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lunes, 19 de noviembre de 2012

Lo habíamos intentado, algunos más que otros, pero ya no quedaba tiempo

Seguía siendo joven
los días
(como olas que nunca te aburren)
conservaban un cierto encanto
de descubrimiento personal.

Estábamos en mi casa
(el humo del hachís inundándolo todo)
Manolo se metió unas rayas de coca
sobre mi libro de Kierkegaard
(nunca lo terminé de leer)
le pusimos “Réquiem por un sueño”
y casi nos morimos de risa.

En otra habitación una pareja discutía
(The End, como un amanecer, sonaba de fondo)
y aunque a nadie le importaba demasiado
todos prestábamos
muchísima atención.

Salimos de allí en busca de más.
y conocimos a una chica
(¿qué será de ella?)
tenía una risa estriada
un complejo entrañable
y un novio alemán al que veía
una vez al mes.

Y yo solo quería correrme
sin complicaciones
ni mensajes de amor.
Pero no, no me atreví.

¿Acaso importaba?

Me sentía atrapado
como una rata de laboratorio.
A veces ni siquiera sabía
si realmente lo estaba pasando bien.
Me conformaba con gritar un poco
contra la balaustrada de la nada
mientras esquivaba al cocodrilo hambriento
y su taciturno tic-tac.

Han pasado diez años
pero sigo esperando el milagro junto a Leonard Cohen
tímido, frágil, quizás estúpido
con muchos recuerdos
pocas hazañas
y algunos números de teléfono
a los que molestar de madrugada.

Quizás no me haya ido tan mal después de todo
aunque a fin de cuentas
soy yo quien elige aquí el final
no la vida.

Algo bueno tenía que tener, por fin, la puta literatura.

Special Needs by Placebo on Grooveshark

viernes, 28 de septiembre de 2012

La vida es un techo de once vigas.

Son las cuatro de la mañana. Insomnio. Hace frío. Llueve. Me gusta. La carencia de respeto hacía mi propia salud me empuja a salir a comprar unos cigarros a la gasolinera. No fumo, pero la idea de un cigarro consumiéndose lentamente, iluminando la habitación mientas suenan voces de gente muerta es irresistible. Llueve cada vez más fuerte pero el alcohol, el sueño aplazado, la soledad, la ingratitud sempiterna del teclado me transporta al limbo de la extenuante mediocridad del que no tiene nada que decir y demasiado tiempo para pensar.

Me gusta las subdivisiones, eres mía si te gusta mojarte bajo la lluvia antes que abrir el paraguas, si te gusta coger una botella de vino y dar una vuelta por el cementerio mientras se estrena el otoño. Quiero vivir, y lo hago a través de tu irrealidad pasional.

Todos guardamos monstruos dentro de. El mío abarca toda la habitación, como un virus, un tumor, un cáncer. La mutilación no es una opción, sería como quebrar un espejo. El camión de la basura sucede, y su ruido es la homilía de mi decadencia. Pero no, mañana empezará mi jornada laboral hasta la madrugada y no quiero legar para los siguientes tres días una entrada decadente, también me aburren. Podríamos decir que la metáfora de todo esto es que a veces entro en la ducha pensando en el suicidio y termino masturbándome.

Cosas interesantes del día de hoy. He terminado la segunda temporada de “Breaking Bad” Está muy bien. Me gustan los drogadictos. Me gustan las sorpresas. Me gusta el protagonista. Todo lento, y lento, y lento. Pero me agrada.

También me gusta el post de Marina, muchacha que acumula karma negativo por no comentarme. Hoy empieza la novena temporada de “Anatomía de Grey”, es una serie infumable pero también nacen flores en el estiércol, y en algún episodio se filtra algún diálogo o situación sorpresiva. Hoy la comparaba con los comics, soy un lector compulsivo de comics desde los ocho años. Quiero decir, ¿qué cojones me va a sorprender ahora de las historias de Batman, Superman, X-Men, etcétera? Nada. Pero estoy encariñado. Me gusta esa rutina mensual. Ojalá todos protegiéramos la rutina del amor. Me refiero a veinte años de tu vida dejando un post-it en la mesita de noche, dando un beso de buenas días por cariño y no por inercia, que cada vez que te suceda algo bueno, o malo, el primer impulso sea llamarle. Todo se pierde. La vida es demasiado larga y llena de vicisitudes. El amor es, simplemente, implicarte en los detalles. Si tienes dudas al respecto, observa.

Vivo en un pueblo del extrarradio de Madrid. Zona alta. Muchos parques. Gobernado por el PP. Tragedia. Otro momento destacable del día ha sido ir a dar en una de esas zonas verdes de comer a los patos. Con mi ex. Hay pocos hombres que estén a su altura, yo desde luego no soy uno de ellos. En cualquier caso es relajante. Debo añadir que hay plaga de conejos enanos, llevan sobreviviendo al invierno y a las redadas del ayuntamiento más de tres años. Es real.

Cambiando de tema mi economía es parecida a la de España, gasto más de lo que recaudo. Odio trabajar. Odio trabajar. Odio trabajar. Me gusta el ajedrez. De hecho ahora, mientras escribo, estoy perdiendo una partida contra la maquina en nivel cinco. Lo cual quiere decir que, básicamente, soy un fracasado en cualquier actividad que practico.

Y aquí, ante el jaque mate inminente, la habitación iluminada débilmente por el monitor y el sinsentido, solo puedo brindar por ti, por llegar hasta aquí, por leerme, por apreciarme por lo que sabes o crees apreciar entre líneas, por darme una excusa para, no sé, ¿escribir? ¿Mentir? ¿Carecer?

En cualquier caso, gracias.

Dirty Diana by Michael Jackson on Grooveshark