lunes, 25 de julio de 2016

Capítulo 9

Vida social. Quizás me venga bien. Me levanto con torpeza, voy al baño, me echo un poco de agua en la cara y me visto. Antes de salir me miro al espejo: estoy hecho un desastre, el toque bohemio empieza a dejar paso a una estética de indigente. Suspiro, qué más da. Salgo a la noche. Me despeja un poco. Paso junto a un chino que tiene abierto y compro una cerveza para el camino. Veinte minutos después cruzo el umbral del Greta. El sitio no engaña a nadie: típico pub de extrarradio, sucio, oscuro y de garrafón caro; con la clase de música que sirve igual para torturar a los presos de Guantánamo como para que los zánganos del lugar revoloteen con insistencia alrededor de las dos o tres abejas reinas con tacones afilados y faldas cortas que tutelan con sus movimientos la pista de baile. Me defiendo con cinismo del escenario, pero la verdad es que antes venía mucho por aquí, incluso me gustaba. Supongo que el problema soy yo. Y para solucionar el problema, es decir, anularme, me dirijo con presteza a la barra y pido un vodka con naranja. Al girarme tropiezo con Sonia que me abraza con una sonrisa narcotizaste.
- Ja, ja, ja, pensábamos que no venías ya –me coge el cubata y le da un sorbo-, anda ven, estamos en ese rincón.

Al aproximarme entiendo su alegría al verme: el grupo lo conforman Edgar, María y Verónica. Seguramente se han pasado la última hora hablando del trabajo. Esta gente no sabe desconectar, siempre cotilleando sobre los demás o actuando como típicos padefos: mucha queja poca acción.
- Hola a todos, ¿qué tal la jornada? Me ha dicho Sonia que había miles de llamadas en espera…
- Hombre el que faltaba –Edgar me estrecha la mano, las otras me dan un beso y siguen hablando entre ellas- ha sido un día divertido, una lástima que te lo hayas perdido porque…
- Bueno, bueno –hago un gesto con la mano libre interrumpiéndole- ya no estás allí, ¡vamos a divertirnos!

Cojo a Sonia de la cintura y nos vamos a la pista de baile. Mi cerebro hace un amago e intento difuminar la realidad a través de mis mejores movimientos espasmódicos, estoy en el zoo y quiero mi ración de cacahuetes. Tres cubatas después ya solo quedamos Sonia y yo. Salimos un momento a la calle para que se fume un cigarro. Aprovecho la coyuntura y le pido otro. No sé por qué pero me gusta fumar cuando estoy bebido. Ella me observa con atención, los ojos miel achispados:
- A ti no te gusta mucho nuestro trabajo, ¿no?
- Bueno –doy una calada y disfruto unos instantes del cáncer de pulmón- El trabajo es el “Mal”, la felicidad está en la libertad, y libertad es independencia. Es difícil equilibrar esto en una sociedad que solo te permite cierta independencia trabajando, que es un acto que, por pura definición, roba tu libertad. La solución es hacer que el golpe sea lo menos doloroso posible, pero, ¿cómo puede una persona ser feliz, sentirse libre y realizada, si tiene que estar ocho horas al día en una cadena de montaje despiezando pollos o cogiendo llamadas? Eso solo crea psicópatas y suicidas. Es la sociedad capitalista, con su mejor arma, la publicidad, la que nos lava el cerebro y alimenta nuestras ansias de posesión, transformando a las personas en seres consumistas de ansias inagotables. Tiempo o dinero. Bukowski decía: “no he podido ir a trabajar / porque no podía / dejar de vivir”. Trabajando un número razonable de horas, que no te hagan mirar el reloj deseando la muerte, y recibiendo una cantidad razonable de dinero, se podría crear una sociedad de personas más realizadas, una sociedad más justa e igualitaria y no la puta montaña rusa de desequilibrios en la que nos zambullimos cada día.
- Joder, ja, ja, ja –se ríe divertida- es lo que me gusta de ti. Cualquier otra persona me hubiera dicho que sí, o que no, pero tú de pronto me sueltas todo ese discurso del que no entiendo ni la mitad –se acerca a mí y apoya la cabeza en mi hombro- joder tío, la próxima vez tenemos que salir los dos solos, ¿no crees?

Asiento mientras doy otra calada. No quiero estropear el momento. La miro un momento y luego cierro los ojos y disfruto de la sensación de desasimiento. Sonia podría ser… no sé, tal vez un buen paliativo. Es lo que es, no engaña a nadie. Y eso me gusta. Ya estoy cansado de relaciones complejas, de luchas de poder, de excusas, de planes a largo plazo. Ahora solo quiero vivir al día. Disfrutarlo. Desear y ser deseado. La química de los cuerpos provocando un exceso que me permita olvidar durante unas horas que, ahí atrás, sigue el accidente. 

viernes, 22 de julio de 2016

La deriva feminista y Pérez Reverte.

Aprovechando la coyuntura de un tema del que me ha hablado @tamarabluess en Twitter procedo a intentar romper este largo abandono del blog. Al final escribir es una cuestión más de constancia que de cualquier otra cosa. Todo empieza con el blog de Pérez Reverte y una entrada en dónde se queja de que una señora, al cederle el paso a la entrada de una librería, le llama “Machista”. Él se queda perplejo, mantiene el gesto, y ella entra con cara de ofendida. Un claro ejemplo de como algunas confunden educación y buenas manera con sexismo.

Unos días después llega Barbijaputa, adalid del feminismo, diva literaria de las redes, y escribe la siguiente diatriba:

El artículo de Barbijaputa es muy sintomático de una cosa que vengo observando y -si se me permite a pesar de tener pene- quejándome desde hace tiempo. Fijaos en una cuestión: ella habla del vago de su marido, del tirano de su jefe y del sobón de su compañero. Pero sin embargo la reacción solo viene con Pérez Reverte y su tremendo y dañino machismo al cederle el paso. Ahí está el problema: mucho atrevimiento por su parte para denunciar el machismo en cuestiones serias, pero al final solo es capaz de reaccionar ante las gilipolleces.

Luego viene la sinergia de este tipo de situaciones, es decir, la típica discusión estéril y maniquea, donde apoyas a uno u a otro sin que se perciba nada de crítica constructiva. Las redes sociales han convertido al feminismo en un tema de moda, pero por desgracia también en algo dogmático, superficial, de etiquetas y personalismos. No hay tarea intelectual de fondo.

Otro detalle. Las sufragistas lucharon por el voto femenino, en España –si no recuerdo mal- fue Clara Campoamor en una votación ajustada quien lo consiguió en 1931. El statu quo actual es que siendo las mujeres la mitad de la población, políticamente son una minoría; aparte de Ada Colau el único político que habla de feminismo es Alberto Garzón; en el último debate televisado se dedicó apenas un minuto a las políticas de violencia machista. Pensar que todo se soluciona con las llamadas listas cremalleras y la paridad es de idiotas si las mujeres que están en esas listas no se declaran feministas y tienen la iniciativa de imponer otro tipo de políticas. En España hay miedo al feminismo, en España no se habla de feminismo en las esferas importantes, donde hay poder y capacidad de cambiar las cosas. Ese es el problema. Apenas hay poesía feminista, libros feministas, manifiestos feministas. Lo que hay es muchas ganas de notoriedad y, a veces, de hacer el ridículo con slogans como: “No a los lácteos, no a la explotación de ninguna fémina, el consumo de lácteos es MACHISMO. Las vacas son compañeras”.

El feminismo para mí siempre será un humanismo, una aspiración universalista que quiere englobar a todo el mundo, sin distinciones. Hasta que ese feminismo de red social adolescente no evolucione de una forma intelectual integradora, en la política, en ensayos, en debates, no se podrá desmontar el patriarcado ni hacer una pedagogía real que cambia nuestra identidad cultural y rol social. Por desgracia para ello necesitamos gente más parecida a Clara Campoamor que a Barbijaputa, Cada época tiene sus taras.

viernes, 8 de julio de 2016

El club de los escritores suicidas: Martha Kornblith (1959-1997)

Llego a Caracas siendo niña, se licenció en comunicación social por la Universidad Central de Venezuela, donde también realizó estudios en su Escuela de Letras. Fue poeta y comunicadora social, miembro en su momento del grupo literario Eclepsidra y autora de una mesurada pero contundente obra poética: Oraciones para un dios ausente, publicada por Monte Ávila Editores en el año 1995 en la colección Las formas del fuego, Sesión de endodoncia editado por Editorial Eclepsidra  y El perdedor se lo lleva todo por la editorial Pequeña Venecia, estos dos últimos publicados póstumamente en 1997.

Tres libros que condensan una poética de la pérdida, del hastío y la locura, con un dominio del lenguaje riguroso y sosegado, en espera del golpe final. Es la gran olvidada. Una pequeña selección de sus poemas:

***
Me dices que te hable sobre mi vida.
Yo te propongo un poema sobre la locura.
Me propones una frase para desarrollar un poema.
Poema es momento presente, lo que me ocupa.
Me dices que me ponga en el lugar
de la que me hubiera gustado ser.
Yo te digo que una actriz de cine
famosa para vivir y ser amada por miles
que es como volar por encima de una playa
y saber que aquella gente me mira y me llama.
Eso es morir.
O suicidarse.
Vagar como un fantasma ausente
en la conciencia de miles sin cuerpo ni cara.
Para verlo tomar palco entre miles estupefactos
y llamarme.
Suelo volar como una paloma herida
en una playa interminable
y dejar rastros de sangre
ante el tin tin ausente
de tu teléfono,
llamarte es confrontarme con la realidad inexorable
de un fracaso.

(De Oraciones a un dios ausente)

***
Madre
ahora que tu espíritu
ya no recorre esta casa
que además ya no es la tuya
porque ahora el resentimiento
se mide en metros cuadrados
y jugamos a la herencia
como chivos expiatorios
esperando ansiosamente
la hora del monopolio.
Madre
ahora que ya no soporto
el desorden de las mañanas
la rigidez de los desayunos sola
sola,
cuando no encuentro los pares
de medias
y mis camisas están arrugadas
sola, cuando hay agua fría
en el calentador
sola,
cuando nos acompañábamos
con inocencia los sábados en la tarde
y que ahora parecen tan ajenos.
Madre
te he confesado que además de
haber enterrado a la muñeca
no he cumplido con tus aspiraciones
de buena ama de casa, madre del hogar,
hijos, nietos, etc.
que me convertí en poeta
que es lo mismo que decir
en poeta suicida
y que por eso
juego y seduzco a la muerte
todas las noches.
Madre
he de confesarte
que sola
ahora, apenas
persigo cucarachas,
persigo cucarachas
persigo cucarachas,
persigo cucarachas

***
Ella:
buscó amor en los conciliábulos médicos,
intercambió roles, rompió los límites para idear una relación
formal amorosa imposible.

Ella:
no tiene criterio de realidad,
desea más allá de lo deseado,
no tolera las frustraciones.

Ella:
se enamoró primero de su jefe (lugar común),
la apedrearon por loca,
ese fue el antecedente de la primera consulta
deprimida.
Ellos levantaron el telón,
el síntoma: su fracaso para realizar la expectativa.

Ella no tolera que le nieguen algo,
le dieron un mundo de confort, mármol y oro,
forma berrinches,
tira las puertas,
odia que la ignoren,
aunque a veces busca brillar por su ausencia y cuando
se suicida
olvida que no hay nada más olvidado que un muerto.
La gente, comentaba Chaplin, me pregunta cómo se me [ocurren
las ideas. Ellas nacen de un deseo incesante de tenerlas.

Tú eres la palabra:
mientras más me rechaza más la busco,
cuando la encuentro, puede que me acaricie o me maltrate,
se queda por tan sólo un instante, y luego se va con otra.
Tú eres la palabra:
me apedreas por grosera,
te saco provecho literario,
te quiero joder.

***
Mientras sólo
nos observan de reojo,
nos acusan de irrealistas delirantes
y naufragamos
en las lavadoras.
¿Sobreviviremos
al sopor de las cocinas,
a la puntualidad de los recibos?
Seremos
personas cotidianas
sólo cotidianas
pero no acudiremos  a la cita.
Fingiremos morir.

(De Oraciones a un dios ausente)

***
Sé que bajo de mí
algo se cuece, algo se conspira
Alguien me martiriza
sin derecho a réplica.
Yo callo y obedezco.
Pero lo diré en un poema,
lo diré en un poema.

(De Sesión de endodoncia)

***
Y si el poema
no fuese
mero ejercicio de vanidad
vana soberbia.
Y si el poema fuese
flecha que alcanzara
al asesino de poetas,
y si el poema fuese
papel que secara las
lágrimas
en las horas de más dolor.

(En Sesión de endodoncia)

domingo, 3 de julio de 2016

Realismo lírico.

Mi mano alarga su trenza de suspiros hacía la siguiente botella
La ciudad sigue en espera
Caliente y sucia
Como una puta que besa en la boca
Y luego te roba la cartera

Si en apariencia he escapado a la programación que me rodea
No ha sido por rebeldía
O por capacidad para crear la mía propia
Ha sido porque no he podido ni he sabido seguirla
Y ahora, en tierra de nadie, incapaz de adaptarme
Dejo que los días fluyan con estupor cómico
Buscando en la literatura cierta redención
Reinterpretando la nostalgia de unos recuerdos
Que ya son cicatrices

Pero todo esto es un intento deshonesto
De no pensar en ti
Tú, la innombrable
Tú, la del trueno silencioso
Tú, la musa demente de viento ciclotímico y caricias opacas
Me hiciste amarte y luego pasaste el cuchillo
Ahora el zorro corre bajo la luna de asfalto con mi corazón en su boca
Y la muerte baja por mi garganta como un ratón asustando.

Torpeza mía
A veces se me olvida que el amor
Implica más riesgo que destino
Como un faro que se apaga en la tormenta
Como morirse de sed en el lago helado de tu sonrisa
Como un orgasmo que lleva tu nombre
Pero no mancha tu piel.