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viernes, 11 de enero de 2013

Ella era a la vez una tímida virgen vestal y una puta vocacional.

Madrid era una puta desahuciada, un vómito de corrupción
pero ahora no pensaba en eso
solo era capaz de verte a ti
en ese restaurante de lujo de Bravo Murillo
ofreciéndote, como un pedazo de carne sin alma, a otro.

Sentía como caían pedazos afilados de cielo
mortajas, sudarios de matanza de nieve negra
hiriendo con sus guillotinas mis ojos
exudaba violencia, celos enfermizos, estupidez reconcentrada.

Estuve a dos pasos de cometer una locura, quizás a uno
pero al final di la vuelta
compré un par de botellas
y corrí a refugiar la poca dignidad que aún conservaba
en la soledad de mi pútrida sancta sanctórum.

A las tres o cuatro horas la habitación empezó a comprimirse
como si fuera un puzzle que quisiera envolver mi cuerpo mutilado
y mientras las goteras de sangre salpicaban mis pensamientos
con su mantra azul…
                                                                                                   Soy una fotocopia de realidad muerta.                                            
Soy un perro ladrando en el cementerio en busca de su dueña.
                                                                                                               Soy la trepanación que sufre cada estudiante.      
                   Soy una televisión aullando mentiras, publicidad y prejuicios. 
                                                                                                                                        Soy lágrimas de corcho y orgasmos fingidos.
                                                                            Soy los gritos de mis vecinos odiándose profundamente.
Soy una rata royendo besos abandonados en un contenedor.
                                                                                                                             Soy una ramera que se arrodilla con violencia.
                                                        …apareció la Muerte, vaporoso crespón de cita ineludible.

Pero actuaba de forma extraña, dudaba, parecía cansada
como si estuviera atrapada también en su propia resaca existencial
decidí pedirle un baile, como había visto hacer en esa película que solo existía en mi cabeza
y ella, tras un momento de duda y de sorpresa, aceptó
arrancó los ojos al perfecto y odioso reloj de arena
y enlazando nuestras manos, frías como el hielo
intentó guiarme a través de un par de tangos y un vals vienes.

Mi flagrante torpeza no marchitaba su sonrisa
pero tras tres brindis de humor negro
la convencí para desterrar el pudor protocolario
la música es energía, le aseguré, solo tienes que encontrar la pauta
ritmos electrónicos empezaron a golpear nuestros cuerpos, facilitando la huida
ella se dejó llevar desplegando una inusitada elegancia
mientras mi adoración a Ian Curtis me mostraba espasmódico y ligeramente ridículo.

Terminamos en la cama
y fue como desbrozar el magma con un punzón de hielo
dos soledades chocando violentamente y haciéndose pedazos
como sufrir la peor tormenta de tu vida a campo abierto, sin posibilidad de refugio
mientras dibujas en el vaho de la ventana dos iniciales, disfrutando del calor de la chimenea en tu espalda.
Ella era a la vez una tímida virgen vestal y una puta vocacional
era locura, deseo de vida, de placer y dolor, del supremo desasimiento de la propia carne.
Nada importaba, y pensé, antes de cerrar los ojos y desvanecerme,
que el precio de todo esto no había sido demasiado alto.

Sin embargo, cuando desperté, seguía vivo.

Ella se vestía con lentitud, el alba amanecía sobre su nívea piel
me observó durante largo rato, ahí, parada sobre el umbral
y antes de irse se acercó, y me susurró con un beso: 
"No hay prisa, volveré por la noche...
...Todavía tengo que enseñarte a bailar"

Our Diabolikal Rapture by HIM on Grooveshark

martes, 21 de agosto de 2012

Harry (III)

“Teddy bear Strapon Oral with Anna”... Me gusta el título del vídeo, ya me falta poco para llegar al punto de ruptura, para un onanista compulsivo esta web de vídeos amateurs ha sido un gran descubrimiento, la mezcla de morbo voyeur unido a la incertidumbre sobre los detalles que diferencian a una pareja de otra hacen que esté tan entusiasmado como un niño la mañana de Reyes. Creo que podría estar así todo el día, viendo vídeo tras vídeo, metiendo algún añadido en forma de conversación sucia y caras conocidas para que todo resulte más emotivo. Yo soy más egoísta, no compartiría los vídeos que he grabado a mis amantes con nadie, pero reconozco que mi diletante práctica de director se está enriqueciendo con cada visionado.

Sigo enhiesto, vamos allá. Aparece en pantalla una hermosa joven con un arnés y un enorme consolador, está encima de una cama de colcha infantil acariciándose al lado de un enorme oso de peluche marrón. Atónito contemplo como le coloca a él su arnés y empieza a follárselo, le toca la cara, cambia de postura, se agarra a sus brazos de felpa. El vídeo dura solo cinco minutos y acaba con ella mandando un beso a la cámara con una enorme sonrisa de satisfacción mientras abraza con una mano a su peludo e impertérrito amante. Vuelvo a verlo. Sigo atónito. Busco información, ¿soy un privilegiado que ha descubierto una filia más, es un mensaje personal que se ha filtrado en la red, una genialidad fruto de una mente enferma? Encuentro un par de vídeos más de ese estilo. Que deprimente; me doy cuenta que los ositos de peluche tienen más sexo que yo.

Me guardo mi enorme y fláccido miembro. En cualquier caso no es tan difícil tener sexo con alguien, el problema viene después del orgasmo, incluso diría que ya durante el sientes como te resulta cada vez ajeno el cuerpo en el que te vacías, ya no forma parte de ti. Te dejas abrazar, haces los comentarios de rigor, pero en el fondo quieres apagar el cigarro y huir. Supongo que a ellas también les sucede, pero su orgasmo es diferente y tardan más en observar las grietas de la escena.

Pienso en las oportunidades perdidas de este año. No han sido demasiadas pero sí inquietantemente iguales, como lo es también mi gusto por las mujeres. Me fijé el otro día, una fiesta, todo el mundo pasándoselo bien, y justo voy a sentarme al lado de la única mujer que parece que, como en la canción de U2, está esperando el fin del mundo. Demasiada inseguridad por mi parte supongo. O quizás lo vulgar me aburre, entendiendo lo vulgar como común. Aunque hay gente que opina que nadie es mediocre, solo hay que dar una oportunidad de que la intimidad desperece la singularidad que todos escondemos. Quizás yo, que me presto a unas creencias demasiado particulares, resulte ser el más vulgar en esa intimidad.

Tengo un vino realmente bueno en la nevera, ha sido escogido por manos femeninas. Es deprimente que lo tenga que beber solo, aunque mucho más el asunto del oso de peluche. No podemos escoger las imágenes que nos llevamos a la tumba. Por otro lado he de confesar que he caído en la trampa del capitalismo, y ahora, en tres cómodos y esclavistas plazos, disfruto de un nuevo ordenador, silencioso, con más de seis gigas de ram y que no destrozará mi paciencia por su pertinaz incapacidad para sufragar más de cuatro programas simultáneamente. Debería de montar los dos servidores, pero últimamente con tantas limitaciones para encontrar buenas películas o series, o lo que sea, me veo sin ganas de nada.

Voy escribiendo a ratos, cuando me aburro; recuerdo cuando en aquella película le preguntaban a Brando: “¿Contra qué te estás rebelando?”, y él respondía: “¿Qué puedes ofrecerme?”. Hay una cierta pulsión cuando me pongo ante el teclado para escribir de forma decadente, supongo que después de un año y medio es sencillo “Hotel. Señora De La Limpieza. Grito. Bañera. Agua Roja. Cuerpo Blanco.” 
Pero hay otras cosas que, por despertar mi aversión, también fustigan mis dedos, como la gente que tiene faltas de ortografía, me entran ganas de ponerles un enlace del torrent al Microsoft Word y que el programa les haga el trabajo sucio, no por el hecho en sí, sino porque actúan como si estuvieran orgullosos –y algunos lo están- de que su estandarte sea la estulticia, la ignorancia, de que una mal usada libertad de expresión fagocite la meritocracia que todo texto debería albergar. Pero da igual, porque al menos todas esas personas que se olvidan de limpiarse el culo cuando escriben hacen uso del teclado. Mejor eso que nada, mejor leer una revista del corazón que no leer nada en absoluto. ¿Mejor votar al PP que no votar? Ups, quizás sea un tema complicado, quizás la inacción en si misma sea una virtud que deberíamos respetar.

También me provoca aversión las fiestas que van a empezar la próxima semana en este pueblo de extrarradio. Son famosas en España. Encierros. Se llaman “Fiestas Cristo De Los Remedios” Lo sé, lo sé, suena dantesco, anacrónico, provoca urticaria, pero es real, se esperan con sonada devoción, emoción y vísperas de coma etílico. Este año se han gastado el grueso del presupuesto en traer a David Bisbal, que rima con bilis y mierda.

Me despido hasta la noche y los escritos alcohólicos.

Incendios de nieve by Love of Lesbian on Grooveshark

jueves, 28 de julio de 2011

Muerdes con saña cada instante y solo consigues horas viudas, labios opacos de ruina.

El padre de la verdad es el tiempo. Ya esta todo escrito, solo podemos deshilvanar nuestra cadencia personal e intentar provocar -si hay talento- dos diálogos: uno con el lector potencial al que transformaremos y convertimos en nuestra presa, en nuestro cómplice…y otro desde ese ubicuo pasado literario desde el cual nos nutrimos consciente o inconscientemente. Más tarde, cuando la obra está terminada, se establece un único diálogo entre el texto y sus lectores, del cual esta excluido el autor.

Todo esta escrito se refiere al núcleo de la historia, las capas de tramoya son indiferentes, esto en vez de desanimarnos debería incentivarnos a diferenciarnos creando un estilo propio aunque no salga bien. Es curioso como en vida denigramos lo diferente, lo aislamos, nos da miedo, somos retrógrados y reaccionarios. Luego, cuando el enemigo de nuestra sacrosanta planicie existencial ha muerto y el tiempo lo dignifica, lo adoptamos/fagocitamos con prisa y pesadez de estomago.

¿No quieres decepcionarte? No tengas esperanza. ¿No quieres traición? No te enamores.

No estas loco, ¿verdad?

No, el alcohol solo es un síntoma, es demasiado tarde, echo de menos ese abrazo, la música es demasiado apropiada…la vida se ve mejor así, es más sencilla en esta euforia de soledad, como amar las dunas del desierto de tu piel con besos cuarteados color ceniza. Postrado ante el recuerdo de tus ojos verdes, tu pelo largo azabache -siempre la brújula insomne de mi imaginación señalando el mismo lugar-, una bofetada resuena en la noche como un pellizco en mi alma desubicada: es tu risa recorriendo los meandros de mi corazón.

Hay momentos en los que hay que elegir entre despertarse y enloquecer o seguir bebiendo. Dicen que todo se pudre al final, pero solo se pudre el papel con cincuenta y ocho razones por las que debería odiarte, una égida a mi autoestima. Son las tres de la madrugada y no puedo dormir, hace calor, un calor intenso, real, despótico… una perfecta noche lisérgica, adicciones sin embotellar con sabor a carta de una desconocida…

Dos meses después...

Las cosas son así: intenté superarte…te borré de las redes sociales, borré tus mails, tus mensajes de texto, tu teléfono, tus imágenes…expurgué todo mi entorno. Intente odiarte, asumir como axioma personal el típico “Todas putas”. Nada funcionaba.
Pensaba en el suicidio de Werther y Anna Karenina, en como el primero es producto de la causalidad y el segundo más de un arranque irreflexivo, de ese halo irracional que nos separa de las maquinas, que hace que matemos y amemos en la misma frase, en un solo párrafo.

Por eso te maté. No contestabas a mis correos, no querías verme, al final eras Tú o Yo. El resto ya lo sabes: fui a tu domicilio, te rapte, te viole, te mate…y te volví a forzar, aunque aquí empezaron mis dudas, porque, a fin de cuentas, ya no podías darme tu consentimiento, como mucho era una falta de respeto a tu cadáver, pero si tenemos en cuenta la vanidad de una mujer, la obsesión con su belleza, quizá lo que estaba buscando penetrando tu vagina fría y destartalada era una reconciliación, una bula de carne ante un cuerpo que solo representaba mi obsesión por ti, no por tu belleza.

Joder…

Sí, exacto, JODER, porque cuando meto mi lengua en esa boca pestilente, cuando naufrago en tus pechos descoloridos y te agarro del pelo con fuerza mientras te sodomizo…todo ese caudal de energía sexual de alguna forma esta retrasando tu descomposición…

Joder…

Sí, puede que la fricción, o algo relacionado con los libros de física cuántica que estoy leyendo, no lo sé, pero llevo un par de semanas y cada vez te encuentro más atractiva. Todas mis novias al final se sentían cosificadas por detalles sin importancia como atarlas a la cama y obligarlas a eliminar el vomito reflejo al follarme su boca a horcajadas, todas -menos aquella anoréxica…- le quitaban la magia al asunto con sus lagrimas a destiempo
Contigo puedo estar horas y horas y no te quejas, al revés, tu cara se empieza a transfigurar en una sonrisa cómplice. Casi diría que lubricas cada vez más, o quizá sea otra cosa, da igual, la oscuridad es mi mejor aliada en estos casos.

Como decía es el mejor sexo de mi vida, cada vez…no sé como explicarlo…cada vez hay más cosas nuevas…el viernes se te salio un ojo de la orbita y sabía que no era casualidad, era una invitación a lo prohibido, era un regalo de amor. Tu amor. Y lo acepte con una sonrisa, follándome tu nuevo agujero, intentando penetrar en tu cerebro una y otra vez…cuando me corrí y vi como se deslizaba el semen por tu cara fue una imagen…

Por eso ahora estoy huyendo. Intento recurrir a Dominica, esa puta gastada de ciento cincuenta kilos que vende su cuerpo por 15€ la sesión, su estampa analfabeta, ruda, fea y desproporcionada siempre me ha reconciliado con el mundo. Llegó de Huelva con catorce años huyendo de quien sabe qué y sobrevivió, pidiendo abrazos y calderilla en la estación de autobuses, hasta que dio con la persona equivocada.

Ahora escurre su don con una extraña afectación y orgullo malogrado, haciendo lo que nadie hace, explotando las depravaciones de todos sus clientes, difuminando la línea entre sexo y crueldad, como si necesitara que castigaran su cuerpo carente de belleza y éxito. Y ahí la tienes: violencia, fetichismo, coprofagia, lluvia dorada, fantasías de violación, le faltan bastantes dientes, no sé ya si por palizas o adicciones, pero en lo que a mi respecta aparte de mi ninfa muerta es la mejor feladora que conozco.

Su casa –soy un cliente antiguo- es un vertedero de recuerdos, ese contraste entre sus fotos antiguas y ella es de un exhibicionismo doloroso. Vive con su pareja/chulo, un viejo amargado que cuando llega algún cliente baja al bar a tomarse su corajillo y esperar a que termine. Me han llegado rumores de que la esta arrastrando al subgénero de orgías de gordas zoofílicas y que graba videos amateurs junto a ella. Basura dentro de basura, como esas muñecas rusas…el caso es que me recibe con cariño, hay varios perros nuevos junto a ella y lucho contra las imágenes que lanza mi mente. La verdad es que cada vez esta mas avejentada, mi ánimo gerontofílico no se amedrenta, aquella experiencia con mi tía me sirvió de mucho cuando era adolescente.

D: El negocio va mal, la gente cada vez esta más enferma, puto internet.
R: Internet no tiene la culpa, esa mierda siempre estuvo ahí esperando ser destilada y reciclada, simplemente la gente ahora tiene menos pudor.
D: No lo niego, es mi trabajo, pero cuando un chaval de dieciocho años me pide que le vomite encima, o quiere meterme el puño por el culo me pregunto ¿Qué harán con sus mujeres cuando tengan cuarenta años? ¿Cuál es el límite? Porque, ¿debería de haber un límite no?
R: Joder, si tú me hablas así es que la cosa esta muy jodida. Tienes razón, el porno softcore ya no existe, ese hueco lo llena la brutalidad. Las primeras experiencias marcan y con ese tipo de pornografía al alcance de cualquiera llega un momento en que lo único que te excita es pegar a una mujer y ver como sus lágrimas hacen correr el rimel por sus hinchadas mejillas.
D: Menos mal que tú no eres así, eres alguien bueno, siempre me has tratado como una dama.
R: Soy el último romántico…
Hay algo enfermo y retorcido en follarte a una puta con amor, como un medico nazi tratándote con amabilidad mientras experimenta con los umbrales de tu dolor, ¿le das esperanza o simplemente amplias por comparación las vejaciones que le causan el resto de sus clientes?
En cualquier caso esta vez no siento la vibración en los cojones, no me sirve de nada naufragar en esas ubres desproporcionadas ni imaginármela en sus orgías de serie B mientras escucho a un perro arañar la puerta del cuarto: algo se ha encasquillado dentro de mí. Lo dejamos pasar. Le doy un beso y me despido.

No puedo evitar pensar en comprarle unas rosas, siento la risa de Dios detrás de mí, ese Cabrón con las cartas marcadas. 
Pero es cierto: solo me empalma su imagen, ese despojo maloliente con manchas en la piel, ese hinchado trozo de carne fría y agusanada…una diosa caída esperando ser fornicada una y otra y otra y otra y otra vez. Arranco el coche con ansia, necesito estar junto a ella…atropello a un par de ciclistas y me tranquilizo.


Hay una elipsis, estoy en la cama sujetándote como una muñeca rota encima mío penetrándote…y es ahí cuando, sin poder evitarlo, las palabras brotan como un riachuelo de agua clara: “Te amo mi querida Carmilla, mi Daphne griega, mi puta indecorosa” 
Unos ruidos extraños acechan mis palabras: son tus brazos, tus dedos luchando contra el rigor mortis, todo tu cuerpo se despereza mientras intentas seguir el ritmo de mi cuerpo, tus manos descascarilladas y azules me rodean y acarician grotescamente, tu aliento insano se desprende reclinado sobre mi cuello, tu ojo me mira ahora sin catarata y con un brillo de malicia mientras sueldas mi pene a tu cuerpo ya no sé si friccionándolo contra tu vagina o tus intestinos.

Me corro con fuerza justo en el momento en que desgarras mi garganta con los dientes… “¡Por fin! -exclamo en un espasmo de sangre burbujeante-, por fin demuestras tu amor" Y dejo feliz que sigas alimentándote… 
...solo quiero estar dentro de ella, morir por ella, ser ella. Ella…

Recuerdo by Los Piratas on Grooveshark

miércoles, 18 de mayo de 2011

Paraísos perdidos

¿Lo he superado ya?, ¿he dejado de estar obsesionado con ella?
Quizá me siguen dando miedo las mujeres y alargo este luto escribiendo exabruptos exaltados, botellas llenas de ensueño que se rompen antes de llegar al destinatario en este vertedero de puntos suspensivos.
Te pido ayuda, mi querida anónima, me gustaría provocarte un eclipse de conciencia -no sé si con este u otro texto-, y robar una mentira de tus dedos, un te quiero virtual, residual, dirigido a mi corazón.

Siempre hay recompensa por encender el fósforo de mi alma, combinaría esa ausencia de frio con la bola curva de inmoralidad que trazan mis dedos y mi lengua sobre tu cuerpo. Nos haría disfrutar del color sinestésico de tus gemidos mientras bebo el maná de tu clítoris enajenado. Convertirme en tu heroína, en ese síndrome de abstinencia que te humedece cuando escuchas mis pasos. Y naufragaría en ti mientras tu coño palpitante me ahoga resbalando por mi cuerpo en una lluvia de orgasmo.
Tendríamos tiempo de poner a Satie y disfrutar del olor petricor de tu lencería, del Paris en miniatura que hay entre tus piernas.

Puedo eyacular en tu cara con romanticismo si tú sobrellevas la carga de mis fantasías, solo tienes que poseer inteligencia y cierto disgusto existencial que te empuje a violar con saña el presente, a pensar solo en el ahora y nunca en el después.

Sí, muchacha dubitativa, atrévete…¿Por qué no?

Paraísos Perdidos by Iván Ferreiro on Grooveshark

lunes, 21 de febrero de 2011

Después del Big Bang Dios se quedo parapléjico y un poco idiota, pero al menos tiene la decencia de no dejarme comentarios en el blog.

Todo el mundo busca amor. Las chicas atractivas afrontan la situación con una tristeza incómoda porque saben que hay más hombres dispuestos a hacerlas daño, intuyen que todo deja algún tipo de huella y será una carga muy pesada. Al final encuentran un envoltorio de promesas. Pero duele y ensucia; terminan pagando demasiado por ello. Mientras tanto, siguen enviando cartas larguísimas sin dirección ni destinatario. Ella me dijo que escribía como si llevara años sin echar un polvo. Le contesté que coleccionaba condones rotos y puzles que nunca lograba terminar porque siempre faltaba alguna pieza. Como un esquizoide que pierde continuamente las discusiones con sus amigos imaginarios. Aburrida y asustada cerró la puerta dejándome fuera. Mi cicatriz de escombros empezó a reírse en mi pecho. Suelen quererme más antes de conocerme, como susurros de luz rompiendo las sombras. Volví a mi habitación pensando que me hubiera gustado vencerte, acariciarte con mis pestañas, convertir tu desnudez en una llana vocación para mis manos. Pero ahora me sentía desgraciado de un millón de formas distintas, como si hubiera desperdiciado el pase de gol. Tuve un pensamiento de lucidez suicida, baje a la calle, cogí el coche y conduje sin descanso hasta el mar. Era lo único que podía salvarme.