viernes, 16 de octubre de 2015

La enfermedad anida en nuestros espejos. Feminazis.

Ayer me preguntaron en otra red social que me parecía lo que había sucedido con Irene X, al parecer osó decir que no le gustaba el feminismo actual y un grupo de feminazis la lincharon por las redes sociales y además le enviaron más de cincuenta mensajes con amenazas e insultos por mail. Ella al final se defendió con un vídeo, que es el que añado a la entrada.



Así que como excusa y justo antes de irme a trabajar expongo un poco mi opinión sobre esta cuestión. El feminismo es un humanismo que defiende la igualdad entre hombres y mujeres. Bien. Digamos que hay algunas mujeres que quieren acelerar el proceso, visibilizar los micromachismos en el lenguaje y en el comportamiento habitual, quieren que haya más ayudas a las víctimas de violencia machista, quieren salir a la calle, manifestarse por la paridad, denunciar la opresión del patriarcado en contextos específicos. Bien. Adelante.
El problema son las feminazis o hembristas. Para ellas todo aquel que discrepe con sus principios forma parte del patriarcado. No sólo los hombres, las mujeres que se opongan a lo que “su” feminismo radical considera justo, como la custodia monoparental impuesta de la mujer, también forman parte del patriarcado opresor, aunque como víctimas lobotomizadas de la sociedad machista.
Utilizan consignas como “machete al machito”, “ante la duda, tú la viuda”, o expresiones como “machirulo”. Exageran las cuestiones hasta criminalizar el piropo y elevarlo al estatus de agresión sexual, frivolizando el verdadero acoso sexual que sufren muchas. Argumentos de incitación al odio, revanchismo y segregación de género. La mujer contra el hombre. El hombre no puede ser feminista ni apoyar su causa porque no tiene coño. El hombre es un potencial maltratador.

Y luego es imposible debatir con ellas de forma normal, enseguida se ponen agresivas, te insultan o directamente intentan acosarte y hundirte vía redes sociales –ejemplo Irene-x, de ahí el vídeo en cuestión. Eluden informaciones como que en España, el terrible opresor patriarcal, es el país europeo que más favorece a la mujer en los divorcios en detrimento de los hombres de toda Europa, que diez hombres fueron asesinados también por sus parejas en 2014, que desde 2006 se han suicidado 630 hombres que lo perdieron todo en sus procesos de divorcio, que existen también falsas denuncias, delitos de agresiones por parte de parejas (o exparejas) femeninas. Naturalmente los casos inversos son mucho más numerosos, pero no estamos hablando de “casos aislados”, la mezquindad humana afecta a ambos géneros.

Sigo a varias por mis redes sociales, pero ya no gasto mi tiempo en discutir con ellas. Es cierto que muchas de ellas creen en el feminismo y simplemente se dejan llevar por la vehemencia y la necesidad de cambiar situaciones que por experiencias cercanas les parecen demasiado injustas. Pero hay otras que directamente utilizan el feminismo como excusa para sublimar su odio hacia los hombres. Y eso me parece injustificable, y de hecho las convierte en el principal escollo para que exista un feminismo renovador. Y por descontado, cada vez que veo un linchamiento de este tipo –y os aseguro que en sus círculos es habitual- me produzcan mucho asco. Por todo ello el término “feminazi” me parece muy adecuado, me da igual que el término fuera inventado por alguien de extrema derecha estadounidense porque eso sería caer en la falacia ad hominen de atacar a la persona que argumenta y no al argumento en sí. O chorradas básicas como que el hembrismo no existe porque existe el machismo, ¿WTF?

En resumen, que me tengo que largar al trabajo: sois un cáncer y vuestra sola existencia desprestigia todo el feminismo.

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