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miércoles, 4 de abril de 2012

Auto de fe

Bienvenidos a mi mente, soy Rorschach el Insaciable, el hombre de la Palabra Sucia y Dura. Siempre hay una canción repitiéndose una, y otra, y otra vez aquí dentro. Quizá esta sea mí última noche, o quizás la tuya, o la nuestra, aunque eso dependa más de ti que de mí. Ya he hecho los preparativos, he salido a raptar dos botellas de vino bajo la lluvia. Porque soledad es añoranza, ¿sientes ese cosquilleo bajo tu piel? Es mi necesidad de penetrarte, es mi ego disolviéndose cuando te llamo, es mi mano recitando una oración mientras acaricio mi memoria llena de ti. Nada tiene sentido si no podemos palpitar juntos.

Hay momentos, en medio de la locura, de la tragedia, en los que escapa de mi garganta una risa fúnebre, fría, ajena. La gente me mira de soslayo, se aparta silenciosamente, como si mi presunta locura fuera contagiosa. A veces pienso que solo es un grito de victoria mal entendido, como entrar en un bar justo cuando suenan The Doors, pedir una copa y luego, con paso tranquilo, ir al baño a vomitar. Ya no soy joven, no me queda tiempo para equivocarme, pero de madrugada, cuando estas paredes con idearios de escombros me escupen vulgaridad, siento su reverberación y, mientras la música se ralentiza y acelera a la vez, sonrío.

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La revolución no es un botellón concertado en las redes sociales mientras compartes vídeos, tampoco es dejar de trabajar un día mientras los sindicatos validan sus presupuestos. Pero entiendo a esos idealistas que se dan golpes de pecho, porque esa especie de fe ideológica les ayuda a superar el hecho de vivir en un país donde la esperanza de cambio ha desertado, donde es imposible hacer absolutamente nada para cambiar ese hecho. Es jodido ver cómo venden nuestro futuro, nuestros derechos sociales, y encima nos mienten, se ríen de nosotros. Pero nos dejan bailar, nos dejan hacer el ridículo un poco, que nos agotemos –poco cuesta- mientras señalan con condescendencia su siguiente movimiento. Antes de compraros una camisa de Che Guevara, leed alguna biografía objetiva "Something is rotten in…” No es decadencia o quietismo, es cuestionarse el porqué de tus acciones, si realmente buscáis algún tipo de ruptura o solo pequeñas píldoras de activismo que os quiten la ansiedad. Mirad a Grecia. Leed algún foro de economía. Observad lo que está sucediendo con Internet. ¿Qué ha pasado con el 15M? Salid del país o formad un partido político, pero dejad de bailar con una sonrisa de complacencia. Por favor.

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Flotamos lejos de toda posibilidad. Vida ectópica. Frio. Emblemas de vaho. Todo el mundo ama su celda llena de publicidad. Estamos sin Ser. Buscamos la fusión de almas practicando la soldadura. La lluvia sigue cayendo afuera, como una limosna, en una danza existencial delicada y ajena. Suena un tractor en la loma sur del cementerio, alguien enciende un fosforo y la luna, deslizándose en su lago de nubes, se vuelve verde absenta. Inconsistencia de imágenes. Como ahogarte en el pantano de colores de tu televisor, urdiendo planes flatulentos que se agotan antes siquiera de volver a la cama. Cuerpos, (en)seres sin amor, diluyéndose sin misterio.

No me quitéis la botella, es mi única amiga. Os juro que leo a Kant, aunque me veáis coger el libro al revés. “Necesitamos un mundo donde la gente se ame realmente”, te digo sirviéndome en tu plato. Tus cubiertos de empatía diseccionan mi pene –metáfora- mientras miras hacia otro lado. Tropiezo con tu aliento de mármol y me echo a llorar. Alguien se queja de que rompo el ambiente. Me echan a la calle. Nadie se ha fijado en mis zapatos nuevos.

Pinchazos azules en el bulevar muerto, mujeres de primavera y cuerpos cimbreantes componen la escena. Prefiero la muñeca hinchable y mis ojos reventados resbalando por la pared mientras la noche, ese oscuro animal hambriento, trepa hacia mí. La náusea es irremediable, otra etapa más del horror. Y, aunque mi corazón está totalmente seco, el mar sigue gritando como un animal herido. Nunca consigo que el corte sea perfecto. Las venas estallan y brotan enjambres de gusanos brillantes bajo la luna, horribles, voraces. Dejan mi cuerpo vacío, como un puente roto y acartonado lleno de emociones escarificadas. Y aun así escuchas mis palabras, con esa mirada de orgasmo flotando entre nosotros. Siento que te conozco y, aun así, que nunca te conoceré.

La naturaleza sigue dictando órdenes mientras tus manos dibujan un espacio invisible donde te siento a la vez próxima e inaccesible. “Sí, claro que te quiero, ¿Cómo puedes dudarlo?” proclamas. Tus sentimientos son sutiles dédalos sin salida donde el Minotauro es tu voluntad desnuda, un arabesco trenzado con olas de mar.

El hombre sin parpados me señala con su dedo trémulo mientras borra las marcas de tiza del suelo. Le ignoro. A veces necesitamos algo en nuestro interior que se ría de los imponderables, que nos permita sobrevivir una noche más. Será un bonito accidente, como sucede con las veleidades que tienen forma de mujer, pero no importa. Y en un eterno retorno digno de Lynch, aprieto el acelerador y sonrío.

Why Can't I Fall In Love - IVAN NEVILLE by Various Artists on Grooveshark

viernes, 24 de febrero de 2012

El corazón a partir de los treinta es un condón usado. No te dejes engañar.

Todos los dolores son producto de la incompetencia, me duele la polla porque no sé masturbarme, me duele la cabeza porque no sé beber, me duele el corazón porque no sé amar como ellas necesitan. El dolor es un aguijón, salgo al exterior, a ese parque del extrarradio lleno de árboles y mierda. Y conejos enanos. Tenemos una invasión, una plaga. Alguien abandonó una pareja el año pasado. Ahora son miles, de todo tipo y tamaño, reproduciéndose como gremlins bajo el agua. Se han comido el césped de medio parque. En el fondo los entiendo, ellos solo quieren follar y comer. Pero el ayuntamiento los ha convertido en el enemigo, intenta aniquilarlos con trampas, con veneno, no les importa sus necesidades. Bella metáfora de otro contexto.

El caso que estoy hablando solo, rascándome los cojones, aterido de frio, pensando en trabajos de mierda, como ser mamporrero en una fábrica de condones. Me sube de pronto una arcada y empiezo a vomitar. Cuando termino me quedo mirando este cuadro de suciedad espiritual a las puertas del edén. Joder.

De pronto escucho una voz a mi lado
Voz de pito desconocida: Muerte y transfiguración.
Pego un respingo: es un puto conejo enano parlanchín.
Rorschach: ¿Qué coño significa eso?
Puto conejo blanco enano parlanchín: Dios y tú no habéis apostado al mismo caballo.
Mierda, una cosa es volverme loco y otra lecciones zen de madrugada.
Rorschach: Yo también tengo frases de mierda, Dylan Thomas diciendo en su lecho de muerte “He bebido dieciocho vasos de Whisky, creo que es todo un record
Conejo: Es un fraude, la tenías apuntada y la metes en estos diálogos febriles sin venir a cuento porque crees que queda bien, pero solo te muestra como un vago que jode la continuidad del diálogo.
Rorschach: Joder, nadie me paga por esto, tengo derecho a ciertos atajos.
Conejo: La verdad, te imaginaba más alto. ¿Sabes que es posible que Bukowski sufriera una lesión cerebral cuando estuvo a punto de morir por aquella ulcera sangrante?
Rorschach: Si, y también sé que siguió escribiendo otros treinta y cinco años. La potencialidad del ser humano es asombrosa. La gente común se vuelve común por la simple vulgar supervivencia del día a día. Pero intenta joder a tu propio cerebro a la vez que escribes, lees, o lo utilizas realmente en esos pocos trabajos no manuales que lo requieren. Se convertirá en algo diferente, pero lo conservarás útil hasta el final.
Conejo: Mierda, eres de los que no ve la televisión ¿verdad?
Rorschach: No me gusta que me llamen subnormal en voz alta, que vuelquen su política de miedo sobre mí con todas esas noticias inútiles, sesgadas, mal formuladas, mezcladas con catástrofes, accidentes, Urdangarines, ¿a mí que cojones me importa todo eso? Y luego los deportes. Futbol. Héroes nacionales. Los mataría a todos.
Conejo: Sois una raza de zombies.
Rorschach: En algún momento la clase baja amputada de la política social aprenderá a construir bombas atómicas en sus sótanos malolientes. Y cuando todo estalle, esos pretenciosos tacones, esas campanas de muchedumbre que eligieron no usar mi polla como badajo, se arrepentirán.
Conejo: Destilas misoginia. Los borrachos sois malos amantes, solo rendís pleitesía a vuestra amiga la botella. Pero al menos adoráis lo sucio, os causa diarrea las historias de felicidad y los corazones sobrevolando la pantalla, las frases hechas de lugares comunes del puto poeta burgués hablando de metafísica mientras su mama le hace la cama. Sois viles pero reales, sabéis que es comer un coño, sabéis que es sodomizar a una borracha. El hambre. El dolor. El fracaso.
Rorschach: En realidad el fracaso es infinito, porque es infinitamente divisible, cosa que no sucede con el éxito. El escritor no inventa, habla de cosas que sabe sin saber, como un flâneur solitario entre la multitud, espectador ocioso, apasionado pero a la vez indiferente, alienado, un paseante filosófico.
Conejo: ¿De qué cojones estás hablando?
Rorschach: Hablo de lo que significa escribir. Aunque puede que hable más bien de ella. A veces, durante la convivencia, me decía Te echo de menos mirándome fijamente a los ojos. Siempre me acostaba mucho más tarde ella, pero no importaba porque tenía el sueño muy profundo y nunca la despertaba. Sin embargo si me acercaba a su rostro y producía un leve sonido con los labios, como un beso apagado, se incorporaba inmediatamente, me besaba con los ojos cerrados y volvía a dormirse. Para suavizar el párrafo añadiré que siempre tenía que dar cuatro o cinco embestidas especialmente brutales para conseguir que gimiera.
Conejo: Vigila tu soledad, este trepanando eso que llamas talento. Aunque desde aquí solo parece pus con nombre de puta. El amor es otra forma de prejuicio.
Rorschach: Las personas son como los libros, mayormente una enorme pérdida de tiempo decepcionante. Pero hay otros, muy bien escondidos entre la masa, que son armas de destrucción masiva, orgasmos mentales. Y cuando lees la biografía del autor en que se le tacha con rigor de misógino, de ser un hijo de puta, da igual, la redención nace de la sublimación. Y sus libros son reliquias de santos incorruptos al alcance de todos, y sin embargo, tan lejos, tan lejos, tan lejos, tan lejos…la noche arde, observa esas estrellas de larga punta. Me recuerdan a mi vecina, mi particular pájaro azul, mirando siempre por la ventana, día tras día, tras día, tras día. Como un algo eterno carente de interés.
Conejo: Desvarías, y no es simplemente el delirium tremens habitual producido por las benzodiacepinas…

Se escuchan gritos de fondo, una violación, el amor haciendo un alto en su camino. El conejo se distrae y aprovecho para cogerle del cuello y partírselo. He declarado una guerra que no puedo ganar, pero la vida se compone de pequeños actos irreflexivos de terribles consecuencias a pagar en cómodos plazos.
El resto de conejos, acostumbrado a ese tipo de agresiones, llama a la infantería y empiezo a recibir una lluvia de piedras, jeringuillas usadas, trozos de camisa de fuerza y comprensas. Atacan por todos lados, muerden mis pantorrillas y casi consiguen hacerme caer. Pero de alguna forma resisto, sé que aún no ha llegado mi momento, he comprado de oferta varias botellas de vino y debo terminármelas. Tengo un destino. Una meta. Consigo escapar, aunque sé que nunca podré volver allí. Otra zona vetada. Malditos conejos enanos parlanchines.

Llego a casa. Pongo algo de música al azar. Suena esa canción. Me recuerda a ti. Me apena que creas que soy un animal sin sentimientos, una inanidad sin planes de futuro, alguien que muere lentamente por la falta de ejercicio en los rocos de la vida. Me conoces tan bien. Pero tengo fetiches. No hablo de dedos, ojos agujereados por un lápiz, tu sonrosado clítoris ablacionado, o tu larga melena con trozos de hueso y masa encefálica todavía adheridos a ella. No. Hablo de cosas normales, como entradas de cine, fotos, cartas, todas quemadas y reducidas a cenizas que conservo, con cierta ternura, en un dedal. Pienso en ti, en esa extraña combinación de lo mejor y lo peor, de lo mágico y lo terrible. Te mantengo un momento en mi memoria antes de intentar una reverencia que se trasforma en traspiés. Me quedo en el suelo. No es un mal lugar para dormir la borrachera y para perder un beso silencioso envuelto en su ligera erección

Estabas loca…y casi conseguiste volverme loco a mí también…suerte con el siguiente…y con el siguiente…y con el siguiente…

Hell by Disturbed on Grooveshark