miércoles, 4 de enero de 2012

Nada sucedía como había planeado.

Me decía un amigo, de esos imaginarios que tengo, o que todos tenemos pero nadie reconoce, que ninguna persona que tenga una pasión y se entregue a ella puede estar realmente perdido en la vida. También me dice que no es bueno que piense en ella cada vez que las cosas no van bien, con esa esperanza inconsistente de que a su lado hubiera sido diferente. 

Mientras escucho la banda sonora de A Clockwork Orange me vienen a la mente dos imágenes muy distintas: Gene Kelly vivaracho y feliz cantando bajo la lluvia y la de Alex dando patadas al marido de la mujer que en breves instantes va a violar. Así es la magia de la música, el cine, o la literatura. Por fortuna no es tan permanente con esa mujer por la que darías tu alma, tu vida y tu futuro, todos sabemos que en algunos meses -¿años?- solo te transmitirá indiferencia.

Porque somos animales deficitarios…dopamina, oxitocina, testosterona o endorfinas en general, todo es una huella química, un instinto artificial de monogamia que se agota a los dos o tres años, lo justo para dejarla embarazada, tener el niño y pasar a la siguiente. Somos víctimas de nuestra cultura actual. En un futuro inmediato la ciencia producirá una píldora anticonceptiva de una sola toma al año –también para hombres-, no habrá ETS, y aunque venderán como aspirinas la fórmula química del amor en cualquier farmacia –y su antídoto, o su vacuna-, no tendrá demasiado éxito porque la promiscuidad no tendrá sentido peyorativo y solo seremos un mercado de carne, un gadget, una píldora de experiencia. No habrá celos ni posesión.

Y todo el mundo vivirá mejor, con mayor serenidad. Consumiendo, firmando contratos de matrimonio, sin amor, para seguir produciendo para el Padre Estado más crías. Otro pequeño negocio. El poemario “Werther es un idiota con una pistola” dará el pistoletazo de salida para la denigración de todo ese romanticismo vetusto, anacrónico y absurdo que nos coloniza ahora. No habrá delitos de exhibicionismo porque la gente follará en cualquier lugar sin pudor, con normalidad. Habrá una educación sexual libre desde niños por lo que no habrá ninguna filia que, con el acuerdo de ambas partes, esté prohibida. Debido a esos cambios la prostitución se legalizará, integrándose como un servicio más en centros comerciales. Las antiguas lacras como las violaciones, violencia doméstica, comercio sexual, todo, desaparecerá.
Y nos mirarán desde el futuro con una mezcla entre pena y desdén pensando: “¿cómo eran capaces de vivir de esa forma?”

Es curioso, pero casi diría que el mito del escritor alcohólico es, en cierta medida, necesario. Hablamos de escritores claro, no de simples coleccionistas de modas, modismos, lugares comunes y bostezos colectivos. Hablamos de sangre, vísceras, y esa cara que se te pone cuando un texto te coge de los testículos, aprieta y tú pides más y más. No tengo en el bolsillo ninguna metáfora femenina. Esa pizca de inconsciencia, barniz de locura, desasimiento de convencionalismos, de ir al otro lado, de salvaje egocentrismo.

Luego llega el día siguiente y la resaca se pudre en tu cerebro como perfecta orquestación antónima del talento. Lo has perdido, junto a todos esos millones de neuronas y conexiones sinápticas, anegado en el rojo y frio crepúsculo del vino. Podría decir el atardecer violeta, pero no tengo la sensibilidad de un poeta ni suelo mirar al cielo para comprobar su color. Divago. La cuestión es que relees el texto y no puedes acceder de nuevo a ese estado de ruptura, ni siquiera te reconoces en esas tres o cuatro frases ingeniosas que puedes rescatar. Y te conviertes en un bebedor noctívago. Primero porque la otra opción es Hemingway y decorar el salón con tus sesos, y tú ni siquiera has escrito un par de buenas novelas. Y segundo porque no te gustan los toros, ni el boxeo -a pesar de que “Toro Salvaje” te parece una película maravillosa-, ni has ido a la guerra. Tu vida no es peligrosa. Es anodina. Por eso coges el vino blanco e intentas encontrarte, al otro, al que tiene talento, no este despojo sin sombra que eres ahora. Pero, ¿qué es el talento? La capacidad de sorpresa, de crear algo diferente. Bello es su emoción.

Aunque realmente el talento depende del público. Si tenemos un público oligofrénico iletrado, es fácil convencerles de una mentira. Sería sencillo sorprenderles, provocar que se levantaran de sus asientos al leer por primera vez en una frase las palabras “coño” y “polla” o la descripción de la violación de una shemale. Juegos de artificio, pólvora mojada, semen en el suelo de un adicto a la pornografía.

No, la única forma de convencer es convencerse, y para ello el escritor tiene que ser primero lector. Si lees a los clásicos sabes perfectamente cuando estás escribiendo mierda, el noventa por cierto de los futuros escritores caen en una bancarrota de ánimo cuando comprueban lo que es el verdadero talento, se sienten frustrados, ridículos cuando intentan engarzar sus diarios personales, sus cartas de amor o desamor, sus disquisiciones existenciales. El derrotismo anquilosa tus dedos y simplemente prefieres solo leer, hay muchos libros ahí afuera para intentar competir.

Los demás, siguen. Siguen porque o bien creen que tienen talento y solo necesitan práctica –y desde luego tienen toda la vida para adquirirla-, o se consuelan con la diversión, con la terapia, con el público indulgente –y cuando digo público me refiero principalmente a uno mismo. A fin de cuentas ya es un triunfo conseguir una voz propia, ser el demiurgo de tu propia mediocridad, la literatura no es una religión monoteísta, no tienes que chupársela a Jesucristo los domingos, tienes miles de dioses paganos en tapa blanda deseosos de que aprendas de su legado.

Me desvío del tema, y además en los blogs no tiene sentido hablar de esto, hay dos o tres con ciertas ínfulas de escritor, con algún libro autoeditado pero en general nadie tiene pretensiones, les guía la simple diversión. Supongo que quería hablar de la capacidad de atrevernos a crear algo diferente a pesar del entorno, a pesar de la publicidad, a pesar de la represión, de la deformidad mental, de las etiquetas, de tanto libro de estilo que esta puta sociedad nos dicta. Hablo de huir del maniqueísmo, de salidas demasiado obvias e inútiles para el descontento –ejemplo sería el 15M, mucha energía depositada en la nada. Hablo de comprender que comprarse una camisa de Che Guevara y no tener idea de política o simplemente ir de indie porque es la moda es también artificioso, es vivir una ilusión de opinión propia que solo implica elegir el color de tus barrotes.

O quizá solo quiero beber algo, poner algo de música muy muy bajita y escribir. Pero no sé de qué. Como decía alguien “lo mejor de ir de putas es subir la escalera, a partir de ahí todo va a peor” Todo es un enorme tópico. Por eso lo mejor es la heterodoxia, los viajes en el tiempo para pedir a tus padres que aborten o utilicen condón, esa pizca de honestidad que consigues en soledad, porque ya está todo escrito, es una realidad, y seguramente mejor de lo que tú llegarás a hacerlo nunca. Ya se ha hablado de lo fea que es la realidad aunque solo sea ficción, de lo bella que parece la vida entre los muslos de una mujer, del enamorado que disfruta imaginándote desnuda con los ojos cerrados y por eso siempre está tropezando, de mails sin respuesta contándote como echo de menos reírme contigo durante lo que parecía una breve eternidad, de acostarme con el gas abierto, de fingir que no he cambiado a peor mientras solo me sostiene tu sonrisa al leerme, etcétera. Sobre todo se ha hablado excesivamente de los etcéteras.

Pero a pesar de esa mirada displicente del segundo párrafo que nos reserva el futuro, escribir nunca tendría sentido si no soñase con Irene…Irene Adler.

September Second by Michel Petrucciani on Grooveshark

domingo, 1 de enero de 2012

Rorschach Libros 2012

  1. El Tercermundismo Literario - Gabriel Noguera Mediocre (2)
  2. Los Fracasos Tempranos – Gabriel Noguera Mediocre (2)
  3. Rayuela – Obra Maestra (5)
  4. El capitán salió a comer y los marineros tomaron el barco - Bukowski, Charles Entretenido (3)
  5. Historias extraordinarias - Roald Dahl Mediocre (2)
  6. Nada - Janne Teller Entretenido (3)
  7. Tormenta de Espadas / Canción de Hielo y Fuego 3 - George R.R. Martin Excelente (4)
  8. Drive - James Sallis Entretenido (3)
  9. Una Mirada Atrás Y Ya Eres Sal - Blasco Anna Entretenido (3)
  10. Ausencia De Héroe – Charles Bukowski Excelente (4)
  11. No empecemos (Antología poética 1996-2008) Sergi Puertas Mediocre (2)
  12. El gozo De Escribir - Natalie Goldberg Mediocre (2)
  13. Lo que más me gusta es rascarme los sobacos. Bukowski, Charles Entretenido (3)
  14. Fragmentos de un cuaderno manchado de vino, de Charles Bukowski Mediocre (2)
  15. Poesía para bacterias (Recopilación) Entretenido (3)
  16. Charles Bukowski - Barry Miles Entretenido (3)
  17. Mujeres-  Charles Bukowski Entretenido (3)
  18. Erecciones, eyaculaciones, exhibiciones. Charles Bukowski Entretenido (3)
  19. Música De Cañerías – Charles Bukowski Entretenido (3)
  20. Pulp – Charles Bukowski Entretenido (3)
  21. La pista de hielo - Roberto Bolaño Entretenido (3)
  22. Versos que el viento arrastra - Karmelo C. Iribarren Entretenido (3)
  23. Hijo De Satanás – charles Bukowski Entretenido (3)
  24. Fotocópiame Los Cojones - Mario Fernández Malo (1)
  25. Saber Perder - David Trueba  Mediocre (2)
  26. Amor, rebeldía, libertad y sangre – Manolo Chinato  Entretenido (3)
  27. El amor es un perro del infierno – Charles Bukowski Excelente (4)
  28. Los Juegos Del Hambre - Suzanne Collins Mediocre (2)
  29. Cómo Escribo - Andreu Martín   Malo (1)
  30. Emily Dickinson - El viento comenzó a mecer la hierba Entretenido (3)
  31. La triste historia de tu cuerpo sobre el mío - Marwan Mediocre (2)
  32. Tokio Blues - Haruki Murakami Excelente (4)
  33. El sentido de la lucha - Michel Houellebecq Entretenido (3)
  34. La búsqueda de la felicidad - Michel Houellebecq Entretenido (3)
  35. Relatos del humo (y hachís) - Pepe Pereza  Mediocre (2)
  36. Una forma de vida - Nothomb, Amélie Entretenido (3)
  37. Festín De Cuervos / Canción de Hielo y Fuego 4 - George R.R. Martin Entretenido (3)
  38. Leopoldo María Panero - Orfebre  Entretenido (3)
  39. Tanta pasión para nada - Julio Llamazares Mediocre (2)
  40. Tres Rosas Amarillas - Raymond Carver Entretenido (3)
  41. Catedral – Raymond Carver Entretenido (3)
  42. Lo peor de todo - Ray Loriga  Malo (1)
  43. Nadie se salva solo - Margaret Mazzantini Entretenido (3)
  44. No Te Muevas - Margaret Mazzantini Excelente (4)
  45. Cuatro Amigos - David Trueba Entretenido (3)
  46. Videojuegos - Bastien Vivés  Entretenido (3)
  47. Diario de Golondrina - Amélie Nothomb Entretenido (3)
  48. Siempre tuyo - Daniel Glattauer Malo (1)
  49. La Mujer-precipicio - Princesa Inca  Entretenido (3)
  50. Madrigales de la pensión - Charles   Entretenido (3)
  51. Deseo de ser punk. Gopegui, Belén - Mediocre (2)
  52. El existencialismo es un humanismo - Jean Paul Sartre Excelente (4)
  53. Knockemstiff - Donald Ray Polloc Entretenido (3)
  54. El padecimiento continuo - Charles Bukowski Entretenido (3)
  55. Col recalentada - Irvine Welsh Mediocre (2)
  56. Madrid 1987 - David Trueba  Entretenido (3)
  57. Museo de la soledad - Carlos Castán Entretenido (3)
  58. Yo siempre regreso a los pezones y al punto 7 del Tractatus - Agustín Fernández Mallo Entretenido (3)
  59. Danza De Dragones / Canción de Hielo y Fuego 5 - George R.R. Martin Entretenido (3)
  60. La casa de la fuerza - Angélica Liddell  Excelente (4)
  61. Suicidio De Amor Por Un Difunto Desconocido - Angélica Liddell  Entretenido (3)
  62. Arte - Yasmina Reza  Entretenido (3)
  63. Guadalajara - Quim Monzó  Mediocre (2)
  64. Cómo pensar más en el sexo - Alain De Botton  Malo (1)
  65. Variaciones sobre un mismo paisaje - Joaquín Marco  Mediocre (2)
  66. Teoría Del Miedo - Leopoldo María Panero  Mediocre (2)
  67. Algún Amor Que No Mate - Dulce Chacón  Entretenido (3)
  68. Blanca Vuela Mañana - Dulce Chacón  Entretenido (3)
  69. Mantener La Cadena De Frío - Andrés Catalán & Ben Clark   Entretenido (3)
  70. Leopoldo María Panero - Los Señores Del Alma  Entretenido (3)
  71. Rafael Fernández - 20 Polvos    Entretenido (3)
  72. Miguel Ángel Martín - Surfing On The Third Wave   Entretenido (3)
  73. Miguel Ángel Martín - Total OverFuck   Malo (1)
  74. Peepshow - Joe Matt  Entretenido (3) Nunca me has gustado - Chester Brown  Entretenido (3)
  75. Joe Matt - Consumido  Entretenido (3)
  76. Ernesto Pérez Vallejo - De Laura Y Otras Muertes  Entretenido (3)
  77. Don Delillo - Cosmópolis  Entretenido (3)
  78. Charles Bukowski - Factotum  Entretenido (3)
  79. Amélie Nothomb - Ordeno Y Mando  Entretenido (3)
  80. Ryu Murakami - Azul Casi Transparente  Entretenido (3)
  81. Charles Bukowski - Guerra Sin Cesar Poemas 1981-1984  Entretenido (3)
  82. Charles Bukowski - Escritos De Un Viejo Indecente  Entretenido (3)
  83. Bukowski - Schultheiss  Entretenido (3)
  84. Jim Morrison - Las Nuevas Criaturas / Los Señores   Entretenido (3)
  85. Jim Morrison - Los Poemas Ocultos   Entretenido (3)
  86. Amélie Nothomb - Ni De Eva Ni De Adán  Mediocre (2)
  87. Charles Bukowski - Arder En El Agua Ahogarse En El Fuego  Entretenido (3)
  88. David González -  La Carretera Roja  Mediocre (2)
  89. Mara Torres - La Vida Imaginaria   Malo (1)
  90. Ana Patricia Moya - Bocaditos De Realidad   Mediocre (2)
  91. Luis Alberto De Cuenca - La Vida En Llamas  Entretenido (3)
  92. 23 Pandoras - Poesía Alternativa Española  Excelente (4)
  93. Julian Barnes - El Sentido De Un Final    Mediocre (2)
  94. Eva Vaz - Frágil  Mediocre (2)
  95. Generación Blogger - La Manera De Recogerse El Pelo  Entretenido (3)
  96. Bukowski Club - Jam Session 06-08  Entretenido (3)
  97. Raymond Carver - Todos Nosotros   Entretenido (3)
  98. Heterogéneos - Poemario Colectivo  Entretenido (3)
  99. Ángel Muñoz Rodríguez - Ya no leo tebeos de Wonderwoman   Entretenido (3)
  100. Filomena Romero - El Cielo Surrealista   Mediocre (2)
  101. Charles Baudelaire - Pequeños Poemas En Prosa    Entretenido (3)
  102. Jiro Taniguchi - El Almanaque De Mi Padre   Excelente (4)
  103. Jiro Taniguchi - Barrio Lejano  Excelente (4)
  104. Jiro Taniguchi - Los Años Dulces (Sensei no Kaban) / Cielos Radiantes / Tierra De Sueños    Entretenido (3)
  105. Brian Wood Demo Vol. 1 y Vol. 2 -  Entretenido (3) 




Clasificación:
Malo (1) Mediocre (2) Entretenido (3) Excelente (4) Obra Maestra (5)

sábado, 31 de diciembre de 2011

Feliz 2012

¿Recuerdas ese momento en el que estas con una mujer, ella te hace una pregunta banal y tu tardas en responder…y ese silencio que se ha formado mientras tanto no es incómodo y sonreís? Hay parejas que matarían por esos silencios compartidos, y de pronto, unos desconocidos lo consiguen, en el trabajo, quizás en un restaurante con más gente ¡Bang! Sucede.
Y es casi como el tiempo tuviera banda sonora y sus ojos fueran un refugio donde bailar.

Es mi vecina. Está en una situación complicada. Yo también. La quiero. Nunca se lo he dicho. Ella tampoco a mí. Nos conformábamos con los silencios, con los paseos. Pequeñas confidencias, su libro, su película favorita. Su hijo. Es tan guapa, que muchas veces naufrago en sus ojos, siento como una mordaza en la garganta que me impide respirar. Ni siquiera se maquilla cuando sale conmigo, solo unos clips en el pelo. Sé cuándo le preocupa algo porque no busca mi mirada. No va a abandonar a su marido. Algo se quiebra. Ni siquiera nos hemos acostado. No son solo las endorfinas de mi cerebro, es sentirse vivo, deslumbrado, fascinado. Es sonreír sin motivo, como si todo tuviera más sustancia, más color. Te pilla totalmente desprevenido, te has acostumbrado a vivir con los sentidos aletargados que es casi como sufrir una intoxicación de vida.

Es la última vez que vamos a quedar, vamos al cine. Nos emocionamos con la escena del ascensor. Es absolutamente brillante. Trasciendo el momento y la beso, nuestro primer y único beso. Siento sus lágrimas saladas, lo demás me llega como amortiguado. Seguimos viendo la película. No puedo soltarle la mano. La película termina, nos acercamos al coche. Nos despedimos.

Es todo ficción claro.

Aunque podría decir que pasó hace años. Podría añadir que luego tienes más parejas, pruebas, hay buenas recomendaciones, incluso parece que van a tener un final feliz. Siempre te esfuerzas mucho al principio atrapado por el misterio. Pero son aburridas, bostezas, sabes lo que va a suceder a continuación. Muchas no tienen la culpa, solo actúan como se supone que tienen que actuar, como un treinta y uno de diciembre: con su cena perfecta, sus programas en la televisión, las llamadas a amigos, sin preocupaciones, simplemente un nuevo año ruidoso quemando el almanaque sin darnos tiempo a pensar en nada más. Sin silencios. Y todo se convierte en simple corporativismo, un Stand By hasta el siguiente colapso, hasta el siguiente pliegue de vida que nos permita escuchar el “tic tac” del reloj que nos deja llenos de canas y bolsillos vacíos.

Pero a veces la explicación es un error bien vestido. Por eso desde aquí os insto a buscar esa epifanía en el 2012, a buscar ese silencio o esa emoción, porque realmente hay pocas cosas más que merezcan la pena. Puede ser la escena de una película que os emociona -como emociona siempre el talento cuando te sorprende a bocajarro-, un libro, una canción, una mujer, un hombre, puede ser el sexo cuando hay un sentimiento intenso correspondido o simplemente cuando te dejas llevar por el instinto sin velas ni guiones de por medio, puede ser creando o recreando, puede ser cuando luchas por tus principios, tus sueños...hay mil maneras y cada uno es libre de escoger la suya propia.

Por ello, y porque ya estoy empezando a beber, os deseo a todos un feliz 2012. Incluso a los anónimos. Seré un alcohólico, pero tengo sentido del humor.

An Ending (Ascent) by Brian Eno on Grooveshark

miércoles, 28 de diciembre de 2011

¿Hacia dónde van esas escaleras? Hacía arriba.

No sé exactamente porque odio a las mujeres, supongo que todo empezó con ese test de inteligencia que me hicieron con nueve años en el colegio. Usaron un eufemismo pero cuando vi a mi madre llorar y mirarme con cierta aprensión entendí la elipsis, los puntos suspensivos, esa palabra impronunciable. Era Casi…casi….subnormal.

Ese vértigo, esa sensación de que había perdido antes de empezar nunca desapareció del todo. Me convertí en un mal estudiante. Intentaba hacer amigos, mostrar entusiasmo por los demás, pero había una negativa implícita en todas mis relaciones. Como si todo discurriera en un espejo de humo y solo yo chocase con él. El tiempo discurría sin ambición. Y todo, poco a poco, dejó de tener sentido para mí.

Luego vinieron las novias, o la ausencia de ellas, las risas, ese desprecio en su cara cuando eyaculaba demasiado rápido. Pero pude engañar a una, el truco fue simplemente desvirgarla, quitarla cualquier comparación posible. También ayudaba que no le gustase el sexo. Quizá no les gustase conmigo, pero no quitemos importancia a los pequeños infiernos de cada uno, no estamos aquí hablando de que todo tenga explicación, a Hitler no le violó de niño un judío, y aunque hubiera sido el caso, la gente elige, elige como reaccionar o que excusas tomar ante determinadas situaciones. Mi queridísima novia, desde hace casi ocho años, podría haber cambiado de pareja, podría haber intentado aprender a chupar una polla, a masturbarse y descubrir donde tiene el clítoris. Pero no, arquitecta, mujer de éxito, y su puto dios no la dejaba disfrutar del sexo, su novio, concretamente su pene, era pecado, incluso correrse debía de ser pecado. Debíamos vivir de acuerdo a las reglas, ella se dejaba hacer, no quedaba más remedio, era el precio por ese amor puro que me brindaba, pero siempre con el tiempo justo, con un “me duele”, un “acaba ya” trasluciendo el asco en su mirada, como si yo fuera un animal que la mancillaba por el simple deseo sexual.

Todo esto era una metáfora de mi vida de fracasado. No había terminado la carrera y concatenaba trabajos basura. Lo peor de ser un fracasado es sentirte como tal. A veces se trata de un agravio comparativo. Polidori era un buen escritor pero trabajando para Byron se vio sumido en una depresión y se suicidio, Thomas Bernhard habla de ello en “El malogrado” Si tu única consideración hacía la propia vida es obedecer, o ser ama de casa, o dejarte llevar por tus impulsos hedonistas, si vives durante casi toda la vida sin cuestionarte nada, al final eres feliz, aunque sea una felicidad gris, triste, apagada. Luego está lo de siempre: el fracaso. Haces camino al andar y resulta que ese camino es un pantano de mierda. Decía alguien que siempre hay que intentar las cosas aunque se fracase, porque del quietismo no puedes aprender nada. Pero no se habla de las secuelas que provoca. La gente se suicida o suicida a los demás.

El único momento en que me sentía inteligente, real, era cuando escribía, como si reivindicara mi propia existencia plasmándola sobre el papel, como si mi futuro y el de la literatura descansasen sobre la novela autobiográfica.
Pero, ¿Qué clase de experiencias tenía yo? Ninguna: la convivencia con las cucarachas, los gritos de mis vecinos, un trabajo basura, una novia frígida. Y una enorme y terrible pelota de angustia que no me dejaba dormir por las noches. Pensé en la cháchara, como hilo musical de ascensor, de un psicólogo, convenciéndome de que no era tonto, que mi vida era buena y podía cambiarla. O en prescripciones de Procaz. Al final opté por esconderme, por huir. Abandoné mi trabajo de vendedor de seguros de vida y empecé a buscar un trabajo con horario de noche, un trabajo silencioso donde quizás aprovechar las horas de soledad para leer o escribir algo, sin presiones, alejado de jefes directos, de la gente en general. Eché currículums para gasolineras, vigilante nocturno, teleoperador, control de alarmas. Cualquier cosa.
Pasaron dos meses y ya sin dinero, auspiciado por las presiones del hambre y la falta de techo, acepté lo primero que surgió: camarero de una discoteca, horario de doce a ocho de la mañana.

Cuando fui la primera noche no podía creérmelo: un after para turistas inglesas, un agujero infecto sucio y maloliente donde lo más importante era saber inglés y que el jefe, un cocainómano que se desmayaba ensangrentado todas las noches, no te pillara robando. Esas primeras semanas las recuerdo con cierta nostalgia cuando, ajeno a todo, me preocupaba porque me quedaba sin vodka o whisky en mitad de la noche o porque, de pronto, era el único camarero atendiendo la barra. Luego pude ver los flecos a esa entropía inexplicable, los baños eran los picaderos oficiales a cien metros a la redonda y todo el negocio funcionaba porque no se vendía solo alcohol…

Al principio era algo temporal, lo justo para ahorrar dinero y darme unos meses sabáticos, volver a mi horario normal, escribir. Pero ya llevo casi tres años.

Puedo decir sin duda que han sido los años más aprovechados de mis aborrecibles treinta y uno. Aquí me he dado cuenta de la verdadera naturaleza de las mujeres, seres despreciables, pozos de basura putrefactas, receptáculos de las peores enfermedades venéreas. Aquí es sencillo follar, casi lo difícil es no hacerlo. Entran dos turistas y puedes sentir el vaho de su necesidad en el círculo de miradas, quizás una hora más, una copa más y la tendrás tragándose tu semen, tiradas en el aparcamiento mientras te piden que te las folles antes de que llegue su novio. ¿El amor? El amor es un puto espejismo. La realidad es que todas las mujeres piensan con la polla porque también tienen una, en su interior, y una vez que la represión cultural o la visita a otro país les permite cierta desinhibición sin hipocresía, utilizan su coño como una estación de servicio donde todos podemos repostar. Es un puto edén. Aprendí a follar. Miraba a las gordas o a las mujeres de más de treinta años con repulsión, no eran mujeres, su coño era una anécdota.

Disfrutaba insultando a las inglesas en mi idioma mientras me las follaba, llamándolas putas, diciéndolas que solo servían para esto, que eran seres vacíos que solo podían intuir el milagro de la vida abriéndose de piernas. Alguna me decía entre llantos, antes de echarla de mi apartamento, que se había enamorado de mí, yo me reía, era cruel, “¿enamorarte? Solo te has enamorado de mi polla, hay muchas pollas, sigue arrodillándote”. Malditas putas sin hogar, sin cerebro, adictas al flirteo, a la posesión de cualquiera con abdominales que les mostrase algo de carácter, o violencia.
A muchas de ellas se la metía en su coño reseco sin preliminares, cuando estaban ya borrachas, idas. Me corría dentro, las usaba, eso me excitaba: cosificarlas, ¿acaso puedes sentir empatía por un agujero…? Algunas me juraban que eran diferentes. Luego, cuando las sodomizaba, gritaban de placer. En su mentira me odiaba y las odiaba.

Solo hay idealización en el abandono, en la negación del capricho.

La relación con mi novia tuvo el final perfecto. Llevaba ya meses trabajando allí cuando la invité a cenar. Seguí el itinerario habitual, es lo malo de las clasistas: son tremendamente aburridas. Restaurante de lujo, bien vestido, elegante. Una rosa en la entrada, sonrisa, buenos modales. La emborraché. Con un vino de cincuenta euros para variar.
En la cama los preliminares, besos dulces pero apasionados, palabras de amor, de esas que te hacen sentir única y especial. ¡Ja!…pobre imbécil, todos somos muescas en una enorme verga, remeros en galeras repitiendo una y otra vez los mismos gestos para crear una sensación de movimiento que nos adormezca los sentidos. Pues eso: la combinación de sutil romanticismo acelerado. Supongo que nuestra neurosis occidental se basa en la incapacidad de asumir que dos conceptos opuestos pueden fusionarse sin dicotomías, un lenguaje empobrecido que habla de querer y amar, de follar y hacer el amor diferenciando facetas de una única cosa.

Me la empecé a follar muy duro, con rabia, ella me pidió que parara, que por favor me pusiera condón. Ahí perdí los nervios, ¿Cómo era capaz de humillarme así, de joder la noche? ¿tan terrible era tener un hijo conmigo, tan superior se sentía con sus dos masters que la sola posibilidad de quedarse embarazada de un camarero le asustaba tanto?

Le di la vuelta y me la empecé a follar por detrás mientras le sujetaba los brazos. Ella intentaba soltarse, gritaba, lloraba, me suplicaba que parase y todo eso me excitaba cada vez más. Pensaba en todas las veces que lo había intentado, en cómo me hacía sentir, sucio, despreciable solo por mencionarlo. Y ahora aquí me tenías, preguntándola a gritos que pensaba su dios de esto mientras la sodomizaba con brutalidad, sin ningún cuidado. Notaba algo húmedo pero no podía parar, ella lloraba como si le estuvieran arrancando el alma. Supongo que era una venganza contra todos aquellos valores que ella representaba, quería romper ese espejo, ese vínculo que aún conservaba y que destrozaba mi ego.

No recuerdo cuánto duró. En algún momento me corrí, saque mi polla, me limpié la sangre en sus sabanas y me largué sin decirla nada.

No sé por qué ahora me vienen estos pensamientos. Es cierto que durante unos meses tuve miedo de su familia o de que me denunciase. Pero ya han pasado dos años y no he sabido nada de ella.

Salgo a la calle, solo veo moscas con formas de ser humano a mi alrededor. La Navidad, como elaborado chantaje emocional patrocinado por varias marcas comerciales, me da la bienvenida con sus luces, sus invitaciones a una felicidad que depende de un trozo de platico, de hasta donde soy capaz de hipotecar mi futuro. Pensamientos banales, claro. Pero hay que seguir viviendo, hay que destrozar más coños, volcar mi miseria en su miseria. Somos monstruos…

De pronto aparece ese hombre, alguien alto, vestido de negro, un gabán desahuciado. Lleva una recortada en la mano.
-"¿Qué cojon…?"
Dirige el arma hacia mí y de pronto ¡Bang! Tengo un enorme boquete sangriento en la entrepierna. Intento gritar pero solo sale un gorgoteo de sangre. Un segundo disparo me destroza la rodilla izquierda. Caigo como un fardo. Una violenta patada me destroza un par de costillas. Dolor inmenso. Miedo. Pensamientos inconexos. Intento girar la cabeza, algo cede. Voy a MORIR en mitad de esta calle, ¿por qué...?

Rorschach se acerca a su creación y le apunta a la cabeza:
-“El texto se alargaba demasiado y además... eres un jodido bastardo."

¡Bang!

Unforgettable (Duet With Nat King Cole) by Natalie Cole on Grooveshark