Como me gustaría que mientras todo es perfecto con él añorases la imperfección conmigo, como me gustaría que nos emocionásemos por las mismas cosas, que vibrases, que llorases, que me echases de menos, que intentases tocarme mas allá de tus paraísos perdidos, como me gustaría no fantasear contigo… y conmigo… con los dos, como me gustaría no sonar tan sentimental dentro de mi cabeza, cuanto me gustaría escuchar el aviso de un nuevo mensaje tuyo, tus puntos suspensivos, tus silencios, como me gustaría provocarlos yo, como me gustaría inspirarte, ir a buscarte y demostrarte que podemos encajar.
Pero descuidamos ese momento, lo olvidamos en un desván como un trasto viejo e inservible. Ahora ya no siento nada por ti, sólo nostalgia de lo no vivido. Ya no sueño contigo, y si lo hago, me perdono. El tiempo después de los cuentos se ensañó conmigo. Podría llamar a otras, podría pedirles lo mismo que a ti. Y no tendría importancia. Lo perdimos, sólo lo rozamos, ni siquiera fue nuestro, solo fueron letras en papel, letras que ya no significan nada. Y sin embargo... como te echo de menos cuando no puedo impedirme pensar en ti.
El insomnio siempre precede a la pornografía. La noche se presenta larga e inquisidora. Mezclo medicina y esa botella rancia de vino. Pongo a Leonard Cohen. La parsimonia del adicto a la heroína. Aun siento tu aliento de magia.
