compulsiva
como si mi sombra fuera la
de un muerto
en un oasis de papel
como si el quietismo y el
sonido monótono de las agujas del reloj
hubieran conspirado para
anular
el sonido de mi propia vida.
¿Existo?
quizás solo soy carne
envasada tropezando consigo misma
coleccionando cicatrices
en algún lugar ajeno al amor
un crisol de remiendos
alguien que se cree
decadente por escribir sobre ciertos temas
pero sin honestidad
como el revolucionario
portando una camisa de Che Guevara
los fines de semana
pero que de lunes a
viernes trabaja en Bankia
con la sonrisa del gusano.
No.
Soy real en esto, no
existen decepciones
créeme
antes prefiero el corte
vertical
la bañera supurando sangre
el gas acariciando mis
pulmones antes de la explosión final
[¿por qué?]
porque la vida en este
momento
me sigue pareciendo un
lapso extraño
entre el líquido amniótico
y la fosa común.
Hay quien dice
[gente sabia]
que hay que ensuciarse con
ella
zambullirse en su fango
a pesar de lo efímero de
todo
a pesar de sus labios
leprosos
manchados de responsabilidad
ciega.
Pero tengo un terrible
dolor de muelas
[es jodidamente cierto]
y he comprado dos botellas
de vino
para aplacar mi infecto
nihilismo radical e ignorante
y el puto dolor al que
no estoy acostumbrado.
Y podría afeitarme,
cortarme el pelo
comprar ropa interior
nueva
quedar con alguna mujer guapa
que me enseñase a vivir.
Pero en vez de eso, con
despuntes suicidas
sacrifico aquí mi palabra
como si fuéramos viejos
amigos
como si quisierais besar mi
fea herida
como si quisierais
arrancar a mordiscos
la soledad de mi piel.
Pero tranquilos, no os impliquéis
nadie lo hace
nadie
todos son mentiras aprendidas
paredes pintadas de
necesidad y veleidad.
Por eso abro la página de índole
sexual
con vídeos violentos
duros, sórdidos
y durante una hora aniquilo
mi sensibilidad
a fin de cuentas no soy un poeta
a fin de cuentas no soy un poeta
soy más bien
un gilipollas.
Y el teclado queda
manchado con el maquillaje obsceno
de mi orgasmo
de mi orgasmo
y chapoteo
con mis dedos largos de pianista
para intentar inmortalizar
este placer
efímero
de mi decrepitud.
Pero no consigo saciarme.
El dolor vuelve en
pequeñas oleadas
y os juro
que solo quiero olvidar
solo quiero que se acerque
la tormenta de sus ojos
y con un gran estruendo
lo borre todo
hasta que no quede nada
solo su figura
caminando sobre las aguas
como un ángel de luz
y muerte.
y muerte.

