Mostrando entradas con la etiqueta Lápiz De Labios Negro. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Lápiz De Labios Negro. Mostrar todas las entradas

lunes, 17 de junio de 2013

No desnudes mi amor, podrías encontrar una tumba. No desnudes mi risa de mutilado, podrías encontrar el amor.

Dormir está sobrevalorado. Amar también. Esta noche me siento como si estuviera desplomado sobre mí mismo, entre paredes de gelatina con olor a confeti.

El caracol aplaude entre la niebla. 

Desnudo como un beso tropiezo con las sabanas que cuelgan de tu ombligo. 
Parpadeas, y en mi locura me parece un mensaje de amor en morse.

Soy un laboratorio de experimentos fallidos, me gusta al escribir hacer del fracaso un lugar habitable y encontrar utilidad a las heridas que hay debajo de la piel.
La belleza consuela, y es lo único que permite mirar al dolor a la cara, como una hermosa muchacha caminando junto al cementerio.

¡Oh querida musa! Tu corazón es una diáspora de sentimientos.
Intento impedir tu invasión, tu ánimo de colonia. Pero la victoria cojea: sensación implacable, trivial… necesaria.

El destino es como un culo que ha olvidado envejecer.

Te quitas los guantes, me sacas a bailar, desvirgas el sentimiento.
El atrezzo cae sobre mí, como un bloque de hielo desgarrando la proa del Titanic.

La resaca me despierta horas después, vivo a pesar de todo
quizás tu corazón de cemento y mi lengua de espejo
tu coño nihilista y mi monstruo purpura
firmaron armisticio hasta el próximo encuentro.

Ojalá suceda pronto...

***
Pobres lectores, que desgracia, más cháchara depresiva y decadente sobre el desamor y las mujeres. Pero comprendedme: tocaba actualizar. Y volver a casa del trabajo, de madrugada, y encontrarme la botella de vino amorosa guiñándome un ojo... la inercia es irresistible.
Despliego más humor en el Twitter, esa red social defenestrada que está fagocitando a Blogger y que ha acabado convirtiendo los blogs en un reducto underground. Tanto mejor.

Mensajes cortos: Un saludo a la señorita Ficticia, todo saldrá bien: no tengo ninguna duda. Otro a la señorita Nuria que tiene una cita importante mañana. Otro pasito más.

En tu agujero by Marea on Grooveshark

martes, 18 de diciembre de 2012

Sé bella y sé triste, y que la tormenta inmortalice el paisaje de tu rostro.

Hebras de vino, manos encallecidas de recuerdos
fuegos artificiales en el infierno
he vuelto
soy el mejor traficante de la ciudad
disparé al otoño a quemarropa
mientras divagaba en el fumadero de opio.

Mi lengua de poeta araña la herida de tu sexo
del que mana una hemorragia de vida
pintándome una sonrisa de payaso.

Vivimos como esclavos, condenados a esta orgía silenciosa
adorando una basura cuidadosamente elegida.
¿eres otra victima? ¿un cigarro desfigurado?
¿un desgarro anal producto del manual de poesía de mis ojos de mármol?

La vida es un hospital, no hay cura, la cama siempre te resultará incómoda
mientras envidias las de otros.
A veces te visitan, y se quedan a dormir
pero no suele durar demasiado

Otras veces, una quimera se te echa encima, te araña el vientre, te hunde con su peso
pero sonríes
y si tienes valor, te arrojas por la ventana
como una botella vacía
con la esperanza de volar
por encima de toda esta prostitución.

Si lo consigues, disfrútalo
la Muerte –nívea, hermosa y prepotente- te sonreirá afable
mientras espera su turno.

Turkish Voodoo by Free the Robots on Grooveshark

viernes, 30 de noviembre de 2012

Eras una puta. Y quizás yo también.

Estoy borracho. El insomnio. La vida. El miedo. Miro por la ventana, un grupo de personas rezan ante su becerro de oro, un cajero, con las manos en alto gritan “Señor, perdónanos, danos tu absolución” Voy al baño a vomitar. La locura campa a sus anchas. Madrid es una porqueriza.

Me preguntas si es domingo. No, no lo es. Es un jueves maligno y vulgar. Suena mi teléfono. Te doy una excusa y me encierro en el baño. El vino funde dos besos, nuestras palabras follan en esa liturgia llamada amor platónico.

Pero todo termina, siempre, de forma desagradable o imperfecta, solo es cuestión de tiempo.

Salgo, vuelvo al dormitorio. Me miras fijamente: ¿tienes algo de ternura que prestarme? Tu voz suena como un condón roto, como un médico demasiado amable al darte los resultados, como un cuerpo desconectándose tras un accidente. Y así, tal cual, como Judy Garland siguiendo el camino de baldosas amarillas, desapareces de mi vida. Un portazo nihilista. Musa demente, funambulista de la soledad, arqueo imposible, zozobra enhiesta.

¿Por qué hace tanto ruido ese reloj parado?

Abro otra botella de vino. La despótica nostalgia me hace recordarte desnuda, atada, abierta sobre la cama, como la más perfecta, inmoral y bella obra de arte que jamás hubiera existido. Tus pechos eran ebriedad y miel, necesitaba romperme contra ti con avidez de masoquista suicida, Ophelia perfecta, escarcha de mis sueños, tu olor era un viento hambriento que me poblaba y hería.

Empieza a llover. Me siento culpable, flor de plástico, un charquito de semen donde se refleja la luna, danza macabra sobre lago helado. Me masturbo violentamente, aprieto demasiado, duele, pero necesito sentir algo, lo que sea, cualquier cosa con tal de sentirme vivo.

Eras una puta. Y quizás yo también.

Hearing Damage by Thom Yorke on Grooveshark

miércoles, 14 de noviembre de 2012

Una cuestión de perspectiva.

Le ordeno que se desnude. De rodillas. Sobre la cama. Separa las piernas. Ábrete. Mi mano es una fusta. Golpes moderados. Marca roja sobre sus nalgas. Expuesto. Humillado. Su polla dura, enhiesta. Habla sin permiso. Indisciplinado. Mi pie en su cabeza, hundiéndole contra el colchón. Pide perdón. Empieza a chuparlo.

Le observo excitada. Empiezo a acariciarme el clítoris, miles de terminaciones nerviosas, hinchado, húmedo, mientras me follo su boca con el pie. Es suficiente. Le ordeno ponerse en posición de nuevo. Empiezo a acariciarle. Primero un dedo. Poco a poco. Dentro. Fuera. Gime. Empiezo con el segundo. Un poco más rápido. Bien. Buen perro. Es el momento. Doble dildo, con arnés. Casi iguales. Me lo introduzco lentamente. Ajusto las correas. Lubrico su parte. Me mira asustado. Queja. Azote. Empiezo a presionar. Gime. Dolor. Me aferro a su cintura para hundírselo. Grita. No paro. No puedo. El placer es demasiado intenso. El dildo atraviesa mi coño con cada nueva embestida. Me muevo como si fuera un hombre follándose a una puta, ajeno a todo excepto su placer. Él sigue gimiendo de dolor pero empieza a moverse a mi ritmo.

El consolador está casi entero dentro de él. Acelero. Me corro. No me cuesta nada, me encanta poseerlo así. Le ordeno darse la vuelta. Se tumba boca arriba y se sujeta las piernas en alto. Me coloco encima de él. Sigo metiéndosela, mi cara pegada a la suya, diciéndole obscenidades. Ya no se queja. A la pequeña zorra le empieza a gustar. Aumento el ritmo, se la clavo con fuerza mientras le miro a los ojos. Su polla se balancea de un lado a otro. Sé que quiere tocarse pero no le he dado permiso. Se la cojo, empiezo a masturbarle. No tarda mucho en correrse, con fuerza, manchándose todo el pecho. Me embadurno los dedos y le obligo a chuparlos, a limpiarme.

Y en ese momento, mientras se la saco lentamente del culo, al observar su mueca al tragárselo, vuelvo a correrme.

Little Faith by The National on Grooveshark

martes, 28 de agosto de 2012

Ophelia (II)

Madrid y el mar. A pesar de ser joven y bonita hoy me siento infinitamente sola porque he perdido uno de mis calcetines favoritos. Ni siquiera ese gesto de sorpresa y lubricidad al subirme la falda ha conseguido que la noche mejore. Ni correrme en. He huido en cuanto la niebla de la garganta ha desaparecido, sintiéndome como una retorcida fuente de vida, blanca huella de lo efímero fluyendo analmente, deslizándose por mis muslos rotos. El amanecer de un matriarcado con olor a alquitrán.

A veces me gustaría ser una lesbiana que se enamora de hombres, que desbroza ansiedades escuchando canciones tristes, atiborrándose de helado porque sabe que el mundo es tan atroz que es imposible no enamorarse. Pero también vive en mí quien lo niega todo y se revuelca en la pornografía nihilista y aséptica de internet, no busca salvarse en besos, abrazos, o en esos leves mordiscos en los pezones que golpean el alma como un accidente de trafico. 
Ahora, como punto medio, me hago fotos delante del espejo, quizás para demostrar que existo.

Contengo la respiración, el silencio me aplasta. Intento distraerle entrechocando los cubitos de hielo del vaso. El vodka hace un quiebro. Bailo un vals -o quizás sea un tango-, delante de la ventana. Luz de luna, jardín inmenso. El sonido de ambulancias en Madrid rompe el embrujo.

A veces pienso en ti, te (d)escribo desde el manido artificio del lado frío de la almohada. Porque la antítesis del amor no es el odio, pasión fea y mezquina que insiste en forcejear con la sensibilidad para no pasar desapercibida, la antítesis es la indiferencia, terrible y dolorosa para cualquier amante.

Al final los sentimientos residen en el estómago, no en el corazón; cuando el amor se rompe el corazón no se inmuta, sin embargo el estómago se cierra y vomitas aire y vacío.

La niebla en la garganta se sigue expandiendo, pronto, siempre demasiado pronto, moriremos todos de normalidad.

El mar no cesa(en directo) by Héroes del Silencio on Grooveshark