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lunes, 4 de febrero de 2013

Epílogo Noctívago.

El fantasma de hermosos ojos verdes despierta de su siesta, maúlla con displicencia, se sube a la mesa con increíble torpeza y bebe directamente de la jarra de cristal. De pronto un par de pequeñas figuras, una negra y otra blanca, aparecen en el salón. Nuestro protagonista, a pesar de su sobrepeso, salta con agilidad y corre con rapidez hacía ellos, los tres atraviesan el balcón y caen hacía la calle, Rorschach se incorpora justo a tiempo para ver como atraviesan la pared de un bajo de la calle adyacente. Vaya susto que se va a llevar ella. Luego dirá que los ha visto, pero nadie la creerá.

Aparece Kierk en el salón.
Kierk: Saludo Shalafi, ¿estás ocupado?
Rorschach: Realmente no, tengo algo de fiebre y no puedo dormir. He estado ordenando vuestra historia en el blog: Saga Conejitos Psicóticos, sé que no soy objetivo, pero creo que la primera entrada “El parlamento de conejos” es bastante divertida, y el final, dos meses después, brilla a gran altura. Por cierto, ¿sabes algo de Ophelia?
Kierk: No he tenido noticias de ella desde que te abandonó por aquel advenedizo magnate de las zanahorias, ¿sigues decepcionado?
Rorschach: Si, pero así son las cosas, el amor normalmente nunca está a la altura de las palabras. Es curioso, hace unos días escuché por casualidad la versión de Bob Dylan de House Of The Rising Sun, y recordé como la había descubierto: fue una de mis primeras parejas, a las pocas semanas de estar juntos le dije de pasada que me entusiasmaba la canción original de The Animals, y un día se presentó en mi casa con un cd donde había grabado más de veinte versiones, entre ellas la de Bob Dylan. En su momento no le di demasiada importancia, y ahora, no sé, encuentro que tuvo mucho valor.
Kierk: ¿Quieres decir que amar es ser detallista?
Rorschach: En cierta medida sí, pero me refiero más a gestos, como hacer un juego de tarjetas con pequeños enigmas y dibujos y esconderlo por toda la casa, o regalar de forma sorpresiva un peluche, o después de discutir llamar e intentar arreglarlo el mismo día dejando a un lado el orgullo. Creo que amar es cambiar sin traicionarte, intentar mejorar, estar a la altura de la admiración química. Estaba demasiado mal acostumbrado, pensaba que era algo normal disfrutar de mujeres detallistas, cariñosas, que aceptaban mi forma de ser sin esfuerzo, no las valoré en su justa medida, quizás me he dado cuenta ahora que, a pesar de sus defectos, tuve suerte de conocerlas.
Kierk: Además, si me permites decirlo, no deberías de haber sido demasiado exigente, a fin de cuentas eres una persona muy egoísta y cobarde, nunca estás a la altura en los momentos difíciles.
Rorschach: Tienes razón, dejando aparte mi pantagruélico e insaciable miembro, no tengo demasiado que ofrecer. Quizás mis dedos de pianista, y esa oscura herencia que me permitirá vivir, dentro de unos años, como un burgués. Pero intenta comprender mi trasnochada nostalgia, acabo de volver del trabajo, estoy enfermo, victima de una gripe virulenta que provoca que mis dedos trastabillen sobre el teclado, y nadie me cuida, solo siento soledad.
Kierk: No quiero interrumpir tu lloriqueo, pero nuestra intención era hacer una entrada cómica, no dar la impresión habitual decadente y suicida. Recuerda que esa encantadora MUCHACHA te ha dado un premio.
Rorschach: Ah, sí, la valenciana, ¿tú crees que deberíamos quedar con ella en un hostal?
Kierk: ¡No, no, ¿estás loco?! ¿Por qué pretendes estropear tan bonita amistad solo por un poco de sexo salvaje? No, además, luego te pondría a parir en su blog secreto, ese donde solo escribe sobre sexo duro y hombres.
Rorschach: ¿Y la muchacha catalana?
Kierk: Tampoco, solo te quiere a nivel platónico. Es algo enfermizo, lo se, pero ya sabes, tiene un blog, ¿qué esperabas?
Rorschach: Me engañaron totalmente, me dijeron que si creaba un blog con impostura de poeta las féminas caerían en mis redes en unos meses; llevo dos años y lo único que he conseguido es un montón de amigas. Sino fuera porque soy incapaz de ligar en los bares debido a mi timidez patológica lo cerraría.
Kierk: Hablemos de otras cosas, no te obsesiones, a fin de cuentas siempre te quedara la pornografía, ¿qué te parece que el director de las películas de Star Trek sea también el de la nueva trilogía de Star Wars?
Rorschach: Un puto sacrilegio, pero peor que Lucas no lo puede hacer. Lo que me preocupa realmente es Clerks 3, ¿de que cojones va a hablar? ¿de la familia, del negocio ruinoso? La clave de esas películas era la edad de los protagonistas, aun tenían cierta libertad y tiempo para seguir fracasando, cierta vacua esperanza de redención, pero cuando tienes familia, hipoteca y negocio propio, ¿qué te queda? ya estás en el paredón de la rutina y las responsabilidades. La gente no tiene respeto por su obra, o peor aun, sobrevaloran su propio talento. Espero equivocarme.
Kierk: Todo se está echando a perder, recuerda a las ardillas mutantes, como fueron a Génova dispuestas a destruir a todos esos cabrones, y al final resultó que eran inmunes a la radioactividad, que ni siquiera había un cerebro que comer, miles de generaciones de evolución para crear cucarachas con forma humana que se dedican a la política.
Rorschach: Oye, no se como terminar el post, y ya casi las cinco y media, creo que voy a intentar dormir un poco, quizás con un poco de suerte ni siquiera despierte.
Kierk: Joder, un poco de humor, ya me encargo yo, ¿de acuerdo?
Rorschach: Está bien. Un abrazo, gracias por la conversación.
Kierk: Bueno, ahora que estamos solos, y dado que solo soy un conejo psicótico fruto del delirium tremens de Rorschach, recurriré para finalizar a una poesía del gran Karmelo C. Iribarren:

Las Mujeres

No sé qué tienen, además
de lo que tienen,
pero sin duda es mágico.
                                    Capaces,
con un mínimo gesto,
de hacerte desear
no haber nacido nunca
en un instante
y que al siguiente
te arrojes a sus pies, pasan
siempre de largo.
Sus miradas
desarman.
Sus caricias
te pueden reducir
a un pobre imbécil.

Son como el alumbrado de la vida.
Las mujeres. Lo máximo.

Maldito Sea Tu Nombre by Angeles del Infierno on Grooveshark

lunes, 25 de junio de 2012

Final

Ophelia: Estoy muy emocionada por los resultados del deporte español.
Rorschach: Joder, ¿es que no tienes nada de ética? Están sucediendo cosas importantes a nuestro alrededor: han cerrado vagos.es Las distopías nos rodean, dentro de poco leer Fahrenheit 354 o 1984 será como ojear el ABC. Menos mal que me estoy preparando para la guerra.
Ophelia: ¿Cómo, viendo películas, leyendo comics?
Rorschach: Estoy observando los movimientos de los grandes maestros, Jackie Chan y Bruce Lee, además he estado entrenando con Thomas Wayne Jr. el hermano de Batman
Ophelia: ¿Batman tiene un hermano? Dios mío, Marvel mola más.
Rorschach: Correcto. Además he llegado a un acuerdo con las ardillas mutantes para que se mantengan neutrales en el conflicto. He vuelto a leer Canción De Hielo Y Fuego y sé que este tipo de alianzas son necesarias. Solo me han pedido algo de plutonio, no creo que supongan un problema en el futuro.
Ophelia: Cuando hablas con tanta seguridad tengo ganas de follarte, a veces creo que la cosificación del orgasmo es lo único que me ancla a la realidad. Me recuerdas a mi primer amor. Murió atrapado en una máquina expendedora de zanahorias.
Rorschach: Trágico. Pero prefiero un fantasma idealizado que protagonizar la segunda parte de Scott Pilgrim.

Llegan los primeros acordes de Ecstasy Of Gold desde el salón.
RorschachHa llegado la hora. Pase lo que pase quiero que sepas que tus felaciones han sido lo mejor de mi vida. Creo que te quiero.
Se funden en un abrazo durante unos instantes. A continuación Rorschach se pone el gabán negro y la cinta roja que le regalo Ryu años atrás y se dirige al lugar de encuentro.

Kierk: Vienes solo.
Rorschach: No la pienso entregar. Soy un dependiente emocional.
Kierk: Esto es la guerra, ¿ves este mando que llevo en la mano? Solo tengo que pulsar el botón rojo y convertiré esta ciudad en un erial radiactivo. Pero antes castraré a tu gato.
Rorschach: Ya lo hizo mi veterinaria, creo que ama su trabajo, cuando fui a recogerle sus gónadas reposaban como un trofeo sobre la mesa. Me la imagino guardando todas esas pequeñas bolitas en una botella y observándolas con malevolencia por las noches. No está casada. Siempre he estado rodeado de mujeres peligrosas.
Kierk: No intentes confundirme. Ophelia es mía, por derecho, no puede amancebarse con un humano.
Rorschach: Lo siento Kierk, el amor nunca es suficiente, y cuando lo es, una polla grande lo deja en ridículo. Además, no puedes casarte con tu hermana, os saldrían conejitos oligofrénicos, observa a Castañuela. Tienes que buscar otra madriguera para el molde de tu erección.
Kierk: (Voz apagada) No me gusta la violencia Rorschach, pero tus actos me condenas a una vida solitaria. Deberías de comprender como me siento. Pero tienes razón, son siempre ellas las que eligen, y Ophelia ha tomado su decisión.
Rorschach: No te pongas melodramático. Hay más conejitas en el mundo, si quieres podríamos ir juntos a un Speed Dating. Te rechazan más de doce mujeres en una hora, pero no creo que eso vaya a hundir más tu ego.
Kierk: ¿Y no podrías presentarme alguna muchacha de tu blog?
Rorschach: En año y medio nadie ha demostrado interés por mí, normalmente viven fuera de Madrid y tienen miedo a sentir. No te lo recomendaría. Puedo ponerte en contacto con una abogada de Pontevedra, es muy simpática y me deja unos comentarios muy largos. También podrías enviar un mail a Marina, le encantan los engendros literarios. No le hables demasiado pronto de tus orejas ni le pidas fotos en bikini, es de las románticas.
Kierk: ¿Y todo termina así? Que anticlímax, había aprendido los Técnica de los Cinco Puntos de Presión de Pai Mei para acabar contigo.
Rorschach: Yo intenté pulir mi Zui Quan, pero siempre terminaba bebiendo más de la cuenta, ¿dejarás libre a mi gato?
Kierk: Se lo devolvimos a tu ex ayer, descubrimos aquellas cintas de video que grabasteis juntos. No habías exagerado sobre ella. Por cierto, antes de separarnos, ¿lo del hermano de Batman es verdad?
Rorschach: ¿Has puesto micrófonos en mi habitación? Mierda, eres peor que un lector de blogs que nunca comenta. Sí, es cierto.
Kierk: El mundo se resquebraja, ¿quedamos el miércoles para ver el fútbol? Compartamos un poco de la felicidad de la plebe. Me lo debes.
Rorschach: Huir de mis convicciones nunca me ha resultado difícil, sobre todo cuando había mujeres de por medio. De acuerdo, ¿tregua entonces?
Kierk: Tregua.

Reptile by The Church on Grooveshark

miércoles, 20 de junio de 2012

Secuestro

Ophelia: Quiero crear un blog, como tú.
Rorschach: Mal momento has elegido, los blogs son una moda en fase terminal. Si la gente no lee, ¿para qué se va a molestar en escribir? Hazte un Twitter o sube fotos al Facebook, tendrás más notoriedad.
Ophelia: Pero hay gente que tiene muchos seguidores y visitas. Será por alguna razón.
Rorschach: Mira, hay tres tipos de blog que llegan a tener más de doscientos seguidores.
El primero es de alguien que actualiza a menudo. Simplemente eso. Da igual que sea bueno o malo. En dos años google habrá indexado suficiente mierda para que, aunque sea por error, la gente lo visite a menudo.
El segundo tiene dos vertientes: si pertenece a una mujer, da igual que nos hable de zapatos, maquillaje, o de que su vida tiene sentido gracias a la anorexia. Lo importante es que ponga fotos, y a ser posible en bikini. La sangre de sus seguidores abandonará rápidamente el cerebro y nuestra protagonista recibirá miles de mails augurándole un excelente futuro como novelista. Si es un hombre, bueno, tampoco requiere demasiado talento, poesías decadentes sobre desamor envueltas en una extrema sensibilidad. O relatos exaltados sobre sexo anal. Lobos con piel de cordero.

Y el tercer tipo es minoría, el dueño denota cierto talento residual, pero se muestra ajeno a todo. Normalmente no tiene opción de comentarios, o si lo tiene no los contesta. Tampoco le verás dejando sus palabras en otros blogs. Le encuentras de casualidad y disfrutas de su isla en silencio.
Ophelia: Son ideas muy peregrinas, no creo que el éxito sea siempre inversamente proporcional al talento. Ni que tener público te condicione tanto.
Rorschach: El público no es lo que te hace trascender. De todas formas, ¿has escrito algo ya? Si es así, léemelo.

Ophelia: Una flor destripada a solas con los dioses, labios desollados marcando a dentelladas las invisibles corrientes que conectan nuestros cuerpos. La sirena de una ambulancia jadea brevemente tras la persiana. Ángeles sin alas se mueven en silla de ruedas, con las espaldas ensangrentadas como rosas ajadas. Eres un fetichismo doloroso que camina por los tejados de mi memoria, dejando gotas de gloria, de angustia, un asesino profanando los pasillos de mi sexo, convirtiéndome en otra puta que suplica amor de rodillas. Escucho a medias como caen tus pantalones, tu sexo duro, tenso, palpitante entra en mi boca hasta que los cojones presionan contra mi barbilla. La vida antes era un sueño lúcido, donde la lavadora limpiaba casi todos los recuerdos. Ahora, aquí, con tu semen frío como el hielo deslizándose por mi cara, solo existe el ayer, ese instante reposado, como único refugio.”

Rorschach: Es deprimente. Es evidente que el hecho de canalizar un sentimiento de tristeza en algo físico, ya sea un texto o una canción, ayuda a desprendernos de ese poso propio que antes era inasible en nuestro interior. Pero ahora hay demasiada mierda pululando a nuestro alrededor, problemas reales, la situación socioeconómica de España es peligrosa, no conviene ser masoquistas. La gente necesita un escapismo alegre.
Ophelia: Quizás tengas razón, pero esa era mi idea principal, hacer un blog de canciones tristes. 
Rorschach: Hay mucho cálculo en ese tipo de canciones, creo que sería más correcto decir que algunas predisponen a la melancolía y que luego, en base a experiencias personales, te producen un sentimiento más hondo de tristeza. Canciones de desamor después de una ruptura, canciones que marcaron una época de tu vida, que sonaban en un determinado momento de soledad, de felicidad. La música es un catalizador de sensaciones, un continente en busca de contenido. Creo que esa es la razón por la cual cuando pienso en canciones tristes empiezo con alguna balada de Queen, y termino con Yann Tiersen.

Llaman a la puerta. Ophelia se esconde rápidamente. Aparecen los conejos Castañuela y Kierk.
Kierk: Hemos secuestrado a tu gato, esa gran ballena blanca peluda. Nos ha costado muchas latas de atún y nos hemos llevado algún arañazo, pero nuestra causa merece la pena. Ahora está atrapado en nuestro cubil.
Rorschach: (cara incredulidad) ¿Causa? ¿Secuestro? ¿De qué diablos estáis hablando?
Kierk: Quiero que nos devuelvas a Ophelia. Teníamos un acuerdo y lo rompiste. Ella no puede abandonar el clan ¿creías que nos habías engañado con toda esa pantomima del suicidio? Ella tiene que estar conmig… con nosotros.
Rorschach: (Momento de duda) No sé de qué estás hablando, entiendo que estés afectado por todo lo que pasó, pero está muerta y cuanto antes lo asumas antes podremos volver a la normalidad.
Kierk: ¡Mientes, maldito humano! ¡¡Si quieres guerra la tendrás, y tu gato será la primera víctima!!
Rorschach: Esta conversación no tiene sentido. Además, mi ex vendrá en dos días, ella se ocupará de vosotros.
Castañuela: ¿Tu ex? Eso es un mito, eres una virgen vestal, lo más cerca que has estado de un coño fue cuando la vecina vino a pedirte sal. Y tiene más de sesenta años.
Rorschach: Es una pena lo de la orden de alejamiento de sus nietos, estaba a punto de conquistarla. Pero Patricia existe, hay grietas en las paredes que lo atestiguan. Es alguien terrible cuando se enfada. Y es catalana. Si seguís con esta locura perderéis vuestras orejas.
Kierk: (voz temblorosa) No nos amedrentas. Resistiremos como Numancia ante Escipión. Tenemos provisiones, armas y vídeos Playboy. Ophelia es mi Helena y como Aquiles arrastraré tu cuerpo por el salón durante nueve días sino me la entregas. Tienes cuarenta y ocho horas, o hasta el siguiente post, para darnos una respuesta.
Se marchan, pero antes me entregan unas fotos de Kirk atado a una cama y de Castañuela mirándole con odio mientras sujeta unos dardos con una de sus patas.

Ophelia sale arrastrándose de debajo de la cama y se lanza llorando a los brazos de Rorschach.
Ophelia: ¡No quiero separarme de ti!, tomemos un veneno, nos darán por muertos y…
Rorschach: ¡Maldita sea! Deja de leer a Shakespeare. No eres Julieta, joder. Ni siquiera te llamas Ophelia, te llamas Arya. Que por otra parte es un nombre precioso. Esto tiene que acabar, en algún momento se les acabarán las latas de atún y esa enorme bola de grasa peluda fijara sus hambrientos ojos verdes sobre ellos, están en peligro, ¿quieres que mueran por tu culpa?
Arya: Te amo, ellos nos quieren separar. Kierk quiere casarse conmigo, por eso está haciendo todo esto…
Rorschach: Es majo el chaval ya sé que no sientes nada cuando te la mete, pero…
Arya: ¡Basta! Soy la mujer de tu vida, no hagas que me arrepienta de mi destino. Actúa como un hombre.
Rorschach: No sé si es un extraño Síndrome de Estocolmo pero cada noche me gustas más –suspiro-, pásame esa botella de vino, no pienso claramente cuando estoy sobrio y necesitamos una buena idea para salir de este embrollo...

Al Otro Lado Del Silencio by Angeles del Infierno on Grooveshark

lunes, 11 de junio de 2012

Entre bayonetas y mortajas siempre hay un destino cruel.

Ophelia

Soy una reconocida psiquiatra. Quería ser enfermera, pero mi condición de conejita solo me permitió tener éxito en la rama de la locura, al parecer los desequilibrados se sienten muy cómodos hablando conmigo. Ahora tengo la consulta privada en casa de Rorschach.

Gano bastante dinero, también hago encargos especiales. El tema de la lobotomía es algo que debería de plantearse más gente. Babeas un poco, eso es cierto, pero imagina estar el resto de tu vida disfrutando de un trabajo que nunca se hace monótono, imagina estar siempre sonriendo sin necesidad de drogas, que no te importe vivir en una condición social de postguerra.

Cuando tengo consulta con Katy siempre recuerdo la castración química de aquel individuo. Su polla era una costra sangrante, según me dijo había recurrido a cosas ilegales para saciarse, la había metido en cualquier agujero con tal de disfrutar de alguna experiencia nueva. No podía tener un animal doméstico. Tenía los ojos inyectados en semen. Estaba desesperado.

Disfrute castrándole más de lo que estoy dispuesta a admitir.

Katy: El amor es coprofagia, algo asqueroso a lo que al final te acostumbras. Un coño, sin embargo, está conectado directamente a la carne del alma.
Ophelia: ¿Has realizado algún progreso para controlar tu obsesión por el sexo?
Katy: Mi coño es un altar de sacrificios, un zombi que devora pollas, bolas chinas, puños, cualquier símbolo fálico que le introduzco, una bestia hambrienta que ladra exigiendo más y más y más, un accidente en una autopista de saliva, una cara llena de cortes buscando la belleza en un jodido orgasmo de temblores que haga del mundo algo mejor, un amante de la música, del golpeteo rítmico de unas pelotas contra mi clítoris resbaladizo.
Ophelia: ¿Crees que enterarte de que eres fruto de una violación ha provocado esa actitud ante el sexo?
Katy: No. Son esos sueños que se repiten noche tras noche. Ojos de sangre en el suelo y el gas como amante besándome. Y entonces, sin poder evitarlo, enciendo un cigarrillo. Las ventanas estallan, las paredes de deshacen como arena húmeda mientras esa llama púrpura, como una sonrisa, lo inunda todo.

Me aburre. Se perfectamente que Katy es virgen, seguramente ni siquiera recuerda sus sueños. Necesita llamar la atención, ser alguien interesante aunque solo sea para mí. O quizás es adicta a las pastillas que le he recetado y necesita mantener el suministro.

No soy feliz. Rorschach no me ama. Pero me he encaprichado, de forma irracional. No puedo evitarlo. A fin de cuentas no somos ordenadores, ni libros abrazados a bolsas de plástico… somos besos de azúcar en el suelo de un ascensor estropeado. Y ahora solo soy una mente entumecida en la comisura de su desprecio, fundida durante media hora en paraísos mal pintados, intentando llegar a su alma mientras penetra la lluvia de mi coño. Pero solo hay indiferencia, frialdad. Y no puedo evitar echarle de menos cuando está a mi lado, sentirme atraída por su rechazo. Mecer entelequias.

La sesión termina y me despido de ella con un abrazo que no acaba de entender. Cuando se ha ido cojo el bote de pastillas. Entro en su habitación. La cama, como un rizado nenúfar, suspira a mi lado.


Rorschach

Llego a casa. Me desnudo. Enciendo el ordenador. Me sirvo algo de vino barato, caliente, con algo más. Me hundo en mi mente. Hay algo cómico en esta soledad, una jaula de pusilánime en un gigantesco Show De Truman. La adolescencia dobló la esquina hace tiempo, pero la sensación sigue siendo la misma. Odio mi cuerpo y lo mutilo. La sangre salpica mi pecho dibujando flores que se retuercen, que bailan música de cañerías, meandros rojos de dolor con olor a vida. Porque la vida es dolor, mariposas con alas de bayoneta atrapadas en un corazón de granito. Heridas nuevas, cicatrices viejas, huesos de color añil buscando la reverberación al final de la botella.
Y consigo el valor para hundirme junto a Ophelia, bella como la nieve, en esas sabanas manchadas de muerte.

Siempre estaré solo.

The Show Must Go On by Queen on Grooveshark

viernes, 1 de junio de 2012

Oye, ¿Qué es peor, la ignorancia o el desinterés? Pues ni lo sé, ni me importa.

Nuestro protagonista se acerca a la habitación de los conejos. Leonard Kierkegaard, el conejo filósofo, está leyendo plácidamente “El existencialismo es un humanismo” y no le presta atención.
Rorschach: Hola… necesito hablar contigo. Es sobre Ophelia. Sé que estás enamorado de ella. Me siento como el marido de Meryl Streep en los Puentes de Madison, estoy estropeando una verdadera historia de amor con mi presencia.
Kierk: La culpa no es tuya, Ophelia es fiel a su homónima, se cree una mezcla de Bovary y Catherine, la de cumbres borrascosas. Pero aparte de la novedad en los tamaños que le hace gritar más de la cuenta en la cama, no hay nada que puedas aportarla que yo no tenga.
Rorschach: Dice que está embarazada…
Kierk: Nah, tonterías: típico Síndrome de Rapunzel, embarazo imaginario. Además, tengo tu historial médico, ¿por qué decidieron hacerte una vasectomía en aquel psiquiátrico? No importa… si estás tan preocupado solo tienes que hacer que te pille en la cama con una humana. Cuando haya descargado sus instintos asesinos con vosotros estará todo resuelto.
Rorschach: Tengo cierto aprecio a mis testículos. Incluso tienen nombre: Saturnino el izquierdo, Miguelito el derecho.
Kierk: Confiar en mí tú debes…
Rorschach: No te pongas en plan Yoda jodido conejo. Además, ¿Dónde vamos a conseguir a una mujer? Lunática está de exámenes, Laura vuelve a Londres, Eau está casada, Irene está desaparecida o quizás se ha ido de picnic con Nuria y María, Adriana no ha encontrado un billete de avión barato, La que Canta con Lobos siempre está en manifestaciones, no sé, la tal Ana Juspeczyk tiene pinta de psicópata. Terminaría cortado a cachitos dentro de una maleta. O peor, siendo devorado por las dos mientras leen en voz alta “El Perfume”

De pronto empieza a sonar la sintonía del Equipo A, el tercer conejo, nombre de batalla “Castañuela”, entra en la habitación en medio de una nube de humo. Se quita las gafas de sol y las guarda en su chaqueta de cuero de tipo duro. De una bolsa de mano saca un vestido de lunares rosa y un pintalabios.
Castañuela: Yo soy vuestro hombre...

White Rabbit by Jefferson Airplane on Grooveshark

miércoles, 30 de mayo de 2012

Desarraigo Estructural

La luz, que siempre se opone al laberinto, vuelve a ser el pretexto de la primavera para ahogarme con su extraño juego de faldas alborotadas, de sexos descubiertos. Las canciones son como surcos en tu mente que se van agrandando con las emociones de cada nueva escucha. O quizás siempre han estado ahí, y solo vas recordando en una especie de determinismo frío y vulgar.

Supongo que nadie nos enseña a besar hasta el final, hasta que el portazo marca ese momento único de soledad, de hueco herido, de gasa y bisturí fundido, donde su cara desfallece poco a poco, como el tímpano azul de Beethoven.
Es en ese perfil huérfano del tiempo donde te visto de besos, con un gesto mezcla de esplendor y derrota, mientras los ubicuos meandros del pasado, saturados de tu presencia, desbordan el presente. Y como el sonido de una teja que cae y estalla a mi lado, apareces con el rimel corriendo por tus mejillas mientras gritas que el azar, como los sentimientos, es una obra de arte que se decapita a cada instante. Y tus tacones silban la huida.

Podría confundir el hueco de tu corazón con otra cosa. Algo seco y oscuro donde introducía mis dedos, donde solo notaba la aspereza del desierto, una sequía de emociones que nos dejaba a los dos insomnes e insatisfechos.

Ophelia: No, no, no, no, no, ¡no! todo mal. Eso no se puede publicar así.
Rorschach: Joder, ¿Por qué estás tan enfadada?
Ophelia: Ya sabes el motivo. Me he leído el mail de Lunática. Te ha descubierto. Chica lista. Y luego porque dado que te pagan una miseria y que el país se va a la mierda debemos ganar dinero con el blog. Tienes que poner publicidad. Pero para ello hay que hablar de cosas alegres, nadie va a pagar por leer cosas tristes. La realidad es triste, el telediario es triste. Nos toman el pelo. No tenemos futuro. Tienes que distraerlos, como si fueras Miliki.
Rorschach: Joder, tengo una abulia psiquiátrica, mi vida es un desastre, nadie me quiere, nadie me llama.
Ophelia: Maldita sea, ya no tienes dos años, ahora tienes una familia que mantener. Y por las zanahorias sagradas que vas a estar a la altura. No he sacrificado mi himen por un vago.
Rorschach: ¿Estás embarazada? ¿Ya? Dios mío ¿seguro que son míos?
Ophelia: De trillizos. Luego te enseño la ecografía y la pones como foto del post. De primeras te he comprado un libro de chistes. Y deberías de cambiar el título del blog por “Hermosa Ophelia”
Rorschach: ¿en vez de chistes puedo poner frases de películas? “Es importante tener un trabajo que sirva para algo. Yo masturbo animales en un laboratorio de inseminación artificial” Clerks.
Ophelia: Bueno, es un comienzo. De la música me encargo yo...

Lover Why by Century on Grooveshark

lunes, 28 de mayo de 2012

Leire

Es como ser el comentarista de un partido: finges interés, pero no eres el protagonista, solo un mero vehículo de emociones, un trasbordo. No hay justicia, ni orden, el contexto es demasiado ajeno. El tiempo se yergue pero no te sientes atrapado, solo giras y giras en torno al estadio sin que nadie pueda decirte cuantas vueltas quedan, sintiendo ese ligero matiz en la base del escroto. Los demás, mientras tanto, giran lejos de ti, demasiado lejos ya para poder alcanzarles. Y el público jalea como una mentira perfecta, porque solo son viñetas, grabaciones, a veces homilías, otras gritos de unos niños extrañamente familiares. Y, sin embargo, lo que más duele son los jadeos que implosionan en forma de palabras de amor y que suelen durar tanto como una certeza.

El orgasmo es carne saturada de pensamiento. Pones la calefacción, frotas mis manos, me acaricias acercando tu cuerpo, pero no consigues que entre en calor, sigo siendo fría, fría…fría. Y me compadeces por esa extrema pobreza sin saber que ese frío del que tanto te quejas es lo único que aún sé que es mío, algo que nadie ha conseguido arrebatarme aún.

Y la ciudad amanece mientras eyaculas palabras escogidas para que mis rodillas sean esclavas del columpio de tus deseos, de ese amor perplejo de niño mimado que te hace agarrarme el pelo e imponer tu ritmo. Un teatro de lascivia, y ahí, en el interior de tus dedos, las caricias se agotan sin sonido. Y te regalo mi desnudez sin condiciones donde perder solo es un verbo, un deseo inconcluso de trascendencia.

Los gritos deshilachándose en volutas románticas no han valido de nada, solo estás jugando al escondite con mis sentimientos. Mi sexo tiene la forma de una carta de amor entreabierta y entras como un invasor analfabeto. Pero tengo tu atención y me conformo con cerrar los ojos y sentirte latiendo dentro de mí. Soy una rosa deshecha en la que te deslizas y enjuagas el alma. Hay grietas, como peonías en el muro, pero no me importa. El presente perfecto, somos el centro del mundo, disfruta de mi tejido de nácar, del terciopelo de mis besos, de mi entrega ilimitada.

Llega el final. Final. Que terrible palabra. El calambre de tu pasión, el rigor mortis. Y la delicadeza se transforma en indiferencia. Y empiezan las excusas.
Pero solo puedo prestar atención a la lluvia que empieza a sonar al otro lado de la puerta, intentando secar mis sentimientos antes de que me alcance...

Conejita Ophelia: Pero, ¿todo esto qué es, de qué cojones estás hablando, por qué no vienes a la cama?
Rorschach: Es una especie de desahogo, todavía no he conseguido acabar con mis neuronas, algo me impele a escribir.
Ophelia: Tonterías, tienes que inseminarme. Y deja de beber, que luego no se te pone dura.
Rorschach: La palabra inseminar tiene reminiscencias inquietantes...
Ophelia: Déjate de idioteces, mañana viene mi familia y son muy estrictos, no ven con buenos ojos que seas humano, espero que sepas estar a la altura y puedas convencerles hábilmente de que no nos faltaran zanahorias en el futuro.
Rorschach: Sí, sí, no te preocupes, aparte de mi altura física mi sector está en alza, la gente puede morirse de hambre, pueden atentar contra sus derechos más básicos, puede salir un… bueno, un responsable de Bankia diciendo que no piensan devolver los 19.000 millones que exigen ahora... ellos no serán capaces de reaccionar. Pero ¡cuidado! si se quedan sin internet en el móvil gritarán señalando la guillotina. Soy indispensable. Aunque hoy creo que hoy la he jodido.
Ophelia: Deja los putos discursos, hablas demasiado, ya lo decía tu ex, joder que pesado eres a veces. Y quita la puta banda sonora de Drive, odio cuando pones una canción en repeat durante horas. Creo que estás loco, menos mal que me has encontrado.
Rorschach: El amor me persigue como un consolador lubricado.
Ophelia: Acaba con el puto texto ya, ¡mañana tienes que hacer horas extra!
Rorschach: Um, bueno, podría decir que hay que tener cuidado con los sueños que luego se nos olvida despertar, o que el suicidio es la sonrisa de un ángel, o utilizar los putos puntos suspensivos. Lo cual me lleva a pensar que SIEMPRE que un final no explica nada, es falta de talento. Por lo cual, copa, copa, copa…
Ophelia: ¿Has pagado la factura de la luz, donde nos vamos de vacaciones en agosto?
Rorschach: Sacrificadme: creo que he encontrado el amor verdadero...

Siempre Me Lo Recordarás by Napoleon Solo on Grooveshark

sábado, 26 de mayo de 2012

Rorschach se enamora.

Conejita Enana parlanchina: Estoy sumamente indignada.
Rorschach: Joder, vaya novedad, antes pensaba que era algo típico catalán pero ahora medio país está así.
Conejita: El caso es que ni siquiera tengo nombre, cosa que veo inaceptable, teniendo en cuenta nuestra relación.
Rorschach: Bueno, no sé si nuestra relación es legal. Pero en cualquier caso lo del nombre es fácil: Ophelia
Ophelia: De acuerdo, vamos al meollo del asunto: quiero que firmes esto. Es un contrato, los términos te comprometen a que aparezca al menos en una tercera parte de tus post, creo que es lo mínimo dada mi importancia. Y para que veas que voy de buenas, hasta que no nos casemos no pienso pedir nada de derechos de autor.
Rorschach: Esto es una locura, no creo que la gente, la poca que me lee, entre concretamente para saber de ti. Te consideran una mera metáfora de mi frustración sexual.
Ophelia: Me ofendes, pero no importa, es lo habitual en tus relaciones, ¿eso no lo cuentas, eh? Bueno, no quiero discutir contigo, ¿soy mejor que la masturbación? ¿Mantengo en secreto esas pequeñas filias que despliegas conmigo y que esas humanas tan sobrevaloradas no te permitirían? En ese caso: me lo debes.
Rorschach: Dejando aparte que esto no sea producto del delirium tremens, creo que es bastante mezquino toda tu proposición, así no puede nacer el amor verdadero entre nosotros, y olvidas que muy en el fondo, sobre todo cuando mis gónadas han sido vaciadas convenientemente, mi felicidad se basa en esas imposturas románticas que tanto humedecen a las féminas y a ti te ponen las orejas duras y erguidas. Lo cual, pensándolo ahora, es un detalle bastante gay.
Ophelia: Soy la coneja perfecta para ti, me gusta Rocky, sé quién es Scott Summers, puedes recrearte en tu soledad cuanto quieras y luego venir a buscarme y tratarme como una puta, o recitarme a Rimbaud, todos tenemos incoherencias, no definiré las tuyas como locura. Sé que lo son, tienes un historial familiar que tiende a ello, no es culpa tuya.
Rorschach: Es tentador. El sexo es genial, nadie mueve las orejas como tú, pero, ¿no crees que sería mejor que buscase la felicidad entre humanas? No te podré presentar nunca a mis amigos, siempre viviremos escondidos.
Ophelia: Mira las ventajas, apenas tengo exigencias, es muy probable que no pueda quedarme embarazada de ti, eres el primer hombre en mi vida.
Rorschach: ¿Y ese asunto con el conejo filosofo?
Ophelia: Era una adolescente, tenía miedo de lo que sentía por ti.
Rorschach: Entonces, ¿de verdad me amas?
Ophelia: Nadie te ha amado nunca como yo.
Rorschach: Te creo, realmente soy poco exigente, un poco de BDSM, un poco de Amélie, un poco de Sergio Leone.
Ophelia: He aprendido a nadar, lucharemos contra el destino.
Rorschach: Te amo.
Ophelia: (Impostura Han Solo) Lo sé... ¿follamos?
Rorschach: Espera, voy a poner una canción.

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viernes, 27 de abril de 2012

El parlamento de Conejos.

La identidad del vecino del cuarto es revelada, se llama Rorschach, tiene problemas psiquiátricos y su medicación es totalmente incompatible con el alcohol, lo que al final le hace mejor persona y mucho más interesante que el 99% de la raza humana. Pero también tiene enemigos naturales. Todo el mundo, recordemos, tiene su némesis. Si os apasionan los comics –asumo que no, sois gente adulta con una vida real-, os serán conocidos personaje como El Doctor Muerte, Lex Luthor, Magneto, Joker, Apocalipsis, Kang, Duende Verde, Dientes De Sable. Concedo que son nombres ridículos. Más entrañables, Los Daleks o Moriarty. Pero volviendo a la realidad, a veces aparece algún capullo que siempre te lastra a un segundo puesto que te llena de bilis la garganta. A veces es un amigo, otras un hermano, o un compañero de. En cualquier caso, en esta sociedad presuntamente civilizada, suelen servir para templar nuestro carácter y nuestra retórica.

Pero divago, lo que quería decir es que Rorschach tiene como némesis al Parlamento De Conejos Parlanchines. Son gigantes, de aspecto humanoide. Ha sido una guerra larga y cruel, con bajas y cicatrices en ambos lados, pero ahora se ha establecido una especie de tregua y los tres conejos supervivientes han colonizado una de las habitaciones de la zona sur.

Conejo A: Tiene que morir, hay que llegar hasta el final, vengar a todos nuestros compañeros muertos. Miradle ahí, bebiendo, como si fuera un reto mantenerse ebrio la mayor parte del tiempo, entendiendo mal las biografías de sus escritores favoritos, corriendo alrededor de su campo de minas personal. En serio, es un acto de piedad acabar con su vida.
Conejo B: Te metes demasiado en tu personaje, eres un simple replicante con recuerdos implantados, solo somos productos de su imaginación, un deliriums tremens literario. No tiene ningún sentido que queramos formular decisiones, al final haremos lo que él nos indique. Solo existes si existe tu libertad. Prefiero observar en silencio, el quietismo, no quiero hacerle el trabajo sucio, sería ponérselo demasiado fácil.
Conejo A: No digas idioteces, ¿la sangre de tus compañeros caídos no significa nada para ti, todo lo reduces a una simple cuestión filosófica?, Esto es una guerra. O estás conmigo o contra mí, veremos donde queda tu retórica cuando termine esta tregua estúpida y acabes en el horno con una manzana en la boca.
Conejo B: Tú simbolizas su parte paranoide, mi participación es más racional. Posiblemente sea un truco, una forma de alargar el párrafo creando un conflicto, mientras piensa en segundo plano como cojones seguir.

La conejita C -podríamos llamarla de momento Inés-, observa desde lejos la conversación. A pesar de sus dientes y esas largas orejas que le llegan a la altura de las mejillas tiene la belleza de un dibujo animado. Se maquilla, usa falda y suele hacerse la encontradiza con Rorschach. Tiene sueños eróticos con él, y no le importaría traicionar a sus dos compañeros si con ello pudiera violarle repetidamente durante semanas. No le asusta el posible resultado de esa unión de especies y a despecho de la imaginería de Cronenberg, cree que sus hijos conquistarían el mundo.

Rorschach se muestra ajeno a ese drama. Tiene el aspecto de Jack Torrance delante de la pantalla. Está solo, su amigo del sur, Sansara, ha caído en combate, no está acostumbrado a ese nivel de alcoholismo. Envejecer es asumir las consecuencias de querer tocar fondo, pero no hay  manera de sublimar esa decadencia con esos conejos, inspirados en Donnie Darko, haciendo tanto ruido. Son las cuatro de la mañana. Malditos. Pero enfrentarse a sus propias criaturas tiene muchos peligros, ha visto Re-Animator, las tres partes, y sabe cómo suele terminar todo.

De pronto aparece una bandera en forma de zanahoria blanca. Los tres conejos se acercan a Rorschach.

Conejo B: Querido Shalafi, dejando aparte que no se estés cumpliendo nuestras prerrogativas, como el hecho de que traigas gente a nuestro sancta sanctórum sin consultarlo previamente, tenemos un problema añadido: ha aparecido un fantasma en la habitación contigua y nos está jodiendo.
Rorschach: Está bien, maldita sea, no hay nada peor que ser vuestro casero. Espero que no sea el fantasma de alguno de mis abuelos o, peor aún, el del psicópata que ocupo esta casa hace años.

Los cuatro llegan a la habitación. Al entrar, efectivamente, hay una mujer joven traslucida quejándose amargamente. Rorschach la pide explicaciones.

Fantasma sollozando: Soy el fantasma que representa a todas las mujeres que mueren vírgenes habiendo cumplido la mayoría de edad.
Rorschach: ¡Imposible! ¡Pensaba que el himen era un mito en España desde hace décadas!
Fantasma: Desgraciadamente se dan casos: traumas, religión, estupidez. Sea cual sea el problema, el himen nos impide salir del purgatorio, es una especie de ancla en este plano astral. Hemos pedido ayuda a los eternos, pero suelen ser impotentes o sus filias no incluyen penetración, solo coprofagia y su propia sodomización con objetos punzantes. Pero por fin te hemos encontrado, tu pene es como el campanario de Regreso al futuro, una especie de catalizador, de punto de energía que existe en todo el multiverso capaz de follar con fantasmas y creaciones incorpóreas de tu mente.
Rorschach: Joder, mi suerte está cambiando. ¡Y ni siquiera será necesario utilizar condón!

En ese momento la conejita Inés, provista de un bagaje de información que incluye las películas de Los Cazafantasmas y El Exorcista, en un acto irreflexivo de furia y celos empieza a arrojarle cocteles molotov de agua bendita y shuriken de ostias sagradas. Hay una confusión en su ideario, pero el fantasma desaparece quitando a Rorschach la oportunidad de tener sexo por primera vez este año.

Antes de que Rorschach empiece a maldecir y amenazar con racionar las zanahorias con forma de pene, vuelven los problemas. Desde la habitación de la zona sudeste una expedición de ardillas zombies se acerca al salón. Es una colonia bastante peligrosa, solo necesitan morder a su víctima o arrojarse como kamikazes japoneses para propagar su enfermedad zombi por el mundo. Se necesita un héroe con el poster de Ash y su sierra mecánica en la pared, alguien que no le importe sacrificar su existencia para parar esa pandemia letal, alguien que quiera dar un poco de tiempo y esperanza a la humanidad. Naturalmente Rorschach está deseando que se larguen y acaben con todo de una vez, pero las putas ardillas mutantes siguen sin querer salir a la calle, se quedan en su habitación viendo la televisión y comiendo pistachos.

Al final, en un acto de paz y fraternidad, deciden aprovechar la noche y ver una película en el salón todos juntos. Hay una breve discusión pero al final se deciden por fragmentos de Fight club, concretamente todas las escenas donde aparece Marla. Luego Tarantino domina la pantalla con un duelo de katanas y el entrenamiento de Pai Mei. Todos beben y beben, parecen una familia disfuncional pero feliz. Rorschach, cometiendo un exceso, pone el final de The Empire Strikes Back, pero nadie se queja. En un momento dado suena la banda sonora de Drive y, después de un baile muy sensual, el fantasma y el conejo filósofo se van juntos a una habitación. El conejo violento y las ardillas mutantes deciden ver la última de Rambo, con esa empatía que nace de las ansias de apocalipsis.

A nuestro querido protagonista, Inés le resulta cada vez más atractiva, quizás sea por culpa de la droga que la susodicha le ha echado en la bebida. Recordad: una hembra enamorada es uno de los seres más peligrosos, sin contar a dioses judeocristianos, de toda la existencia/literatura. Al final acaban en la cama, todo resulta muy bonito, sórdido, mágico, surrealista, y genuinamente enfermizo, culminando en un orgasmo particularmente intenso.

Y Rorschach, a pesar de todo su poder de cronista demiurgo, no puede evitar pensar, mientras acaricia esas enormes orejas, que el amor se presenta muchas veces con la forma más extraña y perfecta a la vez. Y por primera vez en mucho tiempo, sonríe.

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viernes, 24 de febrero de 2012

El corazón a partir de los treinta es un condón usado. No te dejes engañar.

Todos los dolores son producto de la incompetencia, me duele la polla porque no sé masturbarme, me duele la cabeza porque no sé beber, me duele el corazón porque no sé amar como ellas necesitan. El dolor es un aguijón, salgo al exterior, a ese parque del extrarradio lleno de árboles y mierda. Y conejos enanos. Tenemos una invasión, una plaga. Alguien abandonó una pareja el año pasado. Ahora son miles, de todo tipo y tamaño, reproduciéndose como gremlins bajo el agua. Se han comido el césped de medio parque. En el fondo los entiendo, ellos solo quieren follar y comer. Pero el ayuntamiento los ha convertido en el enemigo, intenta aniquilarlos con trampas, con veneno, no les importa sus necesidades. Bella metáfora de otro contexto.

El caso que estoy hablando solo, rascándome los cojones, aterido de frio, pensando en trabajos de mierda, como ser mamporrero en una fábrica de condones. Me sube de pronto una arcada y empiezo a vomitar. Cuando termino me quedo mirando este cuadro de suciedad espiritual a las puertas del edén. Joder.

De pronto escucho una voz a mi lado
Voz de pito desconocida: Muerte y transfiguración.
Pego un respingo: es un puto conejo enano parlanchín.
Rorschach: ¿Qué coño significa eso?
Puto conejo blanco enano parlanchín: Dios y tú no habéis apostado al mismo caballo.
Mierda, una cosa es volverme loco y otra lecciones zen de madrugada.
Rorschach: Yo también tengo frases de mierda, Dylan Thomas diciendo en su lecho de muerte “He bebido dieciocho vasos de Whisky, creo que es todo un record
Conejo: Es un fraude, la tenías apuntada y la metes en estos diálogos febriles sin venir a cuento porque crees que queda bien, pero solo te muestra como un vago que jode la continuidad del diálogo.
Rorschach: Joder, nadie me paga por esto, tengo derecho a ciertos atajos.
Conejo: La verdad, te imaginaba más alto. ¿Sabes que es posible que Bukowski sufriera una lesión cerebral cuando estuvo a punto de morir por aquella ulcera sangrante?
Rorschach: Si, y también sé que siguió escribiendo otros treinta y cinco años. La potencialidad del ser humano es asombrosa. La gente común se vuelve común por la simple vulgar supervivencia del día a día. Pero intenta joder a tu propio cerebro a la vez que escribes, lees, o lo utilizas realmente en esos pocos trabajos no manuales que lo requieren. Se convertirá en algo diferente, pero lo conservarás útil hasta el final.
Conejo: Mierda, eres de los que no ve la televisión ¿verdad?
Rorschach: No me gusta que me llamen subnormal en voz alta, que vuelquen su política de miedo sobre mí con todas esas noticias inútiles, sesgadas, mal formuladas, mezcladas con catástrofes, accidentes, Urdangarines, ¿a mí que cojones me importa todo eso? Y luego los deportes. Futbol. Héroes nacionales. Los mataría a todos.
Conejo: Sois una raza de zombies.
Rorschach: En algún momento la clase baja amputada de la política social aprenderá a construir bombas atómicas en sus sótanos malolientes. Y cuando todo estalle, esos pretenciosos tacones, esas campanas de muchedumbre que eligieron no usar mi polla como badajo, se arrepentirán.
Conejo: Destilas misoginia. Los borrachos sois malos amantes, solo rendís pleitesía a vuestra amiga la botella. Pero al menos adoráis lo sucio, os causa diarrea las historias de felicidad y los corazones sobrevolando la pantalla, las frases hechas de lugares comunes del puto poeta burgués hablando de metafísica mientras su mama le hace la cama. Sois viles pero reales, sabéis que es comer un coño, sabéis que es sodomizar a una borracha. El hambre. El dolor. El fracaso.
Rorschach: En realidad el fracaso es infinito, porque es infinitamente divisible, cosa que no sucede con el éxito. El escritor no inventa, habla de cosas que sabe sin saber, como un flâneur solitario entre la multitud, espectador ocioso, apasionado pero a la vez indiferente, alienado, un paseante filosófico.
Conejo: ¿De qué cojones estás hablando?
Rorschach: Hablo de lo que significa escribir. Aunque puede que hable más bien de ella. A veces, durante la convivencia, me decía Te echo de menos mirándome fijamente a los ojos. Siempre me acostaba mucho más tarde ella, pero no importaba porque tenía el sueño muy profundo y nunca la despertaba. Sin embargo si me acercaba a su rostro y producía un leve sonido con los labios, como un beso apagado, se incorporaba inmediatamente, me besaba con los ojos cerrados y volvía a dormirse. Para suavizar el párrafo añadiré que siempre tenía que dar cuatro o cinco embestidas especialmente brutales para conseguir que gimiera.
Conejo: Vigila tu soledad, este trepanando eso que llamas talento. Aunque desde aquí solo parece pus con nombre de puta. El amor es otra forma de prejuicio.
Rorschach: Las personas son como los libros, mayormente una enorme pérdida de tiempo decepcionante. Pero hay otros, muy bien escondidos entre la masa, que son armas de destrucción masiva, orgasmos mentales. Y cuando lees la biografía del autor en que se le tacha con rigor de misógino, de ser un hijo de puta, da igual, la redención nace de la sublimación. Y sus libros son reliquias de santos incorruptos al alcance de todos, y sin embargo, tan lejos, tan lejos, tan lejos, tan lejos…la noche arde, observa esas estrellas de larga punta. Me recuerdan a mi vecina, mi particular pájaro azul, mirando siempre por la ventana, día tras día, tras día, tras día. Como un algo eterno carente de interés.
Conejo: Desvarías, y no es simplemente el delirium tremens habitual producido por las benzodiacepinas…

Se escuchan gritos de fondo, una violación, el amor haciendo un alto en su camino. El conejo se distrae y aprovecho para cogerle del cuello y partírselo. He declarado una guerra que no puedo ganar, pero la vida se compone de pequeños actos irreflexivos de terribles consecuencias a pagar en cómodos plazos.
El resto de conejos, acostumbrado a ese tipo de agresiones, llama a la infantería y empiezo a recibir una lluvia de piedras, jeringuillas usadas, trozos de camisa de fuerza y comprensas. Atacan por todos lados, muerden mis pantorrillas y casi consiguen hacerme caer. Pero de alguna forma resisto, sé que aún no ha llegado mi momento, he comprado de oferta varias botellas de vino y debo terminármelas. Tengo un destino. Una meta. Consigo escapar, aunque sé que nunca podré volver allí. Otra zona vetada. Malditos conejos enanos parlanchines.

Llego a casa. Pongo algo de música al azar. Suena esa canción. Me recuerda a ti. Me apena que creas que soy un animal sin sentimientos, una inanidad sin planes de futuro, alguien que muere lentamente por la falta de ejercicio en los rocos de la vida. Me conoces tan bien. Pero tengo fetiches. No hablo de dedos, ojos agujereados por un lápiz, tu sonrosado clítoris ablacionado, o tu larga melena con trozos de hueso y masa encefálica todavía adheridos a ella. No. Hablo de cosas normales, como entradas de cine, fotos, cartas, todas quemadas y reducidas a cenizas que conservo, con cierta ternura, en un dedal. Pienso en ti, en esa extraña combinación de lo mejor y lo peor, de lo mágico y lo terrible. Te mantengo un momento en mi memoria antes de intentar una reverencia que se trasforma en traspiés. Me quedo en el suelo. No es un mal lugar para dormir la borrachera y para perder un beso silencioso envuelto en su ligera erección

Estabas loca…y casi conseguiste volverme loco a mí también…suerte con el siguiente…y con el siguiente…y con el siguiente…

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