miércoles, 31 de octubre de 2012

Un cerebro cae desde un quinto piso y forma la huella dactilar de la polla de Dios en el asfalto.

El día no demasiado bien
demasiadas horas asesinadas
no había nada de.

Y duelen las palabras
las limitaciones
los muros
las taras.

Como un accidente de tráfico prospectivo en el que disimulas tu falta de autoestima apretando con fuerza el acelerador.

Y todo sigue su curso
los platos sucios llenos de canas y cucarachas
los melocotones chillando
los gatitos muriendo ahogados ante el jolgorio de los niños
la araña jugando con la mosca
todos unidos por el prepucio de la existencia
por el horror de unos ojos de cartón
reptando por las hendiduras de la mente.

Frío. Lluvia. Un par de botellas de vino. Y una cerveza.

Me siento solo, desprotegido
encenagado por la pútrida y noctívaga luz del monitor
masturbándome con cómicas ensoñaciones de nada
ridículo ante la descarnada realidad,
ante la tosquedad lírica de esa imagen perfecta
de tu boca, tu piel, tu coño...

Cierro los ojos,
carne podrida incapaz de lamentarse por las malas decisiones
el amor, esa cosa patética
pero, ¿y si fuera diferente?
una promesa que dure más de cinco segundos
un te quiero en el momento adecuado
una mano que no desafine cuando busque la caricia
algo más que mi semen recorriendo tu garganta,
muriendo sin memoria en tu estómago.

En ese momento, al otro lado de la ciudad,
un cerebro salta desde un quinto piso y forma en el asfalto la huella dactilar de la polla de Dios.

Así suele terminar todo.

Una mattina by Ludovico Einaudi on Grooveshark

viernes, 26 de octubre de 2012

Charles Bukowski Guía Audiovisual (III)

John Dullaghan investigó y recopiló cintas durante siete años para desarrollar el documental “Bukowski: Born Into This”. Empieza con Bukowski pidiendo una botella de vino frente a un micrófono abierto durante una de sus tantas lecturas. Se propuso retratarle sin usar una voz en off, a través de relatos de conocidos, amigos y personalidades, a través de sus propios poemas y cuentos.

Es interesante cotejar ficción y realidad y decidir si Jane Cooney Baker, la musa inspiradora de sus más desgarradores poemas de amor, era una rubia con estilo un poco loca, o bien una mujer con exceso de peso y sin sofisticación, tal como la recuerda Muto – un ex compañero de la oficina de correos.

El documental recorre también su infancia desdichada, las terribles palizas de su padre, y su forma de asumirlo. Bukowski concluye con la siguiente frase: “Mi padre me enseñó a escribir, cuando te pegan durante tanto tiempo desarrollas la tenacidad para expresar tus ideas a tu manera. Fue un gran maestro de la literatura, me enseñó el significado del dolor, del dolor sin sentido”

El documental es bastante objetivo, lleno de contrastes, da toda la información y deja que el espectador se forme su propia opinión, sin necesidad de idealizar o esconder nada. Como ejemplo, hay un momento en una entrevista que Bukowski lee el poema “The Shower” y se pone a llorar delante de la cámara al recordar una separación reciente. El viejo Buk, tratando de leer, quebrado, arruinado por una mujer, contrasta con el siguiente momento. A Barbet Schroeder le costaba conseguir financiamiento para la película Barfly y decidió hacer un documental sobre Bukowski en su casa. En una de esas filmaciones se ve a un Bukowski bastante borracho y beligerante, discutiendo con quien luego sería su esposa, Linda lee. La discusión va subiendo de tono, hasta que Bukowski, completamente ofuscado y cegado de celos, le da una patada y la insulta. En la siguiente toma se ve a Linda, mucho más mayor, comentando la situación, y explicando que fue la primera y última vez que sucedió algo parecido.

Cabe destacar también la participación de Bono, Tom Waits y Sean Penn.

Charles Bukowski Guía Audiovisual (II)

En 1985, Barbet Schroeder consiguió convencer a Bukowski para hacer el guión de Barfly, una película basada en su vida. Pero faltaba dinero, hubo muchos problemas –todos se reflejan en su libro “Hollywood”- y para ayudar con la financiación fue con su equipo de grabación a casa de Buk durante unos meses a rodar un documental sobre él. Grabaron más de sesenta y cuatro hora de conversación.

La dinámica era sencilla, cámara en primera persona, un pequeño comentario que daba pie a Bukowski a hablar durante unos minutos sobre un tema concreto o algún episodio de su vida. El resultado fueron cincuenta y dos pequeños monólogos independientes que no esconden grandes secretos para el que conoce su obra, casi siempre autobiográfica, pero que al ser contados directamente por él, sin mediación del papel, resultan más cercanos, más ricos en matices.

El poeta nos habla desde su habitual misantropía de los malos tratos que sufrió en su infancia, de su solitaria adolescencia, de su vida como vagabundo, de sus múltiples trabajos o de sus peleas, cuenta anécdotas, filosofa, divaga e incluso lee alguno de sus poemas. Pero de lo que nos habla sobre todo es de alcohol, mujeres y el proceso creativo. En los escasos capítulos que no consisten en un plano medio o un primer plano de Bukowski hablando y dando largos tragos de vino o cerveza, visitamos junto a él los diferentes escenarios de Los Ángeles en los que transcurrió su vida.

Otro excelente documental para conocer un poco mejor a este gran escritor y poeta.

Charles Bukowski Guía Audiovisual (I)

Charles Bukowski. Es  uno de los escritores estadounidenses más influyentes, y símbolo del "realismo sucio" y la literatura independiente. Tiene mala fama, literatura de adolescentes que quieren revolcarse en el fracaso, sin demasiado vocabulario, asustados por las novelas decimonónicas. Es posible que sea así, hablamos de un alcohólico, alguien con una infancia de malos tratos, adolescencia de paria, misántropo, nihilista, con farragosas relaciones sentimentales. Sin embargo su literatura autobiográfica, su lirismo bronco, remueve el alma. Hay un haiku “Cuando el espíritu se desvanece, aparece la forma”. Él nunca dejó que eso pasara.
¿Hasta que punto se puede representar su sordidez, el malditismo de sus personajes en pantalla?

Basada en el libro de relatos “Erecciones, eyaculaciones, exhibiciones” y sobre todo en el primero de ellos, maravilloso por cierto, “La chica más guapa de la ciudad”, bajo la dirección de Marco Ferreri, el actor Ben Gazzara nos presenta al más lírico de los avatares de Bukowski de esta trilogía, empeñado en sus tres obsesiones: beber, escribir y follar; vida y obra inseparables; el arte como sublimación de un estilo de vida peligroso, pero con poso de sensibilidad. La protagonista femenina, Cass, Onerlla Muti preciosa, es perseguida por la locura, por el deseo del dolor como olvido, un ángel de renuncia, desapego, proclamando con sus actos una independencia de la vida que nadie puede penetrar.

Sin embargo la película peca de ser demasiado personal, surrealista, no recoge el ambiente Bukowskiano, tiene un ritmo demasiado lento, incluso tosco.


El siguiente título se centra en el ámbito vital favorito de los personajes de Bukowski: el bar. Barfly, mosca de bar, reiterada disposición a deambular alrededor de estos sitios, dando tumbos, gorroneando bebidas, perdiendo el tiempo sin remordimientos. Hank, encuentra su "hogar" entre bebedores impenitentes, camareros hostiles, la sordidez de esa encolada desesperación, la peleas al terminar la noche en el callejón trasero.

El Hank de esta historia es Mickey Rourke. Nadie estaba convencido con su elección, no quería ensayar, y venía penado por todas las excentricidades de las grandes estrellas. Y es cierto que resulta excesivo, histriónico. Pero de las tres películas es mi interpretación favorita. Quizás porque Rourke constituye en sí mismo un ejemplo de actor autodestructivo; destinado a ser un símbolo sexual durante los ochenta y después de grandes películas como “El corazón del Ángel  o “Manhattan Sur”, prefirió meterse en el boxeo profesional destrozando a la vez su cara y su carrera. Quizá aporta al personaje ese oscuro deseo de ser castigado que tienen algunos boxeadores, donde no importa ganar o perder, sino resistir, resistir siendo consciente de lo inútil del acto, superando así la ética del triunfo.
El guión es del propio Bukowski y la dirección de Barbet Schroeder. Más tarde aprovechó la experiencia para escribir una nueva novela: Hollywood, una mirada ácida a ese ecosistema y el agriado sueño americano.


El último largometraje es una adaptación de su novela Factotum, en ella encontramos al Hank repartidor de hielo, empleado de fábrica, vendedor de un almacén de bicicletas y jugador en el hipódromo, entre otras ocupaciones. Se trata del Hank escritor rechazado y alcohólico, intermitente en sus relaciones amorosas, ajeno a cualquier responsabilidad y amante de las palabras. Convencido de que su destino es la escritura, por convicción y sobre todo porque no sabe hacer otra cosa. Como tal siente “las palabras no como algo valioso, si no como algo necesario”.

La interpretación de Matt Dillon nos trae a un Chinaski más prosaico, menos grandilocuente, atrapado entre situaciones absurdas y muestras de estupidez social. Es la película más accesible para el público en general, sin el tono lisérgico de Ordinaria Locura, y con mucha menos suciedad y abandono que Barfly. El final, recitando uno de sus mejores poemas, hace que olvides los momentos de tedio que acompañan muchos momentos del visionado, y el talante demasiado suavizado de los personajes.


La reformulación rebajada de todos los tópicos del malditismo Bukowskiano –sobre todo para la gente que nunca ha leído ninguno de sus libros-, toma forma en esta serie de televisión de la cadena Showtime, Californication. Hank Moody, un escritor alcohólico, mujeriego e irreverente se muda a Los Ángeles para la adaptación de una de sus novelas. Peleas absurdas, visitas a la cárcel intermitentes, promiscuidad y demás aderezos del mito literario explorado por el Hank original son usados en esta comedia que oscila entre el homenaje y la parodia. Al principio me fastidió verla. Luego, en la segunda temporada, tomándola como algo ajeno, me pareció incluso entretenida.