jueves, 28 de diciembre de 2017

Reseñas Libros Diciembre 2/2

Michel Houellebecq - Lanzarote   Mediocre (2)
Un intrascendente, pequeño y absurdo librito.

Ramón de España - Idiocracia: Cómo cargarse una democracia en solo treinta años   Mediocre (2)
Me apetecía leer algún ensayo político interesante. Y el título me parecía halagüeño. Ya tenía por ahí un libro suyo “El manicomio catalán”, que me pareció como mínimo interesante porque parecía que nadie se hacía eco en el 2013 de lo que iba a suceder en Cataluña. Sin embargo este libro es bastante limitadillo. No ahonda, solo son quejas viscerales por una situación que se conoce y se padece, todo salpimentados de un humor pueril, casposo y poco edificante. Esto es lo que sucede cuando, a falta de rigor o utilidad, te dedicas a confundir humor con sátira. Quizás lo que le sucede al Gran Wyoming y El Intermedio, ¿es humor inteligente? Sí, pero en estos momentos lo que se necesita es algo más serio, como los especiales de Salvados, no simple escapismo. En resumen: un libro olvidable.

Arthur Schopenhauer - El Arte De Tratar Con Las Mujeres   Entretenido (3)
Schopenhauer es para mí una lectura indispensable. De hecho hace poco regalé a un amigo “Aforismos del arte de vivir”, lectura que disfruté doblemente el año pasado, y que también forma parte de una obra mayor: “Parerga y Paralipomena”, una colección de ensayos donde nuestro querido pensador disecciona temas mundanos bajo un prisma filosófico, aleccionador y clarividente. Las editoriales, que son bastante prácticas cuando llega el caso, en vez de intentar vender la obra completa, van sacando opúsculos con capítulos seleccionados, todo bajos títulos que quieren llamar la atención del lector novel (El arte de insultar, El arte de tener razón, El arte de Tratar con las mujeres). Para quien quiera medirse con la obra completa, dejo aquí unos enlaces para su edición digital, la traducción no es del todo de mi gusto, pero merece la pena el esfuerzo:
En cuanto al libro, ¿es interesante su punto de vista sobre las mujeres? Me temo que no, Schopenhauer, como la mayor parte de los filósofos, era un misógino recalcitrante. Aún recuerdo cuando leí a Platón hablando de su teoría de la transmigración, afirmando que el alma es intrínsecamente masculina, y que en caso de reincidir en un comportamiento reprobable y deshonesto corríamos el peligro de reencarnarnos en un animal irracional o, peor aún, en el cuerpo de una mujer.
Sin embargo cuando habla de las relaciones, del amor, sí que se puede tomar en cuenta muchas de sus teorías y de sus ideas. En esta entrada recojo muchas de ellas, por si alguien está interesado:

Ben Hamper - Historias desde la cadena de montaje   Entretenido (3)
En la entrada anterior escribí una reseña de este libro, sin duda el mejor de la última semana:

Lucía Etxebarria - Por qué el amor nos duele tanto   Entretenido (3)
Algunos se preguntarán, y con razón, qué demonios me sucede con esta mujer, y ya no cuela aquello de mis extraños horarios de trabajo precario. Lo cierto es que soy una persona compulsiva y cuando obsesiono con un escritor me pongo a leer todo lo que tiene. En este caso la situación fue curiosa, la sigo por Facebook y empezó hace un par de meses a promocionar la edición digital de un manuscrito que le habían rechazado en varias editoriales. Se lo rechazaron, según ella, porque trataba temas bastante cruentos –abuso, malos tratos, etcétera-, y quería probar con la autoedición. 2.99€ la edición digital por Amazon no me pareció demasiado caro. O sea que adelante.
Lo que no sabía es que era profundamente autobiográfico, que iba a cambiar nombres y lugares pero que todo lo demás era real. Y claro, una vez que te metes en la narración, el libro engancha. Al final resulta que la protagonista de su primer libro “Amor, curiosidad, Prozac y dudas” es un reflejo veraz de ella misma. Lucia se nos muestra llena de traumas adolescentes, un padre ausente, una madre despótica, y de relaciones tóxicas, violación en grupo incluida, hasta llegar a un matrimonio donde la violencia psicológica, los silencios y los ataques de ansiedad, se convierten en algo habitual. Antes del divorcio hay varios episodios de violencia física y un intento de suicidio.

En el libro se nos muestra a una mujer rota, depresiva, incapaz de tener una relación sentimental que no sea tóxica y dependiente. Me ha dado la impresión de estar leyendo una versión femenina de “Fugas” de James Rhodes. Es una lectura de bucle depresivo y bipolar, llena de flashback y vivencias, con momentos de engreimiento intelectual, de visión transparente de la psicología de la gente que la rodea para, a reglón seguido, caer en el ridículo sentimental, en la incoherencia, en la torpeza vital. Es repetitivo, como lo es cualquier diario, y en la edición digital hay bastantes erratas, pero también hay un poso de imprudente y descuidada sinceridad. Me ha gustado meterme en su cabeza, pero, al igual que con el de James Rhodes, no es un libro que recomendaría leer.
Como colofón a todo esto nuestra querida Lucia ha denunciado por estafa a la empresa que le estaba gestionando la página donde vendía los libros en su edición en papel. Y la empresa en un comunicado posterior aduce que ellos no tienen nada que ver con el cobro de los libros dado que eso se realiza vía PayPal, y la cuenta, obviamente, está a nombre de Lucia. Un detalle más en la geografía mental de una mujer que, a pesar de su talento, no parece mentalmente muy estable.

Arturo Pérez Reverte – Cuando éramos honrados mercenarios   Entretenido (3)
Este libro reúne los artículos publicados por Arturo Pérez-Reverte entre los años 2005 y 2009 en la revista El Semanal. Este es el último que me quedaba de las cuatro recopilaciones oficiales, luego en ePub en varias páginas se recopilan los artículos que ha ido publicando los siguientes años en su blog “Patente de Corso”

Lo que me sucede con este hombre es curioso, porque me encantan sus entrevistas, sus artículos, su interacción en redes sociales, pero sus novelas, Alatriste y compañía, no me interesan demasiado. Lo intenté con “El maestro de esgrima” y “la tabla de Flandes”, pero no, a mí lo que me agrada es su lucidez y su prestancia para llamar hijos de puta a la gente que se comporta como tal (políticos sobre todo). O esa valentía para señalar, da igual si es una feminista, un antitaurino, o el activismo de hojalata y red social que exista en ese momento, que una cosa es la libertad de expresión, y otra muy distinta decir gilipolleces sin sentido. Y que para seguir modas y quedar bien, que se busquen a otro.

Y claro, en un momento como este, de miembros y miembras, de feminismo sectario, de matices de ciento cuarenta caracteres (ahora el doble, pero a la mayoría les sobra), es lógico pensar que me encante un tipo que con mucha mala leche, ¡rediós!, diga las cosas tal y como las piensa. Además de ser uno de los pocos bibliófilos (o bibliópata, tiene una biblioteca con más de 20.000 ejemplares) que quedan en esta España nuestra tan ignorante y pacata.

miércoles, 27 de diciembre de 2017

Ben Hamper - Historias desde la cadena de montaje.

Ben Hamper es un icono de las letras en la reciente literatura norteamericana, desciende de una dinastía de trabajadores de la General Motors. Su padre, su abuelo trabajaron durante más de treinta años en la producción de automóviles en la creciente industria norteamericana del siglo XX. Una dinastía de ratas de fábrica, según el propio Hamper. A través de una narración sencilla y sin florituras, nos acerca el testimonio de un obrero trastornado, empecinado en doblar turnos, y buscar refugio en el alcohol, las drogas y las mujeres, para sobrevivir en un entorno que es, en realidad, un asfixiante submundo de rutina, ruido, desesperación y negación de toda individualidad. Todo narrado en el estilo característico que nos recuerda al realismo sucio de la novela “Cartero” de Bukowski o el periodismo gonzo de Hunter S. Thompson.

Lo que diferencia a Hamper de ambos es la sensación de fatalismo que rezuma su obra. No victimismo ni cínica amargura, solo genuina condena y trágico determinismo, desde la primera página. Primero familiar: “¿Qué clase de ciudadanos pueden surgir de un padre alcoholizado en la fábrica y una madre víctima de la violencia familiar?”; y acto seguido, del lugar: ”Una ciudad cuyos habitantes alcanzan una puntuación media a los bolos cuatro veces superior a su coeficiente intelectual. […] El paraíso de las barrigas cerveceras. La carnicería mundial de operarios. Patatas fritas con salsa.” También hay momentos increíbles y disparatados como el del “Gato de Calidad” gigante o el del “hockey remache”, al mismo tiempo que muestra las entrañas de la bestia multinacional General Motors.

Ben Hamper narra su experiencia, sus chanchullos, sus odios y amistades, sus enfrentamientos, sus formas de hacer más llevadero el trabajo -entre ellas, escribir una columna sobre el trabajo y la vida en una cadena de montaje, para la revista La Voz de Flint (que dirigía Michael Moore)-, y su determinación para sobrevivir a aquella locura. Con un humor negro acerado y divertido, en primera persona, sin victimismo ni lloriqueos, transmite el olor a sudor, el aire asfixiante, la repetición de la repetición, la tiranía del reloj, la camaradería de los trabajadores, la fraudulenta libertad que da el dinero fácil y la vida sencilla de necesidades del alcohólico. Las ganas de huir se leen entre líneas, su frustración al no conseguir escapar del destino familiar. ("Ahí era donde cada noche se juntaba la brigada de los petos  grasientos al completo para mamarse a base de bien y seguir erre que erre con las mismas mentiras de fracasado que ya nuestros padres se repetían para dotar de significado a su existencia."). Es la destrucción del sueño americano desde dentro.
 
Flint, donde nació Hamper en 1956, es ahora conocida por ser una de las ciudades con un índice de criminalidad más alto en los Estados Unidos. El autor después de once años de trabajo vivió en sus carnes el inicio de una cuesta abajo sin freno que comenzó con el cierre de la factoría de GM en los ochenta:

Ben y yo crecimos en Flint, Michigan, y ambos somos hijos de obreros fabriles. Se suponía que nunca deberíamos haber salido de ahí, y usted nunca debería haber oído de nosotros. Todo se reduce a un asunto de clase, de saber el lugar que  nos corresponde, y de tener en cuenta que en un lugar como Flint, Michigan, no existe para la prensa ni para los que toman las decisiones. [...] “¿Os habéis preguntado alguna vez quién ha construido vuestro coche? ¿Pensáis en algún momento en el coste personal que supone para esos individuos que pasan los mejores años de su vida encerrados en una fábrica abrasadora, sucia, aburrida y deshumanizada?”, plantea Michael Moore en el prólogo.

“El trabajo dignifica al hombre” es una de las mayores patrañas que se han dicho en la historia de la humanidad. El trabajo, al menos el de la gran mayoría del proletariado, es, simple y llanamente, esclavitud asalariada, alienamiento insufrible. Por eso siempre es bueno tener a mano este tipo de libros. Muy recomendable.

La pandilla plumilla (Serie de TV)

“La Pandilla Plumilla” es la absurda y ridícula traducción española de ‘Press Gang’, una serie británica de 1989 que se emitió durante cinco temporadas y cuya trama giraba en torno a la redacción de un periódico de instituto llamado ‘Junior Gazette’. En España, fue Canal + quien la emitió a principios de los noventa los domingos entre las 12.30 y las 13.00, fuimos muy pocos los que pudimos verla dado que solo la emitieron una sola vez. Asentada sobre las relaciones personales que se producen en un periódico juvenil, con un toque de comedia, algo de drama y poca acción, la serie funciona a través de los agiles diálogos entre los protagonistas.

En primer lugar estaba la fascinante Lynda Day (Julia Sawalha), la editora, de fuerte carácter, aguda y autoritaria. En el lado opuesto teníamos a Spike, el típico chico rebelde que está a punto de ser expulsado del instituto y le dan la opción de colaborar en la redacción para seguir matriculado. Fue la tortuosa relación Lynda-Spike lo que marcó el gran arco argumental de Press Gang y nos regaló discusiones, diálogos y pullas memorables. En medio de toda esta tensión sexual no resuelta mezclada con la ingenuidad del primer amor adolescente los guionistas se dedicaban a tratar asuntos tan oscuros como el suicidio, el abuso infantil o el peligro de las drogas, además de algún episodio de pura comedia lisérgica, sin sentido en el devenir de la trama y que nos dejaba alucinados por su originalidad (en comparación, claro está, con las series de la época, “estilo Sensación de Vivir”). ¿Quiénes eran los creadores de esta serie tan rocambolesca? Pues gracias a internet es fácil conocer la respuesta: estamos ante uno de los primeros trabajos de Steven Moffat (con esta serie ganó su primer BAFTA), en la actualidad productor ejecutivo y guionista de Doctor Who y responsable de la serie Sherlock.

“- Spike: ¿Puedo decirte algo?, te sonará raro, viniendo de un tipo al que acabas de conocer, pero creo que debes saberlo. Es como en la edad antigua, como hace miles de años, mataría un dragón para ti.
- Lynda: ¿Qué?
- Spike: Lo haría. Saldría y lo mataría. De hecho... te haré una oferta; si sales conmigo esta semana me comprometo a matar el primer dragón que vea.”

Quizás el motivo por el que todavía recuerdo la serie es que Lynda es la encarnación perfecta de Madoka Ayukawa, autosuficiente, autoritaria, un poco neurótica, un poco perfecta, pero a la vez con un lado sensible y frágil que esconde y solo saca en algunos momentos.

En YouTube tan solo se pueden ver dos capítulos en español, y algunos más en inglés. No se ha editado en castellano, y la única posibilidad de verla de nuevo es comprar el pack de las cinco temporadas en inglés sin subtítulos que se vende en Amazon.uk




viernes, 22 de diciembre de 2017

El nacionalismo es la chifladura de exaltados echados a perder por indigestiones de mala historia.

Por resumir: el PP, se desploma y pierde hasta el grupo parlamentario propio. Inés Arrimadas consigue un resultado histórico. En apenas diez años desde su fundación ha logrado colocar a su partido como primera fuerza en Cataluña, tanto en votos como en escaños. El liderazgo en la derecha española a nivel estatal puede estar en disputa. Los dos bloques en los que sigue dividida Cataluña apenas se han movido, a pesar de la histórica participación la supuesta mayoría silenciosa “constitucionalista” apenas ha logrado arañar un punto en el marcador: del 47,8% al 47,5%. Ni la fuga de empresas ni la falta de apoyos internacionales han hecho mella en esos dos millones de catalanes que hoy, igual que hace dos años, se quieren marchar. Catalunya En Comú-Podem pagan su tibieza e indefinición, y se vuelven un poco más irrelevantes. Un aviso a Unidos Podemos de cuál será su futuro inmediato. Y por último Carles Puigdemont, el otro ganador de la noche; al parecer su terrible exilio en Bruselas firmando autógrafos y yendo a la opera ha emocionado a sus fieles mucho más que la dieta carcelaria de Oriol Junqueras.

            Si hay algo que ha demostrado estas elecciones es que hay dos millones de personas que quieren irse de España. Y da igual que las anotaciones de Jové revelasen la preocupación de Artur Mas en privado por la marcha de empresas en Cataluña, mientras en público decía lo contrario. Da igual las mentiras al estilo Brexit. Da igual que la posverdad se mantenga cuando una Cataluña partida en dos se prepara para sufrir un invierno económico de larga duración. No importa porque el nacionalismo es la fe de los idiotas, y cuando Puigdemont suelta sus proclamas como lo de: “La república catalana ha ganado a la monarquía del 155”, o Rufián hace sus garrulerías, si la única respuesta es el inmovilismo del PP y Ciudadanos, o espolear a los jueces con su estrategia de “a por ellos”, está claro que el resultado va a ser siempre el mismo y el problema seguirá enquistado.

            Ahora el circo continua, los independentistas tienen que negociar con la CUP la investidura, que ya avisaron que pasará primero por formalizar de nuevo la vía unilateral, y eso con la gracieta de que en cuanto Puigdemont pise España será detenido. No descarto elecciones en un par de años. O en unos meses. Total, solo es alargar el ridículo; ya lo decía la abuela de Monedero: “Cuando un tonto coge un camino el camino se acaba y el tonto sigue”.