viernes, 23 de junio de 2017

01/30 - La literatura, como cualquier forma de arte, es la confesión de que la vida no basta, de que la conciencia siempre produce desperdicio, que el conocimiento muchas veces es decepción.

Miss Havisham es un fascinante personaje de Charles Dickens que aparece en su novela "Grandes esperanzas", publicada en 1861. Havisham, huérfana de madre desde niña, era una rica hacendada británica que había heredado una gran mansión de estilo inglés, "Satis House" al fallecer su progenitor. Ya de mayor, se enamora perdidamente de un caza-fortunas, de nombre Compeyson y pese a las advertencias de sus familiares más cercanos, decide comprometerse con él. La boda iba a celebrarse en la misma mansión de la novia un día por la mañana pero a última hora, Compeyson se arrepiente tras sufrir un ataque de remordimientos y deja plantada a su prometida a las puertas del altar enviando una nota en la que explica que nunca la había amado y que solo perseguía su dinero. Miss Havisham recibe la nota a las nueve menos veinte de la mañana, mientras las asistentas la estaban ayudando a ponerse el vestido de novia en el tocador de su habitación. El gran salón del piso de abajo estaba preparado ya para la celebración del banquete, con la mesa dispuesta para recibir a los comensales, presidida por un enorme pastel de bodas.
 
Havisham con el corazón roto y humillada, no solo ante sus parientes y amistades más cercanas, sino ante el resto de la sociedad cuando se hiciera eco del suceso, decide encerrarse en si misma de la forma más retorcida, deteniendo el tiempo en el momento exacto en el que había recibido la nota y convirtiéndose en un personaje gótico bastante siniestro. Havisham ordena a sus criados que detengan todos los relojes de la casa a las nueve menos veinte y que dejen la mansión tal cual, como estaba en aquel preciso instante sin tocar, ni limpiar o arreglar nada nunca más. El salón se queda con la mesa del banquete puesta, con los platos y cubiertos puestos esperando a los comensales que nunca llegaron cogiendo polvo y el gran pastel de bodas pudriéndose lentamente en lugar destacado, El tocador de su habitación tal cual como cuando la estaban vistiendo, con el ramo de flores de novia en una esquina, secándose poco a poco, Y el resto de la mansión deteriorándose con el paso del tiempo como si fuese un lugar abandonado.

A partir de esa fatídica mañana, Miss Havisham se viste con el mismo traje de novia todos los días durante el resto de su vida, No lleva el conjunto completo sino que solo utiliza las prendas que sus asistentas le habían puesto al recibir la nota de cancelación. En aquel momento llevaba solo un zapato por lo que el resto de su vida se pasea por la decrépita mansión con un solo zapato, arrastrando la cola del vestido, que se va volviendo de color gris a medida que va recogiendo la suciedad del suelo. Por otra parte, con el paso de los años, su aspecto físico se deteriora y adquiere una delgadez extrema, que junto a la piel de color blanco mortecino como resultado de permanecer siempre encerrada en casa sin ver la luz del sol y sumado al viejo vestido de novia que siempre lleva, le confiere una imagen completamente fantasmagórica.

Al investigar sobre este personaje literario di con esta web: http://col2.com/miss-havisham-de-charles-dickens-fue-un-personaje-real y me enteré de que Charles Dickens se basó en una historia real para crear a su personaje. En Nueva Gales del Sur, Australia, en 1841 una mujer había sido plantada el día de su boda y tras sufrir una crisis nerviosa, se había encerrado en su mansión de Camperdown Lodge, ordenando que no se retirasen ni los adornos del banquete ni el pastel de bodas, dejando la larga mesa del salón dispuesta, pudriéndose lentamente. Se trataba de Eliza Emily Donnithoine (1827-1886), de 21 años, perteneciente a una familia de la alta sociedad e hija de un juez retirado, James Donnithorne. Al igual que Miss Havisham, desde el día del fallido enlace se negó a vestirse con otra cosa que no fuera su traje de boda, esperando a que el novio, un tal George Cuthbertson llegase, en medio de tal colapso mental, que su padre accedió a no tocar nada temiendo que su estado pudiera empeorar todavía más.

Nadie lo sabía entonces pero Eliza había acudido al altar embarazada y cuando dio a luz, su padre decidió entregar al bebe en adopción para evitar un mayor escándalo. Al estar su hija auto-recluida, la noticia del embarazo no transcendió. Poco tiempo después su padre murió y Eliza decidió despedir a todo el servicio salvo a dos asistentas, ordenó tapiar todas las ventanas, convirtiendo la casa en su propio mausoleo, donde se encerró para no volver a salir jamás, hasta que falleció de enfermedad cardiaca 38 años después.

La tumba de Eliza Emily Donnithorne en el cementerio de St. Stephen's de Newtown, Sidney, es un centro de peregrinación para fans de Dickens que recibe cientos de visitas al año. En psiquiatría existe una patología conocida como "Efecto Miss Havisham" usada para describir una reacción similar al comportamiento del personaje.

miércoles, 31 de mayo de 2017

Dime qué te despierta y te diré quién eres.

El psicólogo Walter Mischel de la Universidad de Colombia se hizo famoso a principios de los setenta por sus experimentos con los marshmallows: ponía a varios niños en una habitación con un plato de estas golosinas de azúcar y les daba a elegir entre dos opciones, comerse uno de inmediato o esperar un cuarto de hora y poder comerse dos. Alrededor de un tercio de los niños logró aguantar un cuarto de hora. Lo interesante es que aquí no acaba el experimento. Veinte años más tarde Mischel observó una correlación entre el tiempo que había resistido cada niño al marshmallows y lo bien que le iba en la vida. Cuanto más tiempo posponían la gratificación menos problemas de conducta padecían más tarde en el colegio y mejores resultados académicos sacaban. Desde entonces el autocontrol se ha convertido en uno  de los principales focos de interés de la psicología, y varios estudios lo presentan como algo más eficaz que el cociente intelectual para predecir el éxito en los estudios, y más adelante nuestra estabilidad económica, laboral, e incluso conyugal. Todo indica que el autocontrol es la clave de la fortaleza de carácter.

            Autocontrol, ahí está la clave. Pero dónde está el autocontrol en una sociedad que nos educa con sueños fabricados en un bombardeo incesante de publicidad, con consignas de emancipación taradas, donde siempre hay un examen, una entrevista de trabajo, una fecha límite, una amenaza de fracaso, un despertador anunciando la futilidad de un día más. La sociedad nos tiene como hámsters anfetamínicos corriendo de un lado a otro comprando en los centros comerciales mientras suena de fondo una canción pop que nos promete felicidad. Nos levantamos ateridos de pasado, aprensivos con nuestro futuro mientras nos hacen tomar como certezas unas cuantas mentiras aprendidas, engalanando la mediocridad con unos laureles de plástico mientras nos consolamos pensando en el siguiente puente, en las vacaciones de verano, en la lotería de Navidad. España se ha convertido en el parque de atracciones más barato para el turista extranjero, un país que pretende salir del fraude de la crisis con más ladrillo mientras anima a sus jóvenes a estar pluriempleados o a que se vayan de aquí. Tres millones de casas vacías y el precio del alquiler sube cada vez más. Un impuesto al sol para mantener el oligopolio de las eléctricas. Es el mundo de la posverdad, lo importante son las apelaciones a las emociones sin preocuparse de si son ciertas, dejando la verdad como algo secundario. Manipulación, propaganda, el periodismo actual sin principios éticos, sometidos a las bulas de la publicidad estatal o de las grandes empresas. Incluso cuando piden dimisiones es porque el tablero de poder se ha comido a su pez más pequeño y hay que mantener limpio el cortijo. La suspensión de incredulidad, la pasividad, el hooligan partidista, el activista de Facebook (como yo), etcétera, etcétera.

            Estoy escuchando a Steve Vai, For the Love of God, el arte me relaja, una olvidada virtud de los sabios. La mitad de la gente no sabe qué hacer, la otra mitad es idiota. Me he comprado un nuevo ordenador. Consumismo. Infamia. Estaré más tiempo por aquí a partir de ahora.

PD: Ya ha salido la quinta temporada de House Of Cards, Corred insensatos.

martes, 23 de mayo de 2017

Si albergas cierto respeto por el arte nunca cambies la honestidad por el reconocimiento.

Toda forma de posesión es causa de muerte espiritual. Los dos mayores sabios de las postrimerías de la Antigüedad: Epicteto y Marco Aurelio, un esclavo y un emperador.

Muchas personas consideran que confortablemente instalados en el sofá de su salón y a través del televisor pueden informarse seriamente. Es un error mayúsculo por tres razones: primero porque el telediario está estructurado como una ficción, no está realizado para informar, sino para distraer. A continuación porque la sucesión rápida de noticias breves y fragmentadas producen un doble efecto negativo de sobreinformación y desinformación. Y tercero porque querer informarse sin esfuerzo es una ilusión. Informarse cansa, y a este precio cada uno de nosotros adquiere el derecho de participar inteligentemente en la vida democrática.

Agotados por el trabajo, horrorizados por el paro, angustiados por el porvenir, hechizados por la televisión, aturdidos por los tranquilizantes, los ciudadanos sufren un adoctrinamiento constante, invisible, y clandestino.

Cualquier anuncio es una puesta en escena, una mitología incluso, de gente muy guapa comiendo, consumiendo, comprando mientras ostenta una felicidad de éxtasis. No se hacen afirmaciones directas, son los espectadores quienes proyectan o deducen. Un anuncio puede gustar o no gustar, no se puede refutar.

Somos tan frágiles como un pájaro al que sacan de la jaula y no sabe qué hacer. La idea es el torniquete de las palabras. Sangra. Sangra. Sangra. La escueta urgencia del reloj, el sordo crepitar del tiempo, como un haiku, como una irremediable pérdida de tiempo, como un autobús perdido.

Sócrates afirma que una vida sin cuestionamientos, sin hacerse preguntas, no merece la pena vivirse. La sabiduría es la máxima felicidad dentro de la máxima lucidez. No es tanto un absoluto como un proceso.

Simone de Beauvoir tras la muerte de Sartre: “Su muerte nos separa. Mi muerte no nos unirá. Así es; ya fue hermoso que nuestras vidas hayan podido estar de acuerdo durante tanto tiempo“.

La existencia se compone en un tanto por ciento muy alto de fracasados que se disfrazan de personas felices y de perdedores que con sus harapos ponen un punto de realismo en la ceguera.

La vida oscila como un péndulo entre el dolor y el hastío. Sufrimiento porque deseo lo que no tengo y sufro esa carencia; aburrimiento porque tengo lo que desde ese instante ya no deseo. Frustración o decepción. Sufrimiento o aburrimiento. Inanición o inanidad.

El Leteo amniótico de un vaso de vino, a oscuras, sentado al borde mí mismo junto a mi tristeza rutinaria, mientras brotan, ahí afuera, las rosas que adornarán mi tumba. Resuena la claqueta, ya no hay focos; ¿dónde están las vidas que perdí?

Masturbarse mecánicamente, como quien suelta el hilo de un sentimiento que se eleva cadencioso, como un viejo y turbio poema de Baudelaire.

lunes, 22 de mayo de 2017

Salvar al soldado Sánchez (II)

He de reconocer que tengo cierta debilidad por Pedro Sánchez, por estas historias de David contra Goliat, por esas personas que, de un modo u otro, con un baraka indescifrable consiguen salirse del guion trazado, del lugar que los demás les han asignado. Hace ya varios días que quería escribir algo sobre él, aportar mi granito de arena, analizar el debate del pasado lunes, los resultados de los avales, indicar que había mucho voto oculto, que la militancia estaba muy harta, que, a fin de cuentas, cuando Pedro Sánchez dijo aquello de echarse a la carretera, horas después del golpe palaciego, todos sabíamos que resultaría muy difícil, casi imposible, que no tenía dinero, que la gestora alargaría los plazos todo lo que pudiera –ocho meses-, y que su figura se iría desvaneciendo poco a poco; pero sin embargo, con mucho esfuerzo y un crowdfunding que intentaron boicotearle, consiguió que su mensaje calase entre la militancia, que aquel mantra tan simple pero efectivo “no es no” empezará a movilizar el descontento. Ha demostrado que los barones, con su nepotismo rancio, estaban desconectados de la realidad de su militancia.

Como decía, ahora es fácil argüir que había elementos de juicio para pensar que Pedro tenía posibilidades, sobre todo después de los avales, pero pocos creían que pudiera conseguirlo y además con tanta diferencia. Pero es que su carrera política está llena de resurrecciones, en 2003, iba en el puesto 23 de la lista del PSOE al Ayuntamiento de Madrid, y el PSOE consiguió 21 escaños… pero en 2004 dos concejales salieron y Sánchez no solo se convirtió en edil, sino en uno de los puntales de la entonces jefa municipal socialista, Trinidad Jiménez. En las elecciones generales de 2008, Sánchez ocupaba el puesto 21 de la lista socialista al Congreso de los Diputados. El PSOE sacó 15 escaños… hasta que en 2009 se había movido tanto la lista con nombramientos del Gobierno de Zapatero que Sánchez no solo entró en el Congreso, sino que incluso era elegido por los periodistas como diputado revelación del 2010. En las elecciones generales de 2011, iba el undécimo en la lista socialista por Madrid al Congreso. El PSOE sacó 10 asientos, y Sánchez se volvió a la universidad y se dedicó a preparar su doctorado… hasta que en 2013 se corrió de nuevo la lista y volvió de diputado al Congreso y a tener un papel relevante en la conferencia política con la que ese otoño el PSOE intentó reinventarse con el empuje y el freno de Rubalcaba.

En 2014 iba a ser arrasado por Eduardo Madina en la votación directa entre los militantes socialistas para elegir a su secretario general… pero no, fue él quien arrasó. El 20 de diciembre del 2015, con los pobres resultados electorales del PSOE humeantes, Susana Díaz y algunos otros barones socialistas lo iban a matar, pero no, sobrevivió. El Comité Federal socialista de enero también parecía que iba a matarlo, pero tampoco. Pablo Iglesias y su sonrisa del destino lo iban a matar por ahogamiento, tomándolo como presidente del Gobierno cautivo y desarmado… pero tampoco.

            Ahora se enfrentaba a los barones, contra la gestora, contra la mayoría de los medios de comunicación incluida La Sexta (boicot a Ferreras, es un fraude), contra Cebrián, la Banca, Zapatero, Felipe, contra una Susana Díaz crecida que pretendía imponerse sin presentar ni siquiera un proyecto propio, sin programa, creyéndose su propia propaganda, subestimando a afiliados y sobre todo a Pedro. Y ahora resulta que la candidata del “PSOE ganador” ha sido incapaz de vencer en su propio partido. Solo se impone en su propia federación, Andalucía, pierde en todas las demás y en la gran mayoría de las agrupaciones ha conseguido un resultado inferior incluso al número de avales que presentó con su nombre; un indicador bastante claro de hasta qué punto presionó a su favor el aparato. ¿El lugar donde más voto oculto había para Pedro Sánchez respecto a los avales? Es fácil de imaginar: en Andalucía.

            ¿Qué toca ser ahora, Pedro El sabio, o Pedro El vengador? ¿El que aglutine y unifique al partido, o el que empiece dentro de un mes la purga merecida? Sea como sea España vuelve a tener una oportunidad de que la izquierda se una en un objetivo claro: expulsar al Partido Popular de La Moncloa. Ya el tiempo nos desvelará si las ambiciones de unos y otros se vuelven contraproducentes con ese proyecto común.

PD: Interesante artículo de Arsenio Escolar: "El error Susana".