Mostrando entradas con la etiqueta Bukowski. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Bukowski. Mostrar todas las entradas

sábado, 4 de febrero de 2012

Todo se reduce a una polla dura.

“Se la metí y tampoco fue para tanto. Así es como la vida te demuestra su fracaso, anhelos deshilachándose entre las nomenclaturas estériles de nuestros gemidos.”

Es una buena frase de servilleta. Me gusta este anzuelo para ti, mi lector, creo que es básico intentar que sintáis algo, aunque sea asco, desde la primera línea, es la única razón lógica que me impulsa a quitar la música, abrir otra botella, y vertebrar toda mi locura sobre el teclado. Buscando la metáfora del orgasmo en la sonoridad musical de las palabras, buscando esa pausa de talento que rompa tu imperturbabilidad. El Marqués de Sade escribía desde el manicomio por pura necesidad, lo único que le excitaba eran sus textos, Bukowski para permanecer cuerdo. Una mezcla de esto, quizás ahuyentar la diacronía, la soledad, el miedo.
Fundido en negro. Acción.

Estoy en un bar bebiendo de madrugada, cosa insólita, porque no me gustan estos escenarios, no tolero la compañía. Pero aquí  la gente viene a estar sola, huyendo del asco, de esa cocina a oscuras donde bebes mientras escuchas el siseo del quemador de gas abierto. Estaba pensando que el derecho al suicidio es más noble que el derecho a amar, por perdurable, por el simple hecho de que de que solo te puedes suicidar una vez, pero amar, eso es repetitivo, constante, te mutilas para sobrevivir, pero sigues adelante.

De todas formas muchos ya estamos muertos, ostentamos un simulacro de vida, el hecho de no estar en un ataúd con dos metros de tierra por encima es solo un detalle sin importancia. Los gusanos empezaron primero con los sueños. Y tu inocencia. Lo sé, estuve ahí. Como hablar sin que nadie te escuche. Cada vez más difícil la tarea de inventarte/levantarte un día más, al absurdo de trabajar, de moverse, de respirar, de tener planes que no sean el presente puro, imbuido en el Ennui. Pienso en mi padre, ese ser intangible que no conozco, arrastrando su vida ajeno a mí. Es difícil vivir sin una figura paterna, sin ningún ejemplo cerca de ti. No sientes pertenencia, no sabes realmente cómo comportarte, imitas como hacen todos, pero tú, sin embargo, te sientes un fraude, te cuestionas cada acto. Eres como esas escenas eliminadas en las películas que aparecen como extras en el dvd. Y entiendes esa decisión porque lastran, porque rompen la buena continuidad de la trama, innecesarias. Un error. Mi madre debería de haber abortado.

De pronto siento su mirada atravesándome al otro lado de la barra. Es del tipo de mujer que provoca guerras, siglos y siglos de hombres matando, muriendo por algo así. Labios entreabiertos, pechos perfectos para las manos de un hombre, esbelta, bien proporcionada, elegante aunque deje ver un muslo enloquecedor de forma casi casual. Zapatos de tacón alto que la encumbran como una figura de mármol. La invito una copa. Se llama Helena. La conversación fluye.

Llegamos a su casa. Parece que vive sola. Un piso pequeño, dos habitaciones. Hay pocos detalles personales, ni siquiera una foto, como si estuviera de paso. Aun así transmite cierta calidez, sensación de hogar. Desaparece en el baño durante un rato. Tiene muchos libros, aunque todos parecen nuevos, sin uso. Cuando sale lleva un albornoz y el pelo recogido. Se sienta en el sillón junto a mí con las piernas cruzadas y pone música en su portátil. Seguimos bebiendo, la conversación no languidece, simplemente flotamos en los silencios, magnetizados por los pequeños gestos, es un baile donde cada uno interpreta su papel. Ella actúa como un gato, perezoso, impredecible, sin traslucir demasiado, manteniendo el misterio, hasta que finalmente decida acabar con su presa. Yo me refugio en el adalid del caballero romántico mantenido cierta distancia, pero realmente lo hago porque no creo que se me vaya a poner dura. Estoy demasiado intimidado, agarrotado. El hueco que ha dejado mi autoestima me hace creer en la magia cuando descruza las piernas y se acomoda más cerca de mí. Cada vez bebo con más ansiedad.

El accidente se acerca cálido y sensual, su aliento me cosquillea la oreja y el cinturón de seguridad de su albornoz cae al suelo. Nos besamos, sus pechos caben perfectamente en la palma de mi mano como pensaba, le deslizo parte del vino por la boca para envilecernos más. Está totalmente desnuda, y empiezo a lamerla, tiro suavemente de los pelos de su pubis mientras acaricio con la lengua sus labios. Me acerco a su clítoris, quizá sea demasiado pronto pero necesito adorarlo, pongo la punta de la lengua dura y me enrosco a él mientras uno o dos dedos entran en su coño sonrosado. Escucho sus gemidos, aún conservo ciertas pinceladas del talento a lo Van Gogh aquí abajo, succiono su clítoris bañándolo dentro de mi boca con saliva y juego con la lengua, moviendo en espirar, de un lado a otro. Me aprieta la cabeza con las piernas, no puedo escucharla, pero noto como tiembla, como acompasa los movimientos de mis dedos con su cuerpo. Joder, estoy cachondo. Muy cachondo. Aumento el ritmo y se corre en mi boca entre pequeños espasmos.

Quiero metérsela ya, pero no me deja, primero me la quiere chupar: “Eres una zorra agradecida, así me gusta”
Ella asiente con placer, es de esas que le van el rollo sucio y encima te la chupan mirándote a los ojos. Sigo bebiendo, empiezo a sentirme algo descontrolado. La besuqueo un poco y fricciono mi polla contra sus tetas. Tiene un cuerpo magnifico. Sigue dándole durante varios minutos, y se toca mientras lo hace. Me hace un buen repaso en los bajos, me acaricia los testículos con la fruición de puta de elite.

La pongo a cuatro patas, le cojo las manos por la espalda y con la izquierda le empiezo a meter el pulgar por el culo. Dejo que mi polla tantee y se vaya abriendo camino. Encuentra la abertura y entra. Un coño excelente, prieto y húmedo. Dejo que mi polla se acomode sin moverme. Ella se contonea pero sigo quieto. Un pequeño truco. Después, retiro la polla, espero, y vuelvo a meter la punta y una pequeña parte del rabo lentamente.
Helena: “Venga, por favor, fóllame. Por Dios”
Sigo magreándole el reborde, sacando la punta y volviéndosela a meter lentamente. Me grita, pero está más cachonda que nunca, a punto de reventar. Al final empiezo a follármela duro. La trato como una muñeca, sin sacarla la tumbo y nos ponemos de lado, luego la levanto y me la coloco encima. La verdad es que sabe moverse, pero quiero alargarlo lo máximo posible. Al final no puedo más, me pongo encima y la incrusto contra el cabecero de la cama con diez o doce embestidas que nos dejan sin aliento.

Me palpita la polla, desde luego la chica sabe apretar. Va un momento al baño y casi me quedo dormido, no siento esa necesidad de huida o dejadez. Cuando vuelve me da un leve beso y se acuesta dándome la espalda. No se ha puesto las bragas y cuando escucho su respiración relajarse me aprieto contra ella, la tengo medio dura. Follo bien, pero me dejo llevar por la emociones. No tengo término medio. Quiero volver a entrar en ella pero no me atrevo a despertarla. Me levanto, sigo bebiendo una hora más. Al final me quedo dormido en el sofá.

Cuando despierto ha dejado una nota, deja clara la necesidad de mi ausencia cuando vuelva del trabajo. Mierda, tendría que haber intentado ese segundo polvo.

Estoy horriblemente cachondo, a pesar de mis treinta y cuatro hay ocasiones en las que tras una borrachera me despierto con una erección dolorosa, molesta, inaudita. Como si volviera a ser un adolescente con poluciones nocturnas. Veo esta enorme verga y me asusto a mí mismo, joder, que potencial, que enorme masa de carne desperdiciada frustrada por las veleidades femeninas. Un milagro palpitando con vida propia, ¿Qué puedo hacer?

De pronto veo su zapato rojo de tacón, increíblemente erótico. Soy un hombre de pechos, pero reconozco que un buen culo realzado por unos tacones es irresistible. Meto mi polla en él y empecé a frotarme, me lo empiezo a follar, quiero que disfrute, que se corra conmigo. Lo giro, me fricciono con la tela del empeine. Sigo así un buen rato hasta que vislumbro un fogonazo de color debajo de su cama: sus braguitas. Dios existe y soy su elegido. Las recojo y me tumbo en la cama. Primero las huelo, y ya embriagado empiezo a masturbarme con ellas. Resulta glorioso, nunca había eyaculado tanto en mi vida. Joder. Estoy totalmente vacío, mis pelotas has descargado toda su funcionabilidad por semanas. No hay nada más hermoso como regalo de despedida, como prenda de amor, que unas bragas empapadas, encharcadas de semen.

Pero me sobrecoge la tristeza. El orgasmo masculino te convierte en un nihilista físico, las mujeres siempre quieren más y más pero a nosotros nos sobrecoge la necesidad de huir. Supongo que ahora ya solo queda volver al viejo placer del cinco contra uno mientras escucho los lamentos espartanos cayendo por el precipicio de la soledad. Mierda.

De pronto Noemi abre la puerta. Joder. Nos ahorraremos los gestos de sorpresa y los diálogos estúpidos, esto se ha convertido sin mi permiso en un post erótico. Es la hermana de Helena y representa ciertas fantasías con mujeres pseudo intelectuales.

Se empieza a desnudar y en los matices se nota lo desaprovechada que esta. Esto le sucede a muchas, no hay mujeres excepcionalmente feas, simplemente no se sienten deseadas, nadie se las ha follado con la intensidad adecuada y se abandonan al desaliño estético, subliman toda su libido reprimida volcándose en su carrera profesional, sus dos gatos y en desarrollar un nulo sentido del humor los domingos por la tarde. Un mal endémico. El caso es que la tengo desnuda ante mí, desgraciadamente no sabe chupar una polla, aunque lo considero una torpeza normal. Pero tiene un clítoris enorme y no se queja cuando la introduzco tres dedos por el culo. Porque seamos sinceros, después de la pequeña epopeya con la ropa interior de su hermana lo único que me pone cachondo es saber que la voy a sodomizar. Y ella supongo que está harta de escuchar a su hermana follar al otro lado del tabique y se va a mostrar complaciente.

Me la follo un poco con la lengua, y ella empieza a poner en marcha mis improvisadas lecciones de garganta profunda. Podríamos enamorarnos sin llegar a mirarnos a la cara, solo intercambiando placer. Pero lo cierto es que me encantan sus pechos, grandes, enormes, increíbles, los chupo, los froto contra mi polla, me masturbo con ellos, los muerdo…sus pezones se convierten en dos nuevos clítoris. Joder, ya no es una mujer, son dos pechos que llenan toda la habitación con su carne. Pero todo lo bonito acaba y Noemi coge mi pene y se lo mete. Aquí ya no entran técnicas, da igual, no voy a conseguir correrme, me limito a alargar la mano hacía la botella y a esperar. En el fondo todo esto tiene algo de vulgar, de ingenuo, de ridículo. Un trámite, ¿Qué somos? Simples animales que se masturban ante los espejos que crea la naturaleza, solo hemos cambiamos el nombre del juego. Pero ya sabes cómo son las mujeres, tienen ego, se percatan de todo. Noemi se posiciona arriba, balanceando con deleite sus tetas, sube hasta dejar aparecer el glande y luego ¡Pam! baja con fuerza. Prácticas peligrosas para la integridad de mi pene. Pero mira, que cojones, la chica merece toda mi implicación, que encienda la luz –metáfora- y me deje llevar. A los cinco minutos ya estoy corriéndome con tanta intensidad que casi me ahogo dentro de ella. En el fondo es un ejemplo claro de lo pequeños que somos en comparación con las mujeres. Son tan superiores que solo es cuestión de tiempo que la esclavitud se imponga, y por mi parte genial: me vendo por un par de orgasmos.

Me descabalga y pregunta por el condón mientras se pone las bragas. Ahí asumo que el romanticismo ha acabado. Bueno, así son las cosas. Me duele la polla, tengo el vientre empapado por sus flujos, este es sin duda el olor de la victoria, no el napalm. Me levanto, y nos despedimos. No le doy ningún beso, no sé por qué. Supongo que me hubiera gustado ser ese alguien especial que la ame, la orgasme durante medio siglo, no quiero terminar en una habitación fría y desahuciada convertido en comida para perros. Pero quiero el pack completo, quiero, al menos al principio, estar “hasta las trancas”, enamorado. O como queráis llamarlo.  O sea que me visto mientras ella se ducha. Cojo el IPod, busco la impostura, le robo un cigarrillo aunque no fume y le dejo en una servilleta un par de estrofas de Nick Drake como despedida, a fin de cuentas ella me ha dejado entrever parte de su misterio. Salgo por la puerta en busca de algún bar, como una estúpida epanadiplosis, pero me rindo ante el frio siberiano y cojo un taxi.

Madrid es una puta, eso lo sabemos todos, insensible, sifilítica, una vagina demasiado grande y reseca en la que es imposible disfrutar. Barcelona me agrada más. Y las catalanas. A pesar de las malas experiencias. La vuelta a casa es mortal, estúpida, irreal. Llego a casa y cojo la botella de vino, sé que la resaca va a ser brutal pero no puedo evitarlo. Pongo a Beethoven de fondo e intento follarme al suicidio. Como decía Bukowski: el aguante es más importante que la verdad. Solo es un poco de soledad intrascendente, estupidez trasnochada que busca algo en el contexto equivocado. Os utilizo en mi error.

Divago sobre mis muñecas y pienso ¿Por qué no? Y aunque no me gusta el dolor me corto. Un poco. El antebrazo. Nada serio. Y es divertido. Me quita el aturdimiento. Dolor físico mejor que emocional. Estoy loco. Estoy solo. Es lo mismo.

El silencio es tóxico. Pongo Radiohead. Y pienso en Laura, Patricia. Domi, María, Alba.... En todas ellas. O quizás en ninguna, y sólo me masturbe con el concepto de su posibilidad porque su realidad me terminó aburriendo en el pasado. Todo es un hermoso y estúpido fiasco, como tú, buscando cariño mientras utilizan sin piedad tu romántico coño como un kleenex usado. No puedo ayudarte en eso tampoco. Soy alguien confuso, quizás enfermo, que levanta su mano derecha adoptando la forma de un arma y apunta a la luz de tu sonrisa.

Me voy a la cama. Hoy no existo. Aún hay demasiada luz.

La música de siempre by Gotan Project on Grooveshark

sábado, 28 de mayo de 2011

Una de las mejores líneas de Lorca es “agonía, siempre agonía...con los zapatos llenos de sangre...esos relojes cayendo sobre mí, bailando durante décadas sobre vasos de vino rotos: ¡¡¿Donde esta mi Gólgota?!!

Alex, me llamo Alex. Hay momentos, y lo puedo corroborar, en que no hace falta comer, el dolor del estomago se puede solapar fácilmente con un par de marcas nuevas en el antebrazo. Fui al Términus, un local cerca de la loma sur. Me divierte el baile de cortejo ajeno, heridas simultáneas en la mente que dejan un brillo especial en la mirada. No iba a eso, no me gusta ser infiel a Daisy, mi muñeca hinchable preferida, algo que no aparece en los libros de historia cuando se habla de la segunda guerra mundial. 

Siempre que estoy muy bebido como es el caso, hay una lucha de poder, una necesidad de destrozar algo, montar un escándalo, bajarme los pantalones y enseñar mi polla mientras grito que no somos animales…
…la puta heteronomía de la voluntad, no se puede hacer las cosas con libertad sin a la vez basarse en normas impuestas por otras personas, a las cuales, en estas circunstancias, se debe obedecer; no se trata de una moralidad que no tengo, es una inclinación a sentirme aceptado que me hacen plegarme a las exigencias que impone el mundo. La única solución sería hacer uso de una voluntad de poder de la que carezco. O sea que de momento mi hermosa polla se queda dentro de mis pantalones…
Saco un libro, es mi coartada, pero al cabo de media hora me resulta lesivo el puto autor. Hago una pequeña fogata con el encima de una mesa. Nadie se molesta, en el Términus todo esta permitido. Solo me llamaron la atención cuando compartí a mi novia en un reservado, y solo porque ella gritaba demasiado.
Puedes macerar un texto con citas clásicas o modas supinas, pero sino te dejas las vísceras, sino te emocionas a ti mismo escribiendo no sirve de nada. Un puto arrebato de sinceridad, como mínimo eso, sino solo es un aborto, escritos tantálicos que provocan dolor en el autor, y una capacidad insalubre para dejar insatisfecho al lector. Es así, y se sabe. Por muchos comentarios o críticas favorables, una mentira mil veces repetida sigue siendo una mentira.

Ella ha sido terriblemente condescendiente, apago el teléfono. Joder, ¿porque coño tengo móvil? Fue el principio del fin.

El Dj ha tenido un puto derrame cerebral e insiste con el mismo tema una y otra vez, la gente ni siquiera se inquieta pero me siento raro. Una extraña pareja se va, debería hacer lo mismo. Pido dos botellas de Absolut Vodka para llevar, cojo un taxi y me voy a casa. Salir no me gusta, no me gusta mover mi andrajoso cuerpo de aquí para allá sin ningún sentido. Tengo la necesidad de cortarme de nuevo, de sentir el vodka trasegando mis heridas.

Llego a casa y pongo algo de música, hay un olor nauseabundo viniendo de la cocina. Enciendo el ordenador, y escribo sobre Ella. Vislumbro el espejo y todo lo vivido se empoza de nuevo como un charco de culpa en la mirada. Encuentro algo de zumo de tomate caducado para este vodka azul y lo derramo en una copa holocáustica de bordes asesinos.
Pienso en cámaras de gas y carne muerta para animarme, la noche acaba de empezar…
Enciendo el móvil: varias llamadas perdidas con olor a prestado. Devuelvo la llamada:

-Mi madre tiene un bulto, le quieren hacer una biopsia...estoy muy asustada...
-Bueno, a veces es bueno saber la fecha en que te debes despedir de alguien.
-Eres un desgraciado ¿es lo único que puedes decirme?
-¿Quedamos para echar un polvo?
Me insulta durante varios minutos y cuelga. Ya no lloraba. El odio es más poderoso que la compasión. Algún día me lo agradecerá.

Apago el móvil.

Pienso en tus labios, ese brevísimo pañuelo de sangre, siempre embriagado por la crueldad de la despedida. Esas piernas ebúrneas –de marfil-, tu voz como una puta aria olvidada que aun se deja sentir. Siempre había un rumor agorero de crespón en todas las canciones que compartimos.
Observo la luna muriendo, esa curva de guadaña. Melancolía, mi vieja amiga, bésame en los labios, tú, que tienes nombre de mujer. ¿Dónde esta mi lugar, dónde esta mi hospicio? Acerquémonos a ese borde frágil de lilas podridas de cementerio, no utilices tus lágrimas afiladas para cortarte de nuevo, restaña el dolor, deja que este hilo de infinito seque la amargura entre los dos.

Estas sombras de féretro rodeándome. Me sirvo otra copa, alma de alfeñique, sin guerra, sin paz. Supongo que estoy triste por Chacon, ese discurso almibarado sobre su adolescencia, la libertad y fraternidad, alcanzar el futuro con fuerza pero también con generosidad. Me ha emocionado, últimamente me emociono fácilmente. También puede ser porque es catalana, y después del cambio de ciclo con Rubalcaba quemado por la derrota electoral puede que tenga posibilidades de ser presidenta. Eso me pone cachondo. Esa inteligencia emocional para manipular. Conozco pocas mujeres inteligentes.
Por cierto, en Sol hay un taller de masaje y osteopatía y un taller para construir cocinas solares. Joder, con la revolución, estamos viviendo un momento histórico de cambio y ni me entero...Je…je…je. Triste.

Pero sigamos…

Un minuto horizontal, el tiempo que tardas en leer esto, como una vena estallando en la esclerótica provocando un eclipse granate de tedio estatual, coágulos venenosos de sombras en tu alma puesta en alquiler. Bienvenidos a mi cantar neurasténico decadente entre fosforescencias de asco carnal. Yerto o Yermo que mas da…

Llamo a alguien. Salta el contestador. Quizá es un poco tarde. Quizá esta en sol follando con una pancarta.

A: “Una de las mejores líneas de Lorca es “agonía, siempre agonía…”piensa en ello cuando mates una cucaracha, cuando sostengas la navaja de afeitar a punto de enfrentarte a otro día más. Eso pensaba Bukowski al menos…
Estoy rodeado de paredes que blanden sonrisas de despedida, los dioses vomitan a mi alrededor. Vuelve, prometo no embrutecerte, sabes que escribo bien a pesar de ser una persona extremadamente despreciable…”

Espero unos segundos y lo vuelvo a apagar.

Hay miles de ojos de sangre en el suelo. A veces pienso en el gas como amante, besándome dormido, recorriendo todo mi cuerpo con su aliento, haciéndome olvidar, una bala con forma de corazón. Alguien enciende un cigarro en una casa adyacente y de pronto todo estalla. Ventanas violando con sus cristales las caras de la gente, paredes deshaciéndose como arena húmeda, esa llama púrpura inundándolo todo. Una primera sonrisa.

Luego pienso en toda esa gente sentada en una plaza esperando a que todo acabe, sin amar ni ser amados, sin recordar como era follar con algo de pasión. Arrastrando los pies por supermercados comprando cosas, miradas tísicas, sin dotar a sus actos de ningún significado. Absortos en la nada, sueños llenos de polvo en un vertedero de palabras.
Como desvestir con besos histéricos y solo encontrar un amor con ojeras de muerte y aliento deicida.
Siempre me quedara la transubstanciación de tu cuerpo y tus flujos en maná/soma imperecedero.

Arecibo (Long Distance Calling) by Long Distance Calling on Grooveshark

viernes, 6 de mayo de 2011

Escribo sin convicción, pero tú sabes que entre líneas mi alma se asoma y te sonríe con sinceridad.

Soy realmente bueno compartimentando mi propia basura. Me gustaba desnudarte y disfrutar de tu cuerpo como si fuera la primera vez, desentrañando el misterio, los matices, acariciándote los pechos, doblegándote, consiguiendo que accedieras a cualquier pulsión retorcida y enfermiza que me inspirase. Libar tus flujos hasta emborracharme, tu cuerpo era un milagro continuo.

Esos tatuajes de gatos con olor a menstruación, como una prostituta sin techo buscando amor en el desfile del corredor de la muerte. Sé que una relación no consiste en entrar en una mujer dos días a la semana. Solo quiero ir a una iglesia, santificar mi polla en agua bendita y follar ese generoso y opulento coño ante el altar, lubricar tu cuerpo con cera caliente de cirios sagrados y disfrutar con masoquista deleite de la elevada temperatura que provoco entre tus piernas. 


Paro de escribir, llaman a la puerta. Un amigo...o algo así.

Israel: Vámonos de putas, quiero hacerles un masaje en los pies mientras les pregunto por sus niños pequeños. Estoy harto de tanto coño dañado.
Rorschach: No puedo, aun recuerdo la última vez que me acosté con ella. Fue increíble pero jodidamente triste, quería entristecerme dentro de ella antes de que me convirtiera en su pasado frío, yermo, cauterizado. El orgasmo fue doloroso.
Israel:  La venganza es una polla fría entrando en el culo de alguien, insisto en lo de las meretrices...
Rorschach: No me aburras, sus palabras resuenan todavía en mi cabeza, esa trágica decepción en sus ojos.
Israel:  Para encontrar a Madoka, ese ideal de fémina, tienes que convertirte en alguien que merezca la pena antes, tenias un puto cuento de hadas y fuiste descuidado. Sentirte des-hecho/garrado/gajado es la lógica del momento, se pragmático en la coherencia de tu dolor.
Rorschach: Lo que más me excita de una mujer son sus gemidos de orgasmo, las putas no garantizan eso nunca, de todas formas me siento afortunado de haberla conocido, de haberla amado.
Israel: Joder, el puto amor. Tengo mi propio combo de corazón y polla. Un poco de oral por aquí, un poco de anal, ya sabes…irresistible.
Rorschach: De que puto planeta procedes, ¿llega la luz del sol…?
Israel: ¿Recuerdas que me pediste que te avisara cuando estuvieras tocando fondo? Beber todos los días entraña cierta decadencia sin brillo. Madura.
Rorschach: No soy capaz de masturbarme ya..
Israel: ¡Jesucristo!, menos detalles, ya sé que era un coño adorable, cálido, acogedor, prieto, impertinente. Con ese toque de vulgaridad que tanto te ponía. Pero hay más, muchas más, y algunas de prepago.
Rorschach:: Las mujeres solo quieren que las vean, que reconozcas ese elemento único que las diferencia, que las hace especiales, que te involucres en ese secreto que simbolizan y que te costara toda la vida desentrañar...
Israel: Divagas, estas borracho, me voy, te ahorro que me eches, situación capaz de acabar con una amistad tan longeva e inutil como la nuestra,

Soledad.


La llamo. Noto su sonrisa cuando me contesta. Ella siente algo especial, etéreo, pero alejado de la sima de amor apasionado y prospectivo que tanto anhela. Me recordará en noches en soledad viendo películas románticas en blanco y negro. Pero no soy Él. Es así de simple y costoso para el alma, no se puede forzar por la complacencia del momento. Pero, ¿como resistirse a quien tiene una capacidad innata para enamorar...tan perfecta, preciosa, inaudita? Y mientras su cadenciosa voz me revela un interior trufado de zonas grises y enmienda, hago un esfuerzo para no enamorarme.

La llamada termina.. Ya la echo de menos. Su voz juega con mi soledad como un baile de pájaros en celo. La botella expira su último aliento en mí, ya es viernes...todo sigue sin tener sentido, el potencial empañado por la desidia, por el deseo de morir y acabar con todo. Yann Tiersen suena de fondo, cierro los ojos a este continente de sueños sin cumplir y me arrojo de nuevo a la oscuridad.

Te llamaré cada cinco de mayo y siempre te preguntaré lo mismo: "¿eres feliz…?"

Azul y gris by Mürfila on Grooveshark

lunes, 18 de abril de 2011

Mi única exigencia –me contesto ella- es que te guste follar 62 veces al mes…

Un paseo de madrugada. Tus tacones se acercan como tambores de guerra. Tu físico no desmerece la imaginería de mi anhelo. Nariz acechante. Boca de flor. Vestido azul que apenas esconde unas piernas infinitas. Rostro cautivador con esa sutil disposición a ser desarmada.

¿Cuántos hombres han pasado por tu vida sin llegar a conocerte? Al cruzarnos nuestros ojos follan y se aman dentro de una perfecta ficción romántica. Instante Perfecto. No nos detenemos. Nunca nos volveremos a ver.

Un anuncio de neón con las palabras “Jesús Saves” iluminando con su luz ebria, humeante y pútrida, mi habitación. Es como morir de amor cuando una ramera cruza sus piernas. Mirar sus ojos inertes y preguntarte cuando fue la última vez que no pagaste por un polvo.
Desempolvar el legado de una relación dela que sólo quedan dos tarjetas de cumpleaños y recuerdos de un manicomio compartido. Mierda oscura y condensada que cubre y asfixia parte de tu cerebro para siempre.

Nos comportamos como si el infierno de una mosca no fuera igual que el nuestro: algo trivial, vulgar, anónimo. Peniques en los ojos. Mientras todos tienen prisa por morir de inanición espiritual, mi mente estalla en llamas, las serpientes reptan por el suelo, y el teléfono no para, no deja de sonar continuamente desde un número equivocado.
Como estas horas afortunadas –entre las tres y las cuatro de la madrugada-, que consumo glorificando amores imposibles y genios muertos. Que consumo apoyando mis pensamientos en tu risa como única resistencia en un mundo solitario lleno de gente asustada de almas aguadas.

Borracho melancólico que tropieza con la sombra de sus dedos sobre el teclado. Apuesta perdida que encierran los muros angostos de mi ser. Decepcionante realidad que no apela a sediciones, sólo a capitulaciones. Para mí  no hay fe ni esperanza.

Love Like a Sunset, Part I by Phoenix on Grooveshark