viernes, 27 de octubre de 2017

Mindhunter – Serie Netflix (Primera Temporada 10 Capítulos)

El pasado 13 de octubre se estrenó en Netflix "Mindhunter", la nueva serie de David Fincher, un thriller sobre la creación de la Unidad de Ciencias del Comportamiento del FBI. La trama de la serie está basada en el libro Mind Hunter: Inside the FBI's Serial Crime Unit, escrito por Mark Oshhaker y John E. Douglas. Por el solo hecho de que Fincher sea productor ejecutivo (junto a Charlize Theron) y dirija cuatro de los diez capítulos (los dos primeros y los dos últimos) la convierte en una propuesta bastante atractiva. Ya nos ha demostrado el director su fantástico dominio del thriller policiaco en películas como Seven o Zodiac.

La trama se desarrolla en la década de los setenta (perfectamente retratada en la música, los coches, los diálogos llenos de sexismo y puritanismo, etcétera) cuando un joven agente especial del FBI, Holden Ford (Jonathan Groff), intenta desafiar la metodología utilizada hasta ese momento junto a un agente veterano, Bill Tench (Holt McCallany). Así, la Unidad de Ciencias del Comportamiento se centrará en entrevistar a distintos asesinos "secuenciales" que cumplen condena en distintas prisiones del país, para intentar comprender qué motivó a estos individuos a actuar cómo actuaron. Con estos psicoanálisis tratan de elaborar distintos perfiles criminales, ya no sólo para solucionar un caso, sino parar prevenirlos. Éste nuevo método, se desarrolla también gracias a la colaboración y asesoramiento de una psicóloga y socióloga, Wendy Carr (Anna Torv).

Todas las entrevistas de esta temporada son memorables, pero destacaría la de Ed Kemper (Cameron Britton), una mente totalmente perturbada. La excepcionalidad de la serie es que se centra más en la reforma institucional que en el sensacionalismo de los crímenes. Si esperas un thriller sobre asesinos en serie con un caso central que va in crescendo y remata con un gran clímax quizás te sientas decepcionado. La primera temporada se cocina a fuego lento, no busca el impacto inmediato ni la pomposidad alrededor de la sangre. Fincher tiene mucha confianza en sí mismo y es una toma de contacto, una carta de presentación donde no hay ningún episodio de pura acción, el ritmo lo crean los diálogos, los casos de asesinatos, las entrevistas, los aspectos profesionales y personales de los protagonistas. A partir del episodio cuatro engancha definitivamente, aunque entiendo que quizás no es apta para todo el mundo. Destacar que la segunda temporada parece encauzada a enfrentar a sus protagonistas con su primer gran caso de serial killer. Muy recomendable.

martes, 24 de octubre de 2017

Virginie Despentes - Trilogía Vernon Subutex

Virginie Despentes - Vernon Subutex 1

Vernon Subutex es un ex vendedor de discos que con la crisis de la industria de la música tuvo que cerrar la tienda, al que lo único que lo salva de la indigencia es la ayuda de un viejo amigo, Alex Bleach, un cantante de rock que ha conseguido cierto éxito y que le paga siempre el alquiler. Pero cuando Alex aparece muerto en la bañera de un hotel los funcionarios del Estado no tardan en aparecer en su casa y desahuciarle. A Vernon solo le da tiempo de coger una bolsa con algunas de sus pertenencias y unas cintas de video que Alex había grabado unos meses antes en su casa, lo que las convierte en una especie de testamento digital que Vernon, acostumbrado a las excentricidades de su amigo, ni siquiera ha visto. Así empieza la odisea de nuestro anti-héroe cincuentón. Y con la excusa de su periplo recorriendo París buscando un lugar donde dormir Despentes va tejiendo una novela coral en la que cada capítulo nos muestra en primera persona la personalidad y pensamientos de un nuevo personaje.

Y lo cierto es que lo hace de un modo extraordinario. Mediante este recurso vemos lo que los personajes piensan los unos de los otros, cómo se contradicen, comprobamos que lo que sentimos hacia los demás casi nunca es bidireccional y que la imagen que tenemos de nosotros mismos no suele coincidir con la que el mundo ha dado por válida. Así conoceremos a un guionista de derechas, una actriz porno retirada que busca la forma de seguir teniendo ingresos, un transexual, una adolescente musulmana que descubre que es hija de una actriz porno, un maltratador, un productor neurótico, una periodista que quiere escribir el libro de su vida y Sylvie, la bipolar exnovia de Alex Bleach. Vernon irá de casa en casa y de vida en vida mientras recuerda otros tiempos, reflexiona sobre Alex y su vida.

La novela tiene un ritmo intenso, acelerado, de canción punk, con golpes de efecto que, sin ser demasiado exigente, te arrastra a lo largo de sus más de trescientas páginas sin dificultad: la trama encaja sus piezas a la perfecto y el “misterio” de las cintas de Alex Bleach te persigue y persigue a un Vernon ignorante de que tiene a media ciudad tras sus pasos durante toda la novela. En resumen: una sorpresa inesperada, una novela satírica, exagerada y absurda, pero a la vez muy realista y politizada. A Despentes se le nota la conciencia de clase y ese postfeminismo de izquierdas, no excluyente y pro-sex, que también sabe defender en su muy recomendable ensayo: “Teoría King Kong”.

Virginie Despentes - Vernon Subutex 2
                  En esta segunda parte Despentes desviste a sus personajes de los clichés que simplificaban demasiado sus personalidades en la primera parte, el estereotipo va perdiendo fuerza frente a sentimientos mundanos y la comedia humana. Además enseguida descubrimos el contenido de las famosas cintas, leitmotiv de la primera novela, para certificar que esa trama solo era una excusa –muy bien hilvanada que conste- para reunir a los personajes y a través de ellos y sus reflexiones mostrar la cara más despiadada de Francia –aunque podría ser cualquier país europeo: la de los contratos precarios, la inmigración, los fundamentalismos religiosos, la socialdemocracia que ya no es democracia y mucho menos social y, por supuesto, la del machismo más visceral. Despentes me sigue sorprendiendo con una conciencia de clase que politiza muchísimo más la novela y la lleva un paso más allá del simple divertimento lector. Recomendable sin duda.

“Ahora, todo está dispuesto para que los que no tienen nada se dediquen a querer matar a los que tienen todavía menos, animados por las élites, que están encantadas. Vamos, pobres idiotas, mataos entre vosotros.”

“Esos idiotas ultranacionalistas, casi todos incapaces de escribir tres líneas en un comentario de Internet sin hacer cuarenta faltas de ortografía. Si amas tu país, aprendes su lengua, o al menos no das la nota.”

“Dejad de contaros cuentos. Este mundo está jodido. El que hemos conocido. Todo eso de lo que habláis ya se ha acabado. Los subnormales que campan a sus anchas exigiendo la vuelta a las misas en latín, la lapidación de las putas y el restablecimiento del servicio militar… todo eso se acabó. Se aferran a un mundo que ha desaparecido. Dejad de decir que ayer era mejor, y que mañana será peor. Estamos en el intervalo. Hay que aprovechar. Mañana habrá que rehacerlo todo.”

Solo conocía a Despentes por su excelente ensayo feminista: “Teoría King Kong”, por eso cuando empecé a leer la primera ni siquiera sabía que formaba parte de una trilogía. Por suerte el tercero saldrá traducido en enero del 2018, no habrá que esperar demasiado para terminar de disfrutarla. Si le queréis dar una oportunidad a esta autora y tenéis eReader pinchad en el enlace: https://www.epublibre.org/autor/index/800


Virginie Despentes (Nancy, Francia, 1969) es novelista y directora de cine. Transgresora y provocadora, su mirada punzante sobre nuestra sociedad nunca está exenta de un toque de ironía. A los diecisiete años dejó el instituto y se marchó a vivir a Lyon, donde encontró empleo en una tienda de discos, colaboró en revistas musicales, cantó en un grupo de rap y trabajó en un peep-show. La popularidad le llegó con su primera novela, Fóllame (Reservoir Books, 1998), que fue llevada a la gran pantalla. Desde entonces ha publicado Perras sabias (Anagrama, 1998), Lo bueno de verdad (Anagrama, 2001, galardonada con el Prix de Flore y llevada al cine por el renombrado director Gilles Paquet-Brenner), Teen Spirit (2002), Bye-Bye Blondie (Pol·len, 2004) y Apocalypse bébé (2010, galardonada con el prestigioso Prix Renaudot). En 2006 publicó su ensayo autobiográfico Teoría King Kong (Melusina, 2007), donde se postula como una de las defensoras del posfeminismo. Con la trilogía Vernon Subutex, Despentes se reafirma como una voz imprescindible de las letras francesas.

Primer capítulo de “Teoría King Kong” de Virginie Despentes.

Escribo desde la fealdad, y para las feas, las viejas, las camioneras, las frígidas, las mal folladas, las infollables, las histéricas, las taradas, todas las excluidas del gran mercado de la buena chica. Y empiezo por aquí para que las cosas queden claras: no me disculpo de nada, ni vengo a quejarme. No cambiaría mi lugar por ningún otro, porque ser Virginie Despentes me parece un asunto más interesante que ningún otro.

Me parece formidable que haya también mujeres a las que les guste seducir, que sepan seducir, y otras que sepan casarse, que haya mujeres que huelan a sexo y otras a la merienda de los niños que salen del colegio. Formidable que las haya muy dulces, otras contentas en su feminidad, que las haya jóvenes, muy guapas, otras coquetas y radiantes. Francamente, me alegro por todas a las que les convienen las cosas tal y como son. Lo digo sin la menor ironía. Simplemente, yo no formo parte de ellas. Seguramente yo no escribiría lo que escribo si fuera guapa, tan guapa como para cambiar la actitud de todos los hombres con los que me cruzo. Yo hablo como proletaria de la feminidad: desde aquí hablé hasta ahora y desde aquí vuelvo a empezar hoy. Cuando estaba en el paro no sentía vergüenza alguna de ser una paria, sólo rabia.

Siento lo mismo como mujer: no siento ninguna vergüenza de no ser una tía buena. Sin embargo, como chica por la que los hombres se interesan poco estoy rabiosa, mientras todos me explican que ni siquiera debería estar ahí. Pero siempre hemos existido. Aunque nunca se habla de nosotras en las novelas de hombres, que sólo imaginan mujeres con las que querrían acostarse. Siempre hemos existido, pero nunca hemos hablado. Incluso hoy que las mujeres publican muchas novelas, raramente encontramos personajes femeninos cuyo aspecto físico sea desagradable o mediocre, incapaces de amar a los hombres o de ser amadas. Por el contrario, a las heroínas de la literatura contemporánea les gustan los hombres, los encuentran fácilmente, se acuestan con ellos en dos capítulos, se corren en cuatro líneas y a todas les gusta el sexo. La figura de la pringada de la feminidad me resulta más que simpática: es esencial. Del mismo modo que la figura del perdedor social, económico o político. Prefiero los que no consiguen lo que quieren, por la buena y simple razón de que yo misma tampoco lo logro. Y porque, en general, el humor y la invención están de nuestro lado. Cuando no se tiene lo que hay que tener para chulearse, se es a menudo más creativo. Yo, como chica, soy más bien King Kong que Kate Moss. Yo soy ese tipo de mujer con la que no se casan, con la que no tienen hijos, hablo de mi lugar como mujer siempre excesiva, demasiado agresiva, demasiado ruidosa, demasiado gorda, demasiado brutal, demasiado hirsuta, demasiado viril, me dicen. Son, sin embargo, mis cualidades viriles las que hacen de mí algo distinto de un caso social entre otros.

Todo lo que me gusta de mi vida, todo lo que me ha salvado, lo debo a mi virilidad. Así que escribo aquí como mujer incapaz de llamar la atención masculina, de satisfacer el deseo masculino y de contentarme con un lugar en la sombra. Escribo desde aquí, como mujer poco seductora pero ambiciosa, atraída por el dinero que gano yo misma, atraída por el poder de hacer y de rechazar, atraída por la ciudad más que por el interior, siempre excitada por las experiencias e incapaz de contentarme con la narración que otros me harán de ellas. No me interesa ponérsela dura a hombres que no me hacen soñar. Nunca me ha parecido evidente que las chicas seductoras se lo pasen tan bien. Siempre me he sentido fea, pero tanto mejor porque esto me ha servido para librarme de una vida de mierda junto a tíos amables que nunca me habrían llevado más allá de la puerta de mi casa. Me alegro de lo que soy, de cómo soy, más deseante que deseable.

Escribo desde aquí, desde las invendibles, las torcidas, las que llevan la cabeza rapada, las que no saben vestirse, las que tienen miedo de oler mal, las que tienen los dientes podridos, las que no saben cómo montárselo, ésas a las que los hombres no les hacen regalos, ésas que follarían con cualquiera que quisiera hacérselo con ellas, las más zorras, las putitas, las mujeres que siempre tienen el coño seco, las que tienen tripa, las que querrían ser hombres, las que se creen hombres, las que sueñan con ser actrices porno, a las que les dan igual los hombres pero a las que sus amigas interesan, las que tienen el culo gordo, las que tienen vello duro y negro que no se depilan, las mujeres brutales, ruidosas, las que lo rompen todo cuando pasan, a las que no les gustan las perfumerías, las que llevan los labios demasiado rojos, las que están demasiado mal hechas como para poder vestirse como perritas calentonas pero que se mueren de ganas, las que quieren vestirse como hombres y llevar barba por la calle, las que quieren enseñarlo todo, las que son púdicas porque están acomplejadas, las que no saben decir que no, a las que se encierra para poder domesticarlas, las que dan miedo, las que dan pena, las que no dan ganas, las que tienen la piel flácida, la cara llena de arrugas, las que sueñan con hacerse un lifting, una liposucción, con cambiar de nariz pero que no tienen dinero para hacerlo, las que están desgastadas, las que no tienen a nadie que las proteja excepto ellas mismas, las que no saben proteger, esas a las que sus hijos les dan igual, esas a las que les gusta beber en los bares hasta caerse al suelo, las que no saben guardar las apariencias; pero también escribo para los hombres que no tienen ganas de proteger, para los que querrían hacerlo pero no saben cómo, los que no saben pelearse, los que lloran con facilidad, los que no son ambiciosos, ni competitivos, los que no la tienen grande, ni son agresivos, los que tienen miedo, los que son tímidos, vulnerables, los que prefieren ocuparse de la casa que ir a trabajar, los que son delicados, calvos, demasiado pobres como para gustar, los que tienen ganas de que les den por el culo, los que no quieren que nadie cuente con ellos, los que tienen miedo por la noche cuando están solos.

Porque el ideal de la mujer blanca, seductora pero no puta, bien casada pero no a la sombra, que trabaja pero sin demasiado éxito para no aplastar a su hombre, delgada pero no obsesionada con la alimentación, que parece indefinidamente joven pero sin dejarse desfigurar por la cirugía estética, madre realizada pero no desbordada por los pañales y por las tareas del colegio, buen ama de casa pero no sirvienta, cultivada pero menos que un hombre, esta mujer blanca feliz que nos ponen delante de los ojos, esa a la que deberíamos hacer el esfuerzo de parecernos, a parte del hecho de que parece romperse la crisma por poca cosa, nunca me la he encontrado en ninguna parte. Es posible incluso que no exista.

martes, 10 de octubre de 2017

Duración de la república catalana:: 🔘1931 - 3 días 🔘1934 - 10 horas 🔘2017 - 10 segundos

Extracto del discurso de Puigdemont: "Llegados a este momento histórico, y como presidente de la Generalitat, asumo, al presentarles los resultados del referéndum ante todos ustedes y ante nuestros conciudadanos, el mandato de que el pueblo de Cataluña se convierta en un Estado independiente en forma de república.
Esto es lo que hoy hacemos con toda solemnidad, por responsabilidad y por respeto. Y con la misma solemnidad, el Govern y yo mismo proponemos que el Parlament suspenda los efectos de la declaración de independencia para que en las próximas semanas emprendamos un diálogo sin el cual no es posible llegar a una solución acordada."

Gatillazo Puigdemont. La CUP y los independentistas mirando a su alrededor con cara de tontos. Mariano fumándose un puro, aquí no ha pasado nada. Y mientras Anna Gabriel hablando de "independentistas sin fronteras". En serio, lo de la posverdad a algunos se les está yendo de las manos xD
El discurso de Puigdemont resumido en dos fotos: