sábado, 30 de marzo de 2019

Reseña película: La chica del puente (La fille sur le pont)

Bella, turbadora y fatalista película romántica, rodada en un resplandeciente blanco y negro y con unos diálogos repletos de un humor negro y absurdo. Seduce también por lo atípico de sus personajes: ella es una chica impulsiva, errática y apasionada que tras un par de desengaños amorosos y vitales pretende suicidarse tirándose de un puente, en ese momento conoce a un lanzador de cuchillos que le propone acompañarle como partenaire y diana; él, lejos de ser un príncipe azul, es un cuarentón maniaco-depresivo hastiado de la vida. Son dos personas que luchan contra su soledad, cada uno a su modo: ella cayendo en una ingenua y desvalida ninfomanía, y él escondiendo su fracaso tras una máscara de fanfarronería y aires de grandeza. Se intentan salvar el uno al otro, pero nunca se desprenden de la sensación de estar siempre en la cuerda floja, sin futuro, con el sempiterno miedo de que todo acabe como empezó; a veces son ellos mismos, embebidos de la atracción que el abismo ejerce, quienes parecen querer precipitar ese final. Todo resulta deliciosamente melancólico.

Daniel Auteuil atrapa al espectador con sus frases y su magnetismo, cada vez que lanza un cuchillo piensas que va a ser el último; la escena de la sábana es magistral. La interpretación de Vanessa Paradis también es maravillosa, la película comienza con un monólogo suyo (del cual transcribo parte al final de la entrada) y en apenas dos minutos y medio ha conseguido fascinarte con su personaje.

Podrían sacársele algunas pegas: sobran escenas, sobre todo con un final que se alarga demasiado, Leconte se deja tentar por el preciosismo, logrando momentos de gran belleza pero de escaso interés para la historia. Sin embargo, me sigue emocionando su realismo mágico, su poesía y ese tramposo final en el que suena brevemente Who Will Take My Dreams Away. En resumen, quizás no sea una película acorde a los gustos de todo el mundo, pero creo que merece la pena que le deis una oportunidad.


***
- ¿Por qué no tuvo un buen comienzo?
- Porque conmigo siempre es así, empieza mal y termina peor. Nunca acierto cuando elijo un número. ¿Ha visto esos papeles pegajosos para atraer moscas en espiral? Pues yo soy igual, atraigo las historias cutres que pasan a mi lado. Creo que hay gente así, que son como un imán para aliviar a los demás. Nunca acierto cuando elijo un número. Todo lo que intento, todo lo que toco se convierte en una putada.
- ¿Cómo se lo explica Adele?
- La mala suerte no se explica. Es igual que el oído musical. Se tiene o no se tiene.

- Quizá no me merezca nada mejor. Debe de estar escrito en algún sitio. Hay gente que ha nacido para ser feliz, y a mí todos los días de mi vida me han engañado. Todo lo que me prometieron me lo creí, pero nunca conseguí nada. No sé hacer nada, no le importo a nadie, no soy feliz, ni realmente desgraciada, porque seguro que lo eres cuando has perdido algo. Pero nunca he tenido nada mío, sólo mi mala suerte.
- ¿Cómo se imagina el futuro, Adèle? 
- No lo he pensado. Cuando era pequeña, sólo deseaba crecer. Quería que sucediera deprisa. Pero ahora no sé para qué ha servido todo esto, no lo sé. Hacerme mayor... El futuro es como una sala de espera, como una gran estación con bancos y corrientes de aire, y tras los cristales gente que pasa corriendo. Sin verme, tienen prisa. Cogen trenes o taxis. Tienen un sitio adonde ir, alguien con quien encontrarse... Y yo me quedo sentada, esperando.
- ¿Qué espera, Adèle?
- Que me ocurra algo.

viernes, 29 de marzo de 2019

Salones de juego y casas de apuestas: fabricando al ludópata del futuro.

En los últimos años hemos asistido a la proliferación en España de locales de juego y apuestas. Es muy sintomático que los lugares donde más locales y presencia tienen son los barrios humildes, donde la crisis económica se ha cebado más. Pero antes hay un paso previo: captarte, instalarte la compulsión y convertirla en tu inercia. Se despliegan varias ofensivas, como los bonos: “Regístrate y consigue hasta 150 euros para apostar”, “Doblamos tu primer depósito hasta 200 euros”. En muchos lugares ni siquiera hay un control de la entrada para los menores de edad, que ven como a apenas veinte metros de su instituto tienen unos cuantos locales para escoger sin que la legislación vigente lo impida. La edad media del jugador habitual de apuestas ha descendido de 40-45 años a una media de 25-35. Los más jóvenes (18-35 años) son los que más crecen en las estadísticas de jugadores anuales, y lo hacen, sobre todo, en el campo de las apuestas deportivas, el sector que más ha capitalizado el crecimiento del juego en los últimos años junto a los casinos, offline u online. El inicio de la ludopatía es casi siempre social y luego, cuando ya estás enganchado, te vuelcas en las apuestas online que están disponibles 24/7 sin necesidad de salir de casa.

En 2018 existen 1.465.000 jugadores activos y 3.130 casas de juego. En 2017 los clientes de juegos de azar invirtieron 41.827 millones de euros, la cifra más alta jamás registrada. El juego real en apuestas deportivas casi se ha triplicado en apenas seis años. En 2012 las cantidades jugadas a través de Internet suponían 2.726 millones; en 2016 ascendían a 10.885 millones. No ha alcanzado su techo: según la Dirección General de Ordenación del Juego solo en el segundo trimestre de 2018 se han realizado apuestas online por un valor de 4.165 millones de euros, y de 4.251 millones en el tercer trimestre.

¿Cómo lo han hecho? ¿A costa de qué? En la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, esa ínclita mujer que soñaba con Eurovegas, promulgó un decreto en 2006 que abría la veda para la apertura de este tipo de establecimientos. En 2011, el Gobierno de Zapatero lo reguló a nivel estatal. Además hay que tener en cuenta las enormes inversiones de marketing, que prácticamente se han triplicado entre 2013 y 2018: pasaron de 112 a 329 millones de euros. Esta publicidad agresiva, muchas veces en horario infantil, pone el cebo en referentes sociales, sobre todo para la gente más joven, de la mano de deportistas como Casillas, Cristiano Ronaldo o Rafael Nadal, presentadores de televisión y actores conocidos. La publicidad funciona para normalizar, para que algo se haga universal, ese es el objetivo.

La ludopatía crece más que nunca y más rápido porque el tejido que rodea al sector es perfecto. Antes, casinos, ruletas, tragaperras o cartas se atribuían a personas mayores, casposas, problemáticas o aisladas. Ahora se ha conseguido cambiar la imagen del juego y convertir las casas de apuestas en los nuevos centros recreativos de los jóvenes. Hace apenas un mes el PSOE presentó el borrador del decreto para regular los salones de juego y casas de apuestas, y solo exigía mayor control en el acceso para los menores y una distancia mínima de cien metros con los centros escolares, ni siquiera tocaba el tema de la publicidad. No es una sorpresa, al gobierno, da igual las siglas, le interesa seguir recaudando impuestos, aunque ello implique que una lacra social como la ludopatía se extienda sin control en nuestra sociedad.


"Por ridícula que parezca mi gran confianza en los beneficios de la ruleta, más ridícula aún es la opinión corriente de que es absurdo y estúpido esperar nada del juego. ¿Y por qué el juego habrá de ser peor que cualquier otro medio de procurarse dinero, por ejemplo, el comercio? Una cosa es cierta: que de cada ciento gana uno. Pero eso ¿a mí que me importa?"
El jugador, de Fiódor Dostoievski

jueves, 28 de marzo de 2019

Nuevas formas de precariedad laboral.

Glovo nació en Barcelona hace cuatro años y opera en treinta y ocho ciudades españolas. Al principio pagaba 3,75€ por pedido a los repartidores y cobraba 4,5€ al consumidor. Dos años más tarde, cambió su sistema: rebajó el precio al usuario y pasó a pagar 2,50€ por pedido, con variable por distancia y mejor valoración si trabajas en horas de alta demanda (noches de fin de semana y días de partido) y clima muy desfavorable. Para trabajar con ellos hay que darse de alta como autónomo y adelantar los 65 euros de los materiales: una mochila, una batería portátil y un soporte que fija el móvil al manillar. La cuota de autónomos es de 50 euros mensuales durante el primer año, pero asciende progresivamente hasta los 280 euros a partir del segundo.

            Otra forma de precariedad es la disponibilidad total, no solo para los trabajadores pendientes de una app que les marca el próximo servicio, sino también para aquellos que son contratados a media jornada y que en la otra media son reclamados por el supermercado o el restaurante para cubrir un pico de actividad. Todos saben que si llegas tarde o dices que no vas, te quedarás fuera en el próximo pedido, llamada, servicio, envío, turno. Miles de trabajadores mantienen la misma disponibilidad cuando ya han terminado sus jornadas, salido de sus empresas, desconectado ordenadores o entregado trabajos. En cualquier momento una llamada, un correo que leerán nada más sonar, o un WhatsApp que ya ni siquiera va precedido de una disculpa, les reclamará para resolver un imprevisto, una urgencia, o ni eso, la pura rutina que ya no puede esperar a la mañana siguiente. Eso sin contar la hora de descanso para comer, el tiempo de desplazamiento, o las horas extra que no se pagan, aquí dejo un artículo: El 50 % de los empleados hace horas extra, la mitad sin cobrar, todos estamos imbuidos en la exigencia hiperproductiva y el miedo a perder el trabajo.

            Vivimos de facto una distopia a lo Huxley, donde se han cargado la jornada real de ocho horas; y lo peor es que ha sido de forma innecesaria, porque una distribución igualitaria y horizontal permitiría a la humanidad entera vivir con cuatro horas de trabajo diarias sin ningún problema. En plena campaña electoral, donde nos prometen de todo sin explicarnos de dónde van a sacar el dinero para sufragarlo, como si fuéramos niños pequeños a los que hay que distraer para que no molestemos más, no estaría mal recordar que solo ha pasado un siglo desde la huelga de La Canadiense donde se consiguió nuestra jornada laboral de ocho horas. La llamada “economía colaborativa” (y aquí podéis meter a cualquier empresa que presuma de ello), es la nueva forma de precariedad laboral y, por desgracia, sin una legislación que proteja al trabajador, cada vez que pedimos comida a domicilio por Glovo o cualquiera empresa parecida, la estamos perpetuando.

miércoles, 27 de marzo de 2019

Tu boca es el corazón vivo del mundo.

Inerme frialdad, deseo furtivo
Hago sonar los grilletes ante el teclado mientras la botella arruga con su aliento cada palabra
Busco la destrucción que nace al borde del poema
Besar el filo del cuchillo como si fuera una sábana de viento cubriendo mi poesía

Todos tenemos alguna obsesión que nos define
Que nos ayuda a trascender la muchedumbre
A llenar el hueco existencial, el miedo a la soledad

Para mí tú eres ese anhelo obsesivo y épico
Eres mi necesidad de algo trascendente e imposible
Eres quien provoca esta ternura que creía ya olvidada

Tú, que eres medusa en su atalaya
Que sobrevives con la muerte afilada bailando bajo tu piel
Tú, que has convertido mi pecho necrosado en una pavesa hambrienta
Árbol de nieve, hija del exilio y la anhedonia
Corazoño romántico, Mater Lachrymarum, laberinto ebrio, ciclotimia idealizada

Ya sé que el amor son unas rodillas que caen como terremoto silencioso
Ante la comedia pornográfica que provocan nuestras bocas
Pero a pesar de todo fóllame, deséame
Que por un instante el orgasmo nos transcienda de esta sombra de carne
Y la belleza llegue puntual a nuestro funeral.