte de si misma a pesar de las consecuencias.


Luego esas conversaciones sobre la muerte, ideas demenciales para alguien que frisaba los diecisiete pero un juego más de fin de semana mientras pateábamos los góticos de Madrid y volvíamos medio dormidos en el búho de las dos, ateridos en plaza castilla, dormitando confesiones, eligiendo el hombro izquierdo -¿o era el derecho?- para un tatuaje de Robert Smith. Recuerdo traducirle canciones de Depeche y The Cure mientras estábamos en mi casa y como ella se emocionaba.

No sé cuanto tiempo estuvimos juntos. Quizá cinco meses. Me dejó ella, naturalmente, creo que nunca he abandonado a ninguna mujer, incluso cuando he tomado la iniciativa han sido ellas quienes lo han provocado. Podría decir que hubo cierta elegancia en las formas pero no fue así, a la semana siguiente ya se la estaba chupando a otro en un baño de Argüelles. El amor, el amor…

Hubo un par de meses en los cuales mi orgullo se fue de vacaciones. Luego estuve casi tres años sin estar con nadie más. Joder, reconozco que estaba algo resentido, quizá asustado. Tenía demasiada libertad, me limitaba a quedarme en casa bebiendo o escuchando música. Para mí la selectividad fue como Woodstock.

Años después, en una de esas reuniones sociales en las que odias la vida, Antonio se acercó ávido de morbo y me soltó la noticia.
-¿Sabías que tu antigua novia se suicidó?
-No puede ser, ¿estás bromeando?

No, no bromeaba. Y como en estas cosas todos estamos al mismo nivel, la siguiente cuestión fue preguntarle cómo lo hizo.

From the Edge of the Deep Green Sea by The Cure on Grooveshark

viernes, 12 de agosto de 2011

La vecina

Dejando aparte la opción de la castración química siempre me llena de esperanza y tranquilidad mi vecina ¿nunca os he hablado de ella? Pues veréis, siempre he vivido solo, la típica renta antigua de dos pisos en la misma planta En uno yo, con mi madre soltera siempre trabajando, y en la otra la casa de mi abuela.

El caso que ella, que no sé ni como se llama siempre ha estado omnisciente, apoyada en el quicio de la ventana, mirando hacía los lados con pesadumbre, ya sea en batín, camisón o como sea. Su marido es un tipo que se pasea en verano sin camisa con un principio sin final de tisis que le obliga a toser de forma estentórea cada media hora.

Lleva así que recuerde desde que volví de Barcelona, unos cuatro años. Viven solos, a veces reciben las visitas de alguno de sus hijos. Siempre ha sido una infeliz, sale a la ventana más que por mirar fuera para no mirar adentro. También tiene la manía de sacudir manteles, escobas o cualquier cosa por la ventana. Este último año he puesto la mesa del ordenador orientada a la ventana, básicamente la tengo siempre delante cuando escribo, como el pájaro azul de Bukowski.


Realmente es una desgraciada, siempre lo ha sido, cuando criaba a sus hijos también se le veía un rictus contraído, ahora hasta su voz se ha transformado en un graznido que daña, altisonante, amargado y rancio. Toda una vida así, asomada a la ventana, sin cambiar nada. La gente infeliz se vuelve fea, no lo digo en plan superficial, es que sucede, su cara se llena de arrugas prematuras, su pelo pierde color, su ropa deja de estar ceñida. Es una transformación lenta. Ahora mismo me mira sin verme, con la mano en la mejilla, en camisón, con el pelo descompuesto y mal teñido. Mira hacía un lado, murmura. Le quedan todavía diez años, a su marido menos claro, con esa horrible tos. Una vida entera así, mirando por la ventana, esperando ¿el qué? ¿La felicidad? ¿Un cambio?

Es un barrio extraño, ningún comercio abierto, sólo un local de alterne al final de la calle, un barrio de gente hacinada y triste que espera la muerte. La tasa de suicidio es demasiado baja.

Ayer escuche llorar a una mujer. La pelota a veces rebota en vuestro tejado.

Piano Sketches No. 8 Unutterable Anguish by Vaclav Macha on Grooveshark

jueves, 11 de agosto de 2011

Nunca fui bueno con los finales felices.

Hay muchos tipos de talento. Follar con convicción es uno de ellos, los mejores polvos suceden cuando la tía te importa una mierda, así no te bloqueas y no te quedas agarrotado entre palabras y una almohada de cemento. Al final el mediocre se conforma con que se le piense en un recuerdo, como un poema que te turba por la noche y al día siguiente no le encuentras ningún interés.

La soledad también puede ser una llama, pero para mí es la forma azulada del no-ser. Considero, y no me llaméis pedante, que la poesía de la existencia esta en la digresión, vamos, que no tengo porque fabular si puedo simplemente divagar con empeño y una mano ocupada en mi polla. Me decía Agelasta –otro de mis amigos imaginarios- que no cuestionarse las ideas preconcebidas era la mejor manera de integrarse en la vida, de vivir. Mejor herido que dormido le contestaría un poeta. Mi respuesta fue beberme su copa, la mía y seguir mirando al techo, ¿aquí de que hablamos?, ¿De volar juntos, de mujeres etéreas? ¿De racionalizar? Pero racionalizar el qué ¿el fracaso? Es como si por ser gracioso creyeran que soy feliz, como ser irregularmente inteligente, como intentar intentar suicidarse


Me dicen que escriba un libro, ¿de que podría ir exactamente, de lágrimas de semen? ¿de un futuro sin amor?, ¿de la relación de amistad entre un paraguas rojo y una lámpara llena de polvo? Quizás haya que resignarse. O esperar a la madrugada que suelo escribir mejor, dentro de las limitaciones ya conocidas claro...

Precious by Depeche Mode on Grooveshark

miércoles, 10 de agosto de 2011

Eternal Sunshine Of The Spotless Mind

Hay que escribir algo breve para que la última entrada pase desapercibida. Y al despertar, si lo hemos olvidado, quizás no habrá final. Pero sigo recordando, aunque haya una botella a mano y el teclado, como un ano sudoroso, me sonría indecoroso. Lloraba mi cabeza las pequeñas traiciones de la vida real. Recordaba a esa puta que había visitado hoy. Si, las putas molan, tienen incluso orgasmos y las puedes besar en la boca, bueno, para eso las pagas, algunas con una cena escanciada en buen vino y a otras directamente después de correrte en su boca.

Como acariciar la soledad esperando que el universo conspire arreglándolo todo, y con esa misma inacción –que es acción- provocar una historia de amor que empieza en los títulos de crédito, unos escalones de carne a la nada, a la soledad mas desairada.
Hay que alegrarse por tanto y esperar a la siguiente, sin pánico escénico, practicando el mismo soneto, las mismas palabras, los mismos gestos en un ensayo y error perpetuo. Ella, tu único público, espera ansiosa que subas el telón para poder darte la replica...pero todo llega demasiado tarde.

Pero hablábamos de orgasmos, orgasmos sumisos, orgasmos fingidos porque no puedes creer que el sentimiento no venza a la carne, a la realidad, cuando descompuesto giras la cabeza sin aliento y no encuentras lo que buscabas, palabras sincopadas que se recuestan sobre un ideal vencido, contra una sonrisa de desaliento, no hay oportunidades, ni un reset, solo hay hedor a descomposición, a sangre, a error. Como parásitos con una vida demasiado larga.

Everybody's Gotta Learn Sometimes - Beck by Eternal Sunshine Of The Spotless Mind on Grooveshark

viernes, 1 de julio de 2011

Otro viernes subcontratado a una nota de sucidio.

Todo converge en el mismo punto. La nínfula chiflada te manda mensajes, quiere quedar, quiere retozar porque le encantan tus palabras, quiere una historia de amor para ella sola, quiere teclear desde la madriguera, quiere idealizarte para luego cosificarte, rechazarte, olvidarte, destrozarte, darte con la puerta en las narices, usar esa intensa indiferencia que le hace cambiar de tema en el mismo párrafo -Toma otra pastilla te hará bien. Quiere que la penetren mientras esta borracha, arañando, mordiendo, saboreando la sangre y gritando que eso es pasión. Divago, siempre supero la dosis a esta hora, abriendo en canal los párrafos sin reflexionar demasiado. Es por la música: no encuentro la adecuada. Y también por el dolor.

Es agradable pensar que alguien, en alguna parte, le gustas, se masturba pensando en ti, le resultas importante…no es tu pareja perfecta, de hecho sería un desastre, pero es tranquilizador saber que hay alguien ahí afuera para quien tu voz, tu vida, tiene algo de sentido, aunque solo sea en el tiempo de una llamada, pensándote en su recuerdo de sueño inacabado, una nada compartida que crea un tiempo de futuro-pasado. A veces sucede todo tan rápidamente que hasta te da vergüenza recordar lo mal que lo pasaste por esa tontería…
"Hola, soy Íñigo Montoya. Tú mataste a mi padre. Prepárate a morir…"

**
Hay cierta arrogancia en todo esto, cuando sólo somos carne con diferentes fechas de caducidad, haciendo cola en el supermercado a espera de clientes. Pero cuando eliges ser trascendente, eliges decorar tu cárcel con libertad, y aunque te encuentres solo, el amor tiene esa ventaja masoquista de no necesitar reciprocidad ni para su comienzo ni para su final. La felicidad es otra historia.

En aquella época era muy dado a fantasear, la lucidez me parecía demasiado cínica y manoseaba los recuerdos del pasado como rompecabezas a los que siempre les faltaba alguna pieza o creaban un dibujo equivocado. Recordaba a Alba, y como me hubiera gustado despedirme de ella cuando aún nos reconocíamos con la mirada, cuando aun seguíamos siendo nosotros, sin odio ni indiferencia, estando de vacaciones todavía, disfrutando cada instante sin que la cuenta atrás agriara un amor aun intacto.

Por eso, cuando me llamaste de madrugada –Tú que fuiste y has sido lo más parecido a mi alma gemela- sentí la necesidad de despedirme. Fue solo un instante, inadvertido, inaprensible, pero para mí fue suficiente. Tu llamada aun no era un gesto forzado, había ensueño en tu voz y gasté tu nombre pidiéndote que vinieras. Quería sentir de nuevo el vértigo, esa vibración extraña que emanaba de tu cuerpo cuando estábamos juntos. Y viniste a mi cama de sabanas frías, y mientras entraba en ti poseyéndote, eras tú quien entraba en mí, en ese en quien me había convertido solo por estar a tu lado. Y libe mi alma de tus labios, buscándola en la canción de tu risa, en tu mirada prendida, en tus susurros de orgasmos. Y después, mientras compartíamos secretos con ojos brillantes, quedo plena mí despedida, como es plena la autoconciencia de felicidad y perdida.

Ahora, meses después, no me quedo con la indiferencia de tu última llamada, esa en que me recluyes, me reduces solo con el tono de tu voz, fuera de tu intimidad más reciente. Me quedo con esa otra, esa en la que viniste corriendo, a oscuras, buscando mi cuerpo, mi sabor y mi amor.

No eres nadie by Sangre Azul on Grooveshark

martes, 19 de abril de 2011

Cada día escribo basura mas depresiva, a la mierda!

Te escucho hablar y hablar y no sé dónde nos perdimos, dónde quedo la magia del principio, ese reparto equitativo, la diversión, la seducción de tus palabras, sin tiempo, sin silencios, con ese sabor a reencuentro de almas amnésicas.
Ahora son monólogos sin ritmo, sin emotividad. Todo chirría en esta versión estancada, oxidada, ya sin marcha atrás.

Hojarasca de lugares comunes, un suicidio asistido de manual. Nada nuevo que mitigue esta vida de contenedor. Epifanías fundidas como estrellas de navidad en abril. Manos retorcidas de psiquiátrico arañando el vaso de prozac con sonrisa de coyote. Un amor opaco y vagabundo. Me destrozas sin sentir nada especial, como una canción en bucle cuya letra solo tiene sentido para mí.

Te regalaba sempiternos y tú me contestabas con efímeros. Te describía la nada y tú me señalabas al cielo. Angostas calles, lluvia plomiza, quimérica, mi necesidad de ti se viste de azul. Te observo cada vez desde más lejos.
Tus ojos se nublan, tus manos se alzan en un gesto inequívoco pero inacabado. No escucho el final de tus labios en ese momento, siento -más que ver- como me das la espalda y te pones a mirar por la ventana. Termino mi taza de café y me despido con fingida desgana. Otro día más antes del irremediable fin.

Te desbordas por mi sueño cuando intento dormir -no recuerdo mis sueños. El cenicero lleno de miles de colilla encendidas en una casa sin luz –no fumo. Atrapado en el engranaje de un viejo-nuevo amor –no soy capaz de enamorarme. Se dejaron caer, él sabía bucear, ella se hundió irremediablemente en un baño de sudor y delicadezas –sigo atado al teclado.

Semen regurgitado sin trasfondo real, deseas mi polla, mi voz, pero ni siquiera me conoces, no has querido ir más allá. Me gustaría follarte hasta que dependieras de mí, hasta que no supieras reconocer tu cuerpo sin que mis manos lo recorrieran antes, que me vendieras tu ego con un beso de puntillas. Ofréceme tus flujos, dibujaré sobre ti un testimonio de locura, de placer, inmolare todas mis noches de soledad en tu boca, en tus labios, en tus pestañas, y cuando por fin me abandones, quemaré todos mis libros, recorreré un bar, dos, tres, quinientos, todos llenos de crisis existenciales, rostros ahítos de melancolía y genios desconocidos a perpetuidad, donde nadie ha hecho nada digno de mención, sin timbre, sin posibilidad; y ahí, sin querer olvidarte, me abandonaré también yo, para al final, poder darte la razón también es eso.

Aún no te has enterado de qué va toda esta mierda, y si lo sabes no tienes el coraje de enfrentarte a ello, sucumbirás, pasarás el resto de tus días arrastrándote por las cloacas con las ratas como únicas compañeras. Deja de masturbarte, saca fuerzas de flaqueza, da puñetazos, siente el sabor metálico de la sangre, ese ligero mareo al sentir tus dientes moldeándose al contacto de tu lengua. Ese piano volviéndose loco en su hartazgo. Naufraga. Es una forma como otra cualquiera de tentar al presente.

Summertime by Janis Joplin on Grooveshark