lunes, 9 de enero de 2012

Me hago solos en tu honor y no siento nada.

Hay algo pudriéndose en mi cabeza, un zumbido inmisericorde. Es una resaca de las jodidas, de las que abren los diques de la depresión, es ahora cuando más nostalgia siento de compañía femenina. Pero en vez de eso solo tengo soledad. Y resentimiento. No busco salvación en la poesía, soy un monstruo sin dignidad, me dejo llevar por el asco hurgando en la basura. Es eso o la navaja.

Enciendo el ordenador e introduzco la película que he comprado por internet. Material ilegal, material que conlleva denuncias y condena social. Material que viola las filias normales y va más allá. Un suicidio de la sensibilidad orquestada a golpe de cadera y ultraviolencia. No soy nuevo en esto, naturalmente, he sido coleccionista durante años del hardcore alemán más brutal, también de las tristes depravaciones japonesas con jovencitas. Pero esto es diferente, esta película supone el cenit, la degradación del espectador cómplice, el no retorno. Estoy tan excitado como un chaval de catorce años ante su primer coño.

Me bajo los pantalones y me pongo a ello. Todo comienza. Es mejor de lo que esperaba, hay muchos gritos desde el principio. Ralentizo mi mano, no quiero acabar demasiado pronto.

Recuerdo a esa chica de la Fnac del viernes, hablando de poesía  y de libros. No sé si estaba flirteando, soy un zoquete para las señales femeninas. Debería de haberle dado mi número de teléfono para tenerlo claro. El rechazo digo. La no intencionalidad. Lo peor de la vida son las incógnitas, el conocimiento no te hace más feliz, pero si tiendes a vivir en el pasado ayuda un poco. Le di la dirección del blog sin decirle que era mío. Torpezas concatenadas.

La película manda. Salen más secundarios, animales incluso. El campo. Bajo un poco más el volumen, mi polla no tiene dudas, pero mi mente todavía está intentando procesar la información, saturada por las imágenes. Tantas posibilidades en cuerpos tan limitados. Hay cosas que no sabía que podían hacerse, creo que eso deja secuelas, esa chica no podrá volver a tener sexo normal en su vida. Me doy cuenta que yo tampoco, llevo ya demasiado tiempo en soledad con esta depravación haciéndose un hueco en mi neurastenia. El sexo normal me aburre, la imagen de una mujer empapando mis sábanas con sus flujos me resulta aburrida, vulgar incluso, no me provoca ni una débil palpitación. Estoy acostumbrado a las atrocidades, a la cosificación, dentro de poco mi única vida sexual dependerá de prostitutas transexuales o del turismo sexual.

Pero necesito huir de esta soledad, necesito desconectar de alguna manera, necesito dar un sentido a algo. Me doy asco, pero como el alacrán que odia su alacranidad pero la necesita para acabar consigo mismo, debo utilizar el asco para eyacular asco, para sobrevivir un días más. Para levantarme, ducharme, vestirme, comer, lavarme los dientes, trabajar. Eludiendo el poco sentido de todo esto. El poco no: la absoluta falta de sentido.

Hay un cambio de escenario, carnicería, cadenas, argollas, fustas, el rollo snuff movie tiende al infinito. Y esa chica es menor y no parece que haya firmado ningún contrato, simplemente esta aterrorizada. Y esa sangre es real. Mierda, me podrían detener por eso. Sigo moviendo frenéticamente la mano.

Ahora se suceden escenas de temática transexual fetichista. Dejan a alguien moribundo en un rincón ahogándose en su vomito después de una larguísima escena de garganta profunda. No consigo correrme. La resaca se transforma en migraña, debería de salir de esta habitación. Pero ahora lo irreal es lo otro, lo que está afuera. Me empiezo a asustar, hay demasiado material homosexual implícito y es ahí donde mi polla no flaquea, donde tengo que reducir mi ímpetu. Justo cuando empiezo a creer que soy gay aparece una nínfula con coletas y dos enormes perros centuplicando mi excitación. De acuerdo, no hay problema, solo estoy terriblemente enfermo.

Hay demasiados preliminares con los perros, pero quiero ver la escena entera. Descanso un poco. No voy a ir a trabajar. No quiero ver a nadie, no quiero permanecer, solo quiero desasirme de mí mismo. Algo tintinea al lado de mi pie. Una puta botella de vino blanco. Me agacho y bebo un trago justo cuando una de las nínfulas es sodomizada. Bien. Algo de sincronismo. La película manda.

Dejando aparte el sexo, la relación se mantiene como una forma de masturbación ególatra. Uno se refleja en los ojos de la otra persona, existe en ese reflejo, en la réplica, en sus palabras que te definen aunque sean insultos. Te aíslas en esa isla sin soledad sintiendo que existes porque alguien te personaliza dentro de la masa pronunciando tu nombre con cariño. Esa es la sensación que al final se echa de menos, no irse a Londres, no es Gary Cooper haciendo lo correcto, no es una letra de Extremoduro. El virus del romanticismo es el que se encarga de dar fecha de caducidad a este espejismo sutil.

Sigo masturbándome pero ahora tengo miedo a correrme, las escenas son cada vez más violentas y el orgasmo marcará mi próxima filia sexual. La película está dividida de forma episódica y aunque al principio no encontraba el nexo, parece que es el viaje delirante de una de las protagonistas, la única que va sobreviviendo a cada escena. En las primeras secuencias era una niña, y ahora ya es toda una mujer que mira a la cámara con unos ojos verdes eternos y desafiantes. Hay una sensación Proustiana de recreación de un puzzle que luego te dará una imagen totalmente diferente a la suma de sus piezas. Le he quitado totalmente el sonido, pero tiene subtítulos y no puedo evitar leer su nombre alguna vez. Es el nombre que odio y que se repite en mi entorno continuamente, otra prueba de determinismo. Hay mujeres que deberían de presentarse con ese nombre. “Hola soy (…) y vengo a joderte la vida” y tú, antes de terminar la frase, ya estarías asumiendo el sufrimiento de los próximos seis meses. O lo que durase.

La migraña está alcanzando cotas desconocidas de dolor, cada vez me cuesta más concentrarme en las imágenes. El vino blanco ya solo es un recuerdo y una nausea sube y baja por mi garganta. No puedo moverme, estoy atrapado delante del ordenador, en esta habitación a oscuras. Quiero salir, pero la película manda. El teléfono no para de sonar. Seguramente del trabajo. Un retazo en mi memoria me avisa de que hace meses que me despidieron. Pero lo ignoro. Estoy seguro de que son ellos, a pesar de ese desconchón en la pared que hice cuando lance el móvil contra la pared y lo destrocé. La película manda. Ahora la protagonista, frisando los treinta, está siendo violada violentamente mientras una cola de hombres de enormes falos espera su turno. Ella ríe, llora, gime. Mi pene está en carne viva, como su vulva, en algún momento he debido de eyacular sangre, pero no paro, ¿Cuánto tiempo llevo aquí?

Recuerdo la última vez que fui feliz, estaba en Santiago de Compostela, por la noche de fiesta, habíamos comprado un gramo, en el coche sonaba Radiohead, el álbum de siempre. La noche se abría de piernas para nosotros, me sentía joven, trabajo, planes, una casa. Solo quería divertirme, la risa estallaba en mi cara sin excusas. Íbamos con Manolo, nos reíamos de sus historias de drogas, justificando su uso en su misma existencia natural. Fuimos a un prostíbulo, cambiamos drogas por cuerpos. De pronto, serían las tres de la mañana, me sentí terriblemente solo. Llamé a esa chica. Ella me cogió el teléfono. Llevábamos cuatro años sin hablar. Y me sonrió con su voz. No necesitaba más. Quizá debí coger el coche en ese momento, hacer un viaje de seis horas y meterme en su cama. Y decirle que no, que todo era mentira, que lo empezaba a sospechar, que me salvara, sobre todo de mí mismo. Pero no hice nada. No sucedió nada. Madrid siguió sin banda sonora y después de dos silencios colgué.

Siento como si la habitación palpitase, es algo extraño, como si me rodease un dolor ajeno, difuminado. Pero la sed es auténtica, propia, una sed horrible de desierto. No puedo moverme, la película manda. Esta escena me suena, ¿ha vuelto a empezar? Unos enanos deformes están follándose a la protagonista, ahora embarazada. ¿Quién será el padre? Cada vez está más avejentada, ¿Cuánto tiempo llevo encerrado aquí?  Parece su biografía. Rompe aguas pero la escena continua. Una voz en off subtitulada reflexiona sobre la crucifixión del tiempo. La horrible sensación de no haber aprovechado tu vida cuando, ya mayor, no te quedan esperanzas, solo recuerdos. Alguien replica que siempre sentiremos eso, que cualquier decisión es una limitación en sí misma, que son crisis existenciales irremisibles. El niño recién nacido cae en un charco de semen, sangre y vísceras. Al final la locura es no saber, no arriesgarte, no haberte declarado, no agotar las cosas hasta el final, no dejarte llevar alguna vez por los impulsos. Ella siempre lo hacía, victima implacable de sus caprichos egoístas, pero vivir es sufrir, ¿Qué importaban los demás, quemándose lentamente en su intensidad?

Llega el final de la película, como un déjà vu. Estoy deshidratado, tiritando, el olor a vómito y suciedad noquea la atmosfera. No importa, la película manda.
Ahí está el cuerpo de ella, en la cama, sola. ¿Qué debe sentir ahora, cree que su vida ha merecido la pena, cree que el simple ejercicio del placer da sentido a algo? Sabe que se muere, como el protagonista de Muerte en Venecia.  Sigue siendo hermosa -las cicatrices pueden ser hermosas-, nada ha conseguido mancillarla. Suena la música perfecta, como un poema de Poe.

Me colapsa la tristeza, el tiempo pierde continuidad y se resume en su imagen congelada en la pantalla. Pero ya es demasiado tarde para la reconciliación, el asco sigue dentro de mí.

Aparecen los créditos y, casi como un acto de misericordia, el fundido en negro de mi muerte.

A Real Hero by College feat Electric Youth on Grooveshark

viernes, 6 de enero de 2012

En 1969 dejé las mujeres y la bebida. Fueron los peores veinte minutos de mi vida.

El primer párrafo siempre es difícil. Sobre todo cuando solo queda vino blanco y no sé cómo reciclar mis desechos mentales sin que nos resulte aburrido a todos. Es una noche sin regalos, con el insomnio en las cuencas de los ojos. Y es un post importante, el número doscientos. Pero siempre tardo demasiado, repasando, intentando no repetir las palabras... Sería un traductor horrible, siempre buscando sinónimos, impidiendo que el escritor use el cebo de la repetición para llamar la atención sobre algo. Siempre borrando, dos mil palabras se transforman en la mitad. La mitad en la mitad. Como si así pudiera perdonar la mediocridad haciéndola más breve, como notas a pie de página que no se responsabilizan de lo de arriba. Y luego el problema con las comas, con el “yo” que detesto, con los adverbios en las conversaciones. Supongo que cada uno tiene sus manías, pero la sensación final es de cierta culpabilidad por violar a la espontaneidad con tanta alevosía. 

Podría hablar de la cabalgata de reyes, de ciertas mujeres que solo funcionan como posibilidad. Pero al final acabaría hablando de soledad. La soledad es el olvido del tiempo, un Día de la Marmota al revés, la sensación de que estar vivo es el precio de algo que nunca quisiste comprar. Intentar atravesar la fría y dura costra mental para solo encontrarte el vacío de un zombi obsesionado con idioteces. Ni siquiera la tregua de ilusión que supone un billete de lotería –que incluso premiado no cambiaría lo esencial- puede provocar algo de cadencia al golpeteo de estos dedos agarrotados sobre el teclado.

Pensaba en Henry Darger, escribiendo un libro de más de quince mil páginas durante treinta años. Solo, aislado, yendo a la iglesia cinco veces al día. También era ilustrador, acuarelas de niñas con pene siendo torturadas por soldados complementaban su inmenso libro. Un libro con dos finales. Lo del pene en niñas no se lo toméis a mal, era virgen, no había visto a ninguna mujer desnuda. Obsesivo religioso. Y basurero. Creo que se llama arte marginal. Un exponente.
También recuerdo a William Schmidt, quiso explotar una mina de oro, el problema es que estaba a más de treinta kilómetros de un núcleo habitado. Se le ocurrió la genial idea de hacer un túnel con dinamita, atravesar la montaña, y así ahorrarse los continuos viajes por el peligroso desfiladero. Al final esta empresa se convirtió en una obsesión que le consumió durante treinta y ocho años. A pesar, añado, de que el ferrocarril finalmente empezó a cubrir esa ruta. Vidas dedicadas a algo...

El problema de Drive es que la protagonista me recordaba a ella; los clips en la cabeza, la mirada, la forma de la cara. Y en la tragedia.

Poneos en situación: se aman. Aun no lo han mostrado explícitamente por una serie de circunstancias pero está claro que es así. De pronto entran en el ascensor. Hay un matón dentro, ha sido enviado posiblemente para matarlos. Él se percata y en vez de seguir estereotipos, de hacer cualquier heroicidad, desplaza lentamente su mano para protegerla a su espalda, se gira y mientras suena una música perfecta, mientras los gestos se ralentizan, mientas la iluminación cambia…la besa. Y es uno de los besos más románticos y trágicos del cine, porque es un momento que los dos han anhelado con silencios, con miradas, con pequeños gestos durante toda la película, y aunque ella se entrega totalmente para él es diferente, para él es una despedida. Después de un momento eterno se separan, ella todavía sin poder desprenderse de su mirada. Y justo ahí la realidad nos golpea: el matón empieza a moverse y él reacciona matándolo de forma brutal. Ella le mira horrorizada y desaparece. No solo es una despedida, es la disolución de la imagen que tenía de él, el fin de cualquier oportunidad aunque salgan con vida de todo esto. Han creado magia, algo especial, y se ha reducido a cenizas en apenas unos instantes. Eso es talento, trascender la irrealidad del cine y conseguir que te emocione.

Me voy a acostar ya, sólo hay canciones de suicidio, ganas de beber y masturbarme. También ganas de romperte las bragas y arrodillarme entre tus muslos de nuevo. Transformar tus jadeos en música. Lamerte al principio despacio, en espiral, luego con ansiedad, hambre, sed, locura, como si tu clítoris se estuviera asfixiando. Humedecerte con mi aliento, aplastarme contra tu sexo y regodearme en él, la simple táctica –o estrategia- de dar sentido a mis días con tus orgasmos.

Porque reconozco que suelo escribir sobre ti. También sobre mujeres que no existen –y sobre algunas que no deberían de existir. Porque brillas, y aunque también eres atractiva -aunque eso no deje de ser un canon publicitario, carne ubicada en el lugar correcto-, lo importante es que tu brillo es capaz de transformar folios en blanco en poesía, de retorcer la banda sonora de mis sentimientos con el sonido de esos tacones que siempre –desgraciadamente- escucho alejándose de mí. Siempre fuiste mi otoño antes de dormir, y por eso hay una sombra mía en el centro de París, para que cuando vayas sin buscarme no te deje echarme de menos.

Como diría Oliveira “La soledad es esperarte”, ese bucle de paraísos perdidos en el que me conformo con atar tu ropa interior, como vino aguado, a mi alma.

Sail to the Moon. by Radiohead on Grooveshark

miércoles, 4 de enero de 2012

Nada sucedía como había planeado.

Me decía un amigo, de esos imaginarios que tengo, o que todos tenemos pero nadie reconoce, que ninguna persona que tenga una pasión y se entregue a ella puede estar realmente perdido en la vida. También me dice que no es bueno que piense en ella cada vez que las cosas no van bien, con esa esperanza inconsistente de que a su lado hubiera sido diferente. 

Mientras escucho la banda sonora de A Clockwork Orange me vienen a la mente dos imágenes muy distintas: Gene Kelly vivaracho y feliz cantando bajo la lluvia y la de Alex dando patadas al marido de la mujer que en breves instantes va a violar. Así es la magia de la música, el cine, o la literatura. Por fortuna no es tan permanente con esa mujer por la que darías tu alma, tu vida y tu futuro, todos sabemos que en algunos meses -¿años?- solo te transmitirá indiferencia.

Porque somos animales deficitarios…dopamina, oxitocina, testosterona o endorfinas en general, todo es una huella química, un instinto artificial de monogamia que se agota a los dos o tres años, lo justo para dejarla embarazada, tener el niño y pasar a la siguiente. Somos víctimas de nuestra cultura actual. En un futuro inmediato la ciencia producirá una píldora anticonceptiva de una sola toma al año –también para hombres-, no habrá ETS, y aunque venderán como aspirinas la fórmula química del amor en cualquier farmacia –y su antídoto, o su vacuna-, no tendrá demasiado éxito porque la promiscuidad no tendrá sentido peyorativo y solo seremos un mercado de carne, un gadget, una píldora de experiencia. No habrá celos ni posesión.

Y todo el mundo vivirá mejor, con mayor serenidad. Consumiendo, firmando contratos de matrimonio, sin amor, para seguir produciendo para el Padre Estado más crías. Otro pequeño negocio. El poemario “Werther es un idiota con una pistola” dará el pistoletazo de salida para la denigración de todo ese romanticismo vetusto, anacrónico y absurdo que nos coloniza ahora. No habrá delitos de exhibicionismo porque la gente follará en cualquier lugar sin pudor, con normalidad. Habrá una educación sexual libre desde niños por lo que no habrá ninguna filia que, con el acuerdo de ambas partes, esté prohibida. Debido a esos cambios la prostitución se legalizará, integrándose como un servicio más en centros comerciales. Las antiguas lacras como las violaciones, violencia doméstica, comercio sexual, todo, desaparecerá.
Y nos mirarán desde el futuro con una mezcla entre pena y desdén pensando: “¿cómo eran capaces de vivir de esa forma?”

Es curioso, pero casi diría que el mito del escritor alcohólico es, en cierta medida, necesario. Hablamos de escritores claro, no de simples coleccionistas de modas, modismos, lugares comunes y bostezos colectivos. Hablamos de sangre, vísceras, y esa cara que se te pone cuando un texto te coge de los testículos, aprieta y tú pides más y más. No tengo en el bolsillo ninguna metáfora femenina. Esa pizca de inconsciencia, barniz de locura, desasimiento de convencionalismos, de ir al otro lado, de salvaje egocentrismo.

Luego llega el día siguiente y la resaca se pudre en tu cerebro como perfecta orquestación antónima del talento. Lo has perdido, junto a todos esos millones de neuronas y conexiones sinápticas, anegado en el rojo y frio crepúsculo del vino. Podría decir el atardecer violeta, pero no tengo la sensibilidad de un poeta ni suelo mirar al cielo para comprobar su color. Divago. La cuestión es que relees el texto y no puedes acceder de nuevo a ese estado de ruptura, ni siquiera te reconoces en esas tres o cuatro frases ingeniosas que puedes rescatar. Y te conviertes en un bebedor noctívago. Primero porque la otra opción es Hemingway y decorar el salón con tus sesos, y tú ni siquiera has escrito un par de buenas novelas. Y segundo porque no te gustan los toros, ni el boxeo -a pesar de que “Toro Salvaje” te parece una película maravillosa-, ni has ido a la guerra. Tu vida no es peligrosa. Es anodina. Por eso coges el vino blanco e intentas encontrarte, al otro, al que tiene talento, no este despojo sin sombra que eres ahora. Pero, ¿qué es el talento? La capacidad de sorpresa, de crear algo diferente. Bello es su emoción.

Aunque realmente el talento depende del público. Si tenemos un público oligofrénico iletrado, es fácil convencerles de una mentira. Sería sencillo sorprenderles, provocar que se levantaran de sus asientos al leer por primera vez en una frase las palabras “coño” y “polla” o la descripción de la violación de una shemale. Juegos de artificio, pólvora mojada, semen en el suelo de un adicto a la pornografía.

No, la única forma de convencer es convencerse, y para ello el escritor tiene que ser primero lector. Si lees a los clásicos sabes perfectamente cuando estás escribiendo mierda, el noventa por cierto de los futuros escritores caen en una bancarrota de ánimo cuando comprueban lo que es el verdadero talento, se sienten frustrados, ridículos cuando intentan engarzar sus diarios personales, sus cartas de amor o desamor, sus disquisiciones existenciales. El derrotismo anquilosa tus dedos y simplemente prefieres solo leer, hay muchos libros ahí afuera para intentar competir.

Los demás, siguen. Siguen porque o bien creen que tienen talento y solo necesitan práctica –y desde luego tienen toda la vida para adquirirla-, o se consuelan con la diversión, con la terapia, con el público indulgente –y cuando digo público me refiero principalmente a uno mismo. A fin de cuentas ya es un triunfo conseguir una voz propia, ser el demiurgo de tu propia mediocridad, la literatura no es una religión monoteísta, no tienes que chupársela a Jesucristo los domingos, tienes miles de dioses paganos en tapa blanda deseosos de que aprendas de su legado.

Me desvío del tema, y además en los blogs no tiene sentido hablar de esto, hay dos o tres con ciertas ínfulas de escritor, con algún libro autoeditado pero en general nadie tiene pretensiones, les guía la simple diversión. Supongo que quería hablar de la capacidad de atrevernos a crear algo diferente a pesar del entorno, a pesar de la publicidad, a pesar de la represión, de la deformidad mental, de las etiquetas, de tanto libro de estilo que esta puta sociedad nos dicta. Hablo de huir del maniqueísmo, de salidas demasiado obvias e inútiles para el descontento –ejemplo sería el 15M, mucha energía depositada en la nada. Hablo de comprender que comprarse una camisa de Che Guevara y no tener idea de política o simplemente ir de indie porque es la moda es también artificioso, es vivir una ilusión de opinión propia que solo implica elegir el color de tus barrotes.

O quizá solo quiero beber algo, poner algo de música muy muy bajita y escribir. Pero no sé de qué. Como decía alguien “lo mejor de ir de putas es subir la escalera, a partir de ahí todo va a peor” Todo es un enorme tópico. Por eso lo mejor es la heterodoxia, los viajes en el tiempo para pedir a tus padres que aborten o utilicen condón, esa pizca de honestidad que consigues en soledad, porque ya está todo escrito, es una realidad, y seguramente mejor de lo que tú llegarás a hacerlo nunca. Ya se ha hablado de lo fea que es la realidad aunque solo sea ficción, de lo bella que parece la vida entre los muslos de una mujer, del enamorado que disfruta imaginándote desnuda con los ojos cerrados y por eso siempre está tropezando, de mails sin respuesta contándote como echo de menos reírme contigo durante lo que parecía una breve eternidad, de acostarme con el gas abierto, de fingir que no he cambiado a peor mientras solo me sostiene tu sonrisa al leerme, etcétera. Sobre todo se ha hablado excesivamente de los etcéteras.

Pero a pesar de esa mirada displicente del segundo párrafo que nos reserva el futuro, escribir nunca tendría sentido si no soñase con Irene…Irene Adler.

September Second by Michel Petrucciani on Grooveshark

domingo, 1 de enero de 2012

Rorschach Libros 2012

  1. El Tercermundismo Literario - Gabriel Noguera Mediocre (2)
  2. Los Fracasos Tempranos – Gabriel Noguera Mediocre (2)
  3. Rayuela – Obra Maestra (5)
  4. El capitán salió a comer y los marineros tomaron el barco - Bukowski, Charles Entretenido (3)
  5. Historias extraordinarias - Roald Dahl Mediocre (2)
  6. Nada - Janne Teller Entretenido (3)
  7. Tormenta de Espadas / Canción de Hielo y Fuego 3 - George R.R. Martin Excelente (4)
  8. Drive - James Sallis Entretenido (3)
  9. Una Mirada Atrás Y Ya Eres Sal - Blasco Anna Entretenido (3)
  10. Ausencia De Héroe – Charles Bukowski Excelente (4)
  11. No empecemos (Antología poética 1996-2008) Sergi Puertas Mediocre (2)
  12. El gozo De Escribir - Natalie Goldberg Mediocre (2)
  13. Lo que más me gusta es rascarme los sobacos. Bukowski, Charles Entretenido (3)
  14. Fragmentos de un cuaderno manchado de vino, de Charles Bukowski Mediocre (2)
  15. Poesía para bacterias (Recopilación) Entretenido (3)
  16. Charles Bukowski - Barry Miles Entretenido (3)
  17. Mujeres-  Charles Bukowski Entretenido (3)
  18. Erecciones, eyaculaciones, exhibiciones. Charles Bukowski Entretenido (3)
  19. Música De Cañerías – Charles Bukowski Entretenido (3)
  20. Pulp – Charles Bukowski Entretenido (3)
  21. La pista de hielo - Roberto Bolaño Entretenido (3)
  22. Versos que el viento arrastra - Karmelo C. Iribarren Entretenido (3)
  23. Hijo De Satanás – charles Bukowski Entretenido (3)
  24. Fotocópiame Los Cojones - Mario Fernández Malo (1)
  25. Saber Perder - David Trueba  Mediocre (2)
  26. Amor, rebeldía, libertad y sangre – Manolo Chinato  Entretenido (3)
  27. El amor es un perro del infierno – Charles Bukowski Excelente (4)
  28. Los Juegos Del Hambre - Suzanne Collins Mediocre (2)
  29. Cómo Escribo - Andreu Martín   Malo (1)
  30. Emily Dickinson - El viento comenzó a mecer la hierba Entretenido (3)
  31. La triste historia de tu cuerpo sobre el mío - Marwan Mediocre (2)
  32. Tokio Blues - Haruki Murakami Excelente (4)
  33. El sentido de la lucha - Michel Houellebecq Entretenido (3)
  34. La búsqueda de la felicidad - Michel Houellebecq Entretenido (3)
  35. Relatos del humo (y hachís) - Pepe Pereza  Mediocre (2)
  36. Una forma de vida - Nothomb, Amélie Entretenido (3)
  37. Festín De Cuervos / Canción de Hielo y Fuego 4 - George R.R. Martin Entretenido (3)
  38. Leopoldo María Panero - Orfebre  Entretenido (3)
  39. Tanta pasión para nada - Julio Llamazares Mediocre (2)
  40. Tres Rosas Amarillas - Raymond Carver Entretenido (3)
  41. Catedral – Raymond Carver Entretenido (3)
  42. Lo peor de todo - Ray Loriga  Malo (1)
  43. Nadie se salva solo - Margaret Mazzantini Entretenido (3)
  44. No Te Muevas - Margaret Mazzantini Excelente (4)
  45. Cuatro Amigos - David Trueba Entretenido (3)
  46. Videojuegos - Bastien Vivés  Entretenido (3)
  47. Diario de Golondrina - Amélie Nothomb Entretenido (3)
  48. Siempre tuyo - Daniel Glattauer Malo (1)
  49. La Mujer-precipicio - Princesa Inca  Entretenido (3)
  50. Madrigales de la pensión - Charles   Entretenido (3)
  51. Deseo de ser punk. Gopegui, Belén - Mediocre (2)
  52. El existencialismo es un humanismo - Jean Paul Sartre Excelente (4)
  53. Knockemstiff - Donald Ray Polloc Entretenido (3)
  54. El padecimiento continuo - Charles Bukowski Entretenido (3)
  55. Col recalentada - Irvine Welsh Mediocre (2)
  56. Madrid 1987 - David Trueba  Entretenido (3)
  57. Museo de la soledad - Carlos Castán Entretenido (3)
  58. Yo siempre regreso a los pezones y al punto 7 del Tractatus - Agustín Fernández Mallo Entretenido (3)
  59. Danza De Dragones / Canción de Hielo y Fuego 5 - George R.R. Martin Entretenido (3)
  60. La casa de la fuerza - Angélica Liddell  Excelente (4)
  61. Suicidio De Amor Por Un Difunto Desconocido - Angélica Liddell  Entretenido (3)
  62. Arte - Yasmina Reza  Entretenido (3)
  63. Guadalajara - Quim Monzó  Mediocre (2)
  64. Cómo pensar más en el sexo - Alain De Botton  Malo (1)
  65. Variaciones sobre un mismo paisaje - Joaquín Marco  Mediocre (2)
  66. Teoría Del Miedo - Leopoldo María Panero  Mediocre (2)
  67. Algún Amor Que No Mate - Dulce Chacón  Entretenido (3)
  68. Blanca Vuela Mañana - Dulce Chacón  Entretenido (3)
  69. Mantener La Cadena De Frío - Andrés Catalán & Ben Clark   Entretenido (3)
  70. Leopoldo María Panero - Los Señores Del Alma  Entretenido (3)
  71. Rafael Fernández - 20 Polvos    Entretenido (3)
  72. Miguel Ángel Martín - Surfing On The Third Wave   Entretenido (3)
  73. Miguel Ángel Martín - Total OverFuck   Malo (1)
  74. Peepshow - Joe Matt  Entretenido (3) Nunca me has gustado - Chester Brown  Entretenido (3)
  75. Joe Matt - Consumido  Entretenido (3)
  76. Ernesto Pérez Vallejo - De Laura Y Otras Muertes  Entretenido (3)
  77. Don Delillo - Cosmópolis  Entretenido (3)
  78. Charles Bukowski - Factotum  Entretenido (3)
  79. Amélie Nothomb - Ordeno Y Mando  Entretenido (3)
  80. Ryu Murakami - Azul Casi Transparente  Entretenido (3)
  81. Charles Bukowski - Guerra Sin Cesar Poemas 1981-1984  Entretenido (3)
  82. Charles Bukowski - Escritos De Un Viejo Indecente  Entretenido (3)
  83. Bukowski - Schultheiss  Entretenido (3)
  84. Jim Morrison - Las Nuevas Criaturas / Los Señores   Entretenido (3)
  85. Jim Morrison - Los Poemas Ocultos   Entretenido (3)
  86. Amélie Nothomb - Ni De Eva Ni De Adán  Mediocre (2)
  87. Charles Bukowski - Arder En El Agua Ahogarse En El Fuego  Entretenido (3)
  88. David González -  La Carretera Roja  Mediocre (2)
  89. Mara Torres - La Vida Imaginaria   Malo (1)
  90. Ana Patricia Moya - Bocaditos De Realidad   Mediocre (2)
  91. Luis Alberto De Cuenca - La Vida En Llamas  Entretenido (3)
  92. 23 Pandoras - Poesía Alternativa Española  Excelente (4)
  93. Julian Barnes - El Sentido De Un Final    Mediocre (2)
  94. Eva Vaz - Frágil  Mediocre (2)
  95. Generación Blogger - La Manera De Recogerse El Pelo  Entretenido (3)
  96. Bukowski Club - Jam Session 06-08  Entretenido (3)
  97. Raymond Carver - Todos Nosotros   Entretenido (3)
  98. Heterogéneos - Poemario Colectivo  Entretenido (3)
  99. Ángel Muñoz Rodríguez - Ya no leo tebeos de Wonderwoman   Entretenido (3)
  100. Filomena Romero - El Cielo Surrealista   Mediocre (2)
  101. Charles Baudelaire - Pequeños Poemas En Prosa    Entretenido (3)
  102. Jiro Taniguchi - El Almanaque De Mi Padre   Excelente (4)
  103. Jiro Taniguchi - Barrio Lejano  Excelente (4)
  104. Jiro Taniguchi - Los Años Dulces (Sensei no Kaban) / Cielos Radiantes / Tierra De Sueños    Entretenido (3)
  105. Brian Wood Demo Vol. 1 y Vol. 2 -  Entretenido (3) 




Clasificación:
Malo (1) Mediocre (2) Entretenido (3) Excelente (4) Obra Maestra (5)